Un estudio de la Universidad Estatal de Oregon indagó en la relación entre la frecuencia sexual y el trabajo de los empleados de una pequeña empresa. Los resultados fueron sorprendentes
Una nueva investigación coordinada por la Universidad Estatal de Oregon se propuso indagar en la relación entre la frecuencia con la que una persona tenía sexo y su rendimiento en su respectivo trabajo. Intuían que la dificultad para concentrarse, la desmotivación por realizar una tarea específica iba de la mano con una vida sexual reducida.
Para ello, siguieron durante el transcurso de dos semanas a los 159 empleados casados de un pequeño estudio. El equipo de investigación pidió a los participantes que completaran dos breves encuestas cada día vinculadas a la intimidad de la pareja y al estado de ánimo que presentaban.
Los efectivos positivos del sexo, al parecer, duran 24 horas y son "igualmente fuertes" tanto para hombres como para mujeres. Incluso, los investigadores después consideraron la calidad del sueño de los empleados -un índice habitual que influye en el estado de ánimo- y allí también los beneficios del sexo estaban presentes.
El estudio observó que tales efectos positivos emergen porque el sexo desencadena la liberación de dos hormonas clave: la dopamina y la oxitocina que implican un "natural y relativamente automático ascenso del humor".