Cuestión de probabilidades (y estrategia) En un lejano cuadrante de Andrómeda cuyo nombre no puedo pronunciar, hay un planeta con seres que se entretienen viendo un programa de preguntas de cultura general. En realidad, el show consta de una sola pregunta cuya respuesta puede ser solamente "sí" o "no". Pero no es un juego tan simple como parece: en primer lugar, los participantes son capturados en otros planetas, como me ocurrió a mí, por lo que saben poco de cultura "general" y, en segundo lugar, mientras que los ganadores son devueltos a su planeta de origen, quienes responden incorrectamente son colocados entre dos agujeros negros para deleite del público que presencia por telepatía satelital cómo son desplegados hasta formar una línea de átomos. Sin embargo, los anfitriones del maquiavélico show no son del todo injustos y permiten al participante elegir entre dos expertos para preguntarle a uno de ellos cuál es la respuesta. Nuevamente, hay otra decisión que tomar y otro problema: de los dos expertos... A cuál es más lógico elegir? Lo sé, al igual que yo, estás sospechando que hay una trampa, y con razón; pero si tuvieras que elegir y justificar esa elección, lo más probable es que te decidieras por el alien α: "tiene más probabilidades de acertar", dirás, y tendrías toda la razón. Pero, ¿es esa la decisión más inteligente? Tener razón y ser inteligente son cosas muy diferentes, y por eso te invito a pensar... A QUIEN ELEGÍS?? La respuesta en los comentarios. La apuesta del monstruo espacial En otra ocasión, mi astronave se averió y naufragué –afortunadamente– en un asteroide. Tras el vehículo quedar arruinado por la emergencia, esperé allí como cinco minutos, y luego esperé una hora más para ver si recordaba lo que estaba esperando. Entonces decidí salir a dar una vuelta, lo cual no consumiría mucho tiempo porque era un asteroide pequeño, más pequeño incluso que mi nave. Pero, para mi sorpresa, del otro lado del astro había una especie de genio-monstruo que custodiaba aquellos dominios. Sin posibilidad de correr lejos de él sin al mismo tiempo acercarme por el lado opuesto, el inesperado vecino no me reveló de inmediato si la vida me sonreía o tan sólo me mostraba los dientes. Luego de examinarme con una expresión que podría haber sido de hambre o de alegría por tener compañía, el monstruo extraterrestre me dijo lo siguiente: Sin embargo, hay algo que el monstruo no me dijo, y que yo tampoco debería decir pero que hará que la adivinanza sea más interesante: existe una afirmación en particular que lo obligará a entregar la nave espacial, a la vez que le imposibilitará dar la patada y no dar nada. Obviamente, yo encontré esa afirmación, porque aquí estoy con mis apéndices mejor que nunca. ¿Cuál es esa afirmación? QUE LE DIRIAS? la respuesta en los comentarios Interludio en el planeta de los disfraces En un rincón de esta misma galaxia, mientras regresaba a casa tuve la oportunidad y el honor de ser invitado a un navío que viajaba en otro plano temporal, uno donde todos los tiempos coexisten al unísono. Ese día se celebrara allí un milenario festejo: una convención de matemáticos de la Vía Láctea, pero que a la vez era una fiesta de disfraces. La invitación decía claramente que cualquier matemático exitoso de la galaxia y de cualquier tiempo (vivo, muerto o por nacer) podía asistir, siempre y cuando lo hiciera disfrazado de otro de los invitados, pero de modo tal que se pudiera adivinar quién era realmente bajo el disfraz. Este es uno de los casos que pude reconocer... QUIEN ES ESTE PERSONAJE? La respuesta en los comentarios. Monedas cuánticas Este es un juego de lógica que se desarrolla clandestinamente en las calles del lado oculto de la Luna, y lo describiré tal como lo vi. Debo advertir que es un problema fascinante: muy difícil a pesar de que su solución es extremadamente simple, tan simple que ni hace falta saber matemáticas, ¡ni siquiera sumar! Lo que lo vuelve difícil es la naturaleza sapiencial, buscando complicados caminos tan sólo porque son conocidos. Así lo vi: En una mitad de un tablero, que llamaré "A", hay 100 monedas en un estado de superposición cuántica; es decir: muestran ambas caras al mismo tiempo y, por lo tanto, es imposible distinguir cualquiera de las dos. Sin embargo, aunque no puedan verse, cada moneda está concretamente apoyada sobre uno de sus lados. Es más –asegura el prestidigitador–, 90 de ellas muestran una cara y las 10 restantes, la otra (ceca). El reto, a pesar de no poder verlas claramente, es mover al lado B un grupo de cualquier cantidad de monedas siempre y cuando se garantice que habrá la misma cantidad de cecas en cada grupo. Si el jugador gana, se lleva las monedas; si pierde, debe pagar otras 100. Claro que yo no llevaba conmigo monedas cuánticas para afrontar la posibilidad de perder; los trajes de astronauta ni siquiera tienen bolsillos, lo cual es sumamente molesto cuando uno se para frente a un semáforo durante una caminata lunar. De manera que estaba obligado a ganar. Así que, ¿cuántas monedas debería mover al lado B? En el juego está permitido dar vuelta las monedas, pero siempre sin saber cuál cara muestra cada una. Es perfectamente posible resolverlo sin saber, exactamente como estás haciendo ahora: sólo con la imaginación. Como dije, es extremadamente simple solucionarlo, pero encontrar esa solución puede llevar un buen rato... El planeta que crece Coincidí con este misterio cósmico ya de regreso en la Tierra: recibí una llamada telefónica de unos extraterrestres que había conocido. Sonaban desesperados. Me explicaron que el faraón de Coma Berenices les había ordenado construir un planeta artificial perfectamente esférico, y así lo habían hecho. Sin embargo, llegó el invierno y ocurrió algo que nadie esperaba: el planeta se cubrió con 2 metros de hielo. Aún así, el planeta seguía siendo perfectamente esférico, pero la longitud de su ecuador había aumentado. El problema era que, para la inminente inauguración del planetoide, debían rodear el ecuador del mismo con una alfombra roja por donde transitaría el faraón, que era muy exigente. La alfombra debía tener exactamente la longitud del ecuador y terminar donde empezaba... pero la que habían encargado les había quedado corta. Lo que pretendían de mí era que calculase cuánto había aumentado el ecuador, y por ende cuántos metros o kilómetros de alfombra faltaban, pero ni siquiera me dijeron cuánto medía el planeta antes del invierno. Al igual que yo, tendrás que usar únicamente la lógica matemática sin recurrir a ningún instrumento de medición y con el único dato de que tiene dos metros extra sobre la superficie original. ¿Cuánta alfombra hace falta? La fórmula para determinar una circunferencia (en este caso, el ecuador) es π.2r, o π.d. No es para arrancarse los pelos. Aunque seguramente te llamará la atención que te pidan tal cosa sin disponer del valor de la circunferencia, del radio o del diámetro, lo maravilloso es que nada de eso importa... La soluciones en breve... Estos acertijos son solo para genios interplanetarios, de modo que zanahorias y zapallos varios abstenerse
Solo para genios: Acertijos de lógica extraterrestre
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