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Quiénes aplaudieron el indulto a los criminales

InfoFecha desconocida
Es la Tercera ves que intento postear!!!!!!!!!!! y no puedo porque se va la pagina!!!! lo pongo sin tomarme el trabajo de pagar fotos. Aca esta el tal Bustos Argarañaz.
El del post de http://www.taringa.net/posts/info/955673/Homenaje-a-un-criminal.html
juzguen Uds.Gracias.
Sin castigo

Quiénes aplaudieron el indulto a los criminales de lesa humanidad


En octubre de 1989, el presidente Carlos Menem indultó a militares y policías acusados por crímenes de lesa humanidad. Más adelante, en diciembre de 1990, hizo lo mismo con los condenados y con el ex ministro de Economía de la dictadura, José Alfredo Martínez de Hoz.
Menem indultó también a los militares sublevados contra el gobierno de Alfonsín y a la Junta Militar que inició y condujo la Guerra de Malvinas.
Por último, dictó decretos similares para los integrantes de las organizaciones guerrilleras, tratando de colocarlos en el mismo nivel que los criminales de lesa humanidad.

A través de estos decretos, Menem completó la impunidad diseñada e iniciada por el radical Raúl Alfonsín y sus leyes de Punto Final (1986) y Obediencia Debida (1987), compartiendo también la teoría de los dos demonios.

Ahora que la Corte Suprema de Justicia de la Nación se apresta a declarar inconstitucionales estos indultos, vale la pena repasar quiénes apoyaron o celebraron la impunidad.

1. Primero, los patrones.

La Sociedad Rural Argentina en un comunicado firmado por su presidente, Guillermo Alchourrón, sostuvo que “la decisión adoptada resulta plenamente coherente con el pensamiento de nuestra institución en esta materia y merece nuestro más amplio apoyo y beneplácito” (La Voz del Interior, 09-10-1989, pág. A4). Meses después expresó su satisfacción por la libertad a Videla y los demás ex comandantes (La Voz del Interior, 31-12-1990, pág. A5).

La Unión Industrial Argentina (UIA) aprobó el decreto que liberaba a Luciano Benjamín Menéndez y los demás (La Nación, 11-10-1989, pág. 10).


Franco Macri, entonces vicepresidente de la Unión Argentina de la Construcción, apoyó el acto que dejaba impune a Albano Harguindeguy, entre otros (La Nación, 12-10-1989, pág. 6).


La Bolsa de Cereales de Buenos Aires, experta en separar la paja del trigo, no dudó en aprobar la firma que ponía en la calle al general Ramón Genaro Díaz Bessone y sus secuaces (La Nación, 14-10-1989, pág. 3)


Osvaldo Cornide, eterno dirigente de la Coordinadora Actividades Mercantiles Empresarias (CAME), apoyó los decretos que soltaban a Leopoldo Galtieri (La Nación, 12-10-1989, pág. 6). Cornide siempre luchó por el orden: en 2002, impulsó el “bocinazo” contra la inseguridad.


El presidente de la Cámara Argentina de Comercio (CAC), Carlos Raúl de la Vega, sumó su aprobación (La Nación, 11-10-1989, pág. 10).

2. La derecha “democrática”.


Prudencio Bustos Argañaraz, senador provincial por la Ucedé, sintió que debía respaldar este decreto que ponía libre al general Ramón Camps. Dijo que era “una decisión razonable”, ya que “hay que considerarlo como lo que es: no una medida destinada a hacer justicia, sino a restablecer la paz y la convivencia” (La Voz del Interior, 29-12-1990, pág. A4), obtenidas, eso sí, al precio de la impunidad de Massera y los demás.

En la misma página, Germán Kammerath se jugó un poco más. Con trazas de personalidad múltiple, manifestó “nuestra solidaridad” con Menem, ya que los indultos “no son justos ni injustos, sino instrumentos de pacificación para países que necesitan reconciliarse interiormente”.


Antes, en 1989, el correntino José Antonio Romero Feris, estaba contento, pero no radiante. El indulto le parecía un “importante” paso hacia la “definitiva reconciliación”, pero todavía “insuficiente”. Romero Feris quería que tuviera “mayor alcance”, es decir, que abarcara a los condenados (La Voz del Interior, 10-10-1989, pág. A4). Tendría que esperar casi un año para ser feliz.

3. La izquierda “nacional”.


Jorge Abelardo Ramos, fundador del Frente de Izquierda Popular y aliado a Menem a través del Movimiento Popular de Liberación, no se ahorró el superlativo: apoyó la “acertadísima medida del Presidente” (La Voz del Interior, 10-10-1989, A4). Otra buena decisión de Menem había sido designarlo embajador en México.

4. Los abanderados de los humildes.

El peronista Antonio Cafiero, entonces gobernador de Buenos Aires, estuvo listo para aprobar los indultos que alcanzaron a Cristino Nicolaides y los demás jerarcas del terrorismo de Estado. Este ex ministro de Isabel Perón exhortó a “merituar el coraje mostrado por el presidente Carlos Menem para tomar esta trascendente decisión” (La Voz del Interior, 10-10-1989, pág. A4). Lo de él también requería coraje.


Su compañero Eduardo Duhalde, vicepresidente, ya había marcado el camino: “Yo soy partidario de un indulto generalizado” (Página/12, 15-09-1989, pág. 8). Cuando llegó el momento, apoyó sin fisuras la liberación de Reynaldo Bignone y el resto de los represores (La Voz del Interior, 09-10-1989, pág. 1). Usando una metáfora poco feliz, dijo que “tenemos que ocuparnos de los derechos humanos de los vivos para enterrar el pasado y poder dedicarnos las 24 horas del día al presente y al futuro” (Página/12, 12-10-1989, pág. 4), mientras echaba unas paladas de tierra. Algo del futuro que podía esperarse apareció tiempo después.


Julio Bárbaro explicó su postura: “El indulto debe servir para inaugurar un futuro de paz y no para abrir una discusión. Debemos juzgarlo desde nuestra madurez y no evaluarlo desde el rencor [...] [El indulto] es un acto de grandeza [...]” (Página/12, 08-10-1989, pág. 5). Bárbaro hoy encabeza el Comité Federal de Radiodifusión.

Alberto Pierri, presidente de la Cámara de Diputados, tampoco quiso dejar de manifestar su apoyo. Sostuvo que el decreto que ponía en libertad a Menéndez y sus secuaces constituía “un paso concreto hacia la pacificación nacional y la reconciliación interna que la Argentina necesita para superar su pasado de dolorosos desencuentros” (La Voz del Interior, 10-10-1989, pág. A4).

El entonces gobernador de Catamarca, Ramón Saadi, habló así del decreto que hacía de Santiago Omar Riveros un hombre libre: “alguien tenía que hacerlo [al indulto] y lo está llevando a cabo el Presidente, porque interpreta el pensamiento de su pueblo” (La Voz del Interior, 18-09-1989, pág. A1). Luego Ramón se marcharía en silencio.


El diputado Miguel Ángel Toma, por su lado, no fue un modelo de coherencia. Primero dijo que para los ex comandantes “no debería haber indulto” (Página/12, 19-08-1989, pág. 5). Eso no le impidió apoyar después la libertad de Videla, Viola, Massera, Lambruschini, Agosti, Camps, Martínez de Hoz, entre otros (La Voz del Interior, 27-12-1990, pág. A4). Pero bueno, ya había pasado más de un año, claro.

En el peronismo de Córdoba, la decisión también tuvo efectos. Horaldo Senn, entonces senador provincial, criticó a Luis Juez, quien había participado en una marcha contra el indulto. Senn calificó de “desafortunada” esta actitud, y subrayó que las declaraciones de Juez contra el indulto eran una “opinión personal”. Agregó que Juez debería haber consultado “antes de dar a conocer una posición que no es la de la Juventud Peronista ni la del pueblo”. No aclaró si su propia postura era la del pueblo. (La Voz del Interior, 06-10-1989, pág. A4). Senn es hoy director de la Agencia Córdoba Ambiente.

http://radiotosco.blogspot.com/2007/06/los-impunes.html
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