InicioHumorTunear Dunas

El miércoles pasado, para poder ver la Final de la Champions League entre Chelsea y Manchester United, me escapé temprano del trabajo.



Las sensaciones de siempre cuando uno trabaja menos. El sol es más brillante, el frío más frío (me encanta el frío), las chicas más lindas y el subte pasa más rápido.

No hay más cosas que sentir, simplemente uno siente más. Trabajar es morir un poco, el sueldo es el precio que uno le pone a su vida, el aguinaldo uno de esos momentos únicos, de villancicos navideños, en el que la vida de la gente vale un poco más (50 % más para ser exactos).



En el Subte una pareja hablaba a mi lado.

No podía entender la relación que tenían. Si eran esposos, novios, amantes, hermanos, hermanos amantes, bueno, en fin …

Quizás eran compañeros de trabajo, pero ¿de qué trabajo, para estar a las 3 de la tarde en el Subte? Yo me había escapado, pero la gente normal no se escapa del trabajo.



Tal vez eran estudiantes, habíamos pasado por varias Universidades, pero eso también es engañoso. Hoy casi cada rincón del País, de la Ciudad tiene una Universidad. Ya no solo Belgrano o Palermo. Flores, Lanús, La Matanza. Antes lo único que se podía aprender en La Matanza eran a bailar cumbia o como pernoctar con menos de 20 $.

No creo que fueran estudiantes, eran ya un poco grandes, como de treinta y algo.

Descarté también que fueran novios, pareja, amantes, no se miraban como amándose y tampoco parecían odiarse. ¿La indiferencia viene después de los 40 no?

La mujer no era linda, tampoco fea. Era dable, apenas dable. El hombre parecía esforzarse más de lo normal. Era lógico, un miércoles a la tarde, si uno no tiene nada que hacer, cualquier chica sube 2 o 3 puntos, es eso o Cuestión de peso.



La mujer no terminaba de aceptarlo ni de rechazarlo. Era como esos negocios donde te dicen “Mira, pegate una vuelta mañana, que capaz me traen”. No sirve mañana, uno quiere una respuesta definitiva hoy, para saber si tiene que buscar en otro lado.

Para ver si volcaba la situación a su favor, el hombre, que ya me tenía de hincha, de barrabrava, cambió en 180 grados el hilo de la conversación y dijo, muy orgulloso “Sabes que me compré un auto”.

“¿Si?”, contestó la mujer, con un poco de emoción, de la que parecía carecer hasta ese momento, “¿Qué auto?”

“Un Duna”, “Un Duna …” y mientras yo pedía a gritos que no lo dijera, para no reírme, para no llorar, completó “…… Tuneado”.



“¿Tuneado?” Preguntó la mujer, con una mueca en su boca, que delataba que pensaba lo mismo que yo.

“Si, pero bien tuneado eh!”. Afirmó el hombre, riéndose, triunfal.

“Ah, claro” asintió la chica incrédula.

“Si, tipo la peli esa … Rápido y Furioso”.



No, no y no!!!

Un Duna no necesita un Alerón, pintura fosforescente, una calcomanía gigante, un stereo de 100.000 W. Más allá de que creo que ningún auto lo necesita, menos un Duna. No lo embellece, lo afea.

Un Duna es un auto confiable y económico.
Un Duna es un auto de garantía.

Los Duna son a los medios de transporte, lo mismo que las gordas peteras al sexo. Tal vez no sea lo soñado, pero nunca te va a dejar a gamba y te saca del apuro.



¿Para qué vas a tunear un Duna?, ¿Para levantarte una mina?

Si tenes un Duna, mejor no te levantes minas, seguro te meten los cuernos mientras estas en la remisería.

No les podría decir que pasó con ellos. Me tenía que bajar o me quedé dormido. Continué pensando en los Tuneadores de Dunas.

El problema es que muchas veces, en casi todos los ordenes de la vida, tuneamos Dunas.

A veces se llega a innovaciones increíbles, como el genio que mezcló el Speed y el Vodka, para mejorar ambas bebidas, pero casi siempre fallamos.

Hay 2 trampas en esto de Tunear Dunas:

La Primera es la Solución que no agrega valor:

El otro día salí a comer con una amiga, semi teenegers, semi floggera, completamente hermosa, de carácter discontinuo, con complejos edipicos.



Le dije de ir a comer algo y eligió Mc Donalds.

Cuando ya nos íbamos la felicite, por no unirse a la moda nefasta de agregar las papas fritas dentro de la Hamburguesa, y comerlas aparte.

Me decepcionó cuando confesó que le hubiera gustado hacerlo, pero no quería ensuciarse las uñas.

Poner las papas en la Hamburguesa, es perderlas.



No es que el Sándwich quedé más feo con el agregado, con el tuneado, como el Duna, queda igual y es ese el problema. Porque nada mejora y nos privamos de disfrutar del gran sabor de las papas, que queda sepultado bajo la mole de carne. Perdemos las papas. Sería igual no comprarlas.

No es lo mismo, no se confundan, tunear Los Panchos con Papas. Eso es positivo. Esto está bien. Ahí las Papas van al aire libre y son chiquitas y crocantes. Su sabor no deja de percibirse, al contrario, se potencia, hay sinergia.



De Chiquito le hacía a mi abuela comprarme el cucurucho más grande, el que medía más que yo, el que nunca pude terminar, y cuando el Heladero me lo estaba por dar, caprichoso pedía que me lo recubran , siempre con algo distinto. El Helado no era más rico por el recubrimiento, era igual a lo sumo más empalagoso. La única diferencia es que mi abuela gastaba 1 $ más. Perdón abu!, necesitaba probar que me querías. Mañana voy a pagar el geriátrico.

La otra trampa del Tuneo, es la del Duna, es ya no solo no agregar valor, sino perderlo.

La gente que cae en estas trampas suele tener una forma de pensar demasiado lineal.

Ellos piensan “Si me gusta la pizza y me gusta el chocolate, ¿Se imaginan si le pongo chocolate a la pizza?, Pizza de Chocolate, Tuneemos!!!!”.

Y así arruinan la pizza, el chocolate y varias generaciones de personas.

Hay que ser estúpido para comer pizza de chocolate. Y que no se enojen los brasileros que con el mito de los superdotes y todo el petróleo que encontraron, no deberían hacerse malasangre.



El problema de Tunear Dunas es que arregla lo que no está roto.

Soluciona problemas que no teníamos.

Tunea Dunas la mujer que quiere convertir a su amante en novio o esposo, solo porque es bueno en la cama.

Tunea Dunas el que pensó “Che, ¿Y si a los partidos de Boca le agregamos porristas?”.
Tunea Dunas el DT que pretende que su 9 juegue de 3 o su 3 jugué de 9 (Soria).

Tunear Dunas es no aceptar la belleza de las cosas simples.

Tunear Dunas es pedirle peras al Olmo y después echárselas a la paella.

Tunear Dunas es ponerle el simbolito del Audi al WV Gol.
Tunear Dunas es ser un poco soberbio.

Es ir en contra de la opinión de los expertos, que por algo no hicieron al Corsa más bajito, con 10 cm de amortiguador menos.



Ojo, los expertos también se equivocan y no agregan valor con sus cambios o incluso restan.

También Tunean Dunas y arruinan series, películas, juegos, autos, marcas de ropa.
Si alguien quiso tunear la Coca Cola y casi la arruina, todo es posible.

También están los que tuneando, casi de casualidad, dieron con algo revolucionario.

El sexo anal empezó así, después vinieron los parásitos.

El tema no es Tunear o no Tunear Dunas, es como todo, hay que hacerlo, pero con responsabilidad.
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