InicioSalud BienestarPorque la Moda Prefiere Esqueletos?
Bienvenido a mi Post!! A pesar del boom de las mujeres con curvas, un nuevo trending topic planea sobre el universo de la moda: #CoutureTorture. La polémica de las tallas va mucho más allá de los desfiles de Haute Couture, que al fin y al cabo solo afectan a un número muy reducido de mujeres en todo el mundo. Son las firmas y tiendas de high street, las que sí llegan a millones de personas, las que continúan creando prendas para un modelo de mujer que sigue sin ser el dominante. De nuevo el debate se hace público: ¿los diseñadores y las firmas de moda, nos siguen exigiendo demasiado? A pesar de las reivindicaciones de numerosas celebrities, de los esfuerzos realizados por las ediciones internacionales de Vogue (incluida la española) para escoger a modelos más saludables o de Madrid Fashion Week eligiendo a modelos que tengan un IMC superior a 18, la realidad es que la delgadez extrema sigue siendo el canon en las pasarelas. Sí que es cierto que, al menos, el vestir una talla superior a la 44 ya ha dejado de ser un estigma. H&M o ASOS ya tienen líneas específicas de tallas grandes y, muy importante, con todos los modelos, estampados y cortes de tendencia. Hasta hace unos años era imposible encontrar tallaje grande para mujeres jóvenes. Pero sorprende el hecho de que, al fin y al cabo, el objetivo de la mayoría de las mujeres del mundo sea estar delgada a pesar de que no sufran un llamativo sobrepeso... o ninguno. Las celebrities y algunas modelos nos sirven de ejemplo. Quizá el más visible sea el de Crystal Renn, que comenzó su carrera como modelo de tallas grandes y que hoy luce una figura que cabe en la 36. Después de algunos años triunfando con sus curvas sinuosas, en 2011 reapareció muchísimo más delgada y asegurando que nadie la había presionado para perder peso. Sin embargo, desde ese momento su agenda estuvo mucho más apretada que antes. Años atrás Eva Herzigova protagonizó un fenómeno parecido: si fueron sus curvas las que le dieron la fama como modelo de Wonderbra, el cénit de su carrera lo ha vivido con su cuerpo reducido a la mínima expresión. Las celebrities, que también son modelos de belleza para el resto del mundo, también experimentan esta fijación con la delgadez. Muchas de ellas incluso después de haber reivindicado no estar muy preocupada por sus (escasos o ningunos) kilos de más. Kelly Osbourne es una de ellas, siempre orgullosa de sus redondeces pero que un buen día decidió ponerse a dieta y hacer ejercicio para convertirse en una persona muy delgada, tanto que puede. Jennifer Hudson se llevó un Óscar feliz con sus kilos de más, pero en los últimos años ha perdido más de 20 y ahora luce. Peaches Geldof pasó de normal a muy delgada en unos meses o Miley Cyrus ha logrado tener en poco más de un año a base de estrictos entrenamientos personales. ¿Por qué ese deseo de estar tan delgadas si no es su constitución normal? También son llamativos los esfuerzos de algunas por mantenerse en forma, como los de Jessica Alba para acabar con el peso de más que cogió durante el embarazo o el plan de dieta y ejercicio de Beyoncé para no engordar. Sí, las celebrities también sienten la presión social por encajar dentro de determinadas tallas. Entonces, ¿sigue siendo el canon extremadamente delgado el dominante? Sí y no. Los diseñadores continúan prefiriendo a modelos muy jóvenes y sin curvas para que la ropa se adapte perfectamente a ellas. Y la modelo más solicitada del momento es la nada curvilínea Cara Delevingne. Pero las voces discordantes ya resuenan muy alto y las alternativas tienen una gran visibilidad. El hecho de que Jourdan Dunn haya denunciado en las redes sociales lo que sucedió en la semana de la alta costura ya ha vuelto a reavivar el debate. Y todos estos movimientos que reivindican una feminidad más voluptuosa, saludable y real son cada vez más fuertes, algo impensable hace unos años. Y son el camino de que lo que le ha sucedido a Jourdan el París (o a muchas mujeres en las tiendas de moda) no sea más que un hecho aislado Los esfuerzos por cambiar la norma no han cesado en los últimos años, con médicos, sociólogos, medios de comunicación y personas de a pie preocupados por las repercusiones que ese canon de belleza tan escuálido puede tener en las mujeres normales. La sombra de la anorexia vuelve a planear sobre las pasarelas. Si bien los trastornos alimenticios no siempre tienen su origen en la presión social de adaptarse a una talla mucho menor que la propia, los cánones de belleza que impone la moda sí que tienen algo que ver. De ahí que se haya empezado a oír a hablar de Fatshionistas, de modelos de tallas grandes y de curvas híperfemeninas como sinónimos de algo bello. Pero, ¿hasta qué punto estas iniciativas tienen repercusión social? Cinco razones por las que se siguen viendo modelos tan delgadas en los avisos de moda ¿Por qué ante tanto clamor popular por ver mujeres más reales y de carnes más prominentes en la publicidad y en las pasarelas, la moda más tradicional parece sorda a los reclamos y sigue insistiendo en celebrar los cuerpos extremadamente flacos? La verdad es que hay varias razones para que la delgadez sea estratégica en la moda y que, por tanto, sea tan difícil para los diseñadores y la gente de la industria desapegarse de ella. 1. Tallas para hacer ropa más fácil La popularización de los espejos de cuerpo entero y de las pesas portátiles, a principios del Siglo XX, hicieron que fuera más fácil para las mujeres escrutar su apariencia y su peso. Luego, la aparición de la talla, a finales de 1949 en pleno final de la Segunda Guerra Mundial, hizo que a diferencia de lo que había pasado en décadas anteriores, no fuera la ropa la que tuviera que ajustarse a la medida de cada cuerpo -a la medida de las caderas y la cintura, al ancho de los muslos o al largo de las piernas- sino que eran las personas las que tenían que acomodarse en unas estándares de Small, Medium y Large, cupieran o no. 2. Más flaquitas más barato El problema es que de manera arbitraria y dependiendo de cada marca y cada diseñador, esas medidas que se le asignó a cada talla fueron variando con los años, haciéndose cada vez más pequeñas. Tenía que ver entonces con un asunto de producción. Primero, era más fácil hacer que todo el mundo cupiera en 3 o 4 tallas que tener que diseñar jeans con 20 tallas diferentes para 20 tipos de caderas diferentes y, segundo, sí era más fácil hacer ropa más pequeña y que en tanto demandara menos material. 3. La riqueza se relacionó con ser delgadas. La belleza y la distinción se apegó inesperadamente a unos ideales de delgadez. Mientras en otras décadas el delgado era el podre que tenía que trabajar al aire libre y que no tenía como costearse su ostentosa comida, con una sociedad más sedentaria y confinada a las oficinas y a las comidas chatarras, la delgadez se convirtió en sinónimo de tiempo de ocio para ejercitarse y dinero para comer más sano. 4. Más flaquitas menos poderosas Libros como The Religion of Thinness, de Michelle Lelwica, aseguran que la obsesión por la delgadez coincide con una aumento de mujeres activas en el mundo laboral y, en tanto, con más poder en los asuntos públicos. Su postura es que mientras esa presencia femenina empezó a aumentar se incrementó también toda un discurso que busca hacerla más delgada para “minimizar su presencia”. 5. Más flaquitas, más plata para la industria de alimentos La moda de la delgadez alienta una millonaria industria de alimentos de dieta y logra que las revistas de mujeres estén llenas de avisos publicitarios de comidas sanas, de maneras de reducir de peso o de mejorar tu apariencia. Esta obsesión con la delgadez vuelve eterna la necesidad de consumo porque a la mujer promedio de un índice de masa muscular de 27.5 le queda imposible aspirar a 17.2 que ostentan las modelos. Entonces el consumo queda asegurado, siempre querremos ser más delgadas. Al final, el problema no es solo de Gucci, de Yves Saint Laurent, el problema es que con décadas y décadas de insistencia, todas las mujeres han deseado ser una misma mujer, delgada, joven, saludable, alta porque si todas queremos ser la misma mujer le queda más fácil al mercado atender nuestras demandas. Pero lo cierto es que aunque la moda esté tan reacia a sacudirse de su productivo modelo económico cada vez habrán más consumidores indignados que llamarán a entes como el de Inglaterra y harán sentir su voz de protesta: no queremos ser como ellas, no queremos que nuestras hijas sean como ellas. Fin del Post
Datos archivados del Taringa! original
20puntos
64visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
1visitas
0comentarios
Dar puntos:

Dejá tu comentario

0/2000

Autor del Post

B
BROWSER_KAST🇦🇷
Usuario
Puntos0
Posts27
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.