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Embarazos a temprana edad.
La adolescencia es una etapa de crecimiento y desarrollo, con adquisición de nuevas
funciones en las esferas biológica, psicológica y social . Dichos cambios no acontecen
de manera simultánea, siendo la capacidad reproductiva el primer evento que se
produce. Son funciones de la edad adulta, la maternidad y la paternidad,
independientemente de cuánto dure o cuáles sean las características de la
adolescencia en una cultura determinada. Como resultado de esta asincronía en la
maduración de las diferentes esferas (biológica, psíquica y social ), una adolescente
tiene la posibilidad de quedar embarazada sin haber cumplido todavía las tareas del
adolescente para llegar a la adultez.

DIMENSIÓN DEL PROBLEMA
La frecuencia de esta condición es variable, oscila entre un 1.9% del total de
nacimientos en países desarrollados (escandinavos) hasta un 26%, en algunos
otros países como Cuba, llegando a alcanzar proporciones aún más altas
cuando se analizan datos en áreas rurales.

En México, la tasa de fecundidad
global descendió entre 1970 y el año 2000 de 6.0 a 3.0; sin embargo, los
nacimientos que ocurrieron en mujeres menores de 20 años de edad
representaron el 17.1% del total de nacimientos en 1995 y contribuyeron con el
13.6% de la Tasa General de Fecundidad: hijos por mujer, porcentaje que se
ha visto incrementado de manera alarmante en los últimos años.

Un embarazo en adolescente genera cambios en la joven, en el joven y
en quienes los rodean; puede presentarse desde un drama familiar por la
adaptación a la nueva situación, hasta la transformación en forma sustancial de
todo el panorama. Esto, al igual que otras circunstancias lo pueden convertir en
un hecho dinámico y muy complejo.

A partir de la década de los 70 se han aplicado diversas estrategias para prevenir
el embarazo en adolescentes; a pesar de ello, éste se ha incremento junto con los
indicadores de morbilidad y mortalidad materna y perinatal, entre otras
consecuencias.

RIESGOS EN EL EMBARAZO ADOLESCENTE
A nivel mundial, el embarazo a edades tempranas se presenta cada vez con
mayor frecuencia. Estas gestaciones se acompañan generalmente de grandes
riesgos de complicaciones biológicas en la madre, tales como anemia grave,
amenazas de aborto, parto prematuro o parto inmaduro, toxemia, hipertensión
inducida por el propio embarazo, placenta previa, incompetencia cervical, e
infecciones, entre otras. En la salud del niño se puede presentar desde bajo
peso al nacer, hasta secuelas que en ocasiones son para toda la vida, como
por ejemplo retraso mental, defectos del cierre del tubo neural, así como
desarrollo biológico deficiente, entre otros.

Existe una doble probabilidad de morir en relación con el parto en
mujeres por debajo de 15 años de edad, que en mujeres de 20 años o más.

Asimismo, los niños nacidos de mujeres menores de 20 años tienen más riesgo
de morir antes de su primer año de vida, que los niños nacidos de madres con
edades entre 20 a 29 años.
Los riesgos del embarazo en la adolescencia se incrementan en los
países en vías de desarrollo. Algunos organismos internacionales como la
UNICEF, señala que entre el 20 y el 46% de las mujeres, en la mayoría de un
grupo seleccionado de países en vías de desarrollo, tienen su primer hijo antes
de los 18 años de edad y al llegar a los 20 años, del 30 al 67% han tenido su
primer parto. En los Estados Unidos de Norteamérica esto ocurre en el 8% de
la población adolescente.

CONSECUENCIAS DEL EMBARAZO ADOLESCENTE el embarazo a temprana edad
Consecuencias biológicas
Además de las complicaciones ya mencionadas anteriormente, es importante
hacer notar que muchos de los embarazos en las adolescentes pueden llevar a
la joven a practicarse un aborto y los riesgos que implica éste para las chicas
pueden ser considerables, principalmente cuando se realiza en forma ilegal y
en condiciones médicas inadecuadas, situación que es muy frecuente. Las
complicaciones generalmente incluyen: hemorragias, septicemia, anemia,
laceraciones vaginales, abscesos pélvicos, perforaciones del útero y esterilidad
secundaria, entre otras.

Aparte de las consecuencias biológicas existen otros elementos que se
ven afectados en un embarazo en adolescente, como por ejemplo, los aspectos
emocionales, sociales y económicos. La noticia del embarazo tiene impacto en
la joven, en el padre del bebé, quién generalmente también es adolescente, en
la familia de ambos y en la comunidad en donde se encuentran inmersos. La
actitud de las adolescentes generalmente depende de la etapa de la
adolescencia que estén atravesando, del significado que ese/a hijo/a tenga
para ella, del origen del embarazo y de cuál era su proyecto de vida antes de
embarazarse.

Consecuencias psicosociales
A menor edad también serán menores las posibilidades de aceptar el
embarazo y de criar al niño, al tener la obligación de cumplir con el papel de
madre a edades tempranas. Una adolescente no transita a la adultez por el
simple hecho de estar embarazada, ella seguirá siendo una adolescente que
tendrá que hacerse cargo de un hijo. Las jóvenes de 10 a 13 años suelen tener
grandes temores frente al dolor y a los procedimientos invasivos y
generalmente el parto es muy difícil debido a que pierden el control con
facilidad. En estos casos, lo ideal es que sean atendidas por personal
profesional sensitivo y capacitado para esta labor, que pueda acompañarlas y
contenerlas y que les explique de manera clara y concreta todo el proceso por
el que están pasando, para reducir el estrés de la embarazada.

Las adolescentes de 14 a 16 años pueden adoptar una actitud de
omnipotencia y manifestar que no le temen a nada. Generalmente en este
grupo de edad, las chicas están más preocupadas por los cambios que está
sufriendo su cuerpo y por el interés que despiertan a su alrededor con su
embarazo, que por lo que les puede pasar. Es común que exhiban sus vientres
y es clásico que manifiesten ¡a mí no me va a pasar!, condiciones todas que
dificultan su preparación para la maternidad, tomando la crianza inmediata
como un juego. Sin embargo, los problemas aparecen después, cuando tienen
que hacerse cargo del niño todo el tiempo y abandonar su estilo de vida
anterior al embarazo. En estos casos, al igual que en el anterior, el soporte
familiar con el que cuenten, así como el trabajo de los equipos de salud que las
acompañen fungirán, si son positivos, como factores protectores.

En el ámbito social , el embarazo en adolescentes y los problemas
asociados a él presentan tipologías distintas según el sector social en el que se
manifiesten. En el nivel rural generalmente conduce a uniones tempranas y los
problemas que se presentan generalmente son de orden bilógico, como
desnutrición y un malo o nulo control prenatal o de deficiente calidad y
problemas económicos. En el nivel suburbano las consecuencias son deserción
escolar, económicos, uniones conyugales inestables que presentan frecuentemente violencia intrafamiliar, abortos provocados, mala atención del embarazo y del parto. A nivel urbano popular, el embarazo en una adolescentes considerado como un evento inesperado que restringe las ambiciones de progreso familiar. En el nivel medio-medio y medio-alto, la problemática que el
embarazo en adolescentes presenta esta mediada principalmente por las
aspiraciones que tienen los jefes de familia de este nivel a lograr que sus hijos
terminen la universidad, así como el hecho de que la dependencia de los
jóvenes se prolonga hasta muy avanzada la tercera década de la vida. Por lo
tanto, cuando éste ocurre, tiene un significado de accidente y generalmente
termina en abortos inducidos, algunas veces sin claro consentimiento de la
adolescente o en uniones tempranas no siempre satisfactorias para la joven
pareja, a costa de prolongar la dependencia de su familia.

En la mayoría de los casos, independientemente del nivel social del que
proceda la adolescente embarazada, la asistencia al control prenatal se inicia
cuando la situación del entorno familiar empieza a estabilizarse, lo que
generalmente ocurre de la mitad del embarazo hacia adelante. El que la
adolescente reciba tardíamente una adecuada atención médica, es un factor
que agrava aún más, la condición de riesgo durante la gestación, la cual en sí
misma ya se encuentra comprometida.
Por otro lado, a nivel individual, para la adolescente el embarazo puede
significar varias cosas: comprobar su fertilidad; considerar a ese hijo como algo
que le pertenece, que la va querer y a quien va a querer como ella misma no
fue querida; como una salida a una situación que ya no tolera, que puede ser
un ambiente de abuso de cualquier tipo o la expresión de una condición no
resuelta, como por ejemplo la muerte de alguno de los padres o su divorcio o
como una salida hacia la vida cuando la adolescente presenta enfermedades
crónicas.

Sea cual fuere la situación individual o grupo social al que pertenece la
joven, un embarazo en la adolescencia implica repercusiones biológicas,
sociales, económicas y psicológicas que clasifican la situación como de muy
alto riesgo. Esto amerita que sea visualizado desde una perspectiva integral,
considerando a la familia, a la sociedad, los medios de comunicación, el sector
salud y educativo, entre otros.

MEDIDAS PREVENTIVAS PARA EL EMBARAZO ADOLESCENTE
la frecuencia del problema en la actualidad
Considerando el impacto de esta condición, es importante en primer lugar
disminuir la incidencia del embarazo en este grupo poblacional, tomando
medidas de prevención a través de campañas que proporcionen información
calificada y veraz sobre educación y salud sexual y reproductiva que incluya el
uso adecuado de los anticonceptivos y los testimonios de pares.
Estas campañas de prevención deben, además, promover entre los y las
jóvenes una reflexión sincera e informada, que les permita descubrir sus
miedos y sus deseos inconscientes y traerlos a la conciencia para poder
trabajarlos desde la objetividad que les ofrece la información sobre sus
consecuencias y riesgos.
En segundo lugar, hay que insistir en una atención temprana del
embarazo de estas jóvenes mediante un control prenatal adecuado, llevado a
cabo por personal profesional entrenado en la atención de adolescentes para

disminuir los riesgo biológicos, tanto para la madre como para el producto.
Como tercer punto, es fundamental el abordaje integral que incluya la
atención psicológica a la adolescente, al padre del bebe y a la familia de
ambos, durante y después del embarazo, con el objetivo de atenuar el impacto
de esta situación en todos ellos, ya que puede considerarse también de alto
riesgo biospisocosocial.
Se puede decir que el embarazo en las adolescentes es un problema de
salud pública de origen multifactorial, que como tal amerita una atención
especializada de estrategias preventivas, que lo aborden de manera
interdisciplinaria e intersectorial.
Por lo tanto, al contemplar el grave problema que representa el
embarazo adolescente en nuestro país, es fundamental que los responsables
de tomar las decisiones promuevan e impulsen políticas públicas de salud, que
incluyan el tema de la educación sexual y reproductiva.
iscaanle.com


Hecho por:
Angel Isai Hernandez Montalvo
Carlos Jair Ochoa Raviela
Carlos Antonio Diaz Salomon
Jose Levi Rivera Mendoza

Alumnos del COBAO Plantel 47
Grupo:103
Datos archivados del Taringa! original
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