Por Manuel Lora y Juan Ramón Rallo
Traducido por Klaus Meyer
En el año 2000, Steve Ballmer de Microsoft hizo un comentario cuestionable: se refirió a Linux (y a la comunidad relacionada con el código abierto/software libre) y a su proceso de desarrollo como “comunismo”. Dijo que “Linux es un fuerte competidor. No existe una compañía llamada Linux, apenas hay alguna guía sobre Linux. Aun más, Linux de alguna manera surge orgánicamente de la tierra. Y tiene, ustedes saben, esas características del comunismo que la gente tanto, pero tanto ama. Es decir, es gratis”.
Las declaraciones de Ballmer demuestran su ignorancia sobre economía y la naturaleza de la acción humana.
El origen praxeológico de la economía se basa en la acción humana. La acción se caracteriza por el uso intencional de los recursos escasos para alcanzar algún fin. En la medida que los individuos planifican como usar sus escasos recursos para alcanzar sus fines se comportan de una manera empresarial.
El capitalismo de libre mercado no se caracteriza específicamente por la existencia de compañías, sino por individuos que, gracias a la propiedad privada, planifican la manera más eficiente de alcanzar sus fines. En muchos casos las compañías son las unidades de cálculo mas adecuadas para llevar a cabo la acción empresarial, pero no es siempre el caso. No son un prerrequisito del capitalismo, sino una consecuencia organizativa de él.
Ya sea una persona cambiando un neumático, vendiendo libros o comprando un DVD, la acción humana empresarial permea estas actividades; todas son guiadas por el deseo de alcanzar un fin particular. Al alcanzar un fin determinado la persona que actúa esta mejor de lo que estaba antes. Por lo tanto hay que ser cuidadoso al decir que algo es “comunista”.
Solo porque un producto sea gratuito no significa que sea comunista. Comunismo es la propiedad estatal total de todos los recursos a su alcance y, por lo tanto, implica la imposibilidad de la acción humana sin la autorización del Comité Central de Planificación; significa la absoluta ausencia de propiedad privada, incluyendo la del propio cuerpo y del trabajo. Por lo tanto, cuando Ballmer exclamo que Linux tenía características del comunismo, erró completamente.
Linux no es socialista. La organización y proceso de desarrollo del software libre no es más que personas actuando libremente para satisfacer sus necesidades intelectuales. La ciencia económica no tiene nada que decir sobre un plan individual en si mismo. Si un plan es el apropiado para alcanzar un fin es algo que solo se conocerá a posteriori; a priori, todos los planes sobre los cuales se base la acción humana son los mejores para el agente. Este enfoque misiano es crucial para comprender la naturaleza de la acción humana. Sirve para difundir la idea de que cada vez que un individuo alcanza la meta propuesta, aumenta su bienestar. En otras palabras, el bienestar humano es la consecuencia de las acciones humanas, y no necesariamente en una magnitud monetaria. El bienestar se relaciona con un aumento en la utilidad, la cual es totalmente subjetiva, y no necesariamente con las ganancias de una compañía.
Linux y los programadores de software libre frecuentemente no reciben ninguna compensación financiera. De hecho, la “Comunidad de Software Libre” es un conjunto de personas que voluntariamente usan su tiempo y habilidades. Pero precisamente porque donan su tiempo y trabajo, es que no es comunismo. Por el contrario, libremente encauzan su acción humana para satisfacer sus metas, sin ninguna imposición centralista acerca de lo que debe hacerse; son personas que intercambian sus escasos recursos (tiempo y trabajo) para satisfacer sus fines.
En el caso del programador de Linux, ese fin puede ir desde corregir un error de programación hasta añadir una nueva aplicación o mejorar la documentación. ¿Dónde está el comunismo? ¿De qué manera es esto socialista? Linux es un fenómeno del mercado, tal cual lo es la caridad.
Las actividades caritativas implican a personas que libremente dan su dinero, tiempo y habilidades a una causa que piensan beneficia a otros. No importa un comino si el producto final (un sistema operativo, una casa, un dólar, una onza de oro, una comida) es gratis. La presencia de la coacción sobre los medios de producción es lo que determina si un intercambio en particular es libre o no.
Y como mencionamos mas arriba, comunismo implica que el dinero, tiempo y habilidades invertidas (cualquier medio de la acción humana) debe ser propiedad del Estado. Si el señor Ballmer tuviese razón, entonces el Estado debería poseer Linux y dirigir el tiempo y el trabajo de los “voluntarios” coaccionados. Por mucho que quiera creerlo, el desarrollo del software libre no es comunismo.
Aunque el señor Ballmer probablemente lo negaría, Linux es un producto de la libertad y de la propiedad privada y, por lo tanto, del capitalismo, tal como lo es Microsoft. Ambos usan medios escasos (tiempo y trabajo) para ofrecer un producto (software) que es valioso para los consumidores. Si un producto cuesta $0 y otro $100 no significa nada mas que tiene enfoques diferentes: un grupo prefiere ofrecer el producto gratis y otro prefiere venderlo. Y esto no cambia nada. Tanto si usted es un empresario invirtiendo millardos de dólares en el desarrollo y soporte de software libre o solo un aficionado que contribuye con su tiempo libre, todos los involucrados en Linux crean valor. Y esta creación de valor se basa en la acción empresarial, no en la intervención del gobierno o en el comunismo.
Digámoslo alto y claro, Linux, y de hecho cada transacción voluntaria, pertenece al reino del libre mercado pacífico y no coercitivo.
Manuel Lora [e-mail] es un productor de TV independiente y especialista en multimedia de Nueva Orleans. Juan Ramón Rallo [e-mail] es estudiante de economía y leyes. Es miembro fundador del Instituto Juan de Mariana y escribe para el diario español Libertad Digital. Su bitácora puede visitarse aquí.
Copyright © 2006 LewRockwell.com
FUENTE
Traducido por Klaus Meyer
¡Linux es Capitalista!
En el año 2000, Steve Ballmer de Microsoft hizo un comentario cuestionable: se refirió a Linux (y a la comunidad relacionada con el código abierto/software libre) y a su proceso de desarrollo como “comunismo”. Dijo que “Linux es un fuerte competidor. No existe una compañía llamada Linux, apenas hay alguna guía sobre Linux. Aun más, Linux de alguna manera surge orgánicamente de la tierra. Y tiene, ustedes saben, esas características del comunismo que la gente tanto, pero tanto ama. Es decir, es gratis”.
Las declaraciones de Ballmer demuestran su ignorancia sobre economía y la naturaleza de la acción humana.
El origen praxeológico de la economía se basa en la acción humana. La acción se caracteriza por el uso intencional de los recursos escasos para alcanzar algún fin. En la medida que los individuos planifican como usar sus escasos recursos para alcanzar sus fines se comportan de una manera empresarial.
El capitalismo de libre mercado no se caracteriza específicamente por la existencia de compañías, sino por individuos que, gracias a la propiedad privada, planifican la manera más eficiente de alcanzar sus fines. En muchos casos las compañías son las unidades de cálculo mas adecuadas para llevar a cabo la acción empresarial, pero no es siempre el caso. No son un prerrequisito del capitalismo, sino una consecuencia organizativa de él.
Ya sea una persona cambiando un neumático, vendiendo libros o comprando un DVD, la acción humana empresarial permea estas actividades; todas son guiadas por el deseo de alcanzar un fin particular. Al alcanzar un fin determinado la persona que actúa esta mejor de lo que estaba antes. Por lo tanto hay que ser cuidadoso al decir que algo es “comunista”.
Solo porque un producto sea gratuito no significa que sea comunista. Comunismo es la propiedad estatal total de todos los recursos a su alcance y, por lo tanto, implica la imposibilidad de la acción humana sin la autorización del Comité Central de Planificación; significa la absoluta ausencia de propiedad privada, incluyendo la del propio cuerpo y del trabajo. Por lo tanto, cuando Ballmer exclamo que Linux tenía características del comunismo, erró completamente.
Linux no es socialista. La organización y proceso de desarrollo del software libre no es más que personas actuando libremente para satisfacer sus necesidades intelectuales. La ciencia económica no tiene nada que decir sobre un plan individual en si mismo. Si un plan es el apropiado para alcanzar un fin es algo que solo se conocerá a posteriori; a priori, todos los planes sobre los cuales se base la acción humana son los mejores para el agente. Este enfoque misiano es crucial para comprender la naturaleza de la acción humana. Sirve para difundir la idea de que cada vez que un individuo alcanza la meta propuesta, aumenta su bienestar. En otras palabras, el bienestar humano es la consecuencia de las acciones humanas, y no necesariamente en una magnitud monetaria. El bienestar se relaciona con un aumento en la utilidad, la cual es totalmente subjetiva, y no necesariamente con las ganancias de una compañía.
Linux y los programadores de software libre frecuentemente no reciben ninguna compensación financiera. De hecho, la “Comunidad de Software Libre” es un conjunto de personas que voluntariamente usan su tiempo y habilidades. Pero precisamente porque donan su tiempo y trabajo, es que no es comunismo. Por el contrario, libremente encauzan su acción humana para satisfacer sus metas, sin ninguna imposición centralista acerca de lo que debe hacerse; son personas que intercambian sus escasos recursos (tiempo y trabajo) para satisfacer sus fines.
En el caso del programador de Linux, ese fin puede ir desde corregir un error de programación hasta añadir una nueva aplicación o mejorar la documentación. ¿Dónde está el comunismo? ¿De qué manera es esto socialista? Linux es un fenómeno del mercado, tal cual lo es la caridad.
Las actividades caritativas implican a personas que libremente dan su dinero, tiempo y habilidades a una causa que piensan beneficia a otros. No importa un comino si el producto final (un sistema operativo, una casa, un dólar, una onza de oro, una comida) es gratis. La presencia de la coacción sobre los medios de producción es lo que determina si un intercambio en particular es libre o no.
Y como mencionamos mas arriba, comunismo implica que el dinero, tiempo y habilidades invertidas (cualquier medio de la acción humana) debe ser propiedad del Estado. Si el señor Ballmer tuviese razón, entonces el Estado debería poseer Linux y dirigir el tiempo y el trabajo de los “voluntarios” coaccionados. Por mucho que quiera creerlo, el desarrollo del software libre no es comunismo.
Aunque el señor Ballmer probablemente lo negaría, Linux es un producto de la libertad y de la propiedad privada y, por lo tanto, del capitalismo, tal como lo es Microsoft. Ambos usan medios escasos (tiempo y trabajo) para ofrecer un producto (software) que es valioso para los consumidores. Si un producto cuesta $0 y otro $100 no significa nada mas que tiene enfoques diferentes: un grupo prefiere ofrecer el producto gratis y otro prefiere venderlo. Y esto no cambia nada. Tanto si usted es un empresario invirtiendo millardos de dólares en el desarrollo y soporte de software libre o solo un aficionado que contribuye con su tiempo libre, todos los involucrados en Linux crean valor. Y esta creación de valor se basa en la acción empresarial, no en la intervención del gobierno o en el comunismo.
Digámoslo alto y claro, Linux, y de hecho cada transacción voluntaria, pertenece al reino del libre mercado pacífico y no coercitivo.
18 de mayo de 2006
Manuel Lora [e-mail] es un productor de TV independiente y especialista en multimedia de Nueva Orleans. Juan Ramón Rallo [e-mail] es estudiante de economía y leyes. Es miembro fundador del Instituto Juan de Mariana y escribe para el diario español Libertad Digital. Su bitácora puede visitarse aquí.
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