... alguna vez te pusiste en las "zapatillas" de tu compañero??...para tener en cuenta!.-
Capotón si estudia, capotón si contesta, capotón si levanta la mano: para los chicos que sufren el maltrato de sus pares, la escuela puede ser un tormento.
Edgardo Litvinoff
Cualquier motivo era buen motivo para castigar a Pablo. Si se sacaba un 10 en el examen de Geografía, tamaña muestra de alcahuetería merecía un capotón rabioso de sus compañeros.
Lo mismo sucedía si la nota era un nueve o un ocho. Pocas veces Pablo obtenía un siete. Y si ocurrió, también habrá merecido una tunda por parte del alumnado, esta vez por decaer en su rendimiento.
Pablo era vapuleado por traga si levantaba la mano para contestar una pregunta de los profesores, por miedoso si se negaba a jugar a la mancha, por tosco si jugando al fútbol perdía la pelota, por nene de mamá si traía la vianda en un taper, por mal compañero si no dictaba en una prueba, por botón si se sentaba adelante, por marica si tocaba bien la flauta o por pulcro si traía sus útiles impecables.
Desde patadas a escupidas, pasando por la más amplia gama de insultos, Pablo recibió la constante agresión de los demás estudiantes por las más diversas razones o por el más mínimo acto. Si hablaba, por locuaz. Si se callaba, por pusilánime. Si se acercaba, por zafado. Si se alejaba, por timorato. Si contestaba, por vocinglero. Si lloraba, por llorón.
Llegó un momento, después de varios años de compartir el aula, en el que ya nadie sabía muy bien por qué había que martirizar a Pablo. Pero lo seguían haciendo. Incluso los que al principio no estaban de acuerdo, terminaron por defenestrarlo ante el temor de ocupar su lugar.
Hace pocos días se conoció el caso de M. I., un joven de Holmberg que hace 15 meses vive encerrado por sentir que todos se le burlaban en el colegio “por ser hijo de madre soltera, feo y pobre”.
Los extraños mecanismos de la mente hacen que, ante un padecimiento como el de Pablo o el de M. I. –ambos casos reales– algunos afectados opten por retraerse hasta la turbación, mientras que otros explotan y producen desastres.
Lo que pocos se preguntan es... ¿qué pasó todo ese tiempo?
Algo habrán hecho. A nadie le gustaría saber cómo son las vidas adultas de los jóvenes que durante años recibieron el escarnio escolar. Puede que su mejor revancha sea haber sido favorecidos por un futuro provechoso, aunque nadie puede saberlo. Y, a decir verdad, es bastante dudoso.
De todas formas, en el caso de M. I. los medios se centraron en su historia, y sólo en la suya. Todo gira alrededor de la víctima, que así pasa a ocupar otro escaño en la categoría freak.
Ante algún conflicto surgido en este contexto, la tendencia es a analizar a la víctima, como lo hace la agreste lógica policial, según la cual detrás de una persona violada siempre hay algún secreto oscuro que motivó el hecho.
Sin embargo, pocos se preguntan qué pasó en el aula, qué pasa con esos otros chicos, los que son capaces de convertir un día de clases de un pobre alumno en un infierno del cual sólo espera huir cuando suena el timbre.
No hubo un solo docente o celador que alguna vez nos sentara a todos, frente a frente, para preguntarnos por qué le hacíamos eso a Pablo. Que nos hiciera hablar con él, que pusiera en evidencia nuestra bruta adolescencia y su grosera manía de descargar sus limitaciones en los otros. En cualquiera.
En la semana que pasó se realizó un congreso sobre maltrato escolar en el Instituto Domingo Cabred de la ciudad de Córdoba, una saludable esperanza para que los docentes sepan cómo enfrentar un problema encastrado en cada aula. Para que puedan manejar las cuotas extras de crueldad que se le escapan a la infancia, contra ella misma.
Según la Encuesta Mundial sobre la Salud –difundida el año pasado por Naciones Unidas–, el porcentaje de niños y niñas en edad escolar que dijeron haber sufrido abusos verbales o físicos en la escuela durante los 30 días precedentes oscilaba desde 20 por ciento en algunos países, hasta 65 por ciento en otros.
En un capítulo de la exitosa miniserie televisiva Los simuladores, un niño al que otros le hacen la vida imposible en la escuela contrata los servicios de este grupo para recobrar el honor, la dignidad y la rubia más preciada del aula.
En realidad, no hacen falta Los simuladores.
Con un buen docente alcanza.
Leyendo esta nota se me vino a la mente un tema de Pearl jam ( si alguien vio mi perfil sabra de mi simpatia con esta banda) y recorde el caso de "Jeremy Wade Delle"..caso real en el cual se basa el tema del album TEN "JeReMy"..y tambien en el famoso caso "Pantriste"...y como puede generar un grupo de compañeros de colegio el infierno del cual se refiere el articulo de "La Voz del Interior"...para que reflexionen los que son maestros, los padres, y si sos compañero de algun pibe que encaje en este perfil brindale tu ayuda...
Un alumno de Richardson High School, descrito como un solitario, se disparó fatalmente el martes delante de sus aproximadamente 30 compañeros de clase. Jeremy Wade Delle, de 16 años, que provenía de una escuela de Dallas, murió instantáneamente después de disparar una pistola Magnum en su boca, aproximadamente a las 9:45 a.m., según la policía.
Ya que había perdido muchas clases, el profesor de su clase de segundo grado de ingles le pidió un permiso de asistencia de las oficinas del colegio. Al volver, Jeremy dijo : "Ya tengo lo que realmente buscaba", entonces puso el cañón en su boca y disparó, según el Sargento Ray Pennington, portavoz de la policía. Todo ocurrió antes de que los alumnos o el profesor Fray Bernett pudieran reaccionar. El disparo dejó aturdidos a los estudiantes y al personal docente de todo la escuela.
Brian Jackson, de 16 años, dijo que estaba abriendo su taquilla, cerca de la clase de Jeremy, cuando escuchó un sonoro ruido, como si alguien hubiera golpeado una mesa con un libro. "Pensé que se trataba de algún juego", dijo. " Pero entonces vi salir a una chica rubia, llorando". Sorprendido, Brian entró en la clase y vio a Jeremy tumbado en el suelo, sangrando. El profesor estaba junto a la pared, temblando.
Otro estudiante, Howard Perre, de onceavo grado, estaba en otra clase cuando escuchó el disparo. "En un primer momento, los alumnos se rieron por el ruido, pensando que había alguien haciendo algún tipo de broma. Pero entonces escuchamos a una chica corriendo hacia la entrada, gritando.", dijo Howard.
El Sargento Pennigton dijo que Jeremy aparentemente había planeado su suicidio, porque dejó una nota a un compañero. Los investigadores no pudieron descubrir su contenido. Según el Director Jerry Bishop, la asistencia de Jeremy a clase había sido esporádica.
También dijo que había hablado con su padre para solucionar el problema. Según la policía, Jeremy asistía a orientación, en la escuela, con su padre. El Sargento Pennington dijo que desconocían donde había conseguido el arma, y tampoco tenían ninguna pista para saber porqué se suicidó delante de sus compañeros. Los alumnos que presenciaron el hecho, fueron llevados a una habitación apartada, donde 30 miembros del Equipo de Crisis del distrito acudieron para prestarles ayuda psicológica. Las clases continuaron durante el día.
Algunos estudiante conocían bien a Jeremy por haber coincidido con él en otros colegios.
Le describieron como un chico solitario, tímido y a veces parecía estar deprimido. Lisa Moore dijo que conocía a Jeremy del programa de recuperaciones de la escuela. "Nos pasábamos notas y él me hablaba de su vida". Ella dijo que Jeremy solía firmar sus notas con "Escribe detrás", pero el lunes, escribió: "Es tarde".
Sean Forrester, de 17 años, recordaba a Jeremy como alguien amigable, sin signos externos de inquietudes. Nunca pensó que tuviera problemas. "El siempre estaba bromeando", dijo Sean. Jeremy era hijo de Joseph R. Delle, con quien vivía, y de Wanda Crane.
El suicidio del Martes fue el primero conocido en la escuela de Richardson. Fue el primero de un estudiante de Richarson desde 1988, cuando los suicidios juveniles inspiraron la creación de un Gabinete de Crisis . Tres estudiantes de la escuela Pearce se suicidaron durante la primera mitad de 1988. Uno de ellos se ahorcó de un árbol detrás de la Escuela Elemental Mohawk durante un fin de semana.
En 1985, un estudiante de 17 años de Arlington se disparó delante de sus compañeros. Ocho estudiantes se suicidaron entre 1983 y 1984, centrando la atención sobre suicidios juveniles.
Los estudiantes y los orientadores coincidieron en que el efecto del fallecimiento en publico de Jeremy tendría un prolongado efecto en los estudiantes de Richardson, especialmente en los testigos. "Ellos van a pasar por mucha tristeza, ansiedad y miedos", dijo Sheryl Pender, orientadora del Hospital Willow y creadora del Centro de Crisis por suicidios en Dallas.
La masacre de la escuela Malvinas Argentinas tiene como trágico símil al del joven de 19 años que, harto de que sus compañeros lo llamaran “Pantriste”, disparó sobre dos de ellos y provocó la muerte de uno. El hecho sucedió el 4 de agosto de 2000 en la puerta de la Escuela de Educación Media Nº 9 de San José, un barrio pobre de la localidad bonaerense de Rafael Calzada, en Almirante Brown.
Allí, Javier Romero esperó al resto de los chicos con un arma que su madre guardaba en la casa y, cuando éstos llegaron, desató la tragedia.
“Me voy a hacer respetar”, había advertido antes de disparar en medio de un grupo de 13 adolescentes. El comparativo con “Pantriste”, el personaje de dibujos animados que tiene una figura flaca, retraída y solitaria, le pesaba y lo saturó de tal manera que decidió mostrar su costado menos indeciso. Cuando la policía lo apresó, los vecinos quisieron lincharlo en la entrada de la comisaría.
El joven fue juzgado por el Tribunal Oral Nº 6 de Lomas de Zamora, que lo absolvió por considerarlo inimputable.
El fallo argumentó que el adolescente tenía una personalidad esquizoide y que en el momento de la tragedia había sufrido un “episodio psicótico breve” en el que manifestó su ira.
En sintonía con ese caso, la de Rafael S., en Carmen de Patagones, también se trata de una personalidad introvertida, según contaron familiares y docentes de la escuela.
El de “Pantriste” y el de “Junior” no son los únicos casos de asesinatos en escuelas. El otro antecedente había sido protagonizado por un chico de 15 años de Olavarría, que mató a Maritza Prezzoli, su maestra del 9º año de Enseñanza General Básica (EGB). El crimen sucedió en el Colegio San Antonio, de esa ciudad, el 12 de diciembre de 2000. Por ser menor de edad, el joven quedó sobreseído pero fue alojado en un instituto de menores de Tandil.
Por más altos que sean sus muros, la violencia presente en nuestras calles, nuestras casas y nuestros medios de comunicación termina por traspasar los patios y las aulas de nuestros colegios. Esta agresividad latente no es ni nueva ni aislada, sino parte de la estructura de nuestra convivencia social. La violencia escolar es un fenómeno que debe ser asumido de manera conjunta por los gobiernos, las autoridades educativas, los docentes, los padres de familia y los propios alumnos. No se trata de aislar al niño o al adolescente del mundo en el que vive, sino de mostrarle que existe otra realidad, que convive con la violencia cotidiana, pero que es diferente. Así, por ejemplo, la realidad de la paciencia, de la tolerancia, del respeto, de priorizar los afectos y la comprensión por sobre los conflictos de la vida diaria. Del empeño que comprometan todos los miembros de nuestra sociedad en esta tarea dependerán los resultados.
Reflexion Eddie Vedder sobre el video :
It came from a small paragraph in a paper which means you kill yourself and you make a big old sacrifice and try to get your revenge. That all you're gonna end up with is a paragraph in a newspaper. Sixty-three degrees and cloudy in a suburban neighborhood. That's the beginning of the video and that's the same thing is that in the end, it does nothing … nothing changes. The world goes on and you're gone. The best revenge is to live on and prove yourself. Be stronger than those people. And then you can come back.
Comentario sobre el video Jeremy de Pearl Jam.-(estupidafregona.net)
Creo que cada uno en la vida gobierna su mundo y es dueño de su forma de ser. Es difícil vivir con una critica constante y no constructiva por parte de los seres queridos(familia y amigos). Obviamente esto lleva a un joven a sentirse solo y refugiarse en un mundo propio donde las cosas son solo preguntas sin respuestas.
La juventud hoy en día lucha contra todo y generalmente la distracción se torna en un desahogo de ideas y sentimientos. Esto hace pensar que no hay gente que guíe a la juventud, debido a esto se produce un desorden de ideas que terminan por desorientar cada día a la juventud.
...Rey Jeremy, el débil gobernando su mundo...
Sin duda la canción nos representa en muchos casos. Todos tenemos nuestro mundo propio, aunque muchas veces no siempre estamos dentro de el, pero en un momento de soledad es lo primero a lo que nosotros recurrimos.
...Trata de olvidar esto...
...trata de borrar esto...
En el momento en que todo es realidad o todo es soledad no queda otra que tratar de olvidar o de cerrar un capitulo.
Inconscientemente a lo mejor todos tenemos algo de Jeremy dentro, pero ...¿quién nos va ayudar?, ...¿quién nos va a abrazar?, ...¿quién nos va acoger?, ...pero por ultimo ¿Cuándo vamos a mostrar esa parte de nosotros?.
La crisis del modelo familiar, la pérdida de disciplina y de respeto, la falta de autoridad de los profesores en la escuela y la incorporación de nuevas culturas, son algunas de las causas que dan los expertos para explicar el fenómeno de la violencia juvenil.
Links :
Letra Jeremy en Castellano
http://orgf.freeservers.com/panmuerto.htm
EL INFIERNO ESCOLAR
Capotón si estudia, capotón si contesta, capotón si levanta la mano: para los chicos que sufren el maltrato de sus pares, la escuela puede ser un tormento.
Edgardo Litvinoff
Cualquier motivo era buen motivo para castigar a Pablo. Si se sacaba un 10 en el examen de Geografía, tamaña muestra de alcahuetería merecía un capotón rabioso de sus compañeros.
Lo mismo sucedía si la nota era un nueve o un ocho. Pocas veces Pablo obtenía un siete. Y si ocurrió, también habrá merecido una tunda por parte del alumnado, esta vez por decaer en su rendimiento.
Pablo era vapuleado por traga si levantaba la mano para contestar una pregunta de los profesores, por miedoso si se negaba a jugar a la mancha, por tosco si jugando al fútbol perdía la pelota, por nene de mamá si traía la vianda en un taper, por mal compañero si no dictaba en una prueba, por botón si se sentaba adelante, por marica si tocaba bien la flauta o por pulcro si traía sus útiles impecables.
Desde patadas a escupidas, pasando por la más amplia gama de insultos, Pablo recibió la constante agresión de los demás estudiantes por las más diversas razones o por el más mínimo acto. Si hablaba, por locuaz. Si se callaba, por pusilánime. Si se acercaba, por zafado. Si se alejaba, por timorato. Si contestaba, por vocinglero. Si lloraba, por llorón.
Llegó un momento, después de varios años de compartir el aula, en el que ya nadie sabía muy bien por qué había que martirizar a Pablo. Pero lo seguían haciendo. Incluso los que al principio no estaban de acuerdo, terminaron por defenestrarlo ante el temor de ocupar su lugar.
Hace pocos días se conoció el caso de M. I., un joven de Holmberg que hace 15 meses vive encerrado por sentir que todos se le burlaban en el colegio “por ser hijo de madre soltera, feo y pobre”.
Los extraños mecanismos de la mente hacen que, ante un padecimiento como el de Pablo o el de M. I. –ambos casos reales– algunos afectados opten por retraerse hasta la turbación, mientras que otros explotan y producen desastres.
Lo que pocos se preguntan es... ¿qué pasó todo ese tiempo?
Algo habrán hecho. A nadie le gustaría saber cómo son las vidas adultas de los jóvenes que durante años recibieron el escarnio escolar. Puede que su mejor revancha sea haber sido favorecidos por un futuro provechoso, aunque nadie puede saberlo. Y, a decir verdad, es bastante dudoso.
De todas formas, en el caso de M. I. los medios se centraron en su historia, y sólo en la suya. Todo gira alrededor de la víctima, que así pasa a ocupar otro escaño en la categoría freak.
Ante algún conflicto surgido en este contexto, la tendencia es a analizar a la víctima, como lo hace la agreste lógica policial, según la cual detrás de una persona violada siempre hay algún secreto oscuro que motivó el hecho.
Sin embargo, pocos se preguntan qué pasó en el aula, qué pasa con esos otros chicos, los que son capaces de convertir un día de clases de un pobre alumno en un infierno del cual sólo espera huir cuando suena el timbre.
No hubo un solo docente o celador que alguna vez nos sentara a todos, frente a frente, para preguntarnos por qué le hacíamos eso a Pablo. Que nos hiciera hablar con él, que pusiera en evidencia nuestra bruta adolescencia y su grosera manía de descargar sus limitaciones en los otros. En cualquiera.
En la semana que pasó se realizó un congreso sobre maltrato escolar en el Instituto Domingo Cabred de la ciudad de Córdoba, una saludable esperanza para que los docentes sepan cómo enfrentar un problema encastrado en cada aula. Para que puedan manejar las cuotas extras de crueldad que se le escapan a la infancia, contra ella misma.
Según la Encuesta Mundial sobre la Salud –difundida el año pasado por Naciones Unidas–, el porcentaje de niños y niñas en edad escolar que dijeron haber sufrido abusos verbales o físicos en la escuela durante los 30 días precedentes oscilaba desde 20 por ciento en algunos países, hasta 65 por ciento en otros.
En un capítulo de la exitosa miniserie televisiva Los simuladores, un niño al que otros le hacen la vida imposible en la escuela contrata los servicios de este grupo para recobrar el honor, la dignidad y la rubia más preciada del aula.
En realidad, no hacen falta Los simuladores.
Con un buen docente alcanza.
Leyendo esta nota se me vino a la mente un tema de Pearl jam ( si alguien vio mi perfil sabra de mi simpatia con esta banda) y recorde el caso de "Jeremy Wade Delle"..caso real en el cual se basa el tema del album TEN "JeReMy"..y tambien en el famoso caso "Pantriste"...y como puede generar un grupo de compañeros de colegio el infierno del cual se refiere el articulo de "La Voz del Interior"...para que reflexionen los que son maestros, los padres, y si sos compañero de algun pibe que encaje en este perfil brindale tu ayuda...
CASO "Jeremy Wade Delle"
Un alumno de Richardson High School, descrito como un solitario, se disparó fatalmente el martes delante de sus aproximadamente 30 compañeros de clase. Jeremy Wade Delle, de 16 años, que provenía de una escuela de Dallas, murió instantáneamente después de disparar una pistola Magnum en su boca, aproximadamente a las 9:45 a.m., según la policía.
Ya que había perdido muchas clases, el profesor de su clase de segundo grado de ingles le pidió un permiso de asistencia de las oficinas del colegio. Al volver, Jeremy dijo : "Ya tengo lo que realmente buscaba", entonces puso el cañón en su boca y disparó, según el Sargento Ray Pennington, portavoz de la policía. Todo ocurrió antes de que los alumnos o el profesor Fray Bernett pudieran reaccionar. El disparo dejó aturdidos a los estudiantes y al personal docente de todo la escuela.
Brian Jackson, de 16 años, dijo que estaba abriendo su taquilla, cerca de la clase de Jeremy, cuando escuchó un sonoro ruido, como si alguien hubiera golpeado una mesa con un libro. "Pensé que se trataba de algún juego", dijo. " Pero entonces vi salir a una chica rubia, llorando". Sorprendido, Brian entró en la clase y vio a Jeremy tumbado en el suelo, sangrando. El profesor estaba junto a la pared, temblando.
Otro estudiante, Howard Perre, de onceavo grado, estaba en otra clase cuando escuchó el disparo. "En un primer momento, los alumnos se rieron por el ruido, pensando que había alguien haciendo algún tipo de broma. Pero entonces escuchamos a una chica corriendo hacia la entrada, gritando.", dijo Howard.
El Sargento Pennigton dijo que Jeremy aparentemente había planeado su suicidio, porque dejó una nota a un compañero. Los investigadores no pudieron descubrir su contenido. Según el Director Jerry Bishop, la asistencia de Jeremy a clase había sido esporádica.
También dijo que había hablado con su padre para solucionar el problema. Según la policía, Jeremy asistía a orientación, en la escuela, con su padre. El Sargento Pennington dijo que desconocían donde había conseguido el arma, y tampoco tenían ninguna pista para saber porqué se suicidó delante de sus compañeros. Los alumnos que presenciaron el hecho, fueron llevados a una habitación apartada, donde 30 miembros del Equipo de Crisis del distrito acudieron para prestarles ayuda psicológica. Las clases continuaron durante el día.
Algunos estudiante conocían bien a Jeremy por haber coincidido con él en otros colegios.
Le describieron como un chico solitario, tímido y a veces parecía estar deprimido. Lisa Moore dijo que conocía a Jeremy del programa de recuperaciones de la escuela. "Nos pasábamos notas y él me hablaba de su vida". Ella dijo que Jeremy solía firmar sus notas con "Escribe detrás", pero el lunes, escribió: "Es tarde".
Sean Forrester, de 17 años, recordaba a Jeremy como alguien amigable, sin signos externos de inquietudes. Nunca pensó que tuviera problemas. "El siempre estaba bromeando", dijo Sean. Jeremy era hijo de Joseph R. Delle, con quien vivía, y de Wanda Crane.
El suicidio del Martes fue el primero conocido en la escuela de Richardson. Fue el primero de un estudiante de Richarson desde 1988, cuando los suicidios juveniles inspiraron la creación de un Gabinete de Crisis . Tres estudiantes de la escuela Pearce se suicidaron durante la primera mitad de 1988. Uno de ellos se ahorcó de un árbol detrás de la Escuela Elemental Mohawk durante un fin de semana.
En 1985, un estudiante de 17 años de Arlington se disparó delante de sus compañeros. Ocho estudiantes se suicidaron entre 1983 y 1984, centrando la atención sobre suicidios juveniles.
Los estudiantes y los orientadores coincidieron en que el efecto del fallecimiento en publico de Jeremy tendría un prolongado efecto en los estudiantes de Richardson, especialmente en los testigos. "Ellos van a pasar por mucha tristeza, ansiedad y miedos", dijo Sheryl Pender, orientadora del Hospital Willow y creadora del Centro de Crisis por suicidios en Dallas.
CASO "PANTRISTE"
La masacre de la escuela Malvinas Argentinas tiene como trágico símil al del joven de 19 años que, harto de que sus compañeros lo llamaran “Pantriste”, disparó sobre dos de ellos y provocó la muerte de uno. El hecho sucedió el 4 de agosto de 2000 en la puerta de la Escuela de Educación Media Nº 9 de San José, un barrio pobre de la localidad bonaerense de Rafael Calzada, en Almirante Brown.
Allí, Javier Romero esperó al resto de los chicos con un arma que su madre guardaba en la casa y, cuando éstos llegaron, desató la tragedia.
“Me voy a hacer respetar”, había advertido antes de disparar en medio de un grupo de 13 adolescentes. El comparativo con “Pantriste”, el personaje de dibujos animados que tiene una figura flaca, retraída y solitaria, le pesaba y lo saturó de tal manera que decidió mostrar su costado menos indeciso. Cuando la policía lo apresó, los vecinos quisieron lincharlo en la entrada de la comisaría.
El joven fue juzgado por el Tribunal Oral Nº 6 de Lomas de Zamora, que lo absolvió por considerarlo inimputable.
El fallo argumentó que el adolescente tenía una personalidad esquizoide y que en el momento de la tragedia había sufrido un “episodio psicótico breve” en el que manifestó su ira.
En sintonía con ese caso, la de Rafael S., en Carmen de Patagones, también se trata de una personalidad introvertida, según contaron familiares y docentes de la escuela.
El de “Pantriste” y el de “Junior” no son los únicos casos de asesinatos en escuelas. El otro antecedente había sido protagonizado por un chico de 15 años de Olavarría, que mató a Maritza Prezzoli, su maestra del 9º año de Enseñanza General Básica (EGB). El crimen sucedió en el Colegio San Antonio, de esa ciudad, el 12 de diciembre de 2000. Por ser menor de edad, el joven quedó sobreseído pero fue alojado en un instituto de menores de Tandil.
Por más altos que sean sus muros, la violencia presente en nuestras calles, nuestras casas y nuestros medios de comunicación termina por traspasar los patios y las aulas de nuestros colegios. Esta agresividad latente no es ni nueva ni aislada, sino parte de la estructura de nuestra convivencia social. La violencia escolar es un fenómeno que debe ser asumido de manera conjunta por los gobiernos, las autoridades educativas, los docentes, los padres de familia y los propios alumnos. No se trata de aislar al niño o al adolescente del mundo en el que vive, sino de mostrarle que existe otra realidad, que convive con la violencia cotidiana, pero que es diferente. Así, por ejemplo, la realidad de la paciencia, de la tolerancia, del respeto, de priorizar los afectos y la comprensión por sobre los conflictos de la vida diaria. Del empeño que comprometan todos los miembros de nuestra sociedad en esta tarea dependerán los resultados.
Reflexion Eddie Vedder sobre el video :
It came from a small paragraph in a paper which means you kill yourself and you make a big old sacrifice and try to get your revenge. That all you're gonna end up with is a paragraph in a newspaper. Sixty-three degrees and cloudy in a suburban neighborhood. That's the beginning of the video and that's the same thing is that in the end, it does nothing … nothing changes. The world goes on and you're gone. The best revenge is to live on and prove yourself. Be stronger than those people. And then you can come back.
Comentario sobre el video Jeremy de Pearl Jam.-(estupidafregona.net)
Creo que cada uno en la vida gobierna su mundo y es dueño de su forma de ser. Es difícil vivir con una critica constante y no constructiva por parte de los seres queridos(familia y amigos). Obviamente esto lleva a un joven a sentirse solo y refugiarse en un mundo propio donde las cosas son solo preguntas sin respuestas.
La juventud hoy en día lucha contra todo y generalmente la distracción se torna en un desahogo de ideas y sentimientos. Esto hace pensar que no hay gente que guíe a la juventud, debido a esto se produce un desorden de ideas que terminan por desorientar cada día a la juventud.
...Rey Jeremy, el débil gobernando su mundo...
Sin duda la canción nos representa en muchos casos. Todos tenemos nuestro mundo propio, aunque muchas veces no siempre estamos dentro de el, pero en un momento de soledad es lo primero a lo que nosotros recurrimos.
...Trata de olvidar esto...
...trata de borrar esto...
En el momento en que todo es realidad o todo es soledad no queda otra que tratar de olvidar o de cerrar un capitulo.
Inconscientemente a lo mejor todos tenemos algo de Jeremy dentro, pero ...¿quién nos va ayudar?, ...¿quién nos va a abrazar?, ...¿quién nos va acoger?, ...pero por ultimo ¿Cuándo vamos a mostrar esa parte de nosotros?.
La crisis del modelo familiar, la pérdida de disciplina y de respeto, la falta de autoridad de los profesores en la escuela y la incorporación de nuevas culturas, son algunas de las causas que dan los expertos para explicar el fenómeno de la violencia juvenil.
Links :
Letra Jeremy en Castellano
http://orgf.freeservers.com/panmuerto.htm