En la tarde del 24 de noviembre de ese año, un hombre llamado D.B. Cooper compró un ticket de ida desde Portland, Oregon, hasta Seattle, estado de Washington. Pagó en efectivo y esperó el llamado para embarcar. En pleno vuelo, ordenó a una de las azafatas un bourbon con soda, hielo y le dio una nota en la cual decía que tenía en su poder una bomba. Comenzaba el secuestro. Cooper mostró un pequeño attaché y en su interior podían verse cables rojos y azules, un reloj y un supuesto mecanismo explosivo. La mujer le creyó. Cumplió la siguiente orden que le indicó el secuestrador. Llevó hasta la cabina una corta nota al capitán del vuelo 305 en la que podía leerse su demanda. Consistía en algo sencillo y hasta poco creíble: cuatro paracaídas y 200 mil dólares en billetes de 20 dólares. Por la noche, al llegar a Seattle, Cooper había conseguido lo que pretendía y cumplió parte del acuerdo. Liberó a 36 pasajeros, pero le ordenó al comandante que despegara con rumbo a la Ciudad de México. Una vez en vuelo, a poca distancia del trayecto en algún lugar entre la partida y Reno, en Nevada, se calzó un paracaídas, tomó su dinero, abrió una puerta trasera y saltó. Eran las 8 pm de ese 24 de noviembre y nunca más se sabría nada de él. D.B. Cooper había desaparecido para siempre. Minutos antes de saltar desde el avión Cooper se sacó la corbata. Años después serviría para determinar su ADN. La ciencia tampoco sirvió para este caso. A la derecha, los billetes que encontró un niño en 1980. La serie correspondía a la que se le entregó a Cooper Las teorías que se imaginaron fueron de las más variadas. Desde que debía ser un paracaidista experto y con carrera militar, hasta que el secuestro tuvo que ser efectuado por alguien con poca idea de lo que estaba haciendo, debido al riesgo que corría al saltar desde un avión comercial. Uno de los paracaídas que Cooper pidió a las autoridades pero que no utilizó. Saltó con dos más (FBI) Quien comandó la investigación fue Ralph Himmelsbach. Durante años siguió cientos de pistas, entrevistó a decenas interminables de personas, recibió miles de cartas y llamados telefónicos. Todas tenía importancia para él, pero muchas de ellas -la mayoría- eran falsas. Durante estas más de cuatro décadas, poco ha cambiado. Salvo cuando se halló un paquete con unos 5.800 dólares en billetes de 20, en mal estado, que coincidían con la serie que había sido dada al secuestrador. La creencia de muchos de quienes siguieron el caso de cerca es que Cooper nunca sobrevivió al salto. El paracaídas que recibió no era de los más sofisticados. No podía orientarlo. En teoría "aterrizó" en medio del bosque, vestido de traje y con zapatos de cuero, en pleno invierno y de noche. ¿Cómo sobrevivir? En 45 años, el FBI utilizó la tecnología que la ciencia le ofrecía para intentar determinar el lugar donde este misterioso hombre había caído. Sin embargo, nunca se hallaron rastros del cuerpo de Cooper, en caso de que haya muerto. Ni aún con la ayuda de satélites en una zona determinada de Nevada. Resumen lvl 5: un tipo se subio a un avion con una bomba pidio 200mil dolares y un paracaidas se los dieron se tiro y nunca se supo nada mas de el. Fuente: http://www.infobae.com/america/eeuu/2016/07/13/d-b-cooper-el-hombre-que-secuestro-un-avion-salto-en-paracaidas-y-vencio-al-fbi/
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