InicioParanormal"Matt Tainted Heart: Capitulo 5"
Hola chicos, este día les traigo el capitulo 5 o la quinta entrega de este remake titulado "Matt Tainted Heart" no olviden pasarse por las historias de los demás que dejare aquí abajo, disfruten. Créditos: Jared The Killer: Reborn => @-Mista o @Edup_33 Miguel the Demon: Bloodlust => @eyelessjack613 Beyond My Eyes => @Lioooooo Silver Claw, Hunters => @darian_98cleo BloodMoon, El Principe Desterrado => @elpranyan Gabriel The Annihilator => @gabrieljoaquinor Carl The Psycopath de @creepynightmare Wolf the Killer, Jake The Samurai, Nexo => @stevenlolo Jesse Cold Heart de @jesushola Vali The Knight de @ValiFakYu Forbiden y otras historias => @megaespia2000 Deadman Warriors//Memories// => @Riuken01 -Ya tengo una próxima misión para ustedes basuras.-Dijo Jeff. -¿Cuál es esta vez?.-Pregunto uno de los Killers. -¿Te dije que tenías permiso de hablar? Maldito pedazo de mierda sin respeto.-Volvió a decir Jeff. Jeff mira al Killer furioso, y en un rápido movimiento con su mano derecha en la cual sostenía su cuchillo que provoco un silbido por su rapidez que logro rajar la garganta del Killer, el cual murió ahogado en su propia sangre. -¿Alguien tiene que decir algo sin mi puto permiso hijos de perra?.-Dijo Jeff enfadado. Solo silencio hubo en ese momento, yo me encontraba en uno de los asientos de la cabaña que ahora era mi hogar, afilando la hoja del cuchillo que solía usar para asesinar familias y mantenerme vivo, Dark por su parte hacia su trabajo, el tomaba el control cuando yo mataba a las familias, pero siempre quedaba ese remordimiento, yo… Ya no creía en Dios, ni en un paraíso ni nada de ese estilo, porque si Dios existiera, se evitaría todo lo que estoy haciendo, aunque me este haciendo de amistades nuevas, yo me sigo sintiendo solo en el fondo, quería ver a mi hermana, quería encontrarla y estar con ella, como si todo esto hubiera sido un maldito y puto sueño, ¡JODER!, me sentía tan frustrado por ello. -Bien… Proseguiré espero no me interrumpan, Porque sino me vere el a obligación de asesinarlos, y eso me gustaría demasiado pedazos de mierda.-Dijo Jeff jugando con su cuchillo mientras que las pupilas de sus ojos se dilataban.-Van a ir en un grupo de 40 killers, incluyendo claro a Miguel para que no tengan problemas, es algo fácil si lo tienen a el.-Dijo Jeff haciendo una pausa mientras bebía un sorbo de su alcohol.-Atacaran una mansión, masacraran a toda la gente de ese lugar, no quiero ningún vivo, porque si no, bueno….-Jeff soltó una risa psicópata mientras que sus mejillas, que se estaban curando de sus cortes, se abrieron totalmente mientras la risa aumentaba y la sangre escurría de la carne en sus mejillas.-Los asesinare a todos y a cada uno de ustedes, hasta que no quede nadie más.- -Yo iré.-Dije serio. -¿Perdona? ¿Quién mierda te dio el permiso de hablar hijo de puta?.-Me dijo Jeff mientras dirigía su mirada hacia mi. -Dije que yo iré, me pareció que lo escuchaste si me acabas de responder.-Dije mientras miraba sus ojos que lograban quitarme la tranquilidad. -Si tanto quieres morir, bueno, ve y muere como la basura que eres.-Dijo Jeff dándole otro sorbo a su alcohol.-Una semana tienen de preparación.- Yo me quede callado y salí de la cabaña para comenzar a caminar hacia mi antiguo hogar, iba a paso lento para disfrutar de la suave brisa del viento frío de aquella mañana, las hojas de los árboles producían sonido cuando el viento pasaba entre ellos, esa musicalidad me relajaba, habiendo pasado ya 30 minutos a paso lento, llegue a la calle que daba a mi casa, serian otros 5 minutos para llegar a aquella casa ya tan diferente de lo que lograba recordar. Ya llegando a casa, abrí la puerta con la llave que aun conservaba, al entrar, vi que la casa estaba totalmente ordenada, aunque faltaban objetos que estaban hechos pedazos, como la televisión y algunos sillones, también había olor a comida, ese aroma a comida deliciosa, dirigi mi vista hacia la cocina y hay estaba ella, Angela. -Te vi de lejos Matt, así que decidí preparar comida para ti.-Dijo Angela. -E-esta bien.-Respondí nervioso. Me senté frente a la silla y Angela llevo la comida, era arroz con carne bañada en salsa de Jack Daniel’s, ella se sentó a mi lado algo sonrojada y con una pequeña sonrisa, diablos, se veía hermosa, comencé a comer lentamente para disfrutar la comida, la cual estaba deliciosa, al cabo de 20 minutos comiendo, acabe con el plato al igual que ella. -Estaba deliciosa.-Dije sonriendo. -Eso es bueno, tu habitación esta ordenada y encontré una carta para ti.-Me dijo. -¿De quien era la carta?.-Pregunte de vuelta. -De tu padre….- Mi sonrisa paso a una mueca de rabia, apreté mi puño y golpee la mesa provocando que los vasos saltaran y cayeran al suelo rompiéndose en mil pedazos. -¿Dónde esta la carta?.-Pregunte serio. -La tengo aquí, no la leí si es lo que te preguntas.- Ella me enseño la carta, la cual yo tome mientras mis manos comenzaban a temblar de la pura rabia que sentía, ese hombre, ese maldito imbécil lo odio, me provoca asco, engaño a mi madre con otra zorra y se fue con esa hija de perra, me dejo a mi y a mi madre solos, cuando aun no nacía mi hermana, yo esperaba que estuviera muerto. Tome el plato y lo lance hacia la puerta, Angela se asusto al verme así y me abrazo, ese abrazo, aun recuerdo ese abrazo como si hubiera sido ayer, tan cálido, tan relajante, la mire y correspondí al abrazo sin cambiar de expresión. -Lo siento.-Dije arrepentido. -No te preocupes, no fue tu culpa.-Me respondió. Deje la carta encima de la mesa luego de abrazar a Angela, no la leería, no ahora por lo menos, fui a las escaleras y subí al segundo piso para luego ir a la ducha, me quite la ropa, y las zapatillas para meterme a la ducha, puse el agua caliente y me relaje, soltando todos los nudos de mi espalda mientras pensaba en como practicar, era malo con las armas de fuego pero un poco mejor con el cuchillo, aunque necesitaba practicar en esa semana, también aumentar mi resistencia física, necesitaba hacer demasiadas cosas en una sola semana. -¡Angela!.-Grite. -¿¡Qué!?.-Me pregunto de vuelta. -¿¡Puedes traerme ropa limpia!?.- -¡Si!.- Corte el agua de la ducha y salí de la tina mojado, entonces en ese momento entra Angela, viéndome desnudo y sonrojándose de inmediato. -A-aquí e-esta tu r-ropa.-Me dijo mientras me veía sonrojada. -G-gracias.-Respondí avergonzado. Ella salio rápidamente del baño y yo comencé secarme con la toalla, luego de eso, me vestí, me puse los boxers, un jeans color negro, unos calcetines negros, unas zapatillas deportivas, una remera color gris y una chaqueta del mismo color, mis armas, que estaban en la otra chaqueta, las puse en la chaqueta que llevaba puesta en este momento, al momento de salir, hay estaba Angela, aun sonrojada. -¿Sigues así?.-Pregunte ya desvergonzado. -¿¡C-como quieres q-que siga i-idiota!?.-Grito Angela. -¿Lo quieres ver de nuevo?.-Pregunte en forma de broma. -¡Idiota!.- Angela se me acerco rápidamente y me dio una cachetada de lleno en la mejilla izquierda, la cual logro que me moviera un poco y me quejara por el dolor, en mi mejilla quedo marcada su mano en color rojo. -¿Por qué tienes que ser un idiota?.-Pregunto ella apenada. -Tal vez porque tu haces que yo me vuelva así.-Dije un poco sonrojado. -¿A que te refieres?.- -Nada… Solo déjalo así.- Angela me miro a los ojos, se acerco aun más a mi mientras colocaba su mano derecha sobre mi pecho y me arrinconaba contra la pared, su rostro se acercaba cada vez más a mi, eso me estaba haciendo sonrojar más y más, hasta que todo culmino en un beso suave entre nosotros dos, un beso húmedo acompañado de un abrazo, ella metió sus dedos en mi cabello mientras que yo puse mis manos en sus caderas. Luego de varios segundos así, nos separamos. -Creo que te amo.-Dije. -¿Cómo que “crees”?.-Pregunto ella algo extrañada. -Bueno, te amo, ya lo dije.-Dije con una pequeña sonrisa. -Tu padre también te envió otra cosa… ¿A ti de pequeño te gustaban las cosas que tenían que ver con la energía producida por el cerebro, o leer sobre eso?.- -Si, me gustaba leer esas cosas, ¿Por qué, que tiene que ver con mi padre?.- -La carta vino junto a un libro que tenía una portada algo extraña, por lo que supuse que era de ello.- Ella apunto hacia donde se encontraba el libro, así que fui a mi habitación, el libro se encontraba sobre la cama, lo tome en mis manos y tuve un presentimiento, no malo, pero tampoco bueno, abrí el libro, aunque me arrepentí al rato de haberlo abierto y aprovechando que la chimenea estaba encendida, lance el libro junto a la cara para que ardieran en las llamas, veía como el libro mientras se quemaba cada vez más y más hasta que solo se volvió un libro completamente quemado, Angela se acerco a mi por la espalda y me abrazo. -¿Era tan necesario?.-Me pregunto. -Si que lo era, no quiero nada de ese maldito que nos abandono cuando yo apenas era un niño, y yo no tengo nada que ver con el, lo odio demasiado.-Dije con un poco de enojo. Angela me abrazo más fuerte aun y yo solo agache la mirada mientras mis ojos comenzaban a llenarse de pequeñas gotas de lagrimas, pero no era tiempo para llorar, tenía que entrenar para ese día del ataque a la mansión ya que no quería fallar. -¿Qué pasa?.-Me pregunto Angela. -¿Porqué la pregunta?.-Pregunte de vuelta yo. -Estas demasiado callado.- -Lo se… Es que necesito pensar en todo esto porque, no puedo creer que esa basura me haya enviado una carta y un libro después de abandonarnos.- -Tal vez tuvo sus razones, ¿Nunca te lo preguntaste?.- -No, yo se porque se fue, el tenía una amante, cuando mamá no estaba, el la llevaba a casa y empezaban hay hasta que 5 minutos antes de que llegara mi madre, la tipa se iba a otro lugar.-Dije algo enojado.-Luego el se fue con esa perra, dejando a mi madre en el olvido, ella nos crió a mi y a mi hermana sin ayuda de nadie.- Angela quedo callada ante eso, yo me safe del abrazo y camine hacia la puerta que daba al patio trasero, tenía que prepararme para ir a atacar la mansión en una semana, debía mejorar para ese día, me dirigí hacia la puerta trasera en silencio para luego abrirla y salir hacia el patio. En el patio me senté sobre el césped que estaba mojado “¿Seria la neblina que provocaba esa humedad? Tal vez sea eso, aunque me he acostumbrado a esto” pensé en ese momento, comencé a mirar el cielo, el cual estaba teñido de un gris oscuro, sentí una gota caer sobre mi frente, una gota tras otra, hasta que comenzó a llover demasiado fuerte “¿Porqué seguiré vivo? ¿Porqué mi familia ya no esta?” comencé a preguntarme mientras comenzaban a brotar lagrimas de mis ojos, las cuales comenzaban a provocar un ardor sobre mis globos oculares, creo que no he avanzado en nada sobre mi condición psicológica, esos recuerdos que aun me afectan, la lluvia me había empapado por completo, pero a mi no me interesaba eso. Comencé a levantarme del césped lentamente mientras seguía empapado, al levantarme completamente sentí como la puerta se habría de par en par detrás de mi, hasta poder escuchar la voz de Angela hablándome. -Matt… Alguien llama a tu celular, ¿Quieres contestar o lo dejo sonando solamente?.-Pregunto Angela tímida. -Contestare, me entro la curiosidad de quien es la persona que me llama.-Respondí Bese la mejilla de Angela a lo que esta solo se sonrojo y me entrego el celular para volver dentro de la casa, fije mi vista en el numero del que llamaba, era raro y de nombre tenía “Desconocido”, conteste la llamada y comenzó a hablarme una voz conocida. -Eh Matt, ¿Cómo estas?.-Pregunto la voz. -Estoy bien Miguel, ¿De donde sacaste el numero?.-Pregunte. -Eso es un secreto, por lo que a ti te da igual, ¿Verdad?.- -Tienes razón, me da igual de donde sacaste el numero, ¿Para que llamas?.- -Eso es algo frío, pero que más da. Quiero que nos juntemos en el parque donde iban los alumnos al terminar las clases, quiero que nosotros entrenemos para el día del ataque, nos concentraremos en el uso del cuchillo y hacer más fuerte nuestra mente ante asesinatos, aunque esas 2 cosas tu tienes que mejorarlas para ti, ya que yo se soportar eso.- -¿En cuanto tiempo?.- -En 15 minutos estaré allá esperando, no te tardes.-Dijo Miguel riendo. La llamada paro en ese momento, entre por la puerta trasera de la casa, me quite toda la ropa quedando desnudo, deje toda la ropa mojada en la lavadora y comencé a caminar hacia mi habitación, Angela al verme se sonrojo y se tapo los ojos. -¡Idiota! ¿Qué haces así?.-Me pregunto Angela mientras tartamudeaba. -Estaba con mi ropa mojada, por eso ando así, ¿Te molesta?.-Devolví la pregunta. -N-no, n-no me mo-molesta.- -¿Lo quieres agarrar?.-Dije con una sonrisa algo pervertida. -¡¡Matt!!.-Grito Angela. Angela sonrojada tomo uno de los cojines del sofá en el que ella estaba sentada y me lo lanzó, yo solo comencé a reír mientras caminaba hacia las escaleras para ir a mi habitación, comencé a subir cada uno de los escalones hasta llegar a la puerta de mi habitación, una vez dentro vi mi cuchillo y mi pistola sobre mi cama, mi expresión de felicidad paso a ser una de seriedad y una pregunta invadió mi cabeza “¿Quién habrá matado a mi madre?”. Maldición, estaba tan concentrado en las otras cosas que olvide por completo ese detalle y otra cosa volvió a atacar mis pensamientos “La carta y el libro… ¿Hace cuanto llegaron aquí? No creo que haya sido luego de la muerte de mi madre… A no se que, maldición”. “Angela, ella debe saber si ha venido varias veces a esta casa, incluso cuando estaba aun el cadáver, ella debe saberlo”, había tantas cosas que invadieron mi mente hasta que una de ellas llamo mi atención “¿Y si mi padre volvió? El era un maldito borracho, entonces podría haber estado pasado de alcohol y al llegar a casa, al ver a mi madre feliz lo lleno de ira y quizás hizo eso… ¿Pero como podría haber pasado?”, fui directo a mi closet con toda mi ropa, me coloque un jean de color gris oscuro, unos calcetines negros con unas zapatillas deportivas, una remera de mangas largas color negro y una chaqueta de cuero color gris, tome mi cuchillo y la coloque dentro de mi jean y el arma la puse en uno de los bolsillos de mi chaqueta. Luego de eso, baje tan rápido como pude del segundo piso y me acerque a Angela. -Angela.-Pregunte agitado. -¿Q-qué pasa?.-Pregunto Angela algo alterada. -La carta y el libro, ¿Desde cuando están aquí?.- -Cuando vi la carta, vi la fecha de cuando había sido entregada junto al paquete y fue 2 días después de la muerte, ¿Por qué?.- -Maldición… Tengo una sospecha de quien fue el asesino de mi madre.- -¿No creerás que…?.- -Es lo que creo, debo encontrarlo y hacerlo pagar por lo que hizo.-Dije algo agitado, pero pasado unos minutos me relaje.-Pero ahora no, tengo algo que hacer, pero será dentro de esta semana lo encontrare y lo asesinare.- Mire a Angela directo a los ojos, que belleza, su piel fina y sus ojos que aun seguían sin su brillo, solo lograban cautivarme, me acerque lentamente a ella y le robe un beso, un solo beso cargado de cariño que pareció durar minutos cuando solo duro segundos, luego de ello nos separamos y yo me despedí para ir en busca de Miguel, estaba a 15 minutos si iba por el atajo que conocía, salí de la casa y comencé a correr lo más rápido que pude por una de las calles que decía “2 oriente, 3 y 4 sur” el atajo perfecto para llegar al parque, seguí corriendo sin parar aunque la fatiga comenzara a atacar mi cuerpo, pero no me interesaba, tenía que llegar. Pasado los 15 minutos llegue al parque y hay estaba Miguel, sentado en una de las bancas con la vista directa al cielo mientras las gotas de lluvia empapaban su cara y su ropa, pero a el no le parecía molestar, pensé en ese instante que nos parecíamos un poco por ello, pare de correr y comencé a recuperar el aire porque había corrido sin parar durante 15 minutos, llegue al lado de el y me senté a su lado, todo estaba envuelto en silencio, el parecía tranquilo con su vista perdida. -Eh Miguel.-Le hable serio. -….-No había escuchado -¡Eh Miguel!.-Volví a insistir. -….- -¡Miguel!.-Grite mientras golpee su brazo.-¡Reacciona!.- -Oh… Lo siento, andaba perdido en mi mundo mientras te esperaba, aunque si tardaste, que descortés jaja.-Dijo Miguel con una sonrisa. -Mira quien habla de descortesía, el chico que no sabe responder cuando le hablan.- -Ya te dije que estaba en mi mundo, no es necesario que me molestes por eso.- -Créeme que lo haré cada vez que pueda Miguel... Cambiando el tema, ¿Qué debemos hacer ahora?.- La sonrisa tranquila de Miguel paso a ser una de un psicópata, aunque eso no me intimido tanto que digamos. En ese momento, Dark tomo el control de mi nuevamente pero ahora estaba algo más fuerte que en veces anteriores. -Bueno, creo que tendrás que aumentar tu defensa psicológica ante las muertes que causes o presencies.- Me levante en silencio haciendo un ademan con mi mano para proseguir con el inicio del entrenamiento que tendríamos, Miguel me llevo a una casa donde toco la puerta, de la cual salio una niña de unos 8 años más o menos. -Toc toc.-Dijo Miguel. La niña al ver a Miguel se horrorizo pero este de un veloz movimiento de su mano derecha en la cual sostenía su cuchillo rebano la carne del cuello de la niña, esta intento gritar pero yo la remate incrustando mi cuchillo en su cabeza, sentí algo de remordimiento, pero para eso estaba hay, para reforzar mi dureza ante esto. -Bien hecho Matt, aunque noto en tu expresión que no disfrutaste de eso.- -Solo cállate y continuemos esto, quiero mejorar y volverme más duro.-Dije algo serio. Miguel al mirar hacia delante recibió un potente derechazo del padre de la niña, el cual al verme sujetando el cuchillo incrustado en la cabeza de su hija quedo horrorizado y se lleno de ira, lanzándome una potente patada en el abdomen que me arrojo un metro hacia atrás. -Maldición… Es fuerte.-Dije algo adolorido. Miguel que estaba a unos centímetros del hombre, le dio un izquierdazoo seguido de un gancho derecho al hombre provocando que retrocediera. -¡Vamos, que sea a mano limpia, ni siquiera usare mi cuchillo!.-Dijo Miguel extasiado. -¡Maldito hijo de puta, primero te matare a ti y luego a tu amigo!.-Grito el hombre furioso. El hombre se lanzo contra Miguel golpeándolo repetidas veces en el abdomen a Miguel mientras este trataba de responder, pero en un descuido del hombre, Miguel le dio un cabezazo en la nariz, haciendo que los ojos de aquel hombre se llenaran de lagrimas cegándolo por completo. Mientras Miguel se entretenía un poco con aquel hombre, yo me levante y fui directo a la casa buscando a alguien más, por suerte encontré a una bella mujer la cual se encontraba horrorizada ante mi presencia además de ver mi cuchillo ensangrentado. -¿Qué le hiciste a mi hija?.-Pregunto la mujer tartamudeando. -Tu hija esta muerta.-Respondí con una pequeña sonrisa. Demonios, esto si me estaba gustando, comencé a acercarme a la bella dama mientras esta comenzaba a gritar del miedo. -Mientras tanto Miguel- -¡¡Erika!!.-Grito el hombre -¡Oye!.-Dijo Miguel El hombre se giro solo para recibir una patada en la cara proveniente de Miguel, seguido de un puñetazo en la nariz, luego otro dirigido a su mentón aturdiendo al hombre por breves segundos pero… Algo cambio en Miguel, es como si hubiera recibido un power up de alguna forma, sus golpes eran más devastadores que antes. -Ya me aburrí de esto, es hora de tu muerte.- El hombre estaba horrorizado por la brutal fuerza de Miguel para su edad, este otro posiciono su mano frente al tipo, la mano de Miguel comenzó a rodearse de un aura oscura que iba tomando forma de esfera, una esfera algo pequeña pero de gran poder destructivo. -Esto sería muy aburrido, así que lo haré de la forma clásica jaja.-Dijo Miguel con su sonrisa psicópata. La esfera de energía desapareció y con su mano izquierda saco su cuchillo. -Hijo de perra, dijiste que era sin cuchillo.-Dijo el hombre ensangrentado. -Las reglas cambiaron, tu vida me pertenece maldito bastardo.-Dijo Miguel aun sonriendo. El cuchillo de Miguel se movió a demasiada velocidad para que el hombre pudiera esquivarlo, el cuchillo se incrusto en el pecho de el hombre, varias veces mientras este gritaba de dolor y sus gritos poco a poco eran ahogados por la sangre que comenzaba a salir de su boca. El hombre había muerto. -Este ya se murió… Me hubiera gustado que el tipo sufriera un poco más pero ya que….-Dijo Miguel serio. -De vuelta con Matt- Quede mirando a la mujer, al a cual deje inconsciente gracias a un golpe en su cabeza con el mango de mi pistola para callarla, entonces comencé a escuchar pasos acercándose, yo sabía quien era, sería imposible que no fuera el. -¿Matt?.-Pregunto Miguel con su voz seria. -¡Aquí estoy, tengo a una chica a la cual podría torturar!.-Respondí algo nervioso. -¿¡Porque no la mataste!?.-Me pregunto Miguel algo enojado. -Necesito aumentar mi fortaleza mental, por eso.-Dije viendo a Miguel en la entrada de la habitación. -Tienes razón en eso.-Dijo Miguel sonriendo. Volví mi vista a la chica “¿Cómo podría torturarla?” me pregunte hasta que me acorde de algo que había escuchado… Era la tortura perfecta. -30 minutos después- Estábamos en una casa abandonada, en una de las habitaciones estábamos con aquella chica, a la cual teníamos atada en la cama de pies y manos. -¿Ya sabes como torturarla?.-Me pregunto Miguel algo dudoso. Yo solo asentí de forma seria, la chica intentaba gritar pero tenía una cinta en su boca, sus ojos demostraban miedo, estaba horrorizada. Comencé a acercarme a ella lentamente mientras esta comenzaba a retorcerse. -Quiero que salgas de la habitación Miguel, quiero hacer esto solo.- Miguel asintió y salio de la habitación, entonces corte la ropa interior de aquella chica, la cual estaba llorando mientras temblaba. -Esto no te dolerá… Demasiado.-Dije con una pequeña sonrisa. Introduje mis dos manos en su entrepierna mientras esta comenzó a retorcerse del dolor, ya que comencé a rasgar todo su interior, cada vez introduciendo más y más a fondo mis manos hasta llegar a su útero, en este punto la chica se había desmayado del dolor que había sentido, entonces comencé a arrancar su útero hasta sacarlo fuera, donde una barbaridad de sangre manchando mi pecho con esta, la chica despertó de su desmayo gritando por el agudo dolor que sentía, yo de un tirón arranque completamente su útero. -Esto es algo asqueroso.-Dije con un pequeño mareo. La chica paro de gritar, esta estaba comenzando a helarse debido a su desangramiento, así que tomando mi cuchillo comencé a cortar cada una de las extremidades de esta mientras trataba de gritar, pero… En un momento sus gritos cesaron, ella había muerto… Mis ojos se llenaron de lagrimas ante tal acto pero… Algo cambio, mis ojos lloraban pero tenía puesta una sonrisa “¿Acaso sería que habría perdido mi cordura?” “¿O solo no se como reaccionar a esto?”, comencé a reírme mientras las lagrimas recorrían mis mejillas, tape mis ojos mientras seguía riendo. Me estaba volviendo loco… “¿En que me he convertido? Yo no era así, no quiero matar pero… Mi sed es insaciable” mi cordura había terminado, al igual que mis lagrimas y mi risa, ahora estaba con una mirada seria mientras veía el cuerpo sin vida de la chica todo despedazado. Limpie mi cuchillo en sus prendas de vestir y salí de la habitación aun lleno de sangre, pero Miguel no estaba en ese lugar “¿Cuánto habré demorado?” me pregunte en ese momento, saque mi celular del bolsillo y mire la hora, había pasado dos horas en ese cuarto torturando a la chica. -Es… Hora de irme de este lugar.-Dije con remordimiento. Salí de aquella casa a la luz de la luna puesto que era invierno y anochecía más temprano, comencé a correr para llegar luego a casa, quería llegar a ese lugar para ver a Angela que de seguro se preocupaba al ver que no llegaba aun. Mientras corría, me empece a topar con gente que me quedaba mirando asustada y sacaban directamente su celular para llamar a los policías, claro que yo no me dejaría delatar. La primera persona que saco su celular, estaba frente a mi, así que saque mi cuchillo y se lo lance a la cabeza, quedando incrustada en su entrecejo mientras se desplomaba rápidamente, yo ya estaba su lado al momento en que le faltaba poco para tocar el suelo, así que tome el cuchillo y seguí corriendo sin parar, se me estaba acabando el aire pero no pararía de correr. La siguiente persona era un adolescente que iba fumando, este al verme hizo lo mismo que el anterior, pero ya estaba muy cerca para sacar el cuchillo, así que saque mi mágnum y le di un balazo que impacto en su frente matándolo al instante, “¿Cuánta gente tendré que matar?” pensé. Dos, tres, cuatro, cinco, seis. El tres murió degollado, al cuatro le di un puñetazo en la cara ya que intento detenerme y luego abrí sus mejillas mientras su grito llenaba el lugar, pero para pararlo, tire la mitad de la boca hacia arriba para atrás, matándolo al instante mientras un chorro de sangre salía, al cinco lo apuñale en el abdomen seguido de un disparo en el pecho, muriendo desangrado. Al numero seis lo asesine lanzándose un cuchillo que parecía que iba a esquivar, pero no contó con el potente disparo de mi arma, que empujo el mango del cuchillo más rápido, clavándose en el ojo izquierdo de la tipa, matándola al instante, esta al momento de tocar el suelo reboto y el cuchillo fue tomado por mi mano izquierda, arrancando ese cuchillo que salio lleno de sangre y así paso el tiempo para llegar a casa. -20 Minutos- Fue demasiado tiempo el que transcurrió mientras corría, mientras manchaba mis manos de sangre inocente que no tenía que morir en ese momento, “Soy un maldito asesino” pensé, no imaginaba que me convertiría en esto. Llegue a la puerta de la casa, la cual estaba entre abierta… Pero ya no podía más, me estaba fatigando y producto a eso, caí al suelo sin energías desmayandome. -10 minutos después- -Matt… Despierta.-Escuche una voz.-Por favor despierta Matt, me tienes preocupada.-Decía entre lagrimas.-Por favor… Por favor.- -¿Q-quien e-eres?.-Pregunte casi en forma de suspiro delatando mi cansancio. -¡Matt!.-Dijo con un tono alegre mientras tomaba mi mano con fuerza.-¡Soy yo, Angela!.- -¿Angela?.-Pregunte. -¡Si! ¿No me habrás olvidado?.-Pregunto ella con miedo esta vez. -No…-Respondí mientras habría mis ojos y me sentaba. Escuche un suspiro. -¿¡Qué te ha pasado!?.-Pregunto Angela alterada. -¿A que viene esa pregunta?.-Pregunte mientras fijaba mi vista en mis manos ensangrentadas. -¿¡Eres estúpido!?.-Me pregunto mientras me daba una cachetada. -No debes porque golpearme.-Dije algo adolorido. -Responde mi pregunta.- -Eso te lo contare después, ahora tengo que hacer otra cosa.-Respondí serio. Me levante con algo de dificultad del suelo y fui lentamente caminando hacia el baño que estaba en la planta superior de la casa, subí las escaleras con algo de lentitud mientras la sangre de las personas asesinadas por mi, esta sangre manchaba las escaleras de madera que rechinaban mientras las pisaba, al momento de llegar al segundo piso mi cuerpo perdió algo de energía por lo que tambalee un poco y me tuve que apoyar en la pared para poder seguir hacia el baño que estaba a dos habitaciones más, no tenía problema, solo era la falta de energía de hoy, ya que no había comido nada durante el transcurso del día. Al llegar al baño, me desvestí lentamente por el cansancio que llevaba, cuando estaba totalmente desvestido, di el agua caliente y entre a la ducha, el agua logro relajar todos mis músculos, a la vez que me relajaba a mi, así que me senté mientras caía el agua sobre mi cuerpo. Estuve así mientras pensaba “Maldición, ¿Por qué tuve que volverme así? Yo no quiero esto, no quiero ser un asesino que mata y se mancha las manos con sangre de personas inocentes, me repugna esa idea. Mi madre debe estar furiosa por lo que me he convertido, de seguro que si supiera, me regañaría como solía hacer cuando pasaba encerrado en mi habitación, la extraño demasiado. Roxane, ¿Dónde estarás? No se porque no me acordaba de ti, de buscarte, eres mi hermana y quiero encontrarte, ¿Dónde estas? ¿¡Donde mierda estas!?” en ese instante estalle en ira y golpee con mi puño derecho la pared, lastimando mi mano pero… No sentí dolor tras ello, ya que estaba con adrenalina. Y así paso media hora en el baño. Salí de la ducha luego de haber parado el agua tibia, al tocar el suelo me sentí extrañado ya que recordé algo. -4 AÑOS ATRÁS- Recuerdo que estaba en mi antigua habitación jugando algo, no recuerdo bien si era Final Fantasy o era Ghost Rider, bueno… Eso no es tan importante. Me había dado hambre, así que salí de aquella habitación para cruzarme a mi hermana con la mirada baja frente a mi puerta. -¿Te pasa algo?.-Pregunte algo cariñoso. -Es que… Como es el día de tu cumpleaños… Quería darte algo.-Me respondió Roxane. -¿Mi cumpleaños? ¿Es hoy?.- -Si… ¿Cómo puedes olvidar tu propio cumpleaños?.- -Sabes que soy algo idiota, no te burles de tu hermano.- -Jajajajajajaja.-Roxane comenzó a reír de una forma algo tierna.-Eres gracioso hermanito… Cambiando de tema, te he comprado algo para ti.- -¿Qué es?.- -Cierra los ojos primero y extiende tus manos que hay estará tu regalo.- -¿No crees que es algo para niños chicos eso?.-Pregunte. -Ciérralos o no te lo doy.- Suspire algo cansado de ello así que hice lo que dijo, al cerrar mis ojos y extender mi mano pude escuchar el sonido de algo metálico, he de admitir que me sentía curioso de saber que es “¿Un collar, una pulsera?” Esas preguntas pasaban por mi mente. -Ya, ahora puedes abrirlos.-Me dijo Roxane con su voz de niña pequeña. Al abrir mis ojos vi una especie de collar de plata “¿Cuánto habrá costado?” Me pregunte. El collar tenía el nombre de mi hermana “Roxane”, eso solo me hizo colocar una pequeña sonrisa algo torpe. -¿Te gusta? Yo me compre uno igual.-Dijo Roxane Ella me enseño un collar igual al mio, solo que en el de ella ponía mi nombre. Me acerque un poco y la abrace como si fuera la ultima vez. -Gracias.-Dije serio. -De nada hermano.- -De vuelta al presente- “¿Dónde estará ese collar?” Me pregunte intentando acordarme, y así estuve hasta que luego de 5 minutos lo recordé, fui a mi habitación rápidamente para buscar aquel collar que me dio mi hermana, y así estuve buscando sin aparente resultado hasta que recordé algo “Mi baúl” pensé, entonces mire bajo mi cama donde había un pequeño baúl donde solía guardar las cosas. Saque el baúl que estaba lleno de polvo y lo abrí viendo varias cosas que había olvidado, pero la que mas resaltaba era aquel collar de plata, lo saque del lugar y lo vi mientras pensé “Este es el único recuerdo de mi hermana”. -Una semana después- Ya había pasado la semana, en esta semana logre mejorar bastante en lo que respecta al uso del cuchillo y la pistola, al igual que reforcé mi mente y logre controlar mis sentimientos al momento de asesinar, aunque me preguntaba que había pasado con Dark, el cual no había vuelto a hablarme, estaba caminando al punto de encuentro en donde estaría la mayoría del grupo, incluyendo a Miguel, estaba dispuesto a dar todo de mi en este día. Estaba caminando por el bosque mientras sentía un aroma peculiar, muy parecido al de alguien pero no me distraje, ahora solo tengo que centrarme en una cosa… En el ataque a la mansión. Aun faltaba media hora, tenía algo de tiempo libre. Al llegar al punto de encuentro se encontraban algunos de los Killers asignados a esto, pero aun no llegaba Miguel, pero bueno, era típico en el. Estando ya en ese lugar, me senté y me concentre para dejar mi mente en blanca, tenía que hablar con alguien. -¿Dark? ¿Dónde estas?.-Pregunte al vació. -…..-Silencio. -Vamos Dark, sal de tu escondite.-Replique. Entonces, toda la habitación en la que estábamos la cual era blanca, se comenzó a llenar de un aura oscura de la cual se empezaba a materializar Dark. -¿Porqué te has ausentado de esa forma?.-Pregunte serio. -Era tu entrenamiento, no el mio, ya que si quisiera, podría matarte en este instante y tomar el control de tu cuerpo.-Me dijo el fríamente. -¿Y porque no lo haces?.-Pregunte de vuelta. -Aun no es tiempo… ¿Qué quieres preguntar?.- -¿Me apoyaras este día? Necesito tu ayuda, no quiero fallar.- -Para ver si necesitas me ayuda, te reto a un duelo.- Me sorprendí ante aquella respuesta, pero acepte en ese instante, “¿Qué podría salir mal?”, saque el cuchillo de mi bota empuñándolo con fuerza, mientras que Dark saco un cuchillo de una especie de chaqueta negra que llevaba con el. Nos quedamos mirando por unos segundos hasta que exploto la batalla, ambos nos lanzamos con rapidez y en un pestañeo ya habíamos chocado nuestros cuchillos, he de admitir que el tenía más fuerza que yo “¡Maldición!” pensé en ese instante, al momento de distraerme, Dark me separo de el con una patada que me dio en el abdomen, al momento de yo tambalear, el se me acerco y me dio un puñetazo en la cara que hizo que cayera, no podía ser derrotado, así que me levante rápidamente y de suerte logre esquivar un ataque de su cuchillo que me hizo una herida bajo mi ojo derecho, para estar en mi mente, la herida si que dolía. -Te daré mi ayuda.-Dijo Dark guardando su cuchillo.-En vista de que aun te falta practica, yo te brindare lo que te falta esta vez.- Al abrir mis ojos vi como los otros chicos me miraban, de ellos pude ver a Kinn el cual miraba extrañado. Fue entonces que sentí algo recorriendo mi mejilla, así que toque con uno de mis dedos ese algo, al ver que era me sorprendí “Sangre” pensé “Si me hubiera dado en el ojo, de verdad lo habría perdido” volví a pensar sorprendido. Ya era hora de ir a la mansión, ahora estaba más que preparado.
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