Por lo general sentimos vergüenza cuando tropezamos o cometemos algún tipo de error. Hay una pésima tendencia en el ser humano a elogiar a quienes parecieran nunca equivocarse.
El exagerado elogio a la inexistente perfección, hace que cada día los hombres y las mujeres del mundo sean más falsos y adopten falsas imágenes que les permitan mostrarse como seres intachables, con lo cual estamos construyendo una sociedad de máquinas insensibles que cada día se alejan más del amor y la bondad.
En cada tropiezo hay una enseñanza, tras cada error hay una lección que nos permite mejorar. Y cada torpeza nos permite descubrir que realmente somos humanos...
Fuente original: Vídeos de Carlos Méndez Z
www.carlosmendezz.com
El exagerado elogio a la inexistente perfección, hace que cada día los hombres y las mujeres del mundo sean más falsos y adopten falsas imágenes que les permitan mostrarse como seres intachables, con lo cual estamos construyendo una sociedad de máquinas insensibles que cada día se alejan más del amor y la bondad.
En cada tropiezo hay una enseñanza, tras cada error hay una lección que nos permite mejorar. Y cada torpeza nos permite descubrir que realmente somos humanos...
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