1. No encajas
Por más que trates de adaptarte a la sociedad y por muy feliz que puedas ser, sientes muy frecuentemente que no encajas, que no te sientes a gusto con tu entorno y por más que te esfuerces no logras adaptarte.
2. Disfrutas de la soledad
Eres de esas personas que realmente disfruta de pasar tiempo consigo misma, la soledad no es un problema para ti. De hecho, prefieres quedarte en casa leyendo un libro o pasar la noche viendo las estrellas que estar en una fiesta rodeado de gente y mucho ruido.
Esto no quiere decir que nunca socialices, pero al final del día valoras mucho más la paz de estar contigo mismo. Probablemente se deba a que ya has vivido en otras vidas ese compartir con otras personas, por lo que en esta simplemente disfrutas más de tu propia compañía.
3. Puedes leer a las personas
Tienes esa capacidad o ese don especial de poder descubrir las intenciones ocultas de las personas o simplemente leer con asombrosa precisión el carácter de los demás. Simplemente te basta con conocer a alguien unos pocos minutos para poder identificar a la perfección la personalidad y vida de dicha persona.
No se trata de ir por la vida juzgando a los demás, pero definitivamente eres de esas personas que casi nunca se equivoca con respecto a las apreciaciones que puedes tener sobre los demás, y es que tu alma ha pasado muchas veces por este mundo terrenal y conoce perfectamente este juego de verdades y mentiras.
4. Mucha sabiduría y evolución
Probablemente siempre hayas sido desde niño una persona con una madurez mucho mayor de la que correspondía para tu edad. Tienes siglos de aprendizaje, evolución y sabiduría, por lo que las personas se sienten cómodas acudiendo a ti para pedirte consejos.
5. Crecimiento espiritual
A mucha gente le puede parecer que lo material no es importante para ti, basta con lo indispensable para llevar una vida confortable y realmente no te interesa demasiado este tipo de cosas, como tener el último automóvil o celular. Simplemente, no se encuentran entre tus prioridades. Estás más enfocado en el aprendizaje, el crecimiento espiritual, los viajes y las experiencias.
Y tú, ¿crees en la reencarnación?, ¿crees ser un alma vieja?