A SUS 30 AÑOS TIENE UNA DE LAS EMPRESAS MÁS RECONOCIDAS EN AMÉRICA LATINA. "Y TODO POR INTERNET".
Su cara es más recordada que su nombre por una serie de comerciales en televisión. En ellos, Andrés Moreno se burla de un ingenuo estudiante de inglés que no ha podido aprender el idioma.
Tanto en los comerciales, como en la vida real, Moreno recomienda Internet como la mejor herramienta para aprender. Claro, eso lo hace porque significa utilidades para su empresa que, en siete años y con un capital inicial de 700 dólares, hoy está avaluada por 55 millones de los ‘verdes’.
Este empresario venezolano ya no puede entrar o salir de un aeropuerto sin robarse las miradas de la gente o tener que firmar autógrafos y tomarse fotos. Lo hace sonriente, porque tiene claro que no es un empresario tradicional, porque la fórmula de su éxito está en el contacto con sus clientes y porque nada tiene de parecido a la imagen clásica del empresario que se esconde en su mansión y acumula su dinero.
Justo antes de iniciar esta entrevista, Andrés se acerca a un mesero del hotel Bohème Royal para pedirle un vaso de agua. Se le entrecorta la voz luego de una conferencia que ofreció por más de tres horas a algunos inversionistas, que llegaron a Bogotá para escucharlo y compartir con él y cerca de 700 de sus empleados en un evento en el que explicaría la innovadora cultura corporativa de su empresa, porque asegura: la calidad de los empleados no depende únicamente del dinero.
Cursos de inglés, por lo menos en Colombia, hay por todo lado, hasta en las calles venden algunos audios para aprender. ¿Cómo nace la idea de un curso por Internet?
Bueno, pues todo surgió como una empresa en Internet al estilo Silicon Valley: Éramos 3 amigos alrededor de una mesa con unos computadores empezando a tratar de cambiar la forma como las personas aprendían inglés. Han pasado ya 7 años de eso y pasamos de 3 a 1.500 personas. Pasamos de no tener inversión de capital nunca, a ser una de las compañías con mayor capital de inversionistas norteamericanos (55 millones de dólares), tenemos ya 50 mil estudiantes en nuestra plataforma y calculamos terminar el año con 70 mil, así que la empresa ha llegado muy lejos.
¿Cómo lograron ese éxito en tan poco tiempo?
El inicio de la empresa fue muy humilde pero creo que eso demuestra la importancia del emprendimiento en América Latina. Creo que la clave de ese éxito ha sido el contacto con la gente, el voz a voz; lo que ha permitido demostrarles a los empresarios que es un negocio prometedor.
¿Cuantos años tenía cuando empezaron?
Tengo 30, así que tenía 23 cuando arrancamos.
¿Qué profesión tiene?
Estaba esudiando ingeniería de producción y mecánica, y en el último año, para desilusión de mis pobres padres, decidí no estudiar más en la universidad y comencé una primera compañía que hacía entrenamiento ejecutivo a trasnacionales en el tema de inglés, traíamos profesores de Norteamérica para enseñarles a los empresarios.
¿Y usted cómo aprendió a hablar inglés?
Aprendí porque mi padre trabajaba con organizaciones internacionales, entonces me crié un poco viajando y luego viví tres años en EE. UU., así aprendí. Ojalá Pudiera decir que fue con Open English para dar mi testimonio (ríe). Los idiomas siempre fueron una cuestión mía y siempre entendí que aprender inglés no es un idioma más, sino que es una herramienta de comunicación global que da la habilidad de poder ser mejor en el trabajo y ayuda a entender el envoltorio social que tenemos… cuando uno prende la televisión tiene series en inglés con subtítulos, va al cine y es en inglés con subtítulos, pone la radio y están cantando en inglés, entonces entender ese mundo que nos rodea es una gran virtud.
¿Alguna vez imaginó que una empresa que arrancó de una reunión de amigos iba a terminar en esto?
Siempre tuvimos el sueño claro de que esto podía ser muy grande y por eso yo dejé la primera compañía, que era netamente presencial, para ir a Internet. Porque la red nos daba la posibilidad de llegar a muchas personas en poco tiempo y bueno, en cuestión de pocos años la empresa es muy popular.
¿Por qué no lo convencen los cursos de inglés tradicionales?
Porque en Internet podemos ofrecer precios de 3 a 5 veces más económicos que una escuela tradicional, además de los beneficios de poderlo programar, sin desplazarse, con clases personalizadas en inglés nativo. Eso es muy diferente a estar en una clase con 20 personas y un profesor que no es nativo y que te enseña más o menos el ‘repollo: rechicken’. Es chiste pero hemos visto que pasa en escuelas tradicionales.
Es difícil traer norteamericanos a vivir en Ecuador, Colombia, Brasil o Argentina, mientras que por Internet podemos importar ese acento nativo a cualquier hora sin necesidad de reservar una clase. La promesa de la marca es la fluidez y eso no viene tomando notas en un cuaderno o porque el profesor toma notas en un pizarrón, sino porque habla y hay que aprender a soltar la lengua, a oír. Eso se hace es por contacto directo.
Sin duda, una de las partes más exitosas en cuanto al reconocimiento han sido esos comerciales que menciona, ¿como nació la idea?
(Ríe) quisimos hacer algo muy cómico. La idea era hacer muy evidente la diferencia entre los cursos tradicionales y el nuestro, así que tienen dos personajes representativos de esas dos escuelas. El de la tradicional es un tipo que siempre va tarde, que se tiene que montar en el carro para llegar a su clase, anda con los libros y fotocopias, la profesora no habla inglés nativo y, bueno, como él dice: ya va por el nivel ‘fortín’ y no ha aprendido nada.
La otra experiencia es la del estudiante que está sentado cómodamente en su casa, en su oficina, tomando su clase de inglés con ‘Jenny, de California’que es su profesora (risas) o con un hablante nativo que lo ayuda a cumplir su meta y con un contenido que realmente lo motiva. Eso fue lo que quisimos dibujar en los comerciales.
¿Quién piensa los comerciales?
Aunque no lo creas, el concepto salió entre los miembros de la empresa. Tenemos una productora que nos ayuda con la parte visual y gráfica. Como ves, incluso yo actúo en los comerciales.
¿Por qué decidió hacerlo? tiene que controlar el negocio y además actuar…
Es una historia cómica. Cuando comenzamos con los comerciales éramos una empresa pequeña, no teníamos mucho dinero y necesitábamos un hablante bilingüe que pudiera representar al estudiante de la escuela online y no conseguíamos. Encontramos uno pero no lo podíamos pagar y entonces entre todos me dijeron: pues Andrés, ¿por qué no lo haces tú? y finalmente terminé actuando. La idea era que luego, si la cosa funcionaba, íbamos a cambiar a los actores por gente profesional, pero pasó que después de que salieron los de ‘I can talk Washington to’, ‘éxito’ y todo eso, se hizo un ‘meme’ en redes con la marca y ya los personajes se hicieron familiares. Ya no podemos cambiarlos.
¿Qué comerciales nuevos vamos a ver?
(Ríe) no te puedo decir pero hay algo que te va a gustar y es que estamos trabajando precisamente con el comediante colombiano Andrés López. Yo soy un fan de él y nos está apoyando en la producción de los guiones para los próximos comerciales en televisión. Así que si eran cómicos antes, ahora con van a ser bastante graciosos.
¿Cómo hace para manejar la vida teniendo en cuenta que le cambió radicalmente en 7 años, que viaja a diario y que es reconocido en toda Latinoamérica?
En lo personal he tenido la suerte de que mi esposa trabaja en la compañía y es la vicepresidente de producto…
Y es Jenny, de California
¡Sí!, además es Jenny, de California (ríe), así que todos hacemos un poquito de todo. Ella es norteamericana, nos conocimos hace ocho años, fue una de las primeras personas que se unió a la compañía y ella lidera toda la parte de desarrollo de producto, así que trabaja con el departamento académico, el creativo, el de tecnología… y eso nos da la oportunidad de compartir mucho.
Claro que es un reto ser pareja de la persona con la que trabajas, porque a veces tenemos más bien que tratar de tomarnos un tiempo para desconectarnos de la empresa y hablar de lo personal, o si no estaríamos hablando siempre de lo mismo.
Parecen muy similares, ¿qué tipo de persona se considera?
Soy un apasionado al emprendimiento, invierto buena parte de mi tiempo trabajando con emprendedores en la región que están tratando de tomar esos primeros pasos que son los más difíciles.
¿Por qué?
En nuestro caso, porque para conseguir nuestros primeros 400 mil dólares, tardamos cerca de año y medio, y después pudimos conseguir 43 millones en cuatro semanas. Eso tiene que ver con esa escalera de levantamiento de capital en la región, que una vez que demuestras tener una compañía exitosa, es muy fácil levantar el capital, pero cuando tienes la idea en una servilleta, se pone bastante complicada la cosa.
¿Cómo es esa negociación inicial cuando llega con la servilleta y miles de ideas a donde los empresarios para pedirles dinero?
El asunto es cuestionarse cómo armar planes de negocio que les gusten a los inversionistas. Crear ideas que no requieran de 5 millones de dólares para presentarse, sino que con poca plata puedas hacerles ver que funcionan. Además, pensar en cómo tener un mercado regional, he visto que entusiasma mucho la idea de poder entrar a Argentina, Brasil Colombia… así hemos podido conseguir a algunos de los mejores inversionistas de EE. UU. y el mundo visitando Bogotá, por ejemplo, para conocer la gente de Open English.
Tiene 30 años, una empresa exitosa, una esposa y bastante dinero. ¿Qué viene después para una persona que no pensó que su futuro iba a estar ‘resuelto’ tan rápido?
La misión con Open English es enorme, no te puedo decir hasta donde hemos pensado la compañía, pero si volvemos a hablar el año que viene vas a ver una gran evolución de lo que estamos haciendo, no solamente en aprendizaje de inglés, sino en otras áreas y no solamente en América Latina. Es emocionante esto que se ha creado pero por más que nos sintamos orgullosos, cada vez la visión es más amplia.
Usted nació en Venezuela, aprendió inglés en EE. UU, y ahora viaja por toda Latinoamérica. ¿En dónde vive?
En Miami, porque es el punto más central para estar viajando a las diferentes oficinas, pero solo pasó allí el fin de semana.
***
Antes de llegar a Bogotá, Andrés había estado en una misma semana en Buenos Aires, Chile y Boston. Luego de los compromisos en Colombia debe volver a Chicago y luego a Sao Paulo.
Durante su estadía en la capital colombiana solo salió del hotel para ir al evento de su empresa en un club del norte de la ciudad y luego desplazarse al aeropuerto…
¿Tiene algún hobbie? Uno que realmente alcance a hacer, claro…
Tengo varios, pero no los consigo hacer (ríe), trato de mantenerme en forma, me encanta comer sano y hacer ejercicio. A mi esposa también, así que tratamos de encontrar un ratico para trotar o ir al gimnasio. Cuando estamos en casa tenemos la playa no tan lejos y nos gusta ir a descansar. También me gusta disfrutar de la familia, mis padres se mudaron cerca de nosotros así que estoy contento de tenerlos y de poder pasar un poco más de tiempo con ellos, porque durante los últimos 7 años casi no los pude ver.
¿Qué miedos ha tenido con la empresa?
Creo que el principal miedo de alguien que crea una compañía es no sobrevivir, y no te puedo decir cuantas oportunidades hubo en las que la empresa estuvo cerca de no seguir en el primer año.
Recuerdo, por ejemplo, que a los seis meses de creada la empresa fui a donde mis padres y les dije que no podía seguir porque no tenia más capital, los créditos que había pedido a los bancos no salieron y ese pudo haber sido el fin. Pero al día siguiente me despertó una llamada de un banco en el que había solicitado un crédito hacia unos cinco meses y me dijeron que había salido. Era poco, unos 10 mil dólares, pero eso representaba al menos dos meses más de trabajo y nos dio tiempo de conseguir más capital.
¿Y podía dormir con ese peso?
(Respira). Eso me mantuvo despierto en las noches, pero lo que ahora me alegra es que lo que me mantiene despierto tiene que ver con nuevos planes, con mejorar cada vez más nuestro servicio y porque la gente se sienta más a gusto con algo tan pequeño, pero tan grande como aprender inglés.
¿Con cuánto dinero comenzaron?
Cuando llegué a EE. UU. por primera vez para levantar dinero tenía 700 dólares en el bolsillo y ahora hemos llegado a los 55 millones de dólares.
¿y ahora, cuánto tiene en su bolsillo?
(Risas) ¡ni un peso!
Tal vez por esa razón, la de no tener dinero en el bolsillo, el que puede ser el empresario joven más exitoso de la actualidad en Latinoamérica, luego de hablar durante horas y conceder esta entrevista, dice con tono de decepción: ¡Ay!, no me trajeron el agua.
aca les dejo un par de imagenes del cavo de "EXITO"
link: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=HH2RGS3K_EM
Su cara es más recordada que su nombre por una serie de comerciales en televisión. En ellos, Andrés Moreno se burla de un ingenuo estudiante de inglés que no ha podido aprender el idioma.
Tanto en los comerciales, como en la vida real, Moreno recomienda Internet como la mejor herramienta para aprender. Claro, eso lo hace porque significa utilidades para su empresa que, en siete años y con un capital inicial de 700 dólares, hoy está avaluada por 55 millones de los ‘verdes’.
Este empresario venezolano ya no puede entrar o salir de un aeropuerto sin robarse las miradas de la gente o tener que firmar autógrafos y tomarse fotos. Lo hace sonriente, porque tiene claro que no es un empresario tradicional, porque la fórmula de su éxito está en el contacto con sus clientes y porque nada tiene de parecido a la imagen clásica del empresario que se esconde en su mansión y acumula su dinero.
Justo antes de iniciar esta entrevista, Andrés se acerca a un mesero del hotel Bohème Royal para pedirle un vaso de agua. Se le entrecorta la voz luego de una conferencia que ofreció por más de tres horas a algunos inversionistas, que llegaron a Bogotá para escucharlo y compartir con él y cerca de 700 de sus empleados en un evento en el que explicaría la innovadora cultura corporativa de su empresa, porque asegura: la calidad de los empleados no depende únicamente del dinero.
Cursos de inglés, por lo menos en Colombia, hay por todo lado, hasta en las calles venden algunos audios para aprender. ¿Cómo nace la idea de un curso por Internet?
Bueno, pues todo surgió como una empresa en Internet al estilo Silicon Valley: Éramos 3 amigos alrededor de una mesa con unos computadores empezando a tratar de cambiar la forma como las personas aprendían inglés. Han pasado ya 7 años de eso y pasamos de 3 a 1.500 personas. Pasamos de no tener inversión de capital nunca, a ser una de las compañías con mayor capital de inversionistas norteamericanos (55 millones de dólares), tenemos ya 50 mil estudiantes en nuestra plataforma y calculamos terminar el año con 70 mil, así que la empresa ha llegado muy lejos.
¿Cómo lograron ese éxito en tan poco tiempo?
El inicio de la empresa fue muy humilde pero creo que eso demuestra la importancia del emprendimiento en América Latina. Creo que la clave de ese éxito ha sido el contacto con la gente, el voz a voz; lo que ha permitido demostrarles a los empresarios que es un negocio prometedor.
¿Cuantos años tenía cuando empezaron?
Tengo 30, así que tenía 23 cuando arrancamos.
¿Qué profesión tiene?
Estaba esudiando ingeniería de producción y mecánica, y en el último año, para desilusión de mis pobres padres, decidí no estudiar más en la universidad y comencé una primera compañía que hacía entrenamiento ejecutivo a trasnacionales en el tema de inglés, traíamos profesores de Norteamérica para enseñarles a los empresarios.
¿Y usted cómo aprendió a hablar inglés?
Aprendí porque mi padre trabajaba con organizaciones internacionales, entonces me crié un poco viajando y luego viví tres años en EE. UU., así aprendí. Ojalá Pudiera decir que fue con Open English para dar mi testimonio (ríe). Los idiomas siempre fueron una cuestión mía y siempre entendí que aprender inglés no es un idioma más, sino que es una herramienta de comunicación global que da la habilidad de poder ser mejor en el trabajo y ayuda a entender el envoltorio social que tenemos… cuando uno prende la televisión tiene series en inglés con subtítulos, va al cine y es en inglés con subtítulos, pone la radio y están cantando en inglés, entonces entender ese mundo que nos rodea es una gran virtud.
¿Alguna vez imaginó que una empresa que arrancó de una reunión de amigos iba a terminar en esto?
Siempre tuvimos el sueño claro de que esto podía ser muy grande y por eso yo dejé la primera compañía, que era netamente presencial, para ir a Internet. Porque la red nos daba la posibilidad de llegar a muchas personas en poco tiempo y bueno, en cuestión de pocos años la empresa es muy popular.
¿Por qué no lo convencen los cursos de inglés tradicionales?
Porque en Internet podemos ofrecer precios de 3 a 5 veces más económicos que una escuela tradicional, además de los beneficios de poderlo programar, sin desplazarse, con clases personalizadas en inglés nativo. Eso es muy diferente a estar en una clase con 20 personas y un profesor que no es nativo y que te enseña más o menos el ‘repollo: rechicken’. Es chiste pero hemos visto que pasa en escuelas tradicionales.
Es difícil traer norteamericanos a vivir en Ecuador, Colombia, Brasil o Argentina, mientras que por Internet podemos importar ese acento nativo a cualquier hora sin necesidad de reservar una clase. La promesa de la marca es la fluidez y eso no viene tomando notas en un cuaderno o porque el profesor toma notas en un pizarrón, sino porque habla y hay que aprender a soltar la lengua, a oír. Eso se hace es por contacto directo.
Sin duda, una de las partes más exitosas en cuanto al reconocimiento han sido esos comerciales que menciona, ¿como nació la idea?
(Ríe) quisimos hacer algo muy cómico. La idea era hacer muy evidente la diferencia entre los cursos tradicionales y el nuestro, así que tienen dos personajes representativos de esas dos escuelas. El de la tradicional es un tipo que siempre va tarde, que se tiene que montar en el carro para llegar a su clase, anda con los libros y fotocopias, la profesora no habla inglés nativo y, bueno, como él dice: ya va por el nivel ‘fortín’ y no ha aprendido nada.
La otra experiencia es la del estudiante que está sentado cómodamente en su casa, en su oficina, tomando su clase de inglés con ‘Jenny, de California’que es su profesora (risas) o con un hablante nativo que lo ayuda a cumplir su meta y con un contenido que realmente lo motiva. Eso fue lo que quisimos dibujar en los comerciales.
¿Quién piensa los comerciales?
Aunque no lo creas, el concepto salió entre los miembros de la empresa. Tenemos una productora que nos ayuda con la parte visual y gráfica. Como ves, incluso yo actúo en los comerciales.
¿Por qué decidió hacerlo? tiene que controlar el negocio y además actuar…
Es una historia cómica. Cuando comenzamos con los comerciales éramos una empresa pequeña, no teníamos mucho dinero y necesitábamos un hablante bilingüe que pudiera representar al estudiante de la escuela online y no conseguíamos. Encontramos uno pero no lo podíamos pagar y entonces entre todos me dijeron: pues Andrés, ¿por qué no lo haces tú? y finalmente terminé actuando. La idea era que luego, si la cosa funcionaba, íbamos a cambiar a los actores por gente profesional, pero pasó que después de que salieron los de ‘I can talk Washington to’, ‘éxito’ y todo eso, se hizo un ‘meme’ en redes con la marca y ya los personajes se hicieron familiares. Ya no podemos cambiarlos.
¿Qué comerciales nuevos vamos a ver?
(Ríe) no te puedo decir pero hay algo que te va a gustar y es que estamos trabajando precisamente con el comediante colombiano Andrés López. Yo soy un fan de él y nos está apoyando en la producción de los guiones para los próximos comerciales en televisión. Así que si eran cómicos antes, ahora con van a ser bastante graciosos.
¿Cómo hace para manejar la vida teniendo en cuenta que le cambió radicalmente en 7 años, que viaja a diario y que es reconocido en toda Latinoamérica?
En lo personal he tenido la suerte de que mi esposa trabaja en la compañía y es la vicepresidente de producto…
Y es Jenny, de California
¡Sí!, además es Jenny, de California (ríe), así que todos hacemos un poquito de todo. Ella es norteamericana, nos conocimos hace ocho años, fue una de las primeras personas que se unió a la compañía y ella lidera toda la parte de desarrollo de producto, así que trabaja con el departamento académico, el creativo, el de tecnología… y eso nos da la oportunidad de compartir mucho.
Claro que es un reto ser pareja de la persona con la que trabajas, porque a veces tenemos más bien que tratar de tomarnos un tiempo para desconectarnos de la empresa y hablar de lo personal, o si no estaríamos hablando siempre de lo mismo.
Parecen muy similares, ¿qué tipo de persona se considera?
Soy un apasionado al emprendimiento, invierto buena parte de mi tiempo trabajando con emprendedores en la región que están tratando de tomar esos primeros pasos que son los más difíciles.
¿Por qué?
En nuestro caso, porque para conseguir nuestros primeros 400 mil dólares, tardamos cerca de año y medio, y después pudimos conseguir 43 millones en cuatro semanas. Eso tiene que ver con esa escalera de levantamiento de capital en la región, que una vez que demuestras tener una compañía exitosa, es muy fácil levantar el capital, pero cuando tienes la idea en una servilleta, se pone bastante complicada la cosa.
¿Cómo es esa negociación inicial cuando llega con la servilleta y miles de ideas a donde los empresarios para pedirles dinero?
El asunto es cuestionarse cómo armar planes de negocio que les gusten a los inversionistas. Crear ideas que no requieran de 5 millones de dólares para presentarse, sino que con poca plata puedas hacerles ver que funcionan. Además, pensar en cómo tener un mercado regional, he visto que entusiasma mucho la idea de poder entrar a Argentina, Brasil Colombia… así hemos podido conseguir a algunos de los mejores inversionistas de EE. UU. y el mundo visitando Bogotá, por ejemplo, para conocer la gente de Open English.
Tiene 30 años, una empresa exitosa, una esposa y bastante dinero. ¿Qué viene después para una persona que no pensó que su futuro iba a estar ‘resuelto’ tan rápido?
La misión con Open English es enorme, no te puedo decir hasta donde hemos pensado la compañía, pero si volvemos a hablar el año que viene vas a ver una gran evolución de lo que estamos haciendo, no solamente en aprendizaje de inglés, sino en otras áreas y no solamente en América Latina. Es emocionante esto que se ha creado pero por más que nos sintamos orgullosos, cada vez la visión es más amplia.
Usted nació en Venezuela, aprendió inglés en EE. UU, y ahora viaja por toda Latinoamérica. ¿En dónde vive?
En Miami, porque es el punto más central para estar viajando a las diferentes oficinas, pero solo pasó allí el fin de semana.
***
Antes de llegar a Bogotá, Andrés había estado en una misma semana en Buenos Aires, Chile y Boston. Luego de los compromisos en Colombia debe volver a Chicago y luego a Sao Paulo.
Durante su estadía en la capital colombiana solo salió del hotel para ir al evento de su empresa en un club del norte de la ciudad y luego desplazarse al aeropuerto…
¿Tiene algún hobbie? Uno que realmente alcance a hacer, claro…
Tengo varios, pero no los consigo hacer (ríe), trato de mantenerme en forma, me encanta comer sano y hacer ejercicio. A mi esposa también, así que tratamos de encontrar un ratico para trotar o ir al gimnasio. Cuando estamos en casa tenemos la playa no tan lejos y nos gusta ir a descansar. También me gusta disfrutar de la familia, mis padres se mudaron cerca de nosotros así que estoy contento de tenerlos y de poder pasar un poco más de tiempo con ellos, porque durante los últimos 7 años casi no los pude ver.
¿Qué miedos ha tenido con la empresa?
Creo que el principal miedo de alguien que crea una compañía es no sobrevivir, y no te puedo decir cuantas oportunidades hubo en las que la empresa estuvo cerca de no seguir en el primer año.
Recuerdo, por ejemplo, que a los seis meses de creada la empresa fui a donde mis padres y les dije que no podía seguir porque no tenia más capital, los créditos que había pedido a los bancos no salieron y ese pudo haber sido el fin. Pero al día siguiente me despertó una llamada de un banco en el que había solicitado un crédito hacia unos cinco meses y me dijeron que había salido. Era poco, unos 10 mil dólares, pero eso representaba al menos dos meses más de trabajo y nos dio tiempo de conseguir más capital.
¿Y podía dormir con ese peso?
(Respira). Eso me mantuvo despierto en las noches, pero lo que ahora me alegra es que lo que me mantiene despierto tiene que ver con nuevos planes, con mejorar cada vez más nuestro servicio y porque la gente se sienta más a gusto con algo tan pequeño, pero tan grande como aprender inglés.
¿Con cuánto dinero comenzaron?
Cuando llegué a EE. UU. por primera vez para levantar dinero tenía 700 dólares en el bolsillo y ahora hemos llegado a los 55 millones de dólares.
¿y ahora, cuánto tiene en su bolsillo?
(Risas) ¡ni un peso!
Tal vez por esa razón, la de no tener dinero en el bolsillo, el que puede ser el empresario joven más exitoso de la actualidad en Latinoamérica, luego de hablar durante horas y conceder esta entrevista, dice con tono de decepción: ¡Ay!, no me trajeron el agua.
aca les dejo un par de imagenes del cavo de "EXITO"
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