Viendo la imagen nos hacemos una perfecta idea de lo que el diseñador Aarong Tang tenía en mente.
Con esta escalera se consiguen dos cosas: privacidad y ahorro de espacio. Privacidad porque, en cierto modo, se restringe el acceso al piso superior y ahorro de espacio… bueno, esto es evidente. La escalera funciona con pistones que facilitan la tarea de abrirla y cerrarla, así que puede ser colocada por una sola persona. Cuando se abre, los pistones de los escalones se accionan uno a uno, sucesivamente, creando un bonito efecto. Y cuando se cierra, se queda incrustada en la pared.
Una idea muy original aunque peligrosa. No me imagino volviendo de fiesta con un buen pedal e intentando montar la escalera.