
Constituyen un verdadero enigma de la arqueología mexicana; estaban simplemente allí, en Chichén Itza, Tula, Hidalgo, en la misma Ciudad de Mexico y en otros lugares de Mesoamérica.(Guatemala, Honduras, El Salvador y Costa Rica) de modo que su área de distribución era inmensa. Fueron atribuidas a culturas como la maya o la azteca; pero nadie sabe nada de su significado. Hasta el mismo nombre de estas esculturas es un mero invento del presente y su significado un misterio.

¿Qué pueden representar estas enigmáticas figuras? Los investigadores no se han puesto de acuerdo acerca de su verdadera función ; tan solo concuerdan en el hecho de que siempre han sido encontradas en contextos sagrados, tales como altares, juegos de pelota, o en relación con el dios de la lluvia, Tláloc; pero les han atribuído funciones diferentes: para unos era un altar en dónde se colocaba la ofrenda al dios, para otros constituía una piedra de sacrificio, (una variante antropomorfa de las piedras sacrificiales), algunos no obstante lo identificaban como un guerrero, en tanto que para otroas representaba al intermediario entre los ofrendantes y los dioses debido a su ubicación simbólica en la arquitectura religiosa: en efecto, su presencia siempre se ubica en los limites que dividen lo sagrado de lo profano, ya sea al pie de los altares, en el acceso a los campos de juego de pelota o en la entrada de los templos. Es posible entonces suponer que su función debió constituir un elemento de tránsito entre los dioses y los humanos; tal vez un semi dios que transportaba las ofrendas que los fieles depositaban en su cuenco, junto con las plegarias y peticiones

Así vemos que Chac Mool o “el mensajero de los dioses”, como también se le conoce, es un gran desconocido y poco se ha podido averiguar de él. Hoy en día su significado exacto sigue siendo un verdadero misterio.
En cuanto a su datación se estipuló que este tipo de escultura corresponde en su mayoría al Postclásico, es decir, a los años 900-1521 de nuestra era.
