Samurái es un término comúnmente utilizado para referirse a los guerreros del Japón antes que este país iniciara un proceso de industrialización; su significado es "servir". Un término más adecuado es bushi ,que significa literalmente "hombre de guerra", cuyo uso data del período Edo. Sin embargo, ahora es común que la palabra samurái se refiera a la aristocracia militar y no, por ejemplo, a los ashigaru o soldados de infantería reclutados de entre los campesinos; el significado de Ashigaru es "pies ligeros", debido a que portaban una armadura liviana; su arma principal era el Yari (lanza). El samurái que no tiene vínculos con un clan o un daimyo es conocido como ronin, "hombre ola".
Se daba por sentado que los samurai eran muy ilustrados y cultos, y con el pasar del tiempo, perdieron sus deberes militares durante el shogunato Tokugawa. Al finalizar la era Tokugawa, los samurái devinieron en funcionarios civiles de los daimyo y sus espadas sólo cumplían propósitos ceremoniales. Las reformas de la restauración Meiji, acaecidas a fines del siglo XIX, abolieron a los samurái como clase militar, tendiendo a un ejército más occidentalizado. En el Japón de nuestros días, aún sobrevive el bushido, el estricto código de los samurái, así como muchos otros aspectos de su estilo de vida.
Armas
Los samurái contaban con un amplio arsenal. Siempre se dice que el alma de un samurái se encontraba en la katana que portaban. En ocasiones, se representa al samurái como un guerrero totalmente dependiente de su katana para combatir. Sin embargo, ésta es una diferencia que guarda relación con la importancia de la ballesta en la Europa medieval y lo que representa una espada para un caballero: se trata más bien de un símbolo de status y no de un arma tan importante para el samurái. Al cumplir los 15 años, en una ceremonia conocida como Genpuku (元服), el niño recibía un nombre de adulto y se convertía en samurái. Esto le daba derecho a portar una katana, aunque ella comúnmente estaba asegurada con cuerdas para evitar su desenvaine accidental. Katana y wakizashi juntos eran conocidos como daisho, que significa, literalmente, grande y pequeña. El hecho de estar sujeta con amarres complicados para evitar el desenvaine accidental se debía a la creencia de que un portador de sables (katana) era un señor dador de vida o muerte; si se desenvainaba un sable se debía usar, y se decía que el alma de un sable reclamaba una víctima en compensación de "haberlo despertado" (desenvainado).
El arma comúnmente utilizada por el samurái era el yumi o arco y mantuvo tal privilegio durante siglos, hasta la llegada de la pólvora y el rifle en el siglo XVI (No obstante muchos samurai se negaban al uso de armas de fuego, ya que lo consideraban un deshonor). Un arco compuesto de estilo japonés era un arma poderosísima. Su tamaño le permitía emplear varios proyectiles, como flechas en llamas o flechas de señalización, con gran precisión en distancias desde 50 hasta 100 metros, así dar exactamente en el blanco no era importante. Se empleaba generalmente de pie tras un tedate , que era un muro de bambú móvil y de gran tamaño, pero también se le podía utilizar mientras se montaba a caballo.
Otra arma del samurái era el wakizashi, espada de menor tamaño que la katana (60 cm aprox.) que utilizaban como arma auxiliar.
También considerada arma importante, el tanto era un cuchillo que servía para proteger el honor de su portador, utilizado para ejecutar el suicidio ritual (Seppuku).
El arma favorita de las esposas de los samurai fue por mucho tiempo la Naginata, que era una especie de cimitarra árabe unida a un poste de unos dos metros.
Historia
Origen de los samurái
En el período Heian, la palabra saburai se empleaba para referirse a los guardias del palacio imperial que portaban espadas. Los saburai, antecesores de lo que actualmente conocemos como samurái, contaban con el auspicio de un señor a quien servían y éste les proveía con el equipo necesario. Además, a los saburai se les obligaba a mejorar sus habilidades marciales permanentemente.
Sin embargo, las verdaderas tropas del emperador eran apenas grupos de conscriptos asignados a las distintas provincias del Japón para enfrentar guerras o rebeliones. Se basaban en las tropas continentales chinas y estaban conformadas por un tercio de los hombres adultos capaces de trabajar. Sin embargo, a diferencia de las tropas de palacio, cada soldado debía proveerse por su cuenta de equipo y sustento.
A principios del período Heian, aproximadamente a fines del siglo VIII y en los primeros años del siglo IX, el emperador Kammu buscó la consolidación y expansión de su imperio en la región septentrional de Honshu. Envió a sus tropas a someter la rebelión de los Enishi (antecesores de los Ainu), lo que fracasó debido a la falta de motivación y disciplina de combate de los soldados. Entonces, el emperador presentó el título de shogun y empezó a delegar el sometimiento de los Enishi a los poderosos clanes regionales.
Estos clanes se derivaron de los grupos de granjeros que, debido a la tiranía de los magistrados designados por el imperio para gobernar los territorios y recolectar impuestos, decidieron seguir la vía armada y protegerse. Con entrenamiento en equitación y arquería, el emperador les convirtió en la fuerza que empleaba únicamente para someter a los rebeldes, mientras las tropas imperiales eran disueltas por completo. Ya a mediados del período Heian, adoptaron las armas y armaduras de estilo japonés y sentaron las bases del bushido.
Durante las etapas posteriores del período feudal, la era en que los samurái dominaron, el título de yumitori ("arquero"
se mantuvo como un grado honorífico para los guerreros resueltos, a pesar de la importancia que había adquirido la esgrima. Kyujutsu, la Arquería japonesa, aún es parte importante de Hachiman, el dios de la guerra.
El shogunato Kamakura y el auge de los samurái
Originalmente, estos guerreros eran apenas mercenarios al servicio del emperador y los clanes nobiliarios (kuge). Sin embargo, lograron amasar el poder necesario para, finalmente, usurpar el mando al emperador y establecer el primer gobierno regido por los samurái.
Dado que los clanes regionales se reunieron y aunaron hombres y recursos, constituyeron una jerarquía centrada en el toryo o jefe. El jefe era un pariente lejano del emperador y el miembro de menor rango de una de las tres familias nobles: los Fujiwara, los Minamoto o los Taira. Si bien originalmente eran enviados a las provincias durante un período fijo de cuatro años para ejercer como magistrados, los toryo no regresaban a la capital al fin de su período, por lo que sus hijos heredaban sus puestos y continuaban liderando los clanes para someter las rebeliones que se levantaron por todo el Japón desde mediados a fines del período Heian.
El shogunato Tokugawa
Durante la era Tokugawa, los samurái se convirtieron cada vez más en miembros de la corte, burócratas y administradores, en detrimento de su rol de guerreros. El daisho se transformó en un emblema de poder, perdiendo su rol de arma de uso diario. Aún tenían derecho a matar al vasallo que no le tratara con el debido respeto; sin embargo, se desconoce cuan comúnmente era empleado este derecho. Cuando el gobierno central obligó a los daimyos a disminuir el número de sus tropas, los ronins se transformaron en un problema social.
La Restauración Meiji
La última aparición del samurai original consistía en 1867 cuando los samurais de las provincias de Choshu y Satsuma derrotaron a las fuerzas del shogunado a favor del gobierno del emperador con la Guerra Boshin (1868-1869). Las dos provincias eran las tierras del daimyo que se rindió a Ieyasu después de la Batalla de Sekigahara (1600).
Otras fuentes afirman que el último conflicto de samurai era en 1877, durante la Rebelión de Satsuma en la Batalla de Shiroyama. Este conflicto tenía su génesis en el levantamiento anterior para derrotar al shogunado Tokugawa, conduciendo a la Restauración Meiji.
El gobierno recién formado instituyó cambios radicales, apuntados a reducir el poder de las esferas feudales, incluso la Satsuma, y la disolución del estado samurai. Esto condujo al levantamiento liderado por Saigo Takamori.
El emperador Meiji abolió el derecho del samurai de ser la única fuerza armada a favor de un ejército más moderno y de estilo occidental. El samurai se hizo Shizoku (士族) quién retuvo algunos de sus sueldos, pero el derecho de llevar puesta una katana en público fue abolido finalmente junto con el derecho de reducir a plebeyos que les faltaron el respeto. El samurai finalmente llegó a su fin después de cientos de años de goce de su estado, sus poderes, y su capacidad de formar el gobierno de Japón. Sin embargo, la regla del estado por la clase militar no estaba todavía terminada.
Tras la restauración
En la definición como deber ser un Japón moderno, los miembros del gobierno Meiji decidieron seguir los pasos del Reino Unido y Alemania, basando el país en el concepto "de la nobleza obliga." Los samuráis no debían ser una fuerza política conforme al nuevo orden.
Con las reformas de Meiji a finales del siglo XIX, la clase de samurai fue abolida y fue reemplazado por un ejército nacional de estilo occidental. Los Ejércitos japoneses Imperiales fueron reclutados, pero muchos samuráis se ofrecieron para ser soldados y muchos avanzados para ser entrenado como oficiales. La mayor parte de la clase de oficial de Ejército Imperial era del origen de samurai y ellos fueron muy motivados, disciplinados y excepcionalmente entrenados.
Los samuráis eran muchos de los primeros estudiantes de intercambio, no directamente porque ellos eran samurai, pero porque muchos de ellos eran eruditos alfabetizados e instruidos. Algunos de estos estudiantes comenzaron escuelas privadas para enseñanzas superiores, mientras muchos samuráis tomaron plumas en vez de armas y se hicieron reporteros y escritores, estableciendo compañías de periódicos, y los otros entraron en servicios gubernamentales.
Filosofía
Los samurai se regían por un estricto código ético conocido como el código del Bushido. En él el honor y la fidelidad a su señor contenían los valores más altos de un samurai. Debían ser totalmente fieles al emperador, aunque esto suponga dar su propia vida. De hecho, una prueba que hacía el emperador a los samurais de los que desconfiaba, era ordenarles el suicidio. También ellos seguían unos caminos llamados los "caminos de la espada espiritual". Aunque la visión de honorabilidad del samurai muchas veces ha sido bastante idealizada, puesto que no se toma en cuenta, que debido a la devoción que tenían por su código de honor y su espada, caían en actos poco decorosos para un miembro de la nobleza; por citar el caso más común: debido a que el samurai consideraba que su espada era su alma propia, si esta era tocada por otro bushi -aunque fuera de manera accidental- esto suponía un duelo ineludible. Ahora, si quien cometía tal error no pertenecía a la nobleza, esto significaba su inmediata muerte a manos del dueño de la espada.
Bushidō
En la tradición japonesa, el bushidō es un término traducido como "el camino del guerrero". Muchos samurái (o bushi) entregaban sus vidas al bushidō, un código estricto que exigía lealtad y honor hasta la muerte. Si un samurái fallaba en mantener su honor podía recobrarlo practicando el seppuku (suicidio ritual).
El bushidō es un código ético particular. En su forma más pura, el bushidō exige a sus practicantes que miren efectivamente hacia atrás al presente desde el momento de su propia muerte, como si ya estuvieran muertos. Esto es particularmente verdadero en las formas más tempranas del bushidō o budō.
Las férreas doctrinas que se desprenden del bushidō propiciaron el trato brutal y denigrante que las autoridades japonesas otorgaron a los prisioneros de guerra, tanto civiles como militares, durante la Segunda Guerra Mundial. Una de las cosas que enseña el bushido es el absoluto desprecio por el enemigo que se rinde, puesto que esto es un deshonor que hace preferible la muerte.
Occidente ve con romanticismo esta filosofía así como lo hace con muchas otras nacidas en oriente (el budismo bajo muchas de sus formas y escuelas). No obstante, muchos maestros de hoy ven el bushido actual como una forma evolucionada de su original propósito guerrero; el maestro Morihei Ueshiba, también conocido como O'Sensei divulgó un nuevo estilo de ver el bushido donde el combate puede entenderse como una forma de vida armónica a través del aikido o camino de la energía en armonía. En esta arte marcial la filosofía del bushido se funde con un pensamiento más civilizado, donde la tolerancia es una estrategia y a la vez una forma complementaria y fluida de combate, la que permite conocer al oponente venciéndolo en su propio terreno y sin causar daño físico, con el consiguiente respeto que puede llegar a significar en la mente de un "enemigo" racional, todo esto sin dejar de ser bushido.
El bushido visto desde el punto de vista del aikido funda su base en la idea de que un samurái podía vencer a un enemigo sólo con estrategia e inteligencia y sin necesidad de desenvainar la espada.
Siete virtudes
En su forma original, se reconocen en el bushidō siete virtudes asociadas:
• 義 - Gi - Rectitud (decisiones correctas)
Sé honrado en tus tratos con todo el mundo. Cree en la justicia, pero no en la que emana de los demás, sino en la tuya propia. Para un auténtico samurái no existen las tonalidades de gris en lo que se refiere a honradez y justicia. Sólo existe lo correcto y lo incorrecto.
• 勇 - Yuu - Coraje
Álzate sobre las masas de gente que temen actuar. Ocultarse como una tortuga en su caparazón no es vivir. Un samurái debe tener valor heroico. Es absolutamente arriesgado. Es peligroso. Es vivir la vida de forma plena, completa, maravillosa. El coraje heroico no es ciego. Es inteligente y fuerte. Reemplaza el miedo por el respeto y la precaución.
• 仁 - Jin - Benevolencia
Mediante el entrenamiento intenso el samurái se convierte en rápido y fuerte. No es como el resto de los hombres. Desarrolla un poder que debe ser usado en bien de todos. Tiene compasión. Ayuda a sus compañeros en cualquier oportunidad. Si la oportunidad no surge, se sale de su camino para encontrarla.
• 礼 - Rei - Respeto
Los samuráis no tienen motivos para ser crueles. No necesitan demostrar su fuerza. Un samurái es cortés incluso con sus enemigos. Sin esta muestra directa de respeto no somos mejores que los animales. Un samurái recibe respeto no solo por su fiereza en la batalla, sino también por su manera de tratar a los demás. La auténtica fuerza interior del samurái se vuelve evidente en tiempos de apuros.
• 誠 - Makoto - Honestidad, Sinceridad absoluta
Cuando un samurái dice que hará algo, es como si ya estuviera hecho. Nada en esta tierra lo detendrá en la realización de lo que ha dicho que hará. No ha de "dar su palabra" no ha de "prometer", el simple hecho de hablar ha puesto en movimiento el acto de hacer. Hablar y hacer son la misma acción.
• 名誉「名譽」 - Meiyo - Honor
El auténtico samurái sólo tiene un juez de su propio honor, y es él mismo. Las decisiones que tomas y cómo las llevas a cabo son un reflejo de quién eres en realidad. No puedes ocultarte de ti mismo.
• 忠 - Chuu - Lealtad
Haber hecho o dicho "algo", significa que ese "algo" le pertenece. Es responsable de ello y de todas las consecuencias que le sigan. Un samurái es intensamente leal a aquellos bajo su cuidado. Para aquellos de los que es responsable, permanece fieramente fiel. Las palabras de un hombre son como sus huellas; puedes seguirlas donde quiera que él vaya.
Kamikaze
El bushido fue también la base espiritual para aquellos soldados que realizaron ataques kamikaze durante la Segunda Guerra Mundial. Por esta razón muchas artes marciales con raíces en el bushidō fueron prohibidas durante la ocupación estadounidense tras la guerra.
Kendo
El arte marcial moderno conocido como kendō tiene su base filosófica en el bushidō y, en particular, su objetivo principal: "un corte, una muerte". A diferencia de otras artes marciales, el contacto extendido o múltiples ataques son desaconsejados, prefiriéndose golpes únicos y limpios al cuerpo o la cabeza.
Ninja
Los ninja, o shinobi, fueron "agentes" de élite, los cuales se creian asesinos a sueldo, siendo que en realidad eran personas que intentavan proteger sus tierras del avance del régimen feudal. japoneses contratados para misiones específicas, instruidos en el antiguo arte del ninjutsu (literalmente "El Arte del Sigilo"
un arte marcial consistente principalmente en una exhaustiva recopilación de técnicas de espionaje, confusión, combate con armas tradicionales de la época y muy particularmente, recolección de información. En misiones nocturnas, donde se requeria llegar (y salir) sin ser vistos, los ninja solían vestir de colores oscuros, cubiertos completamente (Shinobi Shozoku), salvo la zona de los ojos y nariz que era untada con una mezcla de carbón y polvos finos que opacaban la piel. Para otras misiones podían recurrir al método del disfraz. Sus armas de preferencia eran los shuriken, cuchillas metálicas ideales para lanzar, los kunai, puñales de doble uso (arrojadizo y sajante), el ninjato, que era la espada del ninja, de hoja más corta y recta y un mango más largo que la katana y por usar una enorme variedad de armas y artefactos especialmente diseñados para sus fines.
Los ninja, entonces, eran principalmente campesinos entrenados en el llamado "arte del la perseverancia", y su tarea principal era proteger su nación y familia, encargandose de misiones en las cuales era fundamental la discreción, la eficiencia y el subterfugio. Su rol era similar al que desempeñan los comandos en ejércitos modernos. Durante las largas eras de guerras civiles en Japón, los ninja solían organizarse en clanes y ofrecer sus servicios a los Señores, solo en casos particulares feudales. El mito dice que los ninja no tenían escrúpulo ninguno a la hora de actuar, pero en realidad seguían los preceptos de un código de honor muy elaborado, el ninpo, similar en su manera al bushido de los samurai, que regía paso por paso la manera de actuar de los guerreros. Tanto el ninpo como el mismo concepto del ninjutsu provienen de las antiguas técnicas de espionaje chinas, consideradas en su día como las mejores del mundo. El mayor punto fuerte de los Ninja era la creencia popular de su falta de fortaleza, siendo que en realidad tenian un especializado sistema de combate, apto para enfrentarse, inclusive, a varios oponentes juntos.
Tras la unificación de Japón, las bondades de los ninja fueron descubiertas por shogunes y emperadores, y fue entonces cuando los ninja pasaron a ser considerados una especie de servicio de inteligencia del gobierno.
Hay una gran leyenda romántica creada alrededor de los ninja, en parte por culpa de la comercialista visión occidental y en parte por culpa de la sociedad japonesa feudal, que consideraba a los ninja como seres semifantásticos (Tengu) capaces de conseguir cualquier proeza, rumores que los ninja no solían tomarse la molestia de desmentir. Sin embargo, parte de la leyenda es cierta; desde la más tierna infancia (3 o 4 años) los guerreros ninja eran entrenados físicamente hasta la extenuación. Cuando un shinobi llegaba a la edad necesaria para entrar en combate, ya era capaz de disfrazarse y fundirse con la multitud a la perfección, de esconderse hasta volverse casi invisible en las sombras, de caminar por tejados sin ser visto y de avanzar en campo abierto saltando de árbol en árbol sin tocar el suelo, entre otras cosas.
Los ninjas al ser casi invisibles en la oscuridad, dificiles de cazar, rapidez en sus deplazamientos y silenciosos a la hora de matar, los guardias de los castillos al no poder atraparlos, empezaron a emitir rumores de que los ninjas eran monstruos o fantasmas.
De hecho, la infiltración en los centros y castillos enemigos dio lugar a una determinada sub-especialización del ninjutsu que se conocía como toiri-no-jutsu, mientras que el infiltrarse en las líneas enemigas en tiempos de guerra abierta o de alerta militar llegó a mencionarse de forma especial como chikari-no-jutsu. Las distintas proezas que había que realizar una vez se había llevado a cabo con éxito la infiltración eran tan variadas como las mismas circunstancias estratégicas. Podemos dividir estas proezas o actos en tres categorías principales: primera, recoger un servicio de información por medio del espionaje y todas sus actividades correlacionadas: segunda, asesinato, subversión y destrucción de las defensas enemigas: y tercera, acción en el campo de batalla incluyendo operaciones de combate casi de todas las formas, que iban desde un enfrentamiento abierto hasta una emboscada (bien fuera contra una víctima indefensa o contra un señor fuertemente protegido). Las grandes organizaciones de familias de ninja que se especializaron en tales tareas, generalmente estaban disponibles al mejor postor. Parece ser que como espías los ninja hicieron su primera aparición notable durante el siglo VI, con un patrón de sangre real, el príncipe regente Shotoku (574-622 d. de C). Muchas veces los contrataban los monjes guerreros de las montañas, los temibles yamabushi, que lucharon tanto contra los ejércitos imperiales al final del periodo de Heian como con los de la creciente clase militar (buke).Los fuertes gremios de los ninja llegaron a ser inamovibles en Kyoto, prácticamente dominado por ellos durante la noche, y sus escuelas proliferaron de tal forma que había por lo menos veinticinco centros principales durante el período Kamakura. La mayoría de estos centros estaban situados en las provincias de Iga y Koga y la concentración de estos peligrosos luchadores tuvo que ser aplastada repetidas veces por diversos líderes que trataban de hacerse con el control del gobierno central. Se cuenta que Oda Nobunaga empleó cuarenta y seis mil soldados contra Sandayu en pleno, destruyendo en el proceso a cuatro mil ninja. El último empleo impresionante de estos luchadores en el campo de batalla fue al parecer en la guerra de Shimabara (1637), contra cuarenta mil cristianos rebeldes en la isla de Kyushu. Con la subida al poder de los Tokugawa y con su estado altamente policial, prácticamente todas las clases sociales empleaban pequeños grupos de ninja contra miembros de otras clases, e incluso dentro de una clase, algunos individuos los empleaban contra cualquier persona del clan que se opusiera a ellos.
Las familias de ninja constituían un microcosmos estrechamente unido y bien integrado en grupos más grandes (según el modelo antiguo de clan). Había unos líderes (jonin) que formulaban los planes, negociaban las alianzas y estipulaban los contratos, etc., con los sub-líderes (chunin) y los agentes (genin) los ejecutaban fielmente. Estos grupos formaban unos gremios mayores con territorios propios y obligaciones especializadas, todo ello defendido celosamente. Un hombre raramente se unía a un grupo para convertirse en ninja, normalmente tenía que haber nacido dentro de la profesión. Las artes, técnicas y armas de cada familia, de cada grupo se tenían en estricto secreto, siendo transmitidos normalmente sólo de padres a hijos e incluso entonces con la mayor prudencia.
El descubrir los secretos del ninja a personas no autorizadas significaba la muerte bien a manos de uno mismo o de otro ninja que dejaría detrás sólo un cadáver para el que se apoderó del asunto.Por consiguiente, los libros y documentos (torimaki) relacionados con la herencia, las artes y las técnicas del ninjutsu eran considerados tesoros secretos de la familia y cada generación tenía la responsabilidad de conservarlos y transmitirlos a la siguiente. Contenían instrucciones referentes a aquellas técnicas de combate con las que el propio ninja se tenía que familiarizar y que tenía que dominar (incluyendo las artes marciales tradicionales del país: el tiro con arco y el manejo de la lanza y de la espada). Los ninja a su vez adaptaron inteligentemente el uso de estas artes para que sirvieran para sus objetivos poco limpios. Por ejemplo, utilizaban un arco corto (yumi) que se montaba fácilmente en lugar del arco largo del guerrero, y también idearon métodos para reducir una lanza de forma telescópica, con unos resultados sorprendentes cuando de repente se extendía completamente. Los miembros de la ryu Gyokushin, una escuela del ninjutsu, destacaron por utilizar métodos no ortodoxos para utilizar la lanza (bisento), la cual podía tener dimensiones espectaculares y formas extrañas de la hoja. Por último, las espadas y hojas de todo tipo eran utilizadas en los extremos de distintos palos plegables a los que se unían cadenas para recuperarlos rápidamente. Muchas veces, las hojas se sacaban por medio de resortes ocultos o simplemente se tiraban con la mano según las técnicas del shurikenjutsu. Los ninja también dominaban las técnicas del iaijutsu, lo que les permitía desenvainar las espadas o las dagas a la velocidad de un rayo, la ryu Fudo, otra escuela del ninjutsu durante el Japón feudal, era considerada sumamente superior en el desarrollo de esta determinada clase de habilidad con las espadas. Las cuales eran desarrolladas y utilizadas especialmente para derrotar a los Samurai único openente de altura para estos gerreros, los cuales tenian técnicas similares de combate; pero siendo que el ninja poseia técnicas de pelea en grupo utilización de las mas diversas armas y entrenamiento exastivo, que le dieron al ninja una importante ventaja sobre el honoroso y aguerrido samurai.
Además Comprendían su arsenal cerbatanas (fukiya), cuchillos (tanto) y ganchos con cuerdas (kaginawa), garrotes (bo), distintos pinchos (tonki), manoplas con púas de metal (shuko), un amplio surtido de hojas pequeñas (shuriken), en las que iban incluidas puñales, dardos, discos en forma de estrella, etc.
Las shuriken o armas "innecesarias" las guardaban normalmente en una banda que contenía hasta cinco armas arrojadizas mortales y que se podían tirar con una sucesión rápida desde cualquier posición, con cualquier tipo de luz y desde distintas distancias. Al parecer, se agruparon todas las formas de lanzar las shuriken alcanzando el nivel de un arte desarrollado (shurikenjutsu). Incluso los miembros de la clase de los guerreros estudiaron sus técnicas para poder utilizar con una mayor exactitud y eficacia sus espadas cortas (wakizashi), dagas (tanto) y cuchillos (como el ko-gatana y kozuka) en distancias largas. Las shuriken podían también estar forjadas como un disco en forma de estrella con puntas afiladas que salían de un centro compacto. Estas estrellas afiladas, que a veces se denominaban shaken, se tiraban normalmente con un lanzamiento de la muñeca que las enviaba girando hacia el blanco, muchas veces de forma inadvertida hasta que era demasiado tarde. La habilidad de los ninja para penetrar en las fortalezas (casas, castillos, campamentos militares, habitaciones particulares, etc.) se basaba en su conocimiento de la psicología práctica así como en su dominio de una colección impresionante de artilugios para trepar (ganchos con cuerdas, escaleras flexibles, zapatos especiales, palancas, etc.), que podía también utilizar como armas. Además, solía llevar tubos para respirar y pieles hinchables para poder permanecer bajo el agua durante largos períodos de tiempo o para cruzar con relativa facilidad los fosos de los castillos, los lagos o pantanos. Los ninja, que con frecuencia eran unos hábiles químicos (yogen jutsu). usaban muchas veces dardos envenenados, tubos que echaban ácido, granadas que producían destellos, bombas de humos, etc., adaptando inteligentemente los descubrimientos chinos de la química y los inventos de explosivos para sus necesidades particulares. Después de la llegada de los portugueses, incluso utilizaron armas de fuego; estas armas junto con los abrojos que dejaban tras ellos cuando se escapaban, contribuyeron a su destreza para evitar su captura ralentizando, cegando, matando, paralizando o simplemente sorprendiendo a sus perseguidores.
Entre los métodos de combate sin armas que dominaban predominaba el jujutsu, en su forma más utilitaria y práctica. Sin embargo, las escuelas de ninjutsu también se especializaron en determinados sistemas de violencia raramente encontrados en otras partes. Los ninja de la ryu Gyokko, por ejemplo, eran expertos en la utilización mortal del dedo pulgar y de los otros dedos contra los centros vitales (kyusho) del cuerpo humano. Este determinado método se conocía como yubijutsu. Los alumnos de la ryu Koto eran expertos sobre todo en romper huesos (koppo). De todo lo expuesto, parece obvio que un ninja era un enemigo verdaderamente peligroso, especializado y preparado para enfrentarse con eficacia e implacablemente a todas las dimensiones posibles del combate con o sin armas. Su total control corporal y variedad de las posibilidades musculares solía ser asombroso. Además del entrenamiento en las diversas artes mencionadas anteriormente, al parecer era capaz de trepar muros y acantilados escarpados (shoten no jutsu) con la ayuda de cierto equipo, de controlar su respiración bajo el agua y el latido de su corazón bajo el escrutinio enemigo, saltar desde grandes alturas (muros, etc.), desatarse de ataduras y cadenas (ha jutsu), caminar o correr distancias largas, permanecer quieto durante horas (incluso durante días, según dicen algunos autores). confundirse entre las sombras, árboles, estatuas, etc., así como hacerse pasar por personas de cualquier clase, pudiendo así moverse libremente incluso en zonas donde había una estricta vigilancia. En este contexto, su conocimiento y dominio de la psicología práctica, como se ha indicado antes, parece que estaba muy desarrollado y se dice que incluía juegos de manos e hipnosis (saiminjutsu), técnicas que pueden haber formado la base de las sorprendentes hazañas de un grupo de ninja... Actualmente podemos encontrar diversas escuelas modernas de ninjutsu, las cuales representan en mayor o menor medida la mayoría de las artes que caracterizaban a estos increíbles guerreros feudales, siempre alejadas, eso sí, del aspecto oscuro, siniestro y de violencia que rodeaba la supervivencia en aquellos años turbulentos.
link:
fuente
http://es.wikipedia.org/wiki/Samur%C3%A1i
Se daba por sentado que los samurai eran muy ilustrados y cultos, y con el pasar del tiempo, perdieron sus deberes militares durante el shogunato Tokugawa. Al finalizar la era Tokugawa, los samurái devinieron en funcionarios civiles de los daimyo y sus espadas sólo cumplían propósitos ceremoniales. Las reformas de la restauración Meiji, acaecidas a fines del siglo XIX, abolieron a los samurái como clase militar, tendiendo a un ejército más occidentalizado. En el Japón de nuestros días, aún sobrevive el bushido, el estricto código de los samurái, así como muchos otros aspectos de su estilo de vida.
Armas
Los samurái contaban con un amplio arsenal. Siempre se dice que el alma de un samurái se encontraba en la katana que portaban. En ocasiones, se representa al samurái como un guerrero totalmente dependiente de su katana para combatir. Sin embargo, ésta es una diferencia que guarda relación con la importancia de la ballesta en la Europa medieval y lo que representa una espada para un caballero: se trata más bien de un símbolo de status y no de un arma tan importante para el samurái. Al cumplir los 15 años, en una ceremonia conocida como Genpuku (元服), el niño recibía un nombre de adulto y se convertía en samurái. Esto le daba derecho a portar una katana, aunque ella comúnmente estaba asegurada con cuerdas para evitar su desenvaine accidental. Katana y wakizashi juntos eran conocidos como daisho, que significa, literalmente, grande y pequeña. El hecho de estar sujeta con amarres complicados para evitar el desenvaine accidental se debía a la creencia de que un portador de sables (katana) era un señor dador de vida o muerte; si se desenvainaba un sable se debía usar, y se decía que el alma de un sable reclamaba una víctima en compensación de "haberlo despertado" (desenvainado).
El arma comúnmente utilizada por el samurái era el yumi o arco y mantuvo tal privilegio durante siglos, hasta la llegada de la pólvora y el rifle en el siglo XVI (No obstante muchos samurai se negaban al uso de armas de fuego, ya que lo consideraban un deshonor). Un arco compuesto de estilo japonés era un arma poderosísima. Su tamaño le permitía emplear varios proyectiles, como flechas en llamas o flechas de señalización, con gran precisión en distancias desde 50 hasta 100 metros, así dar exactamente en el blanco no era importante. Se empleaba generalmente de pie tras un tedate , que era un muro de bambú móvil y de gran tamaño, pero también se le podía utilizar mientras se montaba a caballo.
Otra arma del samurái era el wakizashi, espada de menor tamaño que la katana (60 cm aprox.) que utilizaban como arma auxiliar.
También considerada arma importante, el tanto era un cuchillo que servía para proteger el honor de su portador, utilizado para ejecutar el suicidio ritual (Seppuku).
El arma favorita de las esposas de los samurai fue por mucho tiempo la Naginata, que era una especie de cimitarra árabe unida a un poste de unos dos metros.
Historia
Origen de los samurái
En el período Heian, la palabra saburai se empleaba para referirse a los guardias del palacio imperial que portaban espadas. Los saburai, antecesores de lo que actualmente conocemos como samurái, contaban con el auspicio de un señor a quien servían y éste les proveía con el equipo necesario. Además, a los saburai se les obligaba a mejorar sus habilidades marciales permanentemente.
Sin embargo, las verdaderas tropas del emperador eran apenas grupos de conscriptos asignados a las distintas provincias del Japón para enfrentar guerras o rebeliones. Se basaban en las tropas continentales chinas y estaban conformadas por un tercio de los hombres adultos capaces de trabajar. Sin embargo, a diferencia de las tropas de palacio, cada soldado debía proveerse por su cuenta de equipo y sustento.
A principios del período Heian, aproximadamente a fines del siglo VIII y en los primeros años del siglo IX, el emperador Kammu buscó la consolidación y expansión de su imperio en la región septentrional de Honshu. Envió a sus tropas a someter la rebelión de los Enishi (antecesores de los Ainu), lo que fracasó debido a la falta de motivación y disciplina de combate de los soldados. Entonces, el emperador presentó el título de shogun y empezó a delegar el sometimiento de los Enishi a los poderosos clanes regionales.
Estos clanes se derivaron de los grupos de granjeros que, debido a la tiranía de los magistrados designados por el imperio para gobernar los territorios y recolectar impuestos, decidieron seguir la vía armada y protegerse. Con entrenamiento en equitación y arquería, el emperador les convirtió en la fuerza que empleaba únicamente para someter a los rebeldes, mientras las tropas imperiales eran disueltas por completo. Ya a mediados del período Heian, adoptaron las armas y armaduras de estilo japonés y sentaron las bases del bushido.
Durante las etapas posteriores del período feudal, la era en que los samurái dominaron, el título de yumitori ("arquero"

se mantuvo como un grado honorífico para los guerreros resueltos, a pesar de la importancia que había adquirido la esgrima. Kyujutsu, la Arquería japonesa, aún es parte importante de Hachiman, el dios de la guerra.
El shogunato Kamakura y el auge de los samurái
Originalmente, estos guerreros eran apenas mercenarios al servicio del emperador y los clanes nobiliarios (kuge). Sin embargo, lograron amasar el poder necesario para, finalmente, usurpar el mando al emperador y establecer el primer gobierno regido por los samurái.
Dado que los clanes regionales se reunieron y aunaron hombres y recursos, constituyeron una jerarquía centrada en el toryo o jefe. El jefe era un pariente lejano del emperador y el miembro de menor rango de una de las tres familias nobles: los Fujiwara, los Minamoto o los Taira. Si bien originalmente eran enviados a las provincias durante un período fijo de cuatro años para ejercer como magistrados, los toryo no regresaban a la capital al fin de su período, por lo que sus hijos heredaban sus puestos y continuaban liderando los clanes para someter las rebeliones que se levantaron por todo el Japón desde mediados a fines del período Heian.
El shogunato Tokugawa
Durante la era Tokugawa, los samurái se convirtieron cada vez más en miembros de la corte, burócratas y administradores, en detrimento de su rol de guerreros. El daisho se transformó en un emblema de poder, perdiendo su rol de arma de uso diario. Aún tenían derecho a matar al vasallo que no le tratara con el debido respeto; sin embargo, se desconoce cuan comúnmente era empleado este derecho. Cuando el gobierno central obligó a los daimyos a disminuir el número de sus tropas, los ronins se transformaron en un problema social.
La Restauración Meiji
La última aparición del samurai original consistía en 1867 cuando los samurais de las provincias de Choshu y Satsuma derrotaron a las fuerzas del shogunado a favor del gobierno del emperador con la Guerra Boshin (1868-1869). Las dos provincias eran las tierras del daimyo que se rindió a Ieyasu después de la Batalla de Sekigahara (1600).
Otras fuentes afirman que el último conflicto de samurai era en 1877, durante la Rebelión de Satsuma en la Batalla de Shiroyama. Este conflicto tenía su génesis en el levantamiento anterior para derrotar al shogunado Tokugawa, conduciendo a la Restauración Meiji.
El gobierno recién formado instituyó cambios radicales, apuntados a reducir el poder de las esferas feudales, incluso la Satsuma, y la disolución del estado samurai. Esto condujo al levantamiento liderado por Saigo Takamori.
El emperador Meiji abolió el derecho del samurai de ser la única fuerza armada a favor de un ejército más moderno y de estilo occidental. El samurai se hizo Shizoku (士族) quién retuvo algunos de sus sueldos, pero el derecho de llevar puesta una katana en público fue abolido finalmente junto con el derecho de reducir a plebeyos que les faltaron el respeto. El samurai finalmente llegó a su fin después de cientos de años de goce de su estado, sus poderes, y su capacidad de formar el gobierno de Japón. Sin embargo, la regla del estado por la clase militar no estaba todavía terminada.
Tras la restauración
En la definición como deber ser un Japón moderno, los miembros del gobierno Meiji decidieron seguir los pasos del Reino Unido y Alemania, basando el país en el concepto "de la nobleza obliga." Los samuráis no debían ser una fuerza política conforme al nuevo orden.
Con las reformas de Meiji a finales del siglo XIX, la clase de samurai fue abolida y fue reemplazado por un ejército nacional de estilo occidental. Los Ejércitos japoneses Imperiales fueron reclutados, pero muchos samuráis se ofrecieron para ser soldados y muchos avanzados para ser entrenado como oficiales. La mayor parte de la clase de oficial de Ejército Imperial era del origen de samurai y ellos fueron muy motivados, disciplinados y excepcionalmente entrenados.
Los samuráis eran muchos de los primeros estudiantes de intercambio, no directamente porque ellos eran samurai, pero porque muchos de ellos eran eruditos alfabetizados e instruidos. Algunos de estos estudiantes comenzaron escuelas privadas para enseñanzas superiores, mientras muchos samuráis tomaron plumas en vez de armas y se hicieron reporteros y escritores, estableciendo compañías de periódicos, y los otros entraron en servicios gubernamentales.
Filosofía
Los samurai se regían por un estricto código ético conocido como el código del Bushido. En él el honor y la fidelidad a su señor contenían los valores más altos de un samurai. Debían ser totalmente fieles al emperador, aunque esto suponga dar su propia vida. De hecho, una prueba que hacía el emperador a los samurais de los que desconfiaba, era ordenarles el suicidio. También ellos seguían unos caminos llamados los "caminos de la espada espiritual". Aunque la visión de honorabilidad del samurai muchas veces ha sido bastante idealizada, puesto que no se toma en cuenta, que debido a la devoción que tenían por su código de honor y su espada, caían en actos poco decorosos para un miembro de la nobleza; por citar el caso más común: debido a que el samurai consideraba que su espada era su alma propia, si esta era tocada por otro bushi -aunque fuera de manera accidental- esto suponía un duelo ineludible. Ahora, si quien cometía tal error no pertenecía a la nobleza, esto significaba su inmediata muerte a manos del dueño de la espada.
Bushidō
En la tradición japonesa, el bushidō es un término traducido como "el camino del guerrero". Muchos samurái (o bushi) entregaban sus vidas al bushidō, un código estricto que exigía lealtad y honor hasta la muerte. Si un samurái fallaba en mantener su honor podía recobrarlo practicando el seppuku (suicidio ritual).
El bushidō es un código ético particular. En su forma más pura, el bushidō exige a sus practicantes que miren efectivamente hacia atrás al presente desde el momento de su propia muerte, como si ya estuvieran muertos. Esto es particularmente verdadero en las formas más tempranas del bushidō o budō.
Las férreas doctrinas que se desprenden del bushidō propiciaron el trato brutal y denigrante que las autoridades japonesas otorgaron a los prisioneros de guerra, tanto civiles como militares, durante la Segunda Guerra Mundial. Una de las cosas que enseña el bushido es el absoluto desprecio por el enemigo que se rinde, puesto que esto es un deshonor que hace preferible la muerte.
Occidente ve con romanticismo esta filosofía así como lo hace con muchas otras nacidas en oriente (el budismo bajo muchas de sus formas y escuelas). No obstante, muchos maestros de hoy ven el bushido actual como una forma evolucionada de su original propósito guerrero; el maestro Morihei Ueshiba, también conocido como O'Sensei divulgó un nuevo estilo de ver el bushido donde el combate puede entenderse como una forma de vida armónica a través del aikido o camino de la energía en armonía. En esta arte marcial la filosofía del bushido se funde con un pensamiento más civilizado, donde la tolerancia es una estrategia y a la vez una forma complementaria y fluida de combate, la que permite conocer al oponente venciéndolo en su propio terreno y sin causar daño físico, con el consiguiente respeto que puede llegar a significar en la mente de un "enemigo" racional, todo esto sin dejar de ser bushido.
El bushido visto desde el punto de vista del aikido funda su base en la idea de que un samurái podía vencer a un enemigo sólo con estrategia e inteligencia y sin necesidad de desenvainar la espada.
Siete virtudes
En su forma original, se reconocen en el bushidō siete virtudes asociadas:
• 義 - Gi - Rectitud (decisiones correctas)
Sé honrado en tus tratos con todo el mundo. Cree en la justicia, pero no en la que emana de los demás, sino en la tuya propia. Para un auténtico samurái no existen las tonalidades de gris en lo que se refiere a honradez y justicia. Sólo existe lo correcto y lo incorrecto.
• 勇 - Yuu - Coraje
Álzate sobre las masas de gente que temen actuar. Ocultarse como una tortuga en su caparazón no es vivir. Un samurái debe tener valor heroico. Es absolutamente arriesgado. Es peligroso. Es vivir la vida de forma plena, completa, maravillosa. El coraje heroico no es ciego. Es inteligente y fuerte. Reemplaza el miedo por el respeto y la precaución.
• 仁 - Jin - Benevolencia
Mediante el entrenamiento intenso el samurái se convierte en rápido y fuerte. No es como el resto de los hombres. Desarrolla un poder que debe ser usado en bien de todos. Tiene compasión. Ayuda a sus compañeros en cualquier oportunidad. Si la oportunidad no surge, se sale de su camino para encontrarla.
• 礼 - Rei - Respeto
Los samuráis no tienen motivos para ser crueles. No necesitan demostrar su fuerza. Un samurái es cortés incluso con sus enemigos. Sin esta muestra directa de respeto no somos mejores que los animales. Un samurái recibe respeto no solo por su fiereza en la batalla, sino también por su manera de tratar a los demás. La auténtica fuerza interior del samurái se vuelve evidente en tiempos de apuros.
• 誠 - Makoto - Honestidad, Sinceridad absoluta
Cuando un samurái dice que hará algo, es como si ya estuviera hecho. Nada en esta tierra lo detendrá en la realización de lo que ha dicho que hará. No ha de "dar su palabra" no ha de "prometer", el simple hecho de hablar ha puesto en movimiento el acto de hacer. Hablar y hacer son la misma acción.
• 名誉「名譽」 - Meiyo - Honor
El auténtico samurái sólo tiene un juez de su propio honor, y es él mismo. Las decisiones que tomas y cómo las llevas a cabo son un reflejo de quién eres en realidad. No puedes ocultarte de ti mismo.
• 忠 - Chuu - Lealtad
Haber hecho o dicho "algo", significa que ese "algo" le pertenece. Es responsable de ello y de todas las consecuencias que le sigan. Un samurái es intensamente leal a aquellos bajo su cuidado. Para aquellos de los que es responsable, permanece fieramente fiel. Las palabras de un hombre son como sus huellas; puedes seguirlas donde quiera que él vaya.
Kamikaze
El bushido fue también la base espiritual para aquellos soldados que realizaron ataques kamikaze durante la Segunda Guerra Mundial. Por esta razón muchas artes marciales con raíces en el bushidō fueron prohibidas durante la ocupación estadounidense tras la guerra.
Kendo
El arte marcial moderno conocido como kendō tiene su base filosófica en el bushidō y, en particular, su objetivo principal: "un corte, una muerte". A diferencia de otras artes marciales, el contacto extendido o múltiples ataques son desaconsejados, prefiriéndose golpes únicos y limpios al cuerpo o la cabeza.
Ninja
Los ninja, o shinobi, fueron "agentes" de élite, los cuales se creian asesinos a sueldo, siendo que en realidad eran personas que intentavan proteger sus tierras del avance del régimen feudal. japoneses contratados para misiones específicas, instruidos en el antiguo arte del ninjutsu (literalmente "El Arte del Sigilo"

un arte marcial consistente principalmente en una exhaustiva recopilación de técnicas de espionaje, confusión, combate con armas tradicionales de la época y muy particularmente, recolección de información. En misiones nocturnas, donde se requeria llegar (y salir) sin ser vistos, los ninja solían vestir de colores oscuros, cubiertos completamente (Shinobi Shozoku), salvo la zona de los ojos y nariz que era untada con una mezcla de carbón y polvos finos que opacaban la piel. Para otras misiones podían recurrir al método del disfraz. Sus armas de preferencia eran los shuriken, cuchillas metálicas ideales para lanzar, los kunai, puñales de doble uso (arrojadizo y sajante), el ninjato, que era la espada del ninja, de hoja más corta y recta y un mango más largo que la katana y por usar una enorme variedad de armas y artefactos especialmente diseñados para sus fines.
Los ninja, entonces, eran principalmente campesinos entrenados en el llamado "arte del la perseverancia", y su tarea principal era proteger su nación y familia, encargandose de misiones en las cuales era fundamental la discreción, la eficiencia y el subterfugio. Su rol era similar al que desempeñan los comandos en ejércitos modernos. Durante las largas eras de guerras civiles en Japón, los ninja solían organizarse en clanes y ofrecer sus servicios a los Señores, solo en casos particulares feudales. El mito dice que los ninja no tenían escrúpulo ninguno a la hora de actuar, pero en realidad seguían los preceptos de un código de honor muy elaborado, el ninpo, similar en su manera al bushido de los samurai, que regía paso por paso la manera de actuar de los guerreros. Tanto el ninpo como el mismo concepto del ninjutsu provienen de las antiguas técnicas de espionaje chinas, consideradas en su día como las mejores del mundo. El mayor punto fuerte de los Ninja era la creencia popular de su falta de fortaleza, siendo que en realidad tenian un especializado sistema de combate, apto para enfrentarse, inclusive, a varios oponentes juntos.
Tras la unificación de Japón, las bondades de los ninja fueron descubiertas por shogunes y emperadores, y fue entonces cuando los ninja pasaron a ser considerados una especie de servicio de inteligencia del gobierno.
Hay una gran leyenda romántica creada alrededor de los ninja, en parte por culpa de la comercialista visión occidental y en parte por culpa de la sociedad japonesa feudal, que consideraba a los ninja como seres semifantásticos (Tengu) capaces de conseguir cualquier proeza, rumores que los ninja no solían tomarse la molestia de desmentir. Sin embargo, parte de la leyenda es cierta; desde la más tierna infancia (3 o 4 años) los guerreros ninja eran entrenados físicamente hasta la extenuación. Cuando un shinobi llegaba a la edad necesaria para entrar en combate, ya era capaz de disfrazarse y fundirse con la multitud a la perfección, de esconderse hasta volverse casi invisible en las sombras, de caminar por tejados sin ser visto y de avanzar en campo abierto saltando de árbol en árbol sin tocar el suelo, entre otras cosas.
Los ninjas al ser casi invisibles en la oscuridad, dificiles de cazar, rapidez en sus deplazamientos y silenciosos a la hora de matar, los guardias de los castillos al no poder atraparlos, empezaron a emitir rumores de que los ninjas eran monstruos o fantasmas.
De hecho, la infiltración en los centros y castillos enemigos dio lugar a una determinada sub-especialización del ninjutsu que se conocía como toiri-no-jutsu, mientras que el infiltrarse en las líneas enemigas en tiempos de guerra abierta o de alerta militar llegó a mencionarse de forma especial como chikari-no-jutsu. Las distintas proezas que había que realizar una vez se había llevado a cabo con éxito la infiltración eran tan variadas como las mismas circunstancias estratégicas. Podemos dividir estas proezas o actos en tres categorías principales: primera, recoger un servicio de información por medio del espionaje y todas sus actividades correlacionadas: segunda, asesinato, subversión y destrucción de las defensas enemigas: y tercera, acción en el campo de batalla incluyendo operaciones de combate casi de todas las formas, que iban desde un enfrentamiento abierto hasta una emboscada (bien fuera contra una víctima indefensa o contra un señor fuertemente protegido). Las grandes organizaciones de familias de ninja que se especializaron en tales tareas, generalmente estaban disponibles al mejor postor. Parece ser que como espías los ninja hicieron su primera aparición notable durante el siglo VI, con un patrón de sangre real, el príncipe regente Shotoku (574-622 d. de C). Muchas veces los contrataban los monjes guerreros de las montañas, los temibles yamabushi, que lucharon tanto contra los ejércitos imperiales al final del periodo de Heian como con los de la creciente clase militar (buke).Los fuertes gremios de los ninja llegaron a ser inamovibles en Kyoto, prácticamente dominado por ellos durante la noche, y sus escuelas proliferaron de tal forma que había por lo menos veinticinco centros principales durante el período Kamakura. La mayoría de estos centros estaban situados en las provincias de Iga y Koga y la concentración de estos peligrosos luchadores tuvo que ser aplastada repetidas veces por diversos líderes que trataban de hacerse con el control del gobierno central. Se cuenta que Oda Nobunaga empleó cuarenta y seis mil soldados contra Sandayu en pleno, destruyendo en el proceso a cuatro mil ninja. El último empleo impresionante de estos luchadores en el campo de batalla fue al parecer en la guerra de Shimabara (1637), contra cuarenta mil cristianos rebeldes en la isla de Kyushu. Con la subida al poder de los Tokugawa y con su estado altamente policial, prácticamente todas las clases sociales empleaban pequeños grupos de ninja contra miembros de otras clases, e incluso dentro de una clase, algunos individuos los empleaban contra cualquier persona del clan que se opusiera a ellos.
Las familias de ninja constituían un microcosmos estrechamente unido y bien integrado en grupos más grandes (según el modelo antiguo de clan). Había unos líderes (jonin) que formulaban los planes, negociaban las alianzas y estipulaban los contratos, etc., con los sub-líderes (chunin) y los agentes (genin) los ejecutaban fielmente. Estos grupos formaban unos gremios mayores con territorios propios y obligaciones especializadas, todo ello defendido celosamente. Un hombre raramente se unía a un grupo para convertirse en ninja, normalmente tenía que haber nacido dentro de la profesión. Las artes, técnicas y armas de cada familia, de cada grupo se tenían en estricto secreto, siendo transmitidos normalmente sólo de padres a hijos e incluso entonces con la mayor prudencia.
El descubrir los secretos del ninja a personas no autorizadas significaba la muerte bien a manos de uno mismo o de otro ninja que dejaría detrás sólo un cadáver para el que se apoderó del asunto.Por consiguiente, los libros y documentos (torimaki) relacionados con la herencia, las artes y las técnicas del ninjutsu eran considerados tesoros secretos de la familia y cada generación tenía la responsabilidad de conservarlos y transmitirlos a la siguiente. Contenían instrucciones referentes a aquellas técnicas de combate con las que el propio ninja se tenía que familiarizar y que tenía que dominar (incluyendo las artes marciales tradicionales del país: el tiro con arco y el manejo de la lanza y de la espada). Los ninja a su vez adaptaron inteligentemente el uso de estas artes para que sirvieran para sus objetivos poco limpios. Por ejemplo, utilizaban un arco corto (yumi) que se montaba fácilmente en lugar del arco largo del guerrero, y también idearon métodos para reducir una lanza de forma telescópica, con unos resultados sorprendentes cuando de repente se extendía completamente. Los miembros de la ryu Gyokushin, una escuela del ninjutsu, destacaron por utilizar métodos no ortodoxos para utilizar la lanza (bisento), la cual podía tener dimensiones espectaculares y formas extrañas de la hoja. Por último, las espadas y hojas de todo tipo eran utilizadas en los extremos de distintos palos plegables a los que se unían cadenas para recuperarlos rápidamente. Muchas veces, las hojas se sacaban por medio de resortes ocultos o simplemente se tiraban con la mano según las técnicas del shurikenjutsu. Los ninja también dominaban las técnicas del iaijutsu, lo que les permitía desenvainar las espadas o las dagas a la velocidad de un rayo, la ryu Fudo, otra escuela del ninjutsu durante el Japón feudal, era considerada sumamente superior en el desarrollo de esta determinada clase de habilidad con las espadas. Las cuales eran desarrolladas y utilizadas especialmente para derrotar a los Samurai único openente de altura para estos gerreros, los cuales tenian técnicas similares de combate; pero siendo que el ninja poseia técnicas de pelea en grupo utilización de las mas diversas armas y entrenamiento exastivo, que le dieron al ninja una importante ventaja sobre el honoroso y aguerrido samurai.
Además Comprendían su arsenal cerbatanas (fukiya), cuchillos (tanto) y ganchos con cuerdas (kaginawa), garrotes (bo), distintos pinchos (tonki), manoplas con púas de metal (shuko), un amplio surtido de hojas pequeñas (shuriken), en las que iban incluidas puñales, dardos, discos en forma de estrella, etc.
Las shuriken o armas "innecesarias" las guardaban normalmente en una banda que contenía hasta cinco armas arrojadizas mortales y que se podían tirar con una sucesión rápida desde cualquier posición, con cualquier tipo de luz y desde distintas distancias. Al parecer, se agruparon todas las formas de lanzar las shuriken alcanzando el nivel de un arte desarrollado (shurikenjutsu). Incluso los miembros de la clase de los guerreros estudiaron sus técnicas para poder utilizar con una mayor exactitud y eficacia sus espadas cortas (wakizashi), dagas (tanto) y cuchillos (como el ko-gatana y kozuka) en distancias largas. Las shuriken podían también estar forjadas como un disco en forma de estrella con puntas afiladas que salían de un centro compacto. Estas estrellas afiladas, que a veces se denominaban shaken, se tiraban normalmente con un lanzamiento de la muñeca que las enviaba girando hacia el blanco, muchas veces de forma inadvertida hasta que era demasiado tarde. La habilidad de los ninja para penetrar en las fortalezas (casas, castillos, campamentos militares, habitaciones particulares, etc.) se basaba en su conocimiento de la psicología práctica así como en su dominio de una colección impresionante de artilugios para trepar (ganchos con cuerdas, escaleras flexibles, zapatos especiales, palancas, etc.), que podía también utilizar como armas. Además, solía llevar tubos para respirar y pieles hinchables para poder permanecer bajo el agua durante largos períodos de tiempo o para cruzar con relativa facilidad los fosos de los castillos, los lagos o pantanos. Los ninja, que con frecuencia eran unos hábiles químicos (yogen jutsu). usaban muchas veces dardos envenenados, tubos que echaban ácido, granadas que producían destellos, bombas de humos, etc., adaptando inteligentemente los descubrimientos chinos de la química y los inventos de explosivos para sus necesidades particulares. Después de la llegada de los portugueses, incluso utilizaron armas de fuego; estas armas junto con los abrojos que dejaban tras ellos cuando se escapaban, contribuyeron a su destreza para evitar su captura ralentizando, cegando, matando, paralizando o simplemente sorprendiendo a sus perseguidores.
Entre los métodos de combate sin armas que dominaban predominaba el jujutsu, en su forma más utilitaria y práctica. Sin embargo, las escuelas de ninjutsu también se especializaron en determinados sistemas de violencia raramente encontrados en otras partes. Los ninja de la ryu Gyokko, por ejemplo, eran expertos en la utilización mortal del dedo pulgar y de los otros dedos contra los centros vitales (kyusho) del cuerpo humano. Este determinado método se conocía como yubijutsu. Los alumnos de la ryu Koto eran expertos sobre todo en romper huesos (koppo). De todo lo expuesto, parece obvio que un ninja era un enemigo verdaderamente peligroso, especializado y preparado para enfrentarse con eficacia e implacablemente a todas las dimensiones posibles del combate con o sin armas. Su total control corporal y variedad de las posibilidades musculares solía ser asombroso. Además del entrenamiento en las diversas artes mencionadas anteriormente, al parecer era capaz de trepar muros y acantilados escarpados (shoten no jutsu) con la ayuda de cierto equipo, de controlar su respiración bajo el agua y el latido de su corazón bajo el escrutinio enemigo, saltar desde grandes alturas (muros, etc.), desatarse de ataduras y cadenas (ha jutsu), caminar o correr distancias largas, permanecer quieto durante horas (incluso durante días, según dicen algunos autores). confundirse entre las sombras, árboles, estatuas, etc., así como hacerse pasar por personas de cualquier clase, pudiendo así moverse libremente incluso en zonas donde había una estricta vigilancia. En este contexto, su conocimiento y dominio de la psicología práctica, como se ha indicado antes, parece que estaba muy desarrollado y se dice que incluía juegos de manos e hipnosis (saiminjutsu), técnicas que pueden haber formado la base de las sorprendentes hazañas de un grupo de ninja... Actualmente podemos encontrar diversas escuelas modernas de ninjutsu, las cuales representan en mayor o menor medida la mayoría de las artes que caracterizaban a estos increíbles guerreros feudales, siempre alejadas, eso sí, del aspecto oscuro, siniestro y de violencia que rodeaba la supervivencia en aquellos años turbulentos.
link:
fuente
http://es.wikipedia.org/wiki/Samur%C3%A1i