Un objetivo importante en el camino de la ciencia ha sido descubrir si existe o no vida inteligente, o al menos vida en otros mundos. Si por el contrario, no fuera necesario buscar y la vida extraterrestre inteligente acudiera a nuestro planeta, deberíamos preguntarnos qué podría pasar, ¿cómo nos influiría este hecho?, ¿sería una dicha o una desdicha?
Mucho se ha especulado en torno a este tema, siempre condicionado por la actitud que pudieran tener los supuestos extraterrestres. Se han realizado una gran cantidad de películas con ambas posibilidades, como por ejemplo La Guerra de los Mundos de Orson Welles como efecto negativo y como efecto positivo Ultimátum a la Tierra, donde los extraterrestres nos avisaban de cómo acabaría la humanidad si seguían con la carrera armamentística.
Lo que está claro es que dependiendo del tipo de sustrato, sea religioso, social, cultural, etc., se reaccionaría de manera diferente pero existiría un mismo sentimiento, el miedo a lo desconocido, algo que es palpable en la raza humana, aunque siempre existiría la excepción, y unos pocos serían los fascinados sin temor alguno.
Estamos ansiosos por entablar comunicación con otro tipo de vida inteligente, y si esta finalmente se diera, tendríamos una moneda, cara nos podría conducir a una cumbre dorada, cruz a alguna catástrofe para la raza humana, sin duda, es jugársela. De momento no hay contacto alguno ni vida extraterrestre que nos pueda deslumbrar.
Mucho se ha especulado en torno a este tema, siempre condicionado por la actitud que pudieran tener los supuestos extraterrestres. Se han realizado una gran cantidad de películas con ambas posibilidades, como por ejemplo La Guerra de los Mundos de Orson Welles como efecto negativo y como efecto positivo Ultimátum a la Tierra, donde los extraterrestres nos avisaban de cómo acabaría la humanidad si seguían con la carrera armamentística.
Lo que está claro es que dependiendo del tipo de sustrato, sea religioso, social, cultural, etc., se reaccionaría de manera diferente pero existiría un mismo sentimiento, el miedo a lo desconocido, algo que es palpable en la raza humana, aunque siempre existiría la excepción, y unos pocos serían los fascinados sin temor alguno.
Estamos ansiosos por entablar comunicación con otro tipo de vida inteligente, y si esta finalmente se diera, tendríamos una moneda, cara nos podría conducir a una cumbre dorada, cruz a alguna catástrofe para la raza humana, sin duda, es jugársela. De momento no hay contacto alguno ni vida extraterrestre que nos pueda deslumbrar.