EL LOCO DE LA CARRETILLA
Aca les traigo la historia de Guillermo Larregui conocido como "El loco de la carretilla", del cual hasta se hizo una pelicula. Lo conoci por una acnedota de mi abuela, ya que paso por mi ciudad hace muchisimo tiempo. Bueno esto es lo que pude encontrar sobre el y sobre esta gran historia veridica:
Publicada por Marta Aguilar Torres
“Gora Vasco :Milonga de temple y carretilla” se llama la película que narra la historia de Guillermo Isidro Larregui, que será presentada este viernes en el Centro Cultural Municipal de Puerto Santa Cruz.
La aventura del loco de la carretilla ya tuvo formato cinematográfico anteriormente a través de dos documentales producidos en el país vasco , lo que refleja a qué punto esta hazaña con escenografía santacruceña es especial.
El film local, dirigido por Roberto Arismendi y protagonizada por un Martín del mismo apellido, recrea aquel desafío de los años ’30 del siglo pasado.
Las entradas pueden retirarse, sin cargo, en el Centro Cultural de Puerto Santa Cruz, de ocho a 20.
Quién era el vasco Larregui ?
Entre 1935 y 1936 , los pueblos de la costa atlántica supieron de la aventura raidística de un hombre que, munido de una carretilla, había resuelto unir dos puntos tan dispares como equidistantes: Comandante Luis Piedra Buena y Buenos Aires.
La empresa había surgido de una apuesta entre amigos: “A que no podés” ,“A que si puedo” y tomando su carretilla , Laregui inició su camino hacia el norte y hacia la leyenda del “loco de la carretilla”. Estaba loco? No, simplemente, era vasco.
Natural de Pamplona, nacido en 1885, había llegado a la Patagonia, en busca de un porvenir como tantos europeos y lo de su viaje tan poco convencional fue sólo producto de un desafío de café, sólo que la tozudez de su estirpe lo llevó a recoger el guante. “Si estoy loco me encierro solo en el manicomio” afirmó más de una vez porque era hombre de vehemencia y de retos aceptar. Un cabeza dura de ley.
Y allí marchó Larregui, con 50 años de edad, su pelo rubio entrecano, sus cigarrillos cortos y sin filtro y su buen humor. Al llegar a Necochea ya había gastado 27 pares de alpargatas y en su vehículo, único compañero en el periplo, llevaba 100 kilos de peso entre libros, ropa, carpa y obsequios recibidos durante el raid. Se había armado un arnés para arrastrar su carga y había forrado con goma de cubierta de auto la única rueda de su carretilla, nada más para que el andar sea “más suave” en ruta.
Si algo se le puede atribuir al “loco de la carretilla” es haber sido uno de los primeros personajes mediáticos y un pionero en lo que se denomina “manejo de imagen”. Su derrotero fue solventado vendiendo la exclusiva de su arribo a los diarios de cada poblado y ciudad y también, con la venta de postales con su foto y autografiadas por el aventurero.
Tanto le gustó esta aventura de 14 meses que volvió a hacerlo tres veces más, con distintos destinos , hasta que encontró su refugio final. Su segundo recorrido fue desde Coronel Pringles hasta la frontera de Bolivia entre 1936 y 1938. La tercera ruta la emprendió en 1940 desde Villa María en la provincia de Córdoba y terminó en Santiago de Chile un año después. La última la inició en 1943 y la terminó en las Cataratas de Iguazú en 1949.
En Iguazú construyó su casa y allí se quedó hasta el cinco de julio de 1964, fecha de su muerte.
Qué fue de la carretilla?:
El Museo del Transporte de Luján guarda aquella gloriosa carretilla con una inscripción que dice: “El andarín Guillermo Larregui hizo la proeza de venir a pie, conduciendo una carretilla desde el lejano territorio de Santa Cruz hasta Luján, recorriendo 700 leguas en los años 1935 a 1936.”
Larregui dixit:
Si de algo no se privó Guillermo Isidoro Larregui Ugarte –según rezaba su partida de nacimiento- era de comentarle a los diarios los fundamentos de su aventura rutera: "Nos hallábamos -en Comandante Luis Piedra Buena- reunidos con varios amigos, comentando los records deportivos. Yo les decía que no siempre el ruido que se hace en torno de una prueba deportiva guarda relación con el esfuerzo". Su afirmación exacerbó a sus interlocutores.
"Yo –contaba Larregui- me animaría, les dije, a cruzar toda la Patagonia a pie y a ir hasta Buenos Aires con una carretilla. Lo tomaron a broma y uno de ellos me trajo una carretilla. Luego, cuando vieron que yo me disponía a emprender el viaje y que la cosa iba en serio, se sorprendieron".
Y así fue : "Cuando salí de Santa Cruz, la gente decía: Ahí va Larregui con su carretilla. ¡Está loco! Lo mismo decían mis compañeros, pero yo les contestaba: No importa, iré yo solo al manicomio" comentó el hombre armado de una carretilla.
Su frase favorita? "Nadie me podrá quitar la dicha de ser dueño de mi propio destino"… Tal cual.
POR SUBSECRETARIA DE TURISMO DE SANTA CRUZ
Una tarde de invierno de 1990 mientras trabajaba con olvidados y añejos papeles en mi función de archivista en el Complejo Udaondo, me encontré casualmente con un legajoque decía "Guillermo Larregui", para mí, hasta entonces, un ilustre desconocido. Un poco satisfaciendo mi natural inquietud por saber de que se trataba, otro poco por ordenar el material impreso y fotográfico, comencé a leerlo detenidamente.
Como una ráfaga llegó a mi mente que por esos días había leído que en Chacabuco funcionaba una institución que nucleaba a los descendientes de vascos y que llevaba precisamente el nombre de Guillermo Larregui. A los pocos días fotocopié la documentación y la envié a la novel asociación.
Claro está...que antes leí y me informé acerca de este aventurero navarro que habiendo nacido en Pamplona un 27 de noviembre de 1885, llegara a nuestra patria a comienzos del siglo y que siempre se había destacado por su tenacidad y su porfía. Y no por ser lechero, como muchos de sus congéneres que hicieron de la actividad agrícola o tambera un rol distintivo.
Hacía 1930 lo ubicamos a Larregui trabajando en las perforaciones petroleras de Cerro Bagual en Santa Cruz y fue aquí que barajó el desafío que de alguna manera le dio el apodo y lo hizo conocido por toda la comunidad. Entre mineros, rudos hombres de pesadas faenas, sentenció sin amilanarse": ...soy capaz de ir hasta Buenos Aires empujando una carretilla con 199 Kg. De carga... , porque si los norteamericanos tienen todos los récords, por qué no lo podemos tener nosotros?.
Vasco, lacónico, pero de palabras, con sus casi 50 años inicio el raid el 25 de marzo de 1935 comenzando a desandar leguas, caminos polvorientos, áridas mesetas, oscuras soledades. Antes de llegar a Chubut, a causa del frío se le congeló un pie, pero fiel a su palabra, siguió. No le importaba la torpeza de quienes pasaban y se reían, ni de quienes liberadamente aceleraban sus autos cuando lo veían caminar con su carretilla, porque también supo de la mano amiga y del gesto solidario. Pero sólo una meta le daba fuerza y esa era llegar a Buenos Aires.
Y se cumplió su objetivo tras catorce meses de travesía, nada menos que en víspera del Día de la Patria. Llegó a Buenos Aires el 25 de Mayo de 1936 cuando gobernaba el país el General Agustín P.Justo,Firpo era un ídolo del box y los argentinos comenzaban a asombrarse con las primeras películas parlantes y sonoras. La capital del país lo ovacionó y los porteños, medio asombrados, medios escépticos, lo admiraron. Llegó a esta primera etapa de su viaje y como forma de agradecimiento donó la carretilla con sus enseres de viaje al entonces Museo de Luján que por esos días dirigía el erudito historiador don Enrique Udaondo.
Adquirió otra carretilla y con esa sed irrefrenable de aventura se dirigió a Tucumán, luego a Mendoza, cruzo los Andes y en Santiago de Chile obsequió la carretilla a otro vasco, don Pedro Arregui, de quien se hiciera incondicional amigo. Desde Chile emprendió otro rumbo a Bolivia, siempre a pie, siempre con su carretilla, llegando hasta la tradicional y colonial ciudad de La Paz.
Inquieto, vuelve siempre a ésta, su tierra de adopción, y al pasar por Misiones la atrapante belleza de las Cataratas del Iguazú le marcaron su residencia definitiva. Así como en el Siglo XVI fue el adelantado don Alvar Nuñez llamado el Cabeza de Vaca, quien quedara anonadado por tanta magnificencia, Larregui quedó prendado de esa naturaleza que trae al espíritu rumoreos de cascadas y cantos de pájaros.
Por ello que allí construyó su modesto albergue en un predio perteneciente a la Dirección de Parques Nacionales. En una casita construida con latas de todos colores, siempre dispuesto a dar una mano, colaboró inmediatamente con la Cooperadora Escolar de la humilde escuelita de Iguazú.
Servía de cicerones a los numerosos turista extranjeros y coleccionaba plantas e insectos. Discurría sus días tranquilamente, hablaba cinco idiomas y fue su fiel compañera Diana, una perra de policía. Como gimnasia voluntaria se había impuesto caminar dos veces por semana los diecisiete kilómetros que separaban su casa de Puerto Iguazú, le gustaba contar anécdotas de trotamundos, de viajero incurable, ya que en su niñez europea había viajado por numerosos países del viejo continente y por Africa del Norte.Pero fue en su madurez un argentino adoptivo, un prisionero de la tierra rojiza que supo tal vez entender a este Quijote de una sola rueda.
Quizás hoy nosotros, inmersos en conceptos tan vagos e imprecisos como: globalización; o conviviendo con otros como: frivolidad creciente, injusticias sociales olvidadas, indiferencias, o sociedad mediatica, no podamos entender el perfil de un hombre y una apuesta sólo comprensible en la década del treinta, cuando se soñaba heroicamente con un Vito Dumas o un Mermoz. Años en que aviadores, navegantes, nadadores o boxeadores asombraban al mundo con sus proezas, por puro deleite, por pura pasión...
El gobierno misionero a comienzos de la década de 1960 le había prometido un subsidio que nunca llegó, y que él con su perspicacia y astucia vasca sabía que nunca llegaría. Tal vez por ello fueron sus solitarios confidentes la espesa selva subtropical y el manto de tul de las cascadas, que sabían, secretamente, que el pamplonés aclararía sus naves allí por siempre.
Por eso quizá haya sido una sorpresa leer la noticia de su muerte el 9 de junio de 1964, pero entre todas las crónicas periodísticas de la fecha me permitió recoger la de "La Nación" que rescatara en una austera semblanza la esencia del hombre de las cosas simples:
"Ha muerto en Iguazú como ha vivido: en paz consigo mismo, arrullado de sueños, abiertos los ojos y el alma al espectáculo siempre nuevo y siempre bello de la naturaleza que tanto amaba".
Revista "Centro Vasco Chacabuco" "Guillermo Laregui" 1989 -20 de junio- 1999.
LOS VIAJES
Guillermo Isidoro Larregui nació en
Pamplona el 27 de noviembre de 1885. Luego
de su primer raid desde Piedrabuena, que
finalizara triunfal en Buenos el 24 de Mayo
de 1936, realizó otros tres récords en la
siguiente década, siempre a pie y con una
carretilla que hoy guarda el Museo de Luján.
1936. En Coronel Pringles (provincia
de Buenos Aires) inicia su segundo recorrido
que finaliza en La Quiaca, Jujuy, en la frontera
con Bolivia. (4.700 km)
1940. Desde Villa María, provincia de
Córdoba, comienza la tercera caminata, hasta
Santiago de Chile cruzando la cordillera de
los Andes. (2.700 km)
1943. Inicia su cuarto y definitivo raid
en Trenque Lauquen, Buenos Aires, y termina
en las cataratas del Iguazú, provincia de
Misiones, donde se instala y construye una
casita dentro del Parque Nacional en la que
vivirá hasta su muerte el 5 de junio de 1964.
Bueno , espero que les haya gustado ,y aunque parezca una locura(o la sea) uno se puede identificar. No se por que lo asocio con Forest Gump.Se habran inspirado? mmmm
