Hace tiempo tome como hobby transcribir distintos relatos paranormales para darlos a conocer y no perezcan en el anonimato, en la noche de hoy un popurri de historias variadas que sobrepasan la razón.
Si vas a comentar hacelo con el debido respeto, pensar distinto no te da derecho para agredir de forma arbitraria....
Maquinola te dejo un sound track para ambientar, Aguantiiiiaa hasta que cargue el post...

1ª Historia: "Daniel" , Lugar: Santa Fe – Argentina
Si me animo a relatar esto, se debe a que es difícil mantenerlo en secreto por más tiempo, me llamo Martin, actualmente vivo en Bs As, lo que compartiré será un hecho que marco mi vida para siempre, sucedió durante el verano del 81, tendría unos 9 años, mientras que mi hermano Daniel tenía 7 años, al ser vacaciones mis padres al no poder cuidarnos adecuadamente, nos enviaban a casa de mi abuela (en provincia de Santa Fe, más precisamente a la localidad de “general lopez”), esta mujer llevaba una vida rustica y sufrida del campo para solventarse.

Si bien nunca tuvo problemas en recibirnos, su carácter era muy tosco y se desentendía de nosotros al poco tiempo, casi siempre estaba ocupada atendiendo a los animales, en cierta forma nos agradaba aquello, hacíamos lo que queríamos, la única regla era que no podíamos alejarnos de la propiedad y no salir de los límites de la misma, eran terrenos casi deshabitados y había vecinos a lo lejos.

Nuestra rutina consistía en levantarnos con el canto de los gallos, desayunar y alimentar a los pollos, después de eso, éramos libres, jugábamos con el perro, en una cubierta de rueda que teníamos de columpio y a las escondidas, sin embargo pronto nos aburrimos, conforme pasaban los días, nuestros recorridos eran más lejos de la casa, a los límites de la propiedad, fue entonces que en una de esas incursiones descubrimos a lo lejos en un terreno vecino, una vieja casa de madera, estaba abandonada, las ventanas tapiadas y completamente derruida.

La tentación de ir hacia ese lugar fue abruptamente disuelta por el grito de mi abuela que nos mandaba llamar a lo lejos, regresamos esperando un regaño y nos lavamos para merendar, esa noche recuerdo que mi hermano y yo hablábamos de la casa abandonada, nos parecía un gran misterio y nuestra curiosidad aunada a un aburrimiento más las ganas de aventuras nos obligaba a ir a aquel sitio y explorar, a pesar de la advertencias de nuestra abuela.

El día siguiente planeábamos visitar la casa, aprovecharíamos ese momento en que mi abuela alimentaba a los cerdos para escaparnos, al llegar esa instancia, inventamos el pretexto de ir a sacar agua a un pozo, vigilamos que estuviera distraída y corrimos hacia el alambrado divisorio del terreno, pasamos por debajo del mismo y nos metimos con trabajo entre la mala hierba crecida, de esta forma llegamos a la parte trasera de la casa abandonada, en donde había un baño viejo (el inodoro era un pozo ciego).

Notamos que a pesar de no haber caído la noche, todo estaba en un completo silencio, algo rarísimo porque a esa hora uno puede escuchar el canto de las aves que regresan a su nido en las ramas de los árboles, no se oían ni siquiera los grillos en el ambiente. Con ese silencio los nervios me invadieron y note que algo no estaba bien. Le dije a Daniel que debíamos volver, que regresaríamos en la mañana, ya que la oscuridad caía sobre nosotros.
En ese momento con una cara de enojo, mirándome directamente, me dijo que tenía que ir al baño, que no se podía aguantar la ganas de ir, volví a insistir que corriendo podía llegar a la casa de la abuela, mi hermano volvió a replicar que las ganas lo estaban matando y que no podía soportarlo más, el baño abandonado era la solución al problema, Dani presuroso entró y cerró la puerta.
Mientras mi hermano hacia sus necesidades, me quedé observando la casa, algo raro había en ella, me acerqué a las ventanas para ver si divisaba algo y noté que no había nada, solo abandono y tablas rotas, extrañamente a lo lejos una hamaca de madera (mecedora) prácticamente nueva, no tenía rastros de polvo, la curiosidad me hizo ir a la parte de enfrente para ver mejor y el resultado fue el mismo, total abandono y sin embargo la puerta no estaba tapiada con tablas, solo las ventanas, pensé que quizás los dueños venían de tanto en tanto.

Había pasado un buen rato que Daniel se metió al baño, al ir por mi hermano, supuse que ya debía haber terminado de defecar, al llegar al baño viejo toqué la puerta de madera y pregunté que si estaba todo bien?, al no obtener respuesta, abrí la puerta y vi con extrañeza que no estaba, comencé a gritarle pensando que quizás me había ido a buscar al no verme, termine rodeando la casa, no había rastro de él, pensé que quizás había regresado a la casa sin mí y corrí para alcanzarlo.

Al llegar mi abuela preparaba la cena, le pregunte por mi hermano y con cierto aire de sorpresa me respondió que no lo había visto, ella pensaba que andaba conmigo; yo corrí al cuarto a buscarlo, alrededor de la casa, y a los lugares donde comúnmente jugábamos, no estaba, fue entonces que un escalofrió seguido con un sentimiento de preocupación me recorrió la nuca y espalda, quizás había caído por el agujero del pozo y estaba atrapado entre el excremento. En ese momento histérico corrí como nunca, en mi mente veía a mi hermano ahogándose entre la suciedad, cruce el alambrado y como pude fui al baño, llevaba una lámpara de mano y me asomé por el agujero, esperando ver un asqueroso cuadro con mi hermano lleno de materia fecal hasta el cuello y pidiendo ayuda, sin embargo cual sería mi sorpresa que no había nada y tampoco estaba mi hermano, en cambio había un montón de hierba crecida, denotando el abandono, ni siquiera pude ver las heces que supuestamente había arrojado mi hermano en su urgencia, estaba "limpio" el pozo.
Confundido y con miedo, grite lo más fuerte que pude, rodee de nuevo la casa e intente abrir la puerta principal sin éxito, me regrese a la casa de mi abuela, con la esperanza que ya Daniel estuviera ahí, llegue con el corazón saliéndoseme del pecho y mi abuela comenzó a regañarme, también a preguntarme por mi hermano, sin saber que decir, le dije la verdad, que habíamos ido a la casa abandonada, que él entró en el baño y que ya no lo volví a ver, mi abuela dibujo en su rostro un gesto de terror que nunca he podido olvidar y tan solo me pregunto “¿Que fueron a dónde?”

Inmediatamente dejo todo lo que estaba haciendo y salió corriendo, intenté irme tras de ella y se volteó con un gesto de severidad en su rostro y me grito como nunca lo había hecho
“¡Regrésate, lávate y vete a dormir, cierra todo y no se te ocurra salir!”
Pensando en la paliza que nos esperaba a ambos, una vez que lo hallaran, me dirigí a mi cuarto y me acosté pensando en que estaría haciendo mi hermano o donde estaba. Sería la media noche que súbitamente abrieron la puerta del cuarto, era Daniel, un sentimiento de alegría me invadió al verlo parado en la puerta con el rostro pálido e inexpresivo, pensé que quizás mi abuela lo había pegado, y le pregunte
“¿Dónde estuviste, porque no me esperaste?” le reclame con firmeza
El mirándome me dijo algo que me dejo extrañado
“¿Martín, porque te fuiste?”

Antes de responder, vi que se acostó en su cama con la mirada perdida y viéndome fijamente al rostro, me acomodé en mi cama para dormir pero antes de eso noté algo raro en mi hermano, estaba descalzo y tenía los pies llenos de barro, no le di demasiada importancia sabía que era sucio y que a veces se acostaba sin bañar, traté de dormir, agarraba el sueño cuando Daniel me hizo otra extraña pregunta que respondí por inercia y entre dientes, ya que el sueño me vencía.

Por la mañana desperté solo para darme cuenta de que la cama de Daniel estaba acomodada, como si no hubiera dormido ahí, en eso escucho unas voces conocidas, eran mis padres, algo que me pareció raro ya que faltaba mucho para que regresaran por nosotros.
Al ir al comedor, vi que mi mama estaba sentada en el mueble llorando y mi abuela la intentaba consolar, mi padre estaba afuera fumándose un cigarro y hablando con unas personas, unos vecinos que comúnmente venían a visitar a mi abuela.
“¿Qué pasa?” Pregunte con angustia. Mi mama al verme corrió a abrazarme y lloró con más sentimiento, me besó y mirándome con detenimiento, exclamo, “subite al auto amor”, sin entender que pasada, volví a la habitación, agarre mis cosas y salí para afuera, al verme mi papa se me quedó viendo con alivio, pero tenía el rostro desencajado, tanta extrañeza de pronto se disipo al escuchar a unos vecinos que platicaban cerca del vehículo.

Habían hallado la ropa de mi hermano a unos kilómetros de ahí, por un camino de tierra que llevaba a una finca, estaba ensangrentada, rota y llena de lodo, pero de él no sabían nada, mi abuela lo había buscado toda la noche y los vecinos la ayudaron, entonces recordé la última pregunta que la noche anterior me hizo.
“¿Estoy vivo Martin?”, Nunca encontraron su cuerpo, ni un solo rastro de él, a excepción de su ropa, jamás volvimos a saber de su persona o de lo que le había pasado. Hasta la fecha sigue siendo un misterio…


2ª Historia: "La casa del viejo" - Lugar: "Catamarca, Argentina"
Mi experiencia lejos de ser producto de mi imaginación o de una sugestión conjunta, fue muy real, me llamo Matías tengo 19 años y soy oriundo del centro catamarqueño no daré más precisiones acerca de mí, ni tampoco del lugar en donde ocurrió debido a que esta anécdota comenzó con un intento de robo domiciliario.

Vivo en un barrio periférico muy cerca del centro, mis amigos más cercanos son todos de la misma barriada, de ese mismo grupo hay uno con el que soy muy apegado de nombre “Ivan”, (hasta el día de hoy seguimos siendo muy amigos, compartimos boliches, cerveceadas, etc). No termine la secundaria abandone el colegio cuando tenía 15 años, por ahora solo me mantengo haciendo “changas” (trabajos ocasionales).

Siendo pendejo, uno no piensa bien las cosas, y si a eso le sumamos el ambiente villero que frecuentaba, no tarde en andar por los malos pasos, por hacernos los “vivos” nos tocó experimentar algo muy feo, si no quise dar más datos como dije arriba es porque muchas veces salí a robar en distintos puntos de la capital, con Ivan “le sacamos la ficha” (darse cuenta) a un viejo que vivía solo a dos cuadras de mi casa, este hombre era prácticamente un desconocido en el lugar, nunca salía de día, es más las únicas veces que se lo podía ver era bien entrada a la noche, tenía por costumbre regar las plantas de su cantero (ubicados en su vereda) mientras se fumaba un pucho tipo tres o cuatro de la madrugada.

La casa es dos plantas pero increíblemente no tiene luz, nunca un foquito en la vereda o en una de las habitaciones, vos pasas por ahí y está totalmente a oscuras, junto a mi amigo lo comenzamos a vigilar para ver los horarios en que estaba o no en el lugar, aparte de regar sus plantas, las únicas veces que salía de ahí siempre era de noche, nunca de día.

En junio del 2010 (en pleno invierno y luego de dos semanas de inteligencia) con mi amigo decidimos entrar a desvalijar la casa del viejo, esa noche le hicimos la “guardia” esperamos a que el tipo saliera de su hogar y lo seguimos en moto, al hacer diez cuadras nos dimos cuenta que avanzaba en dirección al centro y que iba tardarse un buen tiempo así que regresamos inmediatamente al barrio.
Algo que me olvide de mencionar es que dicha morada está aislada de los vecinos (esta clavada en medio de dos terrenos baldíos). Justamente por uno de estos, bordeamos la medianera y la saltamos entrando al patio trasero del inmueble. Allí nos introducimos por un pasillo corto que daba a la escalera que comunicaba a la segunda planta.

Le advertí a Ivan que subiera y se fijara con cuidado sino había algún vecino que pudiera llamar a la policía, al no haber nadie subí también, el ambiente era horrible un frió tremendo y una oscuridad plena, para descomprimir un poco la atmósfera bromeaba con mi amigo diciéndole que parecíamos unos amantes escondiéndonos para “hacerlo” tranquilo. Creo que Iván se daba cuenta que mis bromas eran para ocultar el miedo que me producía estar ahí.

Toda la infraestructura estaba derruida, al avanzar por la planta alta dimos con un cuarto cerrado, lo que nos impedía ingresar a la habitación era una puerta de madera vieja, mi amigo se acercó apenas y la empujo para abrirla, en ese momento pensé por dentro “este viejo de mierd… no debe tener nada de valor para dejar todo abierto sin llave" nos apuramos en entrar, les juro que ahí la oscuridad era total que no se veía nada pero absolutamente nada, ni las manos te podías ver, susurrando le digo a mi amigo que encendiera su celular para que se iluminara algo y ver que nos podíamos llevar.
Pasaron unos segundos y veo pasar rápido a una sombra por el techo, bajando en medio de la habitación, le aviso a mi compañero que ilumine en esa dirección, vemos aterrados a un pájaro gigante, lo más traumatizante era ver que las piernas y el torso eran de un hombre pero sus extremidades eran unas alas que desplegaban de punta a punta en la habitación, al alumbrar el rostro, no era una cosa negra amorfa sin definición.
Salimos corriendo cuando esa bestia hizo el ademan de levantar vuelo hacia donde estábamos, me tropecé con Iván intentando salir de ahí, bajamos a los saltos por las escaleras y de un brinco atravesamos el muro medianero, ya en el calle nos sentimos un poco más tranquilos, nos quedamos a una cuadra de distancia por espacio de una hora hablando de lo ocurrido, sacando especulaciones.
Estábamos casi por despedirnos cuando vemos salir de la puerta principal al viejo, el cual tranquilamente se puso a regar las plantas de su cantero, en ese momento nos entró un miedo horrible, la única entrada que había allí, era esa, pero no era posible que haya llegado antes que nosotros, le sacamos distancia con la moto y en ningún momento lo habíamos visto regresar.

No dio para más, nos fuimos a nuestras casas, pasaron las semanas y ambos tratábamos de evitar pasar por esa cuadra, (aun cuando era camino obligado para llegar a nuestras moradas, teníamos miedo porque sabíamos que lo vivido no era algo normal). Fue en la madrugada de un sábado cuando tuvimos otro encuentro fortuito con aquel tipo. Habíamos ido con Iván a una joda y volvíamos medio tomados, mi amigo un poco más borracho que yo.

Al llegar a la altura de la calle donde está situado el inmueble, ya me hacia la idea de dar la vuelta a la manzana para evitar pasar por ahí, pero mi amigo me convenció en atravesar por medio de ella. (Accedí con muchas dudas, creo que gracias al alcohol que traía encima si hubiera estado sobrio no lo hubiera echo), al pasar por la fachada de enfrente, nos sale el viejo y nos comenzó a llamar, “Uds pendejos vengan aquí” nos quedamos helados al sentir su voz, pasaron unos segundos y replico fuertemente “vengan, no sean maricones”.

Al llegar a su vereda nos dice “yo sé que los dos entraron la otra vez, no se metan conmigo tengo mucho poder y puedo cagarle la vida a cualquiera, vieron al viejo de la otra cuadra ese me hincho las pelotas y así se quedó sin sus piernas, mientras que no me jodan yo no me meto con nadie, hay muchas cosas que uds no saben nada, les cuento esto porque ya me voy de aquí pero voy a volver”

Se nos pasó la borrachera en ese instante, pasaron los días y ese hombre desapareció ya no salía a regar sus plantas ni tampoco a fumar, al poco tiempo se puso un cartel de venta en la casa y rápidamente hubo un comprador. Para hacer más extraña mi historia quien compro el inmueble es un tipo que llego un día bajo el cartel y luego de las refacciones comenzó a vivir en ese lugar. Es igual al viejo pero rejuvenecido tiene las mismas facciones del rostro, es un calco idéntico y posee además los mismos compartimientos, sale a regar las plantas cuando es muy de noche mientras se fuma un cigarro…

3ª Historia: "Maldita" , Lugar: "Mexico"
Me llamo Laura, en la actualidad vivo con mucho temor, un miedo penetrante que es difícil de olvidar. Mi historia comienza a finales del año 2010 por aquel entonces con mi flia nos mudamos desde Poza Rica a Veracruz (México). (Mi padre consiguió un trabajo de soldador en una armadora). Imaginen por un momento lo que este cambio representaba en nuestra vida, ya de por si era un reinicio a la misma y una búsqueda llena de ilusiones de obtener una elevada calidad socioeconómica.

Por aquella época aun me encontraba cursando la secundaria, y sin importar el hecho de ser pobres y humildes vivíamos felices. Al ver como la necesidad apremiaba, mi madre decidió colocar un negocio en nuestra casa de “dulces caseros” con el fin de obtener un ingreso extra y ayudar de esta forma a nuestra precaria economía familiar, con el paso de los meses y con un esfuerzo sobrehumano la venta de dulces prospero teníamos una clientela fija que se iba expandiendo de poco en poco, para sumar un plus a esto, mi papa se sentía muy a gusto en su trabajo.

Con el mejoramiento de nuestra situación comenzamos a idealizar proyecto de vidas, sin embargo nunca imagine que la ambición traería una desgracia de gran tamaño sobre nosotros, no sé en qué momento mi mamá comenzó a cambiar de ideas gracias al éxito del negocio, se volvió una mujer muy egoísta y prepotente con los demás, celosa de mi papá y poco paciente conmigo. Comenzaba a anhelar estándares de vida muy altos, cosas que jamás podríamos conseguir a pesar de muchos esfuerzos.

Ulteriormente el puesto de dulces caseros fue cerrado e inmediatamente se comenzó a buscar la manera de hacerse de dinero más rápidamente. En esa época conoció a una señora extraña “Doña Refugio”, una anciana con rasgos siniestros (quien era cliente de mi madre y a la cual además se decía que era una bruja). De alguna forma convenció a mi mamá para que ella también pusiera un local de adivinación y lectura de cartas. Ese fue el principio del fin, mi papá como la amaba, no tuvo objeción y cuando le preguntaba por qué permitía eso, solo me respondía “Lo que hace feliz a tu ama, me hace feliz a mí”.
A causa de esto mi hogar cambio de un día para otro, mi progenitora traía consigo un sinfín de cosas esotéricas (velas de distintos colores, hierbas, líquidos extraños y lo más inquietante, figuras de yeso de la santa muerte y efigies de demonios que según ella nos abrirían las puertas de la fortuna). Aun con toda la extrañeza de la situación, el afecto que le teníamos hizo que en una primera instancia la apoyáramos en su travesía.

Así comenzaron a transcurrir los días en nuestro hogar, recuerdo patente que en una tarde en la que me encontraba redactando una tarea del colegio, mi mama entro presurosa a la casa y con una sonrisa de oreja a oreja me hablo muy emocionada de un libro que traía consigo (el cual presionaba fuertemente en su pecho por medio de sus brazos). Un libro extraño forrado de piel con hojas amarillentas. (Mi madre comento que aquel libro seria la puerta para el éxito). Al preguntarle cómo lo obtuvo, con un gesto de pura emoción me relato “ay hija no sabes estuve caminando por una feria de libros y de pronto sentí un llamado que me decía que me arrimara a un local en específico” (al revisar rápidamente con su mirada encontró este libro debajo de otro).

Al preguntarle al vendedor cuanto costaba, este lo taso en 200 pesos, cual cantidad de dinero no traiga consigo, un poco sorprendida pregunte “pediste prestado plata mama?” lo que me respondió me saco de mis casillas, mi madre no resignada a perder esta oportunidad se alejó del local y en un momento de descuido del vendedor se acercó y levanto el libro yéndose rápidamente del lugar, para justificar su accionar argumento que una voz interna le dijo en su mente “llevatelo”.

Apenas termine de oírla no quise creer lo que había hecho. Se robó un mísero libro corriente y viejo, histérica le reclamé su acción, la discusión llego a tal grado que mi madre me abofeteo tan duro que me tiró sobre la mesa. Ya no quise decir nada y a partir de ese momento se abrió un abismo enorme entre ella y yo, un vacío que fue generando un odio extremo por su parte.

Con los meses se ganó una gran reputación como una experta cartomántica las personas que iban a "consultarle" se incrementaron, muchos iban para preguntar cosas relativas a ciertas decisiones en su vida. La casa comenzó a cambiar el ambiente, era sofocante y ahogado, apestaba a carbón quemado y azufre todo el tiempo. Y lo peor era que padecía insomnio, comencé a sentir como unos ojos invisibles me observaban todo el tiempo y aunque no tenía visiones nítidas, de tanto en tanto veía sombras que iban y venían por el rabillo del ojo en los rincones de la casa.
La situación en mi hogar se había tornado dura, mi mamá había dejado de atendernos por estar encerrada en su "consultorio" la casa era un mundo de basura y de cosas esotéricas. Mi papá y yo teníamos que arreglárnoslas con la comida y la ropa limpia, mientras que mi mamá nunca estaba al pendiente de nosotros. Las cosas comenzaron a mejorar para mi mamá, le estaba yendo muy bien con su negocio, ya que comenzó a construir unos cuartos en el patio de la casa; ese sería su nuevo consultorio. La gente se amontonaba en el lugar para poder obtener una consulta y había días en que comenzaba muy temprano y atendía al último visitante ya de madrugada. Pocas veces la veía y cuando lo hacía, era otra persona, demacrada, de aspecto sucio y desaliñado. Me daba tristeza verla así y cada vez que intentaba acercarme era para recibir insultos de una boca que apestaba a suciedad.

Posteriormente comenzo el arribo de gente con mucho poder adquisitivo en busca de un consejo de la “sabia”. De alguna forma se volvió acertada en sus predicciones, no sabía cómo; pero yo le atribuía su "don" a aquel libro extraño que tenía, económicamente le iba muy bien, su "consultorio" era un templo a la opulencia y el lujo, pisos de mármol, pantallas plantas en un vestíbulo donde esperaban las personas, climatizado y un ambiente muy reconfortante eran el sinónimo de sus atenciones con los clientes. Sin embargo mi papá y yo vivíamos en la pobreza, yo batallaba para seguir con la escuela y cada vez que le pedía dinero a mi mamá eran insultos y reproches. Mi padre no se atrevía a cuestionarla ni a pedirle nada. La situación se tornaba desesperada, porque mientras su vida estaba rodeada de lujos, nosotros vivíamos en una casa que extrañamente se deterioraba rápidamente al paso del tiempo a pesar de medio tenerla limpia y pintada.

Lo peor sucedió un día que regresaba de la escuela, salí temprano y decidí ir a lavar mi ropa. Al llegar a la casa encontré a mi mamá teniendo sexo con varios jovencitos de mi edad en mi cama, sentí un coraje y un odio que quise tomarla de los cabellos y golpearla hasta cansarme; pero en cuando quise reclamarle vi con estupor que mi mamá no era la misma, había rejuvenecido, sus facciones ahora se veían sin arrugas y su cabello era largo y sedoso. Antes de que pudiera decir algo me sonrió y solo me dijo “Ven, participa con nosotros”.

Salí de esa casa y me fui a un parque cercano a llorar, llena de asco y vergüenza, pedí a Dios por su ayuda. Ya entrada la noche regresé y me extrañó no ver luz en la casa, al entrar estaba todo a obscuras y fui a la recámara de mis papás, estando allí sentí un terrible sentimiento al ver a mi padre acostado completamente agotado del trabajo y enfermo, su rostro además se veía triste y demacrado, traté de consolarlo de alguna forma y cuando se quedó dormido, agarré valor y me fui al "consultorio" de mi mamá para reclamarle, eso fue lo peor que pude haber hecho.

Al entrar en aquella ostentosa habitación mi mamá estaba en un gran escritorio tirando cartas de tarot, estaba solo cubierta con una bata de seda y tomaba una copa de vino. Se me quedó viendo con una mirada algo extraña y me dijo con enfado:
-“¿Qué quieres?” – pregunto a secas
-“Ya basta mama, hasta cuando vas a tratarnos, así” - le reclamé con un tono enojado.
-“cállate estúpida, que no ves que estoy trabjando” - solo me respondió con dureza.

Inmediatamente se levantó y me comenzó a golpear tan duro que por un momento quise defenderme; pero el amor que una vez sentí por ella y el respeto que aún le tenía me impidió levantarle la mano. Me arrastró por el piso y de un golpe me arrojó al patio. Yo con el sentimiento y con la rabia que me causaba la impotencia de no poder hacer nada, lloré desconsoladamente. Entonces decidí irme de ahí con mi papá a otro lado y dejarla para siempre.

A la mañana siguiente regresé de la escuela y me dispuse a hacer maletas y guardar mi ropa en cajas para irme de la casa. Mi padre aún seguía postrado en cama, víctima de una gran depresión, intuía que sabía de las porquerías que mi mamá hacia; pero la sumisión en la que estaba le impedía hacer cualquier cosa, por un momento pensé que mi mama lo había "embrujado". Pensaba llevármelo y de algún modo guardé su ropa y sus cosas también. Sin embargo algo me pareció fuera de lugar, no había ruidos, no había bullicio y no estaba mi mamá en su consultorio o al menos eso parecía. No sé porque mi curiosidad o una voz en mi cabeza me hicieron dirigirme a aquel lugar.

Con pasos sigilosos entré en aquel lugar; se me hacía extraño que no hubiera nadie y que estuviera abierto. Suponía que mi mamá nunca esperaría que yo fuera a entrar. Como siempre el lugar era inquietante, con tantas cosas esotéricas y simbología, mezclado con mucho lujo. Entonces noté algo raro al fondo del cuarto. Era una puerta que estaba detrás de un altar a un demonio extraño (nota del autor; omito dar el nombre).

La puerta tenía un enorme candado que estaba entreabierto y supuse que mi mamá estaba dentro. Algo me hizo llamarla sin obtener respuesta y me aventuré a ver que había en aquella pieza, al abrir noté que era una especie de capillita con bancas de iglesia y en el fondo una mesa de mármol sobre la cual descansaba el extraño libro que mi mamá había robado de principio.

Detrás de la mesa había otro altar con el mismo demonio; pero la escena era diferente, estaba sentado en un trono con un torso humano y sus brazos sostenían lo que parecía ser el mundo en la mano derecha y una corona en la izquierda, de la mitad animal salía una especie de falo y sobre los pies de la bestia había personas, niños y mujeres como en pose de adoración, hincados y extendiendo los brazos hacia aquella escultura grotesca.

La misma reposaba en un pedestal de fina madera y sobre él una cortina enorme de terciopelo negro. Detrás había otra puerta; pero esta estaba finamente labrada y forjada, había inscripciones en ella en lenguajes que no comprendía. Al abrirla no creía lo que mis ojos veían. Era dinero, muchísimo dinero apilado en una tarima, y alrededor de ella había tambos de algún líquido, en otro extremo había muchos envoltorios empalados, quizá drogas y en otra pared, había armas de diversos tamaños.

Aquello me dejó totalmente helada y con el temor de que mi mamá o algo peor volviese y me encontrara husmeando. Caminé dentro de aquel cuarto, el ambiente era opresivo, una sensación de claustrofobia extrema. En cierta parte del lugar, había varios frascos con fotografías de personas con sapos muertos. Una sensación de miedo me recorrió de pies a cabeza, cuando veo que unas de esas fotos correspondían a mi padre y a mí. (A mi entender mi propia progenitora hizo trabajos de brujería contra nosotros de ahí la sumisión absoluta hacia mi mamá).

En un completo estado de shock viendo quede absorta viendo esas horribles cosas, habrán transcurrido unos cuantos segundos que siento una fuerte presencia mirándome. Mi cabeza comenzó a dar vueltas y comencé a alucinar que esas figuras de demonios me veían y se reían de mí, entre mis delirios pude notar que las sombras se materializaban en algo horroroso, el terror se apoderó de mi al ver una enorme figura negra al fondo de aquel cuarto que parecía observarme, lentamente camine a la salida y esa cosa parecía mover su cabeza para verme, no sé si fueron mis nervios pero escuche claramente un balido de cabra mezclado con una voz humana que lanzaba un grito horrible. Me invadió el terror y corrí con el corazón (sentí que en cualquier momento iba a explotar de mi pecho).

Espantada corrí hasta la entrada, en mi mente solo estaba enfocada en salir de ahí, por todo lo visto entendía que mi mamá se había involucrado con gente mala, nuestra vida corría peligro, así que tomé lo que pude y agarré un taxi para irnos mi papá y yo. Huimos a Poza rica donde ya nos esperaba una tía que sabía todo lo que había pasado. Nunca pudimos recuperarnos completamente de aquello, por un buen lapso de tiempo veía sombras y seres horribles en mis sueños, son innumerables las veces que despertaba bañada en un sudor frio por haber sentido unas manos que me tocaban.
Mi papá nunca pudo recuperarse de su estado depresivo, envejecía cada día hasta que una noche simplemente su corazón se paró y dejó de respirar, tuvo una muerte tranquila y eso me tranquilizaba; pero a la vez me ponía triste porque murió en depresión y extrañando a mi mamá.

Mi vida transcurrió tranquilamente hasta que unas personas llegaron a la casa de mi tía preguntando por mi papá , al indicarles que yo era su hija y que él había muerto, me dijeron una noticia que me entristeció: mi mamá había muerto en extrañas circunstancias. Los hombres se identificaron como policías federales.

Me hicieron muchas preguntas acerca de ella, cosas que no sabía y al decirme las circunstancias de su muerte me dejaron llena de temor. Me mostraron fotografías de la escena. Había sido baleada en su consultorio el cual fue incendiado junto con ella. Su cuerpo quedó carbonizado junto a la figura de ese demonio (imagen que curiosamente estaba intacta) de aquel lugar solo quedaron cenizas y toda la opulencia en la que nadaba mi madre no quedó nada.

Con el tiempo regresé a la ciudad para retomar mis estudios universitarios, en una ocasión que visitaba a una amiga, la cual vivía detrás de nuestra antigua casa. Vi a mi antiguo inmueble totalmente en ruinas, los comentarios de los vecinos sentenciaban que los dueños de ese lugar no lograban vender la propiedad. Pase el resto del día en la casa de mi vecina, caída la noche sentí una necesidad de abrir la ventana de la habitación de mi amiga (que coincidentemente daba al fondo de mi antiguo hogar).

Pensativa en estado catatónico quedé viendo lo que había quedado de aquella vida. De pronto y por unos instantes pude ver una enorme sombra de lo que parecía ser un animal con cuernos en cuclillas en el medio de los escombros de donde alguna vez estuvo el consultorio. Era una cabeza como de cabra que se asomaba y me veía entras las sombras, fue justo en ese instante que "escuche" una voz en mi cabeza que comenzó a decirme algo que hasta la fecha lo recuerdo y me llena de un terror indescriptible
"Tu familia te espera"….


Nota del autor: cabe aclarar que la 2ª historia del post "la casa del viejo" fue extraida del mitico programa radial "Zona Negra", mi "Lince de Oro" @Nexus2016 quien me la proporciono, en la fuente anexo el link correspondiente a la fans page de dicho programa. Con respecto al ultimo relato "Maldita" la misma fue extraida de la fans page "El Rincon del Mastuerzo", en la fuente el link respectivo, los creditos correspondientes son para el señor "Eduardo Liñam" y por ultimo agradezco a mi amigo "Walter Quevedo" quien me proporciono los nuevos gif que he de usar...
AGUANTE EL PACO Y LAS HISTORIAS DE TERROR VIEJA, NO ME IMPORTA NADA!!!
SI QUERES MAS RELATOS PARANORMALES, TE INVITO A VER MIS POST ANTERIORES!!!