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La Carta de un Asesino serial (creepypasta)

Paranormal12/6/2016
El pasado viernes por la tarde después de salir del trabajo fui a tomar un par de copas a un bar que inauguraban cerca a mi casa, entré y me senté junto a la barra mientras pedía una copa de vino que en cuestión de segundos ya disfrutaba, junto a mí derecha se sentó un señor de aspecto pálido y desnutrido de manos arrugadas y muy largas con un olor desagradable producto del mal aseo pensaba yo, ya que su ropa se veía sucia.
¿¡Quien dejo entrar a este señor!? Preguntó el que supuse era el administrador porque inmediatamente dos tipos de seguridad tomaron al mal oliente por los brazos y a la fuerza fue llevado a la salida, ¿Cómo entró sin ser visto? Me preguntaba mentalmente cuando de repente fui interrumpido por alguien que a mi izquierda se sentaba, era una rubia ¡pero que rubia! alta, cuerpo esbelto, buenas piernas, buen trasero, para ser sincero un gran culo, piel tan bronceada que se podía ver a metros la marca que deja el sostén cuando no es retirado a la hora de broncear semejantes calabazas, tetas, pomelos o como se le conozca en cualquier lugar del mundo. En fin fue tanta la dicha de ver esos grandes senos que no me di cuenta del tiempo que me quedé observándolos al punto de quedarme petrificado ante semejantes sandias que a mi parecer estaban jugosas muy jugosas, la chica que me atendía del otro lado de la barra me despertó de ese dulce paisaje en que se perdían mis ojos preguntándome que si quería otra copa de vino, la vi a los ojos y me di cuenta que estaba algo incomoda por mi hipnosis ante las grandes pechugas. Con una suave sonrisa y sutil movimiento de cabeza confirmé mi deseo por que me sirviera otra, al mirar nuevamente a la dama de mi izquierda pero esta vez a su rostro me di cuenta que se trataba de mi vecina la buena, la que no tiene presa mala aunque eso sí tengo que reconocer que si no es por la chica de la barra no le hubiese mirado el

rostro ya que mi visión solo apuntaba a su sostén. Mi vecina al contrario de la chica de la barra se sentía feliz, tranquila y algo seductora a mi parecer ya que me sonreía y me miraba de una manera coqueta quizás estaba acostumbrada a que le miren primero sus gemelas y después el rostro pensé en ese momento que le sonreía de igual manera.
Para que entrar en detalles si me imagino que tú sabes lo que pasa después de más de una botella de vino, charla, risas e insinuaciones sexuales mutuas. Ya en mi casa de soltero que pago con lo que gano de llamar a una cantidad de idiotas por teléfono ofreciéndole un servicio adicional a su contrato de televisión por cable, me dispuse a ser lo que mejor se, CONVENCER. Claro que mi aspecto físico me ayuda mucho, porque aunque sea yo quien lo diga soy muy atlético y buen mozo junto con mi gran capacidad para enredar con mi lengua hasta a los más incrédulos, eso me hace un arma letal.
Después del lavado psicológico y los diversos cortejos la tenía en mi cama completamente desnuda y por si fuera poco atada de pies y manos a la cama. Lo primero que mis manos tocaron fueron sus colosales senos, lo primero que mis cálidos labios probaron fueron sus dulces pezones, sus blancos y grandes pezones, después de penetrar hasta el rincón más escondido de su cuerpo y de su mente me dispuse por fin a saciar mi verdadera sed por los grandes pechos.
Lo que te voy a contar de aquí en adelante es un secreto que guardaremos juntos….
Al frente de mi cama tengo una mesita de noche, en ella una caja de herramientas que uso cada viernes cuando tengo estas visitas, dentro de la caja de herramienta guardo un gran bisturí, el cual usaba en mi vieja profesión como cirujano plástico y que hoy no ejerzo por un grave accidente laboral en el pasado el cual me costó mi tarjeta profesional y por ende el permiso para trabajar como tal. También tengo anestesia entre otros utensilios quirúrgicos, con guantes puestos, bisturí en mano y pasado de tragos me dispuse a cortarles los senos a mi vecina, primero el izquierdo y luego el derecho, fue muy difícil esta vez porque se me olvidó por culpa de las copas de vino aplicarle a mi paciente ósea a mi vecina la anestesia y como era de esperarse los gritos incesantes de dolor y movimientos bruscos hicieron difícil mi labor. Por suerte la música en mi sala estaba en alto volumen y me las arregle para acondicionar mi cuarto con metros y metros de selladores de goma para que el ruido no se escapara, después de todo el procedimiento abrí mi closet y saque mi tesoro más preciado, mi gran colección de grandes senos, esos que un día por ponerlos grandes me hacían ganar mucho dinero y me daba para tener no solo casa propia sino también carro, esposa, entre otros beneficios, esos mismos que un día me llevaron a la ruina no solo económica si no mental por culpa de una paciente que se murió en plena cirugía.
Lo que queda es lo que acabas de escuchar, un desquiciado mental que vaga de bar en bar todos los viernes buscando chicas fáciles con grades senos, cuídate porque no te dije mi nombre, tu podrías ser una de ellas…
Hasta ahora me la he arreglado para burlar a las autoridades siempre tengo una cuartada o mejor dicho un cómplice… ¿tú también no te preguntaste como hizo para entrar al bar sin ser visto?

Fin.

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