SALE UN COMPILADO DOBLE Y LA BANDA DE SONIDO DE "LA CANCION ES LA MISMA" CON SEIS TEMAS "NUEVOS"
Led Zeppelin contraataca
A semanas de su reunión en Londres, la legendaria banda exhibe viejas grabaciones con novedades. No sólo para fans.
El mundo no se va a detener (no se detiene por casi nada, en fin) porque los sobrevivientes de esa nave blindada conocida como Led Zeppelin hayan anunciado su primer show en vivo en veintisiete años y monedas. Pero acaso, el mundo, merecería bajar un cambio para prestar oídos al dedicado relanzamiento discográfico con el que el grupo inglés bautizado en 1968 vuelve a medir su fortaleza (200 millones de discos vendidos según Warner) en el mercado discográfico.
El blitzkrieg 07 se parte en dos. Por un lado está el álbum doble Mothership que consiste en dos discos con material remasterizado (no es chamuyo, John Bonham pasado al sensurround 5.1 es...¡Moby Dick!) y elegido por Jimmy Page, Robert Plant y John Paul Jones. A eso se le suma un DVD que recopila actuaciones de Zeppelin entre 1970 y 1979. Son solo nueve años, tomése nota, con un radio de influencia que alcanza ya tres décadas (De Aerosmith a Tori Amos y, sí, Chemical Brothers).
Los shows arrancan con una noche consagratoria en el Royal Albert Hall de Londres. Son unos Zeppelin franciscanos, pos hippies, al comando de una energía superior, desatormentándose. Un pecado capital es la mejor palabra para nombrar lo que se ve: envidia. Envidia de esos inglesitos (hoy promediarán los cincuenta) impregnados en patchouli que arriman el hocico al trance, tan cerca del cielo.
El DVD avanza en el tiempo. La forma Zeppelin más conocida se impone en las dimensiones de un estadio estadounidense con una versión salvaje de La canción del inmigrante. Plant estrena su estilo bulto sport, de pecho abierto y zapatones. Puro sexo. Donde se muestra como macho alfa hard rock contrasta su alarido femenino traído de los pelos de dos sirenas notables: Janis Joplin y Sandy Denny (Fairport Convention).
El glamour sube aún más en los extractos de los shows del Madison (de donde salieron las tomas de La canción es la misma, claro) y se retira, discreto, en las performances de Earl's Court (1976) y el festival Knewborth (1979). Cabe aquí comparar la versión de Un montón de amor con otra, la del principio, la del Royal Albert Hall. Los franciscanos han mutado en superestrellas y la velocidad con la que Zeppelin cruzó los setenta ya deja huellas en los guerreros. A la jam innovadora y casi performática del principio se contrapone en Knewborth un número rutinario, sin brillo. Los dioses del sexo del 72-73 se revelan aquí mortales. El baterista Bonham, consumido por el alcohol, será el primero en saberlo. Y se le nota.
La segunda parte del blitzkrieg 07 es la reedición corregida y aumentada de un clásico porteño: La canción es la misma. La banda de sonido de la película (documento de dos noches en el Madison Square Garden en 1973) incluye ahora seis bonus tracks. Las versiones de Perro negro, Desde que te estoy amando y Rompecorazones no estuvieron en aquel vinilo doble pero sí las vimos y escuchamos en la trasnoche del cine Lara (once años, tres gobiernos en cartel). Pero Misty Mountain Hop, Over the Hills and far away y The ocean durmieron en los archivos de Jimmy Page (bautizado El Brujo por los cinerockers porteños) hasta ahora. Es difícil entender porqué.
Las dos primeras son imprescindibles. Ejercicios libres y elastizados de los originales y la constatación definitiva, entre otras cosas, de que el tandem Bonham-Jones redefinió el ritmo solo como lo pudieron hacer en su momento los hermanos Barrett (The Wailers) o Holgar Czukay-Jack Liebezeit (de los alemanes Can).
De aquel simple Atlantic 2164002-A (Un montón de amor/Amorosa alegre muchacha), hoy un indisimulable puré de estática, a este sofisticado pack multimedia, la experiencia de Zeppelin se revela idéntica: un sacudón imperecedero. Y convulsivo, sexy, negro, nórdico. También grotesco, bombástico. Un grupo que, como pocos, ha puesto el grito en el cielo. Bien arriba.
La verdad sobre "Perro negro"
Como parte del megalanzamiento, los Zeppelin vivos aceptaron grabar una entrevista promocional. Entre loas y viñetas nostálgicas sobre los viejos buenos tiempos se descubren deliciosas revelaciones (para ese adolescente en formol que es el fan de Zepp, claro está). Véase, por ejemplo, como la mitología sobre el nombre de la canción Black Dog (Perro Negro) -en un abanico que fue desde la misoginia racista anglo hasta la escatología ocultista- se disuelve en apenas tres minutos de lectura.
De Robert Plant: "Durante la grabación de Zepp IV y Physical Graffiti estuvimos en un lugar llamado Headley Grange... Allí fue donde desarrollamos el famoso sonido de tambor para When the Levee Breaks... Sonido que inspiró la carrera de montones de grupos. Era una casa vieja que se suponía encantada. Y con la casa y los viejos muebles venía un viejo perro negro que, además, estaba sordo e insistía en seguirme a donde fuera. Y se volvió mi gran gran amigo. ¿Demasiado sencillo, no? Así que, entonces, Black Dog no tiene nada nada que ver con una mujer moviéndose bien en la cama". está dicho.
Led Zeppelin contraataca
A semanas de su reunión en Londres, la legendaria banda exhibe viejas grabaciones con novedades. No sólo para fans.
El mundo no se va a detener (no se detiene por casi nada, en fin) porque los sobrevivientes de esa nave blindada conocida como Led Zeppelin hayan anunciado su primer show en vivo en veintisiete años y monedas. Pero acaso, el mundo, merecería bajar un cambio para prestar oídos al dedicado relanzamiento discográfico con el que el grupo inglés bautizado en 1968 vuelve a medir su fortaleza (200 millones de discos vendidos según Warner) en el mercado discográfico.
El blitzkrieg 07 se parte en dos. Por un lado está el álbum doble Mothership que consiste en dos discos con material remasterizado (no es chamuyo, John Bonham pasado al sensurround 5.1 es...¡Moby Dick!) y elegido por Jimmy Page, Robert Plant y John Paul Jones. A eso se le suma un DVD que recopila actuaciones de Zeppelin entre 1970 y 1979. Son solo nueve años, tomése nota, con un radio de influencia que alcanza ya tres décadas (De Aerosmith a Tori Amos y, sí, Chemical Brothers).
Los shows arrancan con una noche consagratoria en el Royal Albert Hall de Londres. Son unos Zeppelin franciscanos, pos hippies, al comando de una energía superior, desatormentándose. Un pecado capital es la mejor palabra para nombrar lo que se ve: envidia. Envidia de esos inglesitos (hoy promediarán los cincuenta) impregnados en patchouli que arriman el hocico al trance, tan cerca del cielo.
El DVD avanza en el tiempo. La forma Zeppelin más conocida se impone en las dimensiones de un estadio estadounidense con una versión salvaje de La canción del inmigrante. Plant estrena su estilo bulto sport, de pecho abierto y zapatones. Puro sexo. Donde se muestra como macho alfa hard rock contrasta su alarido femenino traído de los pelos de dos sirenas notables: Janis Joplin y Sandy Denny (Fairport Convention).
El glamour sube aún más en los extractos de los shows del Madison (de donde salieron las tomas de La canción es la misma, claro) y se retira, discreto, en las performances de Earl's Court (1976) y el festival Knewborth (1979). Cabe aquí comparar la versión de Un montón de amor con otra, la del principio, la del Royal Albert Hall. Los franciscanos han mutado en superestrellas y la velocidad con la que Zeppelin cruzó los setenta ya deja huellas en los guerreros. A la jam innovadora y casi performática del principio se contrapone en Knewborth un número rutinario, sin brillo. Los dioses del sexo del 72-73 se revelan aquí mortales. El baterista Bonham, consumido por el alcohol, será el primero en saberlo. Y se le nota.
La segunda parte del blitzkrieg 07 es la reedición corregida y aumentada de un clásico porteño: La canción es la misma. La banda de sonido de la película (documento de dos noches en el Madison Square Garden en 1973) incluye ahora seis bonus tracks. Las versiones de Perro negro, Desde que te estoy amando y Rompecorazones no estuvieron en aquel vinilo doble pero sí las vimos y escuchamos en la trasnoche del cine Lara (once años, tres gobiernos en cartel). Pero Misty Mountain Hop, Over the Hills and far away y The ocean durmieron en los archivos de Jimmy Page (bautizado El Brujo por los cinerockers porteños) hasta ahora. Es difícil entender porqué.
Las dos primeras son imprescindibles. Ejercicios libres y elastizados de los originales y la constatación definitiva, entre otras cosas, de que el tandem Bonham-Jones redefinió el ritmo solo como lo pudieron hacer en su momento los hermanos Barrett (The Wailers) o Holgar Czukay-Jack Liebezeit (de los alemanes Can).
De aquel simple Atlantic 2164002-A (Un montón de amor/Amorosa alegre muchacha), hoy un indisimulable puré de estática, a este sofisticado pack multimedia, la experiencia de Zeppelin se revela idéntica: un sacudón imperecedero. Y convulsivo, sexy, negro, nórdico. También grotesco, bombástico. Un grupo que, como pocos, ha puesto el grito en el cielo. Bien arriba.
La verdad sobre "Perro negro"
Como parte del megalanzamiento, los Zeppelin vivos aceptaron grabar una entrevista promocional. Entre loas y viñetas nostálgicas sobre los viejos buenos tiempos se descubren deliciosas revelaciones (para ese adolescente en formol que es el fan de Zepp, claro está). Véase, por ejemplo, como la mitología sobre el nombre de la canción Black Dog (Perro Negro) -en un abanico que fue desde la misoginia racista anglo hasta la escatología ocultista- se disuelve en apenas tres minutos de lectura.
De Robert Plant: "Durante la grabación de Zepp IV y Physical Graffiti estuvimos en un lugar llamado Headley Grange... Allí fue donde desarrollamos el famoso sonido de tambor para When the Levee Breaks... Sonido que inspiró la carrera de montones de grupos. Era una casa vieja que se suponía encantada. Y con la casa y los viejos muebles venía un viejo perro negro que, además, estaba sordo e insistía en seguirme a donde fuera. Y se volvió mi gran gran amigo. ¿Demasiado sencillo, no? Así que, entonces, Black Dog no tiene nada nada que ver con una mujer moviéndose bien en la cama". está dicho.