SANTO DOMINGO Alanah piensa que es fea, lo que no podría estar más lejos de la realidad.
Sufre de Trastorno Dismórfico Corporal (BDD, por sus siglas en inglés), una condición que hace que la gente se obsesione con los defectos que percibe en su apariencia.
Se estima que una de cada 50 personas sufre de BDD, aunque muchos de nosotros -incluyendo algunos médicos- no tienen conciencia de su existencia.
“Pensé que era una crueldad para los demás tener que ver mi rostro, que es realmente chocante”, explica Alanah, de 20 años de edad.
“Veo marcas alrededor de toda mi cara, que mi mamá me dijo que ella no ve. Veo mi piel llena de bultos y manchas. Veo mi nariz muy grande y torcida, sobresaliendo demasiado; y mis ojos son demasiado pequeños”.
Alanah es una joven y bella mujer, pero cuando se mira en el espejo no ve lo que otros ven.
Cuando su condición empeora se mira una y otra vez en el espejo, y se esfuerza en intentar ocultar cualquier defecto que ella crea haber visto. Su rutina de maquillaje puede durar hasta cuatro horas y, aún después de eso, con frecuencia se siente demasiado ansiosa como para salir de casa.
“Mi rutina requería cuatro o cinco capaz de base y de corrector de ojeras. Los ojos siempre tenían que estar muy bien maquillados. Yo seguía retocando cada pequeña imperfección una y otra vez“, señala.
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