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La Crueldad es una actitud Exclusivamente Humana

InfoFecha desconocida
Brillos Caducos


Arranca el hombre a la barbarie alaridos de incomprensión, al amparo de festividades que pregonan a los vientos carteles de muerte anunciadores.
Y se adentra, con su ignorancia culpable, en la afrenta que supone morir sin razón en festejos que someten al animal, a la crudeza de una muerte injustificada y violenta.
Vivir la tortura impasibles, complacientes, alzarse en aplausos imitadores, abandonarse a lo cobarde de la inercia, da brillos caducos a una fiesta que en su anacronismo agoniza.
Pretenden aliar al tiempo la injusticia, la tolerancia que acomoda su sensibilidad al esperpento para poder así seguir negando la ofensa de una imagen, por cruel, enmudecedora.
Pero no hay honor en la muerte que rompe en los débiles su lanza.
Morir sin amor rodeado de gente extraña, entre gritos, risas y falsas acusaciones es una historia maldita que en lo humano se perpetúa.
Abrazo la tenacidad del que con su lucha espera, que el pañuelo blanco anuncie la rendición del hombre a la evidencia del derecho de quien espera con su vida ser resarcido
Abomino la falsa gloria que ha convertido la belleza en una estética sangrienta porque llamar premio a la amputación de miembros, juicio a la sentencia, valor al escarnio, es sólo fruto de la hipocresía que hace dignos a quienes merecen nuestra más profunda condena.

Ana Brotóns


Corrida de Toros


Más de 50.000 animales entre toros y vaquillas son masacrados en la mal llamada Fiesta Nacional, además de cientos de caballos heridos de muerte en las corridas de toros. La muerte de un toro en un ruedo es lenta y agonizante. Hay muchas cosas que el publico no ve, la gente puede creer que una corrida de toros es una "tradición de la cual sentirse orgullosos", una pelea entre un hombre solo enfrentándose a una terrible bestia mucho mas grande que el, y terriblemente peligrosa, pero esa imagen es una mentira. La verdad es que el toro no tiene ninguna oportunidad, antes de que el espectáculo comienza, los toros se encuentran enfermos, desorientados y en dolor. La organización española que filmo un video de entrenamiento de los matadores, acudió a PETA para que tomara esta campaña a niveles internacionales. Por otra parte, muchos funcionarios mexicanos estan consientes de que las corridas de toros son toda una industria para el turismo, no les importa el sufrimiento de los animales, si no únicamente mantener la entrada del dinero al país.
En 1980, La UNESCO, máxima autoridad mundial en materia de cultura, ha emitido su dictamen al respecto:
"La tauromaquia es el vanal arte de torturar y matar animales en publico. Traumatiza a los niños y los adultos sensibles. Agrava el estado de los neurópatas atraídos por estos espectáculos. Desnaturaliza la relación entre el hombre y el animal. En ello, constituye un desafío mayor a la moral, la educación, la ciencia y la cultura.
La cultura es todo aquello que contribuye a volver al ser humano más sensible, más inteligente y más civilizado.
La crueldad que humilla y destruye por el dolor jamás se podrá considerar cultura. Precisamente por ello, los toreros y sus cuadrillas suelen provenir de las capas más desfavorecidas de la población donde la incultura es mayoritaria."

La tortura y la matanza de toros se detendrá únicamente cuando los turistas y la gente en general deje de pagar por asistir a estos eventos.

El Toro de Lidia

El toro es un vertebrado mamífero, orden de los ungulado, suborden de los artiodáctilos, bóvido, cuya hembra es la vaca.
El toro de lidia es parte de una raza de este animal, en realidad es más una función que una raza, ya que las características genéticas de los toros que se usan para la lidia están poco definidas y evolucionan con el tiempo.
Por otro lado las diversas selecciones de los ganaderos convierten al toro en un animal que responde fuertemente a una serie de estímulos. El ganadero pretende conseguir un animal muy poco inteligente, que ante una situación de peligro reaccione atacando y no piense en huir, consistiendo en eso la nobleza del toro. Al mismo tiempo el animal debe ser incapaz de distinguir al torero, conformándose con el engaño. La última moda de los ganaderos es conseguir toros muy grandes, con mucho peso, pero con poca fuerza, así tras la paliza que sufren en la lidia no resulta peligrosos para los toreros, aunque lo parecen...

Se ha elegido a este animal para el toreo por una serie de razones:

El toro en libertad es un animal pacífico, es herbívoro, y vive en manadas y mientras están en ellas su defensa del peligro es, como otros muchos grandes herbívoros, la huida. Usualmente es pacífico aunque determinadas circunstancias pueden hacer de él un animal peligroso, especialmente cuando está aislado. Básicamente son los celos de las vacas, que hacen que los machos compitan y estén agresivos, situaciones de cría, el miedo, etc...
Y su forma de combatir es empujando con las testuces (no con los cuernos) hasta que uno de ellos cede, esta característica es la que se aprovecha en el toreo.
El toro es aislado de la manada y asustado, lo que le predispone para el ataque. Este toro ataca por miedo. No por bravura. Pese a lo que se dice, el toro berrea y llora, y en ningún momento de la lidia la acepta como su destino. El toro responde muy bien a los estímulos de movimiento lo que es aprovechado por los toreros para hacer que el animal se fije sólo en la capa (que es móvil) y no en el torero, que permanece inmóvil, y es ese contraste lo que da cierta seguridad al torero.
Los criadores fomentan esta bravura del toro que no es más que inocencia o falta de inteligencia. El toro inteligente o con sentido o bien no evita el engaño, o bien ataca al torero, y por lo tanto no es apto para torear.
En el tercio de varas, el toro encuentra un contrincante que es el peto del caballo, vuelven a funcionar los instintos, el toro bravo no se despega del peto (toma bien las varas), pero el inteligente rehuye la pelea, es el toro manso.
Los banderilleros juegan con su inmovilidad aparente que los hacen invisibles y entran por los ángulos muertos de la visión del toro. La visión frontal del toro muy poco potente a cortas distancias, algo más efectiva es la lateral, aunque con una visión estereoscópica muy pobre, en resumen el toro vé poco de cerca y los lados, solo vé bien a larga distancia y de frente. El toro no es capaz de distinguir con claridad a los toreros. El banderillero cita desde lejos al toro haciendo un símil de cuernos con las banderillas y cuando el toro se arranca intenta entrar por los ángulos muertos de visión. Además el toro tiene poca movilidad lateral y se le pueden hacer fácilmente requiebros.
Las mismas características usan los toreros para la lidia, torean muy cerca del toro (zona más segura) y juegan con la inmovilidad suya y la movilidad de la capa. Al entrar a matar, con el toro ya desecho, se colocan en los límites de visión del animal, el peligro está en un error de cálculo de esas distancias, aunque la mayor parte de los toros sufren el llamado síndrome de claudicación en que el toro se rinde y se deja matar a fin de terminar el dolor.
El toro actual de lidia es un animal prefabricado en el que se han seleccionado características, si bien innoble para un animal libre, muy prácticas para reducir los riesgos de los toreros, sin que pierdan presencia en la plaza.
La tendencia es conseguir toros de más peso, más lentos de reflejos y más esclavos de la inercia.

La Lidia

Queremos que se sepa que no todo en el toreo es gloria como nos quieren hacer creer.
Como en todo oficio, hay una serie de técnicas ocultas para el gran público, algunas de ellas prohibidas, que tienen como finalidad reducir riesgos, y como resultado hacer si cabe más brutal el desarrollo de la lidia para los animales que en ella participan.

El Transporte

En el transporte empieza la agonía del toro, que no terminará, hasta su muerte.
Es encerrado en cajones de 90 Cm. de ancho en donde no pueden girarse ni moverse, y al tener distancias entre astas de hasta 120 Cm, en los ejemplares de más envergadura ni siquiera pueden agachar la cabeza o mirar a su alrededor.
Realizan el trayecto de las dehesas a la plaza sin comer y a veces sin beber y sin protección contra el calor.

En Toriles

Ya en la plaza comienza el amoldamiento del toro, se recortan sus astas, lo que en términos taurinos se llama afeitado, que se hace por supuesto sin ningún tipo de anestesia, y se les arrojan sacos de arena sobre los riñones. Lo primero para que en la plaza no puedan medir sus cornadas y el maestro no corra riesgos, y lo segundo para que pierdan fuerza y sea más fácil lidiarlos.

Si se pasan, y el toro queda demasiado roto, se le practican una serie de cortes en las patas y se les unta de aguarrás o amoniaco para que con el escozor el animal no se quede quieto en la plaza, y se haga demasiado evidente el trabajo. También, se les administran laxantes y se les introducen bolas de algodón en la nariz para dificultarles la respiración.
El último toque, un poco de vaselina en los ojos para que no pueda ver por donde va y el toro está listo para la fiesta.
El último detalle, un pequeño arpón con los colores del ganadero antes de salir se clava en su lomo, ese arpón se llama divisa.

En el Ruedo

Aquí, es donde el público ve lo que ocurre, pero no todo. El torero intentará que el toro, aprovechando las condiciones en las que sale, choque contra las tablas, para hacerle perder fuerza. Se han dado casos en que el toro ha muerto en el impacto de la salida, esta práctica está prohibida.
Y por fin, el verdadero asesino del toro, el picador, montado en su caballo, clavará una garrocha armada con una puya de 10 Cm. en la cruz del toro, lo que provocará al animal una gran hemorragia y desgarros musculares. La idea es que el toro sufra lo bastante para perder fuerzas y que el maestro pueda matarlo sin peligro. Si los 10 Cm. de la puya no son suficientes, el oficio del picador hace que con ese arma se consigan heridas de mayor profundidad afectando hasta los pulmones y de hasta 40 Cm. de profundidad. También tenemos las banderillas, que son arpones afilados de unos 6 Cm. que desgarran la piel del toro según se mueve el animal y que se encargan de rematar la faena. En muchas ocasiones el torero se encarga de aumentar del daño de estas banderillas arrancándoselas violentamente, o recolocándoselas, procurando, eso sí, debilitar aún más al toro.
De los caballos tampoco nos podemos olvidar, rescatados de oficios para los que han dado toda su vida, se encuentran ahora envueltos en un peto protector - sus abuelos de principio de siglo no lo tenían - cegados con un pañuelo y con las cuerdas vocales seccionadas para que no molesten con sus relinchos de terror y a veces drogados. Son sometidos a los envites del toro y a veces a la muerte, porque no siempre el peto cumple su cometido.

El Ultimo Tercio

El final se acerca, un toro ya moribundo, contempla las evoluciones que hace a su alrededor un individuo disfrazado de bailarina. Lo mejor que le puede pasar es que el diestro, en este caso bastante siniestro, sea lo suficiente hábil para en la primera estocada acertarle con el corazón; porque sino y lo que es mas habitual, las estocadas se sucederán provocandole un sinfín de hemorragias internas al perforarle los pulmones. Los mismos taurinos usan una expresión que es que el toro esta amorcillado al estar lleno de sangre. Y al dolor de las heridas se le une la angustia de la asfixia. Y así hasta que le abandonan las fuerzas y el toro dobla. Y entonces la muerte por fin se apiada de él en la forma del cachetero, que le da el descabello que teóricamente termina con sus sufrimientos. Aunque a veces sólo teóricamente...
El animal es retirado por las mulillas y transportado al desolladero, donde se le despieza inmediatamente. Su carne se destina al consumo.

Este es el tratamiento máximo que se le aplica a cualquier toro que entra en una plaza. No he descrito (aunque algunos enlaces lo hagan) los errores y la mala fe de algunos toreros que incrementan ese sufrimiento, basta multiplicar las estocadas o endurecer la labor de los picadores. Y me he limitado a describir prácticas habituales, pero la imaginación de algunos no tiene límites.
Siento si en algún momento he ofendido la sensibilidad a alguien. Pero cuando hablamos de toros debemos saber exactamente de que hablamos. No es un oficio tan peligroso como presumen los toreros. Como todo oficio los riesgos están perfectamente controlados. Y lo que es peor, ese control significa aumentar el sufrimiento de los animales. Pero, aunque eso no fuera así, el peligro que corren los toreros es un riesgo asumido, el de los toros no es un peligro, es un certeza de dolor y muerte.

El Arte de Picar

Lo que se supone que se persigue picando al toro.
Picar al toro tiene en principio dos objetivos: debilitarlo y obligarle a humillar la cabeza. El debilitamiento se consigue creándole una gran hemorragia . lo cual es posible gracias al cordel que cubre la parte trasera de la puya (figura 1). Así, esta, además de cortar los músculos, los machaca, y la herida que produce es bastante más sangrante que la que se produciría con sólo un corte afilado. Un toro puede perder en la operación de picado dos o más litros de sangre lo que significa alrededor del 10% del total de la que tiene (unos 19 litros). Una persona que perdiera una cantidad proporcional a la señalada queda postrada. La humillación (suelen emplear el eufemismo de ahormar al toro) se consigue lesionando los músculo y ligamentos que le sujetan la cabeza. Con dichos músculos hechos papilla, el animal no es que humille, es que no puede levantar la cabeza, lo cual facilita el posterior lucimiento del matador y, sobre todo reduce el riesgo de la cogida tanto durante el toreo de muleta como en el momento de entrara a matar y descabellar. También pierde fuerza y sienta dolor cuando intenta cornear de abajo a arriba.

Los mejores efectos para alcanzar estos objetivos, ya lo tienen estudiado, se obtienen picando al toro en la zona señalada como 1 en la figura 2 (es decir, en la zona superior del trapecio cervical, sobre la quinta vértebra aproximadamente, que es el lugar más apropiado para lesionar los músculos extensores y ligamentos de sustentación de la cabeza hasta una profundidad de unos 9 centímetros para no dañar vascularizaciones demasiado profundas (para ello la vara de picar tiene una cruceta a 8,75 centímetros de su punta (ver figura 1). En esta zona, como puede verse en la figura 3, es difícil dañar la funcionalidad del animal, a excepción de las lesiones buscadas y ya reseñadas.
Esta suerte, así realizada, y con la expresa prohibición que hace el Reglamento Taurino de no berrenar (girar la puya como un sacacorchos), no tapar la salida (dejar que el toro retroceda cuando no pueda soportar el dolor) y no insistir (no hacer mete-saca con la puya) es la forma correcta de aplicar el castigo. Pero esta forma correcta de picar al toro, a pesar de los daños señalados que le provoca, no parece causar suficiente merma al animal como para que los valientes matadores toreen a gusto, y según un estudio realizado entre el 25 de mayo y el 8 de junio de 1.998 por un equipo de veterinarios especialistas (¡!) en el tema y sobre un total de 83 toros lidiados, el 95,3% de los puyazos se realizaron fuera de la zona indicada; el 54% provocó una hemorragia más abundante de lo deseable: el 100% alcanzó una profundidad superior a la de la longitud de la puya (con una media de 21,6 centímetros y varios con más de 30) y el 62% se realizó con mete-saca (con una media de 7,4 mete-sacas por vara). En resumidas cuentas, ni una sola vez se realizó la suerte según los cánones taurinos.


Lo que en realidad se consigue picando al toro


Según el mencionado estudio, la mayor parte de los puyazos (más del 42%) los reciben los animales bastante más atrás de la zona considerada idónea (la señalada como 2 en la figura 2). En este lugar la vascularización es mayor y las hemorragias que se provocan son, por tanto más abundantes. También es más rica en terminaciones nerviosas (lo que provoca mayor dolor) y cercana a la apófisis espinosa de las primeras vértebras dorsales (figura 3), que al resultar dañadas ocasionan claudicación (cojera). El 35% de los puyazos son colocados en la zona señalada como 3 en la figura 2. Aquí se lesiona la escápula (que tiene una función parecida a la clavícula humana) produciendo pérdida de manos (flojedad en las patas), y los músculos del tórax, disminuyendo la capacidad respiratoria del toro (se fatigará antes). Algo más del 9% de los puyazos se aplican en la zona señalada como 4 en la figura 2. Estos puyazos consiguen romper costillas y perforar la pleura y el pulmón. Los efectos son lógicos: el animal se va ahogando lentamente con los pulmones encharcados con su propia sangre. El 6% de los puyazos los reciben los animales en el lugar señalado como 5 en la figura 2, es decir, sobre las vértebras dorsales centrales. La médula espinal queda tan cercana que resulta fácilmente dañada, produciendo parálisis traseras más o menos acusadas. El 4% restante de los puyazos se reparten por las paletillas (produciendo cojera), en al unión del cuello y tronco (limitando los movimientos laterales de la cabeza) y en otras zonas más o menos próximas (provocando diversas lesiones). Estos lugares son principalmente los señalados como 6 en la figura 2.

Con independencia de las lesiones que provocan a los animales, es también curioso señalar la profundidad de las heridas que consiguen producir con la puya (cuya longitud hasta la cruceta, repetimos, es de solo 8,75 centímetros). El informe indica una media de 21,6 centímetros, aunque comenta que algunos puyazos rebasaron los 30 centímetros (y tenemos informes que certifican profundidades de hasta ¡42 centímetros!) ¿Puede uno imaginarse cómo consiguen alcanzar tales profundidades? : utilizando la cruceta a modo de sacacorchos, por lo que no en pocas ocasiones la vara queda enhebrada en las carnes y no hay forma de sacarla. De esta forma, la herida no es sólo profunda, sino que también es amplia. ¿Podemos ni imaginar un boquete abierto en las carnes del toro de 13x21?.
Otro dato curioso es lo compasivos que demuestran ser los señores que redactaron el Reglamento Taurino para con los toros más jóvenes: los novillos. Para evitar que pudieran sufrir heridas de tanta consideración, tuvieron el gesto de ordenar que las puyas que se aplique a estos animales tengan 3 milímetros menos de longitud (ha leído bien: 3 milímetros menos). Y no es menos curioso el dato de los mete-saca que recibe el toro en cada puyazo: una media de 7,4. Eso quiere decir que un toro que recibe los dos puyazos mínimos reglamentados, sufre en realidad una media de 15 entradas y salidas de la puya y de 3,57 trayectorias en cada puyazo (es decir, por cada herida visible en la piel, 3,57 heridas internas no visibles).
Por todo ello no puede sorprendernos saber que el 80% de los toros indultados mueren en los días posteriores a la lidia por las heridas recibidas. En realidad, lo sorprendente es que algunos de ellos logre sobrevivir.

Lo Prohibido de los Toros

Hay una serie de actividades que están prohibidas en las corridas de toros.
Pero a pesar de estar prohibidas se realizan con habitualidad ya que apenas existe control sobre las condiciones del toro en la plaza y posteriores a su muerte.
Hoy en día la figura del toreo es un negocio, y no conviene que el torero corra riesgos. Sería un desastre que un torero fuera lesionado por un toro a principio de una temporada y eso produce mucho interés en que el toro sea preparado para evitar esos riesgos. Podemos suponer que estas prácticas se realizan con más intensidad cuando hay una figura en el cartel.

Hay un debate permanentemente abierto acerca del afeitado de las reses. Que sólo está permitido en el rejoneo y en ciertos festivales taurinos.
El afeitado consiste en recortar los cuernos del toro con dos finalidades. La primera es que el toro se sienta disminuido, depende del método empleado, si se hace de forma traumática, mediante golpe el dolor es intenso, o si es con anestesia los restos quedan en el animal y sale a la plaza con sus facultades reducidas. La segunda es para restarle peligrosidad al animal, ya que piensa que sus astas son mayores de lo que cree y siempre se queda corto en sus cornadas.
Este afeitado se debe hacer poco antes de la corrida para que el animal no se acostumbre a la nueva longitud de sus astas.
La forma disimular esta manipulación es achacarlo a golpes en el campo o durante el transporte. Los ganaderos, pretenden que los veterinarios son incapaces de detectar los afeitados, ya que tradicionalmente han sido estos últimos quien más han denunciado estas prácticas, que se han cifrado en un 90% de los casos.

Otros métodos para rebajar la peligrosidad del toro, que también están prohibidos son:

*Administración de laxantes y drogas Me refiero a drogas aparte de las que se les dan para el afeitado, en general son tranquilizantes.
*Palizas en chiqueros Lo más habitual es arrojarles sacos de arena sobre las espaldas, aunque a veces se recurre a las trancas y cosas más directas.
*Untarles los ojos con vaselina u otra sustancia grasa a fin que la vista del toro se vea menguada.
*Introducirles algodón en las vías nasales para que no puedan respirar y se cansen más rápidamente.
*Hacerles cortes en las patas y untar las heridas de aguárras o amoniaco la finalidad es evitar que se haga muy evidente los tratamientos anteriores y los animales se queden parados, el escozor en sus patas se lo impide.
*Clavarles alfileres en los testículos con el fin de provocarles dolor y evitar el aspecto de manso o inofensivo propio de estos animales.


Por supuesto que este completo tratamiento no lo reciben la totalidad de las reses, pero esto no es, ni mucho menos, algo esporádico y ajeno a la fiesta. Y aunque este tratamiento no se aplique, el daño que se produce al toro durante una corrida es difícilmente justificable.
Adelantandome a los que no se lo quieran creer y digan que miento, hay suficiente hemeroteca y además proveniente de crónicas taurinas que evidencian estas prácticas, será un placer suministrar algunos ejemplos a quien lo solicite.

Los Caballos de los Picadores

Los caballos de los picadores provienen de los caballeros que asistían a las corridas y que su función era matar al toro, al menos en un principio. La evolución de los festejos taurinos poco a poco les va restando importancia, hasta quedar hoy en día como el principal castigador del toro.
En un principio los caballos salían sin peto, cosa que no tenía gran importancia en el toreo de rejones, ya que el caballo tenía su movilidad como defensa, pero al imponerse el toreo de a pie, la finalidad del caballero cambió. El picador está en la plaza para castigar al toro y restarle fuerza. La consecuencia es que en algunas ocasiones el picador no es capaz de sujetar al toro para que no llegue al caballo y lo habitual es que el caballo muera destripado. Sin embargo y mientras el animal no muera, se le recose y se le rellena de estopa o aserrín y se le vuelve a enviar a la plaza una y otra vez.
El papel del caballo en el toreo ha sido siempre el de la víctima sin gloria. De terrible se podría tratar el espectáculo de media docena de caballos destripados caídos en la arena. La bravura del toro se medía por la cantidad de caballos que mataba.
Con el tiempo las asociaciones protectoras consiguieron que se prohibieran esa matanza, de hecho el reglamento taurino consciente de lo bárbaro de la situación tenía previsto una serie de medidas para tapar los cadáveres y vísceras de los animales muertos. La prohibición llegó este siglo, pero de forma parcial, se mantuvo al animal en los ruedos pero se le protegió con una armadura acolchada. La razón última de tal modificación fue la carestía de caballos ya que poco a poco se iban sustituyendo como medio de transporte por vehículos a motor, y no la piedad de los taurinos.
Pero la suerte del caballo no ha mejorado, aparte del tratamiento que reciben con drogas tranquilizadoras y los ánimos que le infunden los monosabios con sus varas, es el caballo y sólo el caballo el que frena la acometida del toro. Es de imaginar la escena un animal encerrado en un peto que le impide el movimiento, con al menos un ojo tapado (no siempre se cumple el reglamento) y recibiendo las "caricias" de los monosabios.
La consecuencia es que es muy habitual que el animal sufra roturas múltiples de costillas y pocos de los que empiezan la temporada la terminan, ya que nadie se preocupa de los caballos de los picadores y sin curar son enviados a nuevas plazas en deficientes medios de transporte, para acabar muriendo en seis o siete corridas.

La Puntilla

El acto final de una corrida de toros es el descabello. Un integrante de la cuadrilla, se acerca al toro ya acostado y medio muerto y mediante un puñal corto o una espada con cruceta, intenta seccionar la médula espinal a la altura del cuello.

Hay tres técnicas diferentes para el descabello con puntilla:

Ballestilla: consiste en un golpe firme.
Tirada: La puntilla queda clavada en el toro.
Cachete: cuando se remata cortando la médula espinal entre el occipital y la primera vertebra cervical.
En la práctica el resultado es la paralización de la actividad cardiaca y respiratoria del toro y teóricamente, y segun ellos, la muerte inmediata al cortar el bulbo raquídeo.
Pero esto no sucede siempre. No siempre la puntilla es bien dada y en muchas ocasiones el toro no muere sino que sufre un choque y pierde el sentido, pero no definitivamente. Se han dado casos escandalosos en que los toros se han levantado al ser arrastrados por las mulillas, pero en muchas ocasiones cuando el toro reacciona ya está en el desolladero.
Al final, la puntilla no es una medida humanitaria para evitar el dolor del toro, sino que se aplica para que el público no tenga que asistir a la lenta agonía del animal.
Pongamos un paralelismo humano. En un accidente una persona se rompe la medula a la altura del cuello, algo equivalente a la puntilla del toro. Esa persona empieza a morir... Pero le rescatan, le aplican respiración mecánica y vive. Ese hombre para todos parece muerto, pero no lo está. Vé, siente en su cabeza, piensa y padece angustía y quizás llore.
Pues bien, las lesiones del toro tras la puntilla son similares, (en ocasiones son menores) y el toro puede sentir durante más o menos 15 minutos. El toro siente como le cortan la orejas en VIVO, como es arrastrado por los cuernos y antes de que ese plazo termine y sobrevenga la muerte cerebral, ya ha sido despedazado por los carniceros en el desolladero de la plaza.
Eso sólo si la puntilla ha sido bien dada, sino el toro se moverá, en casos hasta se ha levantado... En estos casos su sensibilidad aún es mayor.
Y los toreros dicen querer a los toros.

Argumentos Taurinos


El Toreo es Arte

Probablemente es el argumento más usado por los taurinos, es el primero que les sale de la boca, pero al mismo tiempo es el más confuso. ¿A qué se refieren?. A veces lo que quieren decir es que el toreo ha sido el tema para obras de arte, en concreto y de forma recurrente citan La Tauromaquia de Goya y El llanto por la muerte de Ignacio Sanchez Mejías de Federico García Lorca, o algunas de las novelas de Ernerst Heminway.
El contra-argumento es sencillo, también se han realizado expléndidas obras sobre la guerras o el martirio de los santos y evidentemente no por ello la guerra y el martirio de los santos son cosas que se deben conservar. La sensibilidad del espectador nada tiene que ver con el hecho en sí se pueda considerar arte. Así, por ejemplo, un paisaje no es un objeto artístico a no ser que alguien lo plasme en una tela.
Otras veces se refieren a que el toreo es un arte en sí. Bueno, se les podría contestar que a pesar de la plasticidad que puede tener, el toreo no pasa de ser una colección de técnicas destinadas a la consecución de la muerte del toro, y que no existe en los toreros ninguna intención artística o de expresar ningún sentimiento, limitándose a ser una macabra artesanía. Sin duda este argumento proviene de la confusión que se puede dar entre el significado de Arte en referencia a las Bellas Artes y arte como habilidad para ejercer una actividad. Pero pienso que es más fructífero enfocar el tema de forma que, aún siendo un arte, esa no es razón suficiente para conservarlo a toda costa, en este caso a costa del sufrimiento del toro.


El Toreo es Cultura

Es un sub-argmento del anterior, que se completa con la declaración de que el toreo es tradición. Veamos la definición del diccionario.
CULTURA Resultado o efecto de cultivar los conocimientos humanos y afinarse por medio del ejercicio de las facultades intelectuales del hombre.
Creo que según esta definición el toreo no tiene nada que ver con la cultura. Aún así concedamos que eso es así y por una extraña magia las corridas se convierten en cultura. ¿Y qué?. No son razones para defender la crueldad con los animales. Es un comentario que podemos constatar. Culturalmente en la antigua Roma se mataban a los cristianos, pero eso se superó. Es un ejemplo un poco exagerado, pero también podemos decir que era tradición, parte de la cultura taurina, el que los caballos de los picadores salieran sin peto, y esa tradición y esa cultura ha desaparecido por salvaje. Y no hace tanto tiempo de la lucha de fieras, perros contra osos o contra toros o las de perro contra perro, hoy en día prohibidas.
Aparte, si realmente el toreo fuera cultura, generaría a su alrededor un ambiente cultural, de la misma forma que el arte, la ciencia, la historia...Disciplinas que desarrollan y afinan el espíritu de quienes las practican. Esto en el caso de los toreros no se da, no hay una ilustración especial en ellos por el hecho de dedicarse a una actividad cultural. Mas al contrario las características psicológicas del taurino lo hacen refractario al progreso cultural.


El Toreo es Tradicion

Cuando esto se dice, es porque se carece de una perspectiva histórica, el toreo de a pie tal como lo conocemos tiene relativamente pocos años y además esta cambiando continuamente. Y ha desaparecido muchas tradiciones, y hay muchas que poco a poco desaparecerán si no desaparece el toreo en su conjunto. El defender lo tradicional por el simple hecho de serlo, es una soberana tontería, significa que se renuncia al derecho a la crítica y al progreso, descansando nuestra responsabilidad, en generaciones anteriores. Curiosa también es la selectividad de lo que consideramos como tradición. Criar los animales en libertad con alimentos naturales, el cultivo del barbecho en lugar del abono indiscriminado, la fabricación artesanal, las bebidas naturales, la comida reposada, el comercio tradicional frente a las grandes superficies, son tradiciones que se van abandonando, en aras al progreso material. Nosotros pedimos que se abandone esta práctica en aras del progreso espiritual y humano.
Estar sometidos al dictado de la tradición o de la cultura inmoviliza a una sociedad.


El Toro Vive Feliz hasta que va a la Plaza

Este es el primero de los argumentos de las comparaciones, se pretende justificar el sufrimiento del toro a través de decir que el toro es un animal con un destino mejor que cualquier animal usado por el hombre, cosa que no es cierta, ya que el toro en las dehesas no lo pasa tan bien. Así se utilizan para las comparaciones el toro de carne, la gallina ponedora, los pescados. Bueno, no he de negar que tienen razón y realmente hay animales que sufren, y también que viven menos y en peores condiciones. Pero eso es algo contra los que, por lo general, también estamos en contra los anti-taurinos. Aún así, hay una diferencia esencial. El toro de lidia ha de sufrir para poder realizar la corrida, y no debemos perder nunca de vista que una corrida es un capricho, un espectáculo o una diversión y que por lo tanto, ese sufrimiento es algo que se les provoca por entretenimiento y perfectamente prescindible. Y si a los taurinos les parece mal el sufrimiento de los animales destinados al consumo humano, con más razón les debería parecer mal el sufrimiento del toro.

Al Toro le Gusta luchar y Disfruta de la Corrida ya que cumple su Destino

El toro es un animal bravo y en la lucha se crece, y llega a disfrutar de la corrida, ya que es el destino el que le empuja a luchar con un hombre mano a mano.
Más o menos este es el argumento que se maneja. En realidad el toro es un animal herbívoro, y como característica general, los herbívoros son animales pacíficos, ya que su dieta es muy pobre y han de comer grandes cantidades para mantener su actividad, lo que hace que realmente no tenga ni tiempo para dedicarlo a otras cosas. Ni tan siquiera los animales carnívoros son agresivos sin provocación, pues entonces mucho menos los toros. Lo que ocurre es que en determinadas circunstancias, como miedo, dolor o celo, el toro puede atacar y ser peligroso, y es eso lo que aprovecha el toreo. Al toro se le hace daño, se le encierra hasta que el animal reacciona de forma violenta, de ahí a disfrutar hay un mundo...


El Toro en la Plaza apenas sufre por que la lucha hace que las heridas no duelan

Con este argumento, se intenta paliar la acusación de barbaridad para el toreo. La gente habla de heridas propias, roturas o cortes, que no dolieron hasta pasado un rato, o dicen que la carga de adrenalina que se produce con el dolor fomenta la producción de endorfinas que reducen la sensibilidad de las terminaciones nerviosas del animal. Para defender esta teoría, citan un supuesto estudio una facultad veterinaria, que nadie ha visto.
El toro es un mamífero superior con un sistema nervioso prácticamente idéntico al del hombre, aunque en determinadas circunstancias algunas heridas no duelan o no duelan tanto, no es razón para afirmar que en el toro ninguna herida duela en una corrida. La comparación con el hombre es válida, no se podrían infligir heridas semejantes a ninguna persona sin que el dolor fuera enorme. Y la prueba de que tal cosa es así, está en que en el último tercio el toro no es ya sombra de lo que fue en el primero, y eso no es debido a que el ejercicio que ha realizado en la plaza que le haya podido cansar, sino que la razón la podemos encontrar en el dolor que ha sufrido al ser picado y banderilleado.


El Toro tiene oportunidades de defenderse y si es bueno puede ser indultado

Extraño argumento, a pesar de lo que se insista, el toro no tiene ninguna oportunidad de salir con vida de una plaza de toros. Su destino es ser apuntillado, sino en la plaza, en toriles aunque gane su combate -nada igualado - con el torero. Aunque en el caso, poco probable, de que un toro sea indultado por bravura, las heridas que han sufrido, por mucho tratamiento veterinario que se les aplique, les provocan la muerte en casi la totalidad de los casos.

Sin el Toreo, la Raza del Toro de lidia desapareceria

Este es el argumento más reciente. Atrapados en la fiebre ecologista, los taurinos han encontrado qué decir. Alguno hablan del toro de lidia como especie y no como raza ¿?. Primero, el que desaparezca una raza no es tan grave y más cuando es una raza artificial, es como si se perdiera la pureza de raza de los caniches, por ejemplo, debido a cruces con otras razas, no parece tan importante. Pero el argumento falla también en considerar a los animales como cosas útiles, hay muchas especies, ya no razas, en el mundo que no tienen ninguna utilidad directa, y por ello nadie se ha planteado exterminarlas, antes al contrario, se ponen los medios para que esas especies sobrevivan. No veo razón por la cual el toro de lidia no puede ser una de ellas.

El toreo es una fuente de ingreso para una serie de familias

Hay una gran cantidad de gente que vive del toreo, y si el toreo se suprimiera, se perderían una serie de puestos de trabajo.
Puede ser Cierto. Pero analicemos cuales son esos puestos de trabajo.
En primer lugar, los temporales de servicios a las plazas, porteros, monosabios, etc... Estos puestos de trabajo son temporales, y los que a ello se dedican lo hacen de forma esporádica y no son más que complementos de otras fuentes de ingresos.
Luego los oficios de servicios a la fiesta: sastres, armeros, talabarderos, etc... Esta gente no creo que necesiten el toreo para seguir ejerciendo su oficio, no digo que perderían parte de su clientela, pero hay otros mercados para sus productos.
Lo mismo se podría decir de los ganaderos, no hay diferencia entre criar toros bravos y vacas lecheras en cuanto a requerimientos generales, Que bajaría su estimación en ciertos círculos, sin duda, pero en otros, subiría
Y ya sólo me quedan los toreros, bueno, ni son tantos, ni creo que gente joven no pueda dedicarse a otra cosa, quizás no ganen tanto dinero, pero podrían vivir con su trabajo, como hacemos todos.
De todas formas este argumento es un poco flojo, hay muchas actividades que su desaparición significan eliminación de puestos de trabajo, pero precisamente los toros no los veo como una actividad generadora de empleo. Y creo que todo el mundo estará de acuerdo conmigo.


El Toreo atrae al turismo

Las tendencias se invierten. Para cualquier persona sensible una corrida de toros resulta un espectáculo cruel y bárbaro contra el animal y lo lógico es ponerse del lado del animal.
Hoy en día y con el desarrollo de la conciencia ecológica y el aumento del respeto a los animales son los turistas y los grupos de defensa animal los que realizan el boicot y llevan las manifestaciones a nivel internacional para acabar con este espectaculo.


Querer Prohibir el Toreo atenta contra la libertad de los Taurinos

Llega un momento que los taurino que se avienen a discutir se encuentran ya sin ningun argumento y entonces recurre a ese insulto primigenio FASCISTA, y te dice que atentas contra su libertad. Y la pregunta es: ¿Qué libertad es la que se invoca para hacer el mal?, ¿Existe la misma libertad para robar, o matar?. En nuestro país se supone que ni siquiera puedes maltratar a un perro porque te lo prohibe la ley. Por ello ¿Vivimos en un estado fascista?...¿Es ser fascista pretender que se trate a los toros con el mismo respeto que a los perros?...
Los animales tienen sus derechos reconocidos, existe una Declaración Universal de los Derechos de los Animales ratificada por la ONU. El que en este país aún no se haya legislado conforme a ella, no significa que no se tenga la obligación moral de cumplirla.


El toreo brinda la emocion de sentirse vivo

Este es el argumento de Ernest Heminway .Hoy en día existen gran cantidad de deportes de alto riesgo que sirven para lo mismo, pero que no hay que dañar a ningún bicho si de conseguir emociones se trata. Es el clásico, qué sabrás tú de la emoción y la belleza de una buena corrida, como si no hubiera nada más en el mundo. A un mundo realmente triste se enfrentan estos señores - y señoras, si no pueden encontrar emoción en otro sitio.

Pelea de Perros- El juego de la Crueldad


Hagan juego Señores

En Italia, las arcas de la mafia ingresan cada año, sólo en el capítulo de -peleas de perros-, alrededor de 750 millones de euros; es decir, casi 125.000 millones de pesetas. Son cifras del informe -Zoomafia 2001-, que presentó el paso año la Liga Protectora de Animales del país vecino.

En España, por lo menos de momento, ese cálculo sería imposible de realizar. Porque, como explica el comandante Pírriz, de Seprona, -aquí las peleas de perros no son delito, sino falta, de forma que aunque sepamos a ciencia cierta dónde se está celebrando una velada, el juez nunca nos daría la orden necesaria para entrar-. Ni podríamos detener a nadie, a no ser que en el mismo lugar se están cometiendo otro tipo de actividades delictivas.

Es lo que ocurrió en Valencia en diciembre de 1998, cuando la Policía desmanteló una red de traficantes de droga. A los -narcos- se les invertinieron armas, droga (cocaína y heroína), coches de lujo y millones de pesetas en metálico. Pero también fueron incautados en los distintos inmuebles propiedad de la organización, un gran número de gallos y perros de pelea, que la misma red usaba para organizar apuestas ilegales.

Dos meses después, y después de una ola de ataques, algunos mortales, protagonizados por razas de presa, el PP hablaba en el Senado de -auge de las ilegales peleas de perros-. El Grupo Parlamentario Popular presentaba entonces una moción para regular la cría y tenencia de estas razas. A día de hoy, tres años después y con una normativa recién estrenada sobre perros peligrosos, las peleas siguen siendo falta y no delito.

Las asociaciones protectoras de animales venían denunciando ya por aquel entonces el aumento de robos de perros de presa para ser utilizados en peleas, pero en los últimos meses estas denuncias se han disparado. Las Protectoras aseguran que, por las razas de los perros sustraídos, es más que evidente que van a ser utilizados en peleas, o como -sparring- de los de combate. Y están convencidos de que hay un resurgimiento del brutal negocio, que algunos atribuyen a la entrada en España de nuevas mafias del Este y Suramérica, áreas donde abundan las peleas de animales a muerte.

Las últimas denuncias se han presentado en Madrid, donde Amnistía Animal denunció hace pocos días, el continuo robo de perros de presa que se está produciendo todas las noches en las perreras municipales, y en Cataluña, donde según distintas asociaciones está sucediendo exactamente lo mismo. -Cada vez nos llegan más noticias, desde distintos puntos de España, sobre sucesos que tienen que ver directa o indirectamente con estas peleas, como el robo de perros de albergues y refugios e incluso de particulares-, asegura el director de la Fundación Altarriba, con sede central en Barcelona, Luis Luque

Sólo una multa

Esta organización presentó el mes pasado ante el Congreso casi 600.000 firmas de apoyo a una propuesta de ley para que el maltrato a los animales, del que las peleas se considera muy grave, se incluya como delito en el Código Penal, y conlleve por tanto penas de cárcel. Ahora, si los organizadores de una pelea a muerte son pillados -in fraganti-, el único castigo que pueden recibir es una multa por maltrato de animales, que oscilan según las leyes de cada Comunidad Autónoma, entre un máximo de tres millones de pesetas y el mínimo de 5.000.

Una de las pocas veces que un juez ha enviado a la cárcel a alguien en relación con las peleas de perros fue en 1998, cuando un magistrado de Sabadell condenó a un individuo a dos años de cárcel, pero por el delito de robo de uno de los canes que luego utilizaba en los combates clandestinos, no por organizar el -espectáculo-.

El comandante Pírriz no cree que haya aumentado el número de peleas en nuestro país -aunque por supuesto que, como las meigas, -haberlas hay las-, pero reconoce que tampoco podría asegurarlo con total seguridad, debido por una parte, a la citada dificultad para perseguirlas y por tanto para obtener información y disponer de datos fidedignos, y por otra, al tremendo secretismo que rodea este mundo. Los únicos datos orientativos de que disponen se basan en las denuncias al respeto que recibe el Seprona y que en los últimos tiempos proceden, sobre todo, de Murcia, Cantabria, Asturias, Canarias, Andalucía, País Vasco y Cataluña.

Pero las herramientas legales, insiste el comandante, son claramente insuficientes para acabar con este -negocio-, que las Fuerzas de Seguridad, no obstante, no dejan de investigar. -Se trata de círculos muy cerrados, explica el comandante de la Guardia Civil, que ya se conocen bien entre ellos, y tienen sus propias clavas para comunicarse el día, hora y lugar del combate-.

Mensajes en clave

-Suelen utilizar mensajes cifrados en los anuncios de los periódicos, aunque con la llegada de las nuevas tecnologías, con internet y los teléfonos móviles, aún les resulta más fácil permanecer ocultos-. -Además -añade-, a la más mínima sospecha que la celebración del evento has trascendido, se suspende en el último minuto-.

La variedad dentro del negocio de las peleas de perros es enorme y las apuestas son muy diferentes dependiendo del tipo de lucha, la organización de la misma y la raza y -fama- de los perros que combaten.

-Las hay que se montan en entornos marginales, en mitad del campo, con perros de cualquier raza, y las apuesta puede ser de unas 5.000 pesetas-, explica Píriz. -Las otras son combates muy organizados. Suelen celebrarse en el Norte, en Cantabria... Acude gente con poder adquisitivo y se juega mucho dinero. No quiere decir que siempre se apuesten millones, espero algunos sí se llega a esas cifras-.

El adiestramiento de un perro de pelea es lo más parecido a una interminable tortura, y su vida es muy corta. Hasta el mejor -campeón- no suele durar más de cuatro o cinco combates; el máximo son diez. De forma, que ganen o pierdan, están condenados a una muerte casi segura. -Los perros de pelea que nos llegan -o que recogemos, porque cuando ya no sirven los abandonan en cualquier parte- vienen con unas heridas tremendas, sobre todo en el cuello y las patas, y es difícil que sobrevivan-, se lamenta el director de la Fundación Altarriba.

Torturados hasta la locura

El entrenamiento tienen dos parte: una -psicológica-, que consiste en enloquecer el perro hasta convertido en una máquina de matar, y otra física.

En cuanto a la primera, para empezar, se les maltrata físicamente, en todo momento, a golpes, pinchazos y arañazos, y se les encierra durante horas en pequeños cubículos oscuros, para que odien todo lo les rodea. La droga es también uno de los instrumentos habituales de adiestramiento: primero les -enganchan- y luego se la quitan, con lo que la furia del perro alcanza niveles de locura.

Otro -ejercicio-, consiste en enfrentarlos a animales más pequeños que ellos, o bien de igual tamaño, pero que no están adiestrados, para -fomentar su autoestima-.

Sparring, destino mortal

Éste es, en general, el destino de los perros de presa que se roban en albergues, perreras y refugios. Según los útlimos datos al respecto de la Guardia Civil, que corresponden a los años 97 y 98, unos 400 de los 2.500 o 3.000 canes que son sustraídos anualmente se destinan a -sparring- de los de pelea. La mayoría de ellos mueren durante los combates de entrenamiento, o poco después, a causa de las heridas.

En cuanto a la parte física, los entrenamientos no son menos salvajes: les atan a coches que alcanzan grandes velocidades; fortalecen su dentadura colgándoles de gomas de ruedas de coches, que el animal no suelta, y les dejan así durante horas; los colocan en una especie de noria, en la que tienen que perseguir a un perro o cualquier otro animal vivo, al que naturalmente nunca pueden alcanzar.....

Los clientes de las grandes organizaciones criminales que se dedican también a las peleas caninas suelen desplazarse, en algunos casos, no sólo a otras provincias, sino que llegan a viajar a disntintos países para no perderse una -gran velada-.

Por eso, la preocupación ante este espectáculo de sangre y muerte no es exclusiva de España. En otros estados de la UE, como Francia y Alemania, la cuestión ha llegado a sus respectivos Parlamentos.

Psicópatas y -machos-

Pero ¿cuál es el perfil de un sujeto al que le divierte contemplar un espectáculo en el que dos seres vivos se despedazan antes sus ojos? Según los informes psicológicos de que disponen algunas protectoras de animales, se trata, en general, de individuos con transtornos de personalidad de distintos tipos, desde psicópaticos muy agresivos a personas con graves complejos de inferioridad.

Un estudio de la Universidad de Harvard, realizado en los estados sureños de EE.UU, donde las peleas de perros son abundante y en algunos casos -tradicionales-, concluyó que los hombres -espectadores casi exclusivos de estas luchas a muerte, donde es inaudito encontrarse a una fémina- asisten para -reforzar su masculinidad-. Según el informe, los espectadores del sangriento -deporte- (como lo califican sus aficionados) sienten su ego -inflado- con las características de los canes, que se atribuyen a sí mismos: -Agresividad, competitividad y fuerza-.


Historia de las Peleas de Gallos


La historia de las peleas de gallos se remonta la época antes de Cristo. Sin embargo, antes de que se convirtiera en un deporte, el gallo, era visto como un ave admirable, respetado por el hombre. El gallo de pelea era tema de adoración religiosa. Según Diodorus Siculus, los antiguos Sirios adoraban al gallo de pelea. Los Griegos y Romanos antiguos asociaron al gallo de pelea con los dioses Apolo, Mercurio y Martes. Magallanes indicó que en Borneo, el ave era tan sagrado que nadie podía comer de su carne.
En Canara del Sur, el gallo alejaba los demonios malvados. En Sumatra, el gallo era adorado, templos fueron construidos en su nombre, y rituales realizados en su honor. Se celebraban peleas de gallos en los templos y el gallo que perdía la batalla era preparado para ser presentado a los dioses. El ave se colocaba en uno caldero de oro, empapado en especias. Entonces su cuerpo era quemado en el altar y sus cenizas colocadas en una vasija o en una urna de oro.

La historia de las peleas de gallos es incierta, no se sabe con certeza cuando se convirtió en un deporte oficial. En los tiempos antes de Cristo, hace aproximadamente 3,000 años durante los tiempos de los Fenicios, Hebreos y los de Canaan las peleas de gallos ya eran popular. Criando gallos para pelear en un ruedo era considerado un arte y negociar los mismos era provechoso. En Egipto, en la época de Moisés, las peleas de gallos era un pasa tiempo preferido. A la altura de la civilización griega, Temistóceles, general que se preparaba para combatir a los persas invasores. Decidió llevar a cabo una pelea de gallos la noche anterior a la batalla para inspirar a sus hombres demostrándoles la natural valentía del gallo de pelea. Los comerciantes persas disfrutaban mucho apostar a sus gallos. Traían consigo sus aves para jugarlos en los mercados y centros donde negociaban.

En el primer siglo después de Cristo, Julio Cesar introdujo a Roma el deporte de las peleas de gallos. Fue el primer ciudadano Romano entusiasta del deporte. Cesar introdujo también las peleas de gallos en Inglaterra. En el siglo 16, las peleas de gallos prosperaban en Inglaterra. Durante la época del Rey Enrique VIII, se llevaban a cabo peleas en el palacio de Whitehall. El juego se convirtió en un deporte nacional a tal punto que ciertas escuelas les fue requeridas enseñar a los estudiantes sobre las peleas de gallos, tales como crianza, traqueo y condicionamiento del gallo. Durante el tiempo de más popularidad, el mismo clero las patrocinaba. Los patios de las iglesias y el interior de las mismas fueron utilizados como arena para las celebrar peleas. El deporte declinó en Inglaterra durante el reinado de la Reina Victoria en el siglo 17, cuando prohibió las peleas con un decreto real. Hoy, las peleas de gallos son casi no existentes. Sin embargo, en las Islas Británicas, aún existe una casta de gallos de Pyles de Charles II que son muy cotizados por criadores.

En Gaul antiguo, las peleas de gallos fueron traídas de alguna manera al país por caravanas que viajaban, por los que regresaban de Roma o del este. Durante la edad media en Francia, las peleas de gallos eran muy populares. Eventualmente, Francia adoptó el gallo de pelea como emblema nacional. Hoy, las peleas de gallos han pasado a la clandestinidad.

En España, las peleas han existido por más tiempo. Cómo llegaron es incierto. Las teorías señalan a los viajantes Fenicios o los Moros conquistadores. Hoy, las peleas de gallos son un deporte popular en Bilbao, Oviedo, Madrid, Barcelona y Valencia.

En los Estados Unidos, famosos presidentes eran amantes del juego; George Washington, Thomas Jefferson, Andrew Jackson, y Abraham Lincoln. Era socialmente aceptable y alentaba a un caballero tener su crianza de gallos y ser un experto en el deporte. Hubo un momento cuando la Casa Blanca se convirtió en centro para la celebración de peleas de gallos. Incluso fueron sostenidas en los cuartos del comité del presidente. Las peleas de gallos declinaron cuando la guerra civil comenzó.


Peleas De Gallo En Puerto Rico


Puerto Rico es el paraíso en el deporte de las peleas de gallos, conocido también como el deporte del pico y las espuelas y el deporte de los Caballeros. En la Isla hay activas 128 galleras incluyendo el Coliseo Gallístico de Puerto Rico en Isla Verde al lado del aeropuerto internacional Luis Muñoz Marín y frente a la zona hotelera de Puerto Rico. En Puerto Rico se pelean gallos todos los días del año en distintas galleras a través de la Isla, se apuestan millones de dólares durante todo el año y las apuestas son legales, siendo el padre de la ley de gallos el Sr. Rafael Martínez Nadal. Se le conoce como el deporte de los Caballeros ya que es el deporte donde usted juega verbalmente con otra persona desde un dólar hasta miles de dólares durante una pelea sin tener que firmar documento alguno empeñando solamente su palabra de Caballero y al final de la pelea el perdedor muy caballerosamente paga al ganador el dinero apostado. Tenemos en Puerto Rico Galleras con todos los lujos y facilidades donde varios días a la semana se reúnen un grupo de buenos deportista y vienen personas de otros países a pelear sus gallos; este es el caso del Coliseo Gallístico de Isla Verde en la zona hotelera y a solo cinco minutos del aeropuerto Internacional por donde llegan a Puerto Rico todos los viajeros procedentes del exterior. Quiere decir que usted se puede dar un paseíto por la mañana a Puerto Rico, juega su gallo y por la tarde regresa a su hogar o continua disfrutando en uno de nuestros atractivos hoteles y de la alegría y camadería del público puertorriqueño.

En el Coliseo de Isla Verde en particular se casan gallos (casar es echarlo a pelear con otro de igual peso e igual edad) con postas desde $ 200.00 en adelante hasta varios miles de dólares y luego usted puede apostar a su gallo la cantidad de dinero que desee con las personas que van al gallo contrario.

El deporte de los gallos en Puerto Rico es regulado por el Departamento de Recreación y Deportes quien a su vez es la entidad que otorga los permisos para operar las galleras. Por reglas ninguna gallera puede casar mas de 35 peleas en un día de jugada regular que es el equivalente a 70 gallos los cuales pelearan por espacio de 15 minutos máximo y donde interviene un juez de valla (valla es el redondel donde pelean los gallos) que es el único que tiene potestad de intervención durante todo el transcurso de la pelea.

Una vez casados los gallos los dueños de estos no vuelven a tener contacto físico con los mismos en ningún momento( ya que los gallos pasan a las jaulas de exhibición para que el público los aprecie antes de estos pelear) excepto cuando llaman a los dueños para que armen sus gallos (armar es ponerle las espuelas en las patas para que hieran a su contrario) y en todo momento estos son supervisados por otro juez el juez del armadero.

Después de armado los gallos estos son entregados al juez de armadero para que sean limpiadas sus plumas y patas para evitar cualquier contaminación, sustancia extraña prohibida que se le pueda poner al gallo para sacar ventaja. Luego de limpiados estos son llevados a la valla por dos empleados del juez de armadero y entregados al juez de valla con las postas, los gallos son metidos en dos cajones de plástico para luego soltarlos a pelear y el publico apostador tiene dos minutos antes de comenzar la pelea para realizar las apuestas al gallo de su preferencia.

Luego de comenzada la pelea el publico podrá seguir apostando a cualquiera de los gallos y la pelea no podrá extenderse por mas de 15 minutos o puede terminar en cualquier momento por muerte del otro gallo, huida (huida es que luego de pasado el primer minuto de pelea uno de los gallos no quiera pelear) o tumbe (tumbe es el que cualquiera de los dos gallos no esté parado en sus dos patas por espacio de un minuto) el cual perderá la pelea; Si los gallos llegan al tiempo reglamentario de 15 minutos y ambos están parados en sus patas o ambos están acostados la pelea será declarada tabla (tabla es que los dos gallos empatan y no hay ganador o perdedor) y el dinero entregado a los dueños de los gallos en partes iguales.



LOS ANIMALES NO SON PARA NUESTRO ENTRETENIMIENTO




Fuentes:


http://www.linktopr.com/gallos.html
http://blogs.ideal.es/
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