A la borrachera se le conoce comúnmente como un especie de embriaguez provocada por el consumo de bebidas alcohólicas que genera que las personas se comporten de una manera distinta a como lo harían sin no bebieran.
Bajo una borrachera desaparece todo interés o preocupación racional sobre el comportamiento y sus efectos, y para la persona alcohólica lo único que cuenta es el instante y escapar temporalmente de la autoconciencia para consagrarse por entero a la experiencia con una actitud desinhibida y experimentando euforia.
Hasta aquí puede tratarse de estados de relajación , esparcimiento, diversión y hasta catárticos, que pueden vivirse con ese tipo de embriaguez, pero si se rebasan los límites familiar, grupal o socialmente aceptados del comportamiento, con situaciones grotescas y vergonzantes, agresiones, falta de respeto, violencia, improperios, etc., entonces podemos decir que se trata de una borrachera con pérdida de sentido común y autocontrol, donde se experimenta la transformación de la personalidad del sujeto.
Si son muy raras estas manifestaciones y se busca ingerir cada vez más, estamos hablando de abuso, pero si son frecuentes es muy posible que ya se trate de una dependencia nociva.
Con el enamoramiento sucede algo semejante a la embriaguez reconfortante y eufórica de la que hablamos en principio, tan necesaria y trascendente como la diversión, el esparcimiento y deshogo afectivo, para el equilibrio y desarrollo humanos.
Podría decirse que cuando una persona esta enamorada, es como si estuviera bajo un efecto parecido al generado por el alcohol u otras sustancias, pues también origina cambios físicos (neurotransmisión), mentales y emocionales, pero en este caso aparece por la cercanía, trato y contacto con una persona, generalmente del sexo contrario.
La desinhibición se presenta paulatinamente en la mayoría de los casos, así como la euforia, pero siempre matizada por las características de ambas partes, así como una mayor o menor autoconciencia cuando están entregados el uno al otro, dependiendo de la experiencia que estén viviendo. El ego tiende a verse colmado de satisfacción, tanto en la borrachera como en el enamoramiento, es decir, que se vive con la sensación de ser nutrido, afirmado y exaltado de manera fascinante.
Cuando alguien esta enamorado de una manera en la que primordialmente se trata del placer que le puede otorgar la pareja, de la sensación de poder o de ser que obtiene, realmente pasan a segundo término los intereses, sentimientos y expectativas de la pareja, solo interesan en la medida que puedan servir para mantener esa fascinación que encanta al ego.
Cuando es netamente egoísta, cualquier signo o señal que atente contra la posibilidad de seguir sintiendo ese placer, poder o sensación de ser, de esa borrachera maravillosa, originará respuestas propias de una persona que ha perdido el autocontrol y el sentido común, llegando a realizar actos que no solo atentan contra su educación e imagen, sino poniendo en verdadero riesgo su dignidad e integridad física, emocional y mental, como el borracho, cuando quiere seguir la parranda a como de lugar, o el adicto que con tal de asegurar el seguir consumiendo, llega a esos extremos una y otra vez.
Puesto así, quienes caen en borracheras o enamoramientos que básicamente necesitan afirmar y exaltar el ego, son mas propensos a desarrollar una dependencia nociva, cuyos alcances pueden ser muy dañinos, no solo para la persona sino también para los involucrados.
Generalmente se trata de personas que por las distintas causas que ya hemos expuesto en artículos anteriores, no se atreven a tomar las riendas de su vida, a responsabilizarse de su existencia, que viven esperando que algo o alguien aparezca para alcanzar lo que suponen y han creído siempre que es la felicidad, al estilo de los guionistas de películas, series de televisión, revistas o incluso autores de libros de superación personal.
Diríase que una diferencia importante entre un enamoramiento que no es principalmente egoísta, con la borrachera, es que ésta se presenta en un episodio que dura unas horas generalmente, cada vez que se ingiere alcohol y el enamoramiento puede durar meses o años. Con episodios mas o menos continuos con una intensidad como la borrachera suelen durar semanas o meses, es decir como una embriaguez cada vez mas suave, tenue, que llega con los años a ser latente, con episodios eventuales de embriaguez de borrachera.
La experiencia de muchos testimonios de vida en pareja, nos enseñan que cuando se consolida una relación de años, donde se va sustituyendo el egoísmo del enamoramiento que quiere poseer y tener bajo control a su pareja, lo que se va nutriendo es la conciencia, el respeto a la individualidad de la pareja y el cariño, mas que al ego, junto con el desarrollo conjunto de proyecto familiar, profesional, artístico o de otra índole. En este caso ya no se trata de enamoramiento, es posible que se trate de eso que llaman amor, lo cual puede darse con una sola persona o con mas de una durante la vida.
De esta manera es posible que las parejas puedan mantener un enamoramiento que no les hace perder el sentido común, ni el autocontrol, que permite una relación genuina en el que el indicador fundamental de que no se trata de una borrachera emocional, es que no se suspende el desarrollo y bienestar individual de ninguno de los dos, sino al contrario, se trata de una relación de crecimiento y apoyo mutuo hacia el cumplimiento de los objetivos de cada uno y desde luego, los anhelos y propósitos que sean capaces de tejer como pareja, para caminar juntos hacia ellos.
Cuando uno de los dos involucrados, o los dos caen en actitudes como las que señalábamos antes, de faltas de respeto, agresiones, improperios, situaciones llenas de vergüenza en una absurda lucha de poder y competencia, para lastimar en plan de desquite al otro, pues indudablemente que se manifiesta como una borrachera en la que ya se perdió la capacidad de manejar los tragos, pero en este caso puede perderse hasta la dignidad y la posibilidad de una relación genuina y enriquecedora.
fuente:http://mujer.prodigy.msn.com/chavas/HoldingPage.aspx?cp-documentid=5549928