Jörg Haider es un político austriaco del partido BZÖ. Nacido en 1950 en Bad Goisern, Austria, Haider está casado y tiene dos hijas.
Entre 1986 y 2000 fue cabeza del partido FPÖ (Freiheitliche Partei Österreichs).
Desde 1989 hasta 1991 y desde 1999 Haider es Gobernador del estado austriaco (Bundesland) sureño de Carintia (Kärnten). Político de postura conservadora nacionalista, conocido en la esfera política por sus tendencias discriminatorias y en particular anti-migrante. Llega a gobernador por medio del FPÖ (Freiheitliche Partei Österreichs), el Partido de la Libertad de Austria. En el año 1999 se convierte en candidato importante a Bundeskanzler (Primer Ministro) para el 2000, pero la Unión Europea exige a Austria cancelar su nominación debido a sus tendencias de ultra-derecha, hecho que se efectúa, y que de no haberse dado así sería muy probablemente el actual Primer Ministro austriaco. Actualmente el Primer Ministro es Wolfgang Schüssel, del ÖVP (Österreichische Volkspartei), el Partido Popular Austriaco, y llega gracias a una coalición con el FPÖ de Haider, misma que hasta ahora gobierna el país.
En 2005 Haider fundó el partido BZÖ para demarcarse del gobierno federal de Austria. Después de las elecciones federales en 2006, el FPÖ y el BZÖ están en el parlamento a Viena.
Haider era amigo de Saddam Hussein.
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El ascenso al Poder del nazi Jörg Haider en Austria una cuña del mismo palo afilada por EE.UU. e Inglaterra como parte conflictos y contradicciones frente a la Unión Europea
Cuando se conocen en detalles y paso a paso tanto la carrera como los hechos acaecidos alrededor del líder nazi de Austria Jörg Haider, se tiene la impresión de que allí hay algo raro y que mueve a sospechas.
El nuevo gobierno austríaco lo encabeza el nazi Haider tras lograr su partido un 27% de votos en las últimas elecciones parlamentarias.
En ese acontecimiento no hubo nada casual, parece que hubo empeño deliberado de fuerzas internacionales en no dejar cabos sueltos y que, hacia el seno de la Unión Europea, los conflictos y los obstáculos habrán de alejar las esperanzas de que ese pacto imperialista regional, que puja por ser el otro polo de hegemonía mundial, esté en condiciones de salir airoso de sus contradicciones y disputas con la superpotencia estadounidense. ¡Qué casualidad!
Si se estudian hechos, como la forma en que Jörg Haider, hijo de un zapatero nazi y de otra pobrete nazi, recibe herencias millonarias en bosques y otras riquezas que fueron arrebatadas a los judíos durante el período hitleriano, pasando a ser no sólo multimillonario de la noche a la mañana, sino a asumir el control del hasta entonces insignificante partido pro-nazi de Austria, que se reconoce con las siglas FPÖ, para empezar una ascendente carrera política que ahora lo coloca como Primer Ministro y Jefe del gobierno austríaco, en contraposición a toda la Unión Europea y a su plataforma básica, se duda que todo esto fuera obra de la pura casualidad.
El plan, previa y fríamente diseñado, es más que evidente.
Si se observa que, por cierto, en los últimos meses, a la vez que había crecido la aparente cercanía entre Europa y EE.UU., se han intensificado las contradicciones y conflictos entre ambas partes en una franca y cada vez más aguda confrontación por la hegemonía, nadie puede descartar que EE.UU. y su aliado de primer orden dentro del ámbito de la UE, que es Inglaterra, hayan acordado crearle una cuña a la UE, y que, como según dice el refrán, no hay cuña peor que la del mismo palo.
Si el líder del pequeño partido demócrata cristiano Wolfgang Schüssel no hubiese consentido, Haider el nazi hubiese visto frustrado, por lo menos ahora, su sueño de ascender al gobierno.
Ese demócrata cristiano consintió, y con él su partido de bolsillo, gracias a lo cual el nazi Haider pudo llegar a ser Primer Ministro, en tanto el demócrata cristiano pasó a ser el flamante Canciller austríaco.
De inmediato la UE rompió lanzas contra el nuevo gobierno de los nazis de Austria. Con Bélgica y Francia a la cabeza, que son los principales países que en estos momentos disputan con Inglaterra por el caso Pinochet, la UE dispuso sanciones y cuarentena para Austria y su gobierno. Se suspendieron todos los eventos internacionales programados de antemano a ser efectuados en Austria. Diversos países llamaron de regreso a sus representantes diplomáticos. La prensa europeísta no ha cesado de tronar contra el gobierno del nazi Haider, y no es para menos.
Pero es notorio que tanto desde Inglaterra, que es el principal socio estadounidense en Europa, como de Alemania y desde el gobierno derechista español, sea de donde haya estado emanando la resistencia de diversas modalidades a la campaña contra Haider decretada por la UE.
Así, el británico Peter Ludlow, director del Centro de Estudios Políticos Europeos (CEPS), considera que la UE se precipitó con las sanciones, y las mismas, según difunde éste, no tienen "fácil concreción" y concitan la animadversión de un país, que es precisamente el sancionado. Ludlow subraya e insiste confesando sus preferencias: "Con la entrada de Haider en escena la ampliación despertará más escepticismo, al tiempo que favorecerá la confianza de la extrema derecha austríaca de ganar más votos" nacionalistas como respuesta a la "injerencia europea", a la vez que lanza mordaces críticas contra Francia y Bélgica.
Inscríbanse dentro de este contexto las simpatías y complacencia del ministro de Justicia inglés Straw hacia el genocida nazi chileno, Augusto Pinochet, que ha contado con el apoyo de Abel Matute y el gobierno español de Az.
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JÖRG HAIDER
Un xenófobo declarado
Saltó a la fama cuando su partido, el Liberal, se colocó en segunda posición en las últimas elecciones legislativas austriacas (3 de octubre de 1999). Y, entonces, desde esta plataforma exigió la entrada en el Gobierno federal de Viena. Lo logró. Hasta aquí todo hubiera sido absolutamente normal en democracia si no resultara que el Partido Liberal (FPÖ) es una formación política de ultraderecha y que el propio Haider es un xenófobo declarado que ha alabado la política de empleo del III Reich.
Las perlas de Haider son ya famosas: acusó a los inmigrantes del paro y del aumento de la criminalidad y llamó a Chirac «Napoleón de bolsillo». Pero hay muchas otras frases jugosas: «Si la política no se construye sobre principios étnicos, entonces la Humanidad ya no tiene futuro». ¿Les suena?
Lo triste —y preocupante— del asunto es que Haider es un personaje influyente que no tiene ni un pelo de tonto. Sigue ocupando el sillón como gobernador de Carintia, una región austriaca que limita con Eslovenia, y fue capaz de sacar de sus cenizas al FPÖ cuando nadie daba un duro por él.
Su éxito se ha debido, en cierta medida, a su discurso populista, camaleónico e incluso contradictorio que prometía medidas contra los inmigrantes y la corrupción, seguridad laboral y beneficios sociales.
Nacido en 1950, sus progenitores tuvieron lazos directos con los nazis. Su padre militó en las Juventudes Hitlerianas y en la SA; su madre perteneció a la Liga de Jóvenes Alemanas del partido nacionalsocialista. De ellos probablemente heredó la profunda convicción de que Austria es una «deformación ideológica» y de que, en realidad, los austriacos son étnicamente alemanes.
Con estos antecedentes, no es extraño que la coalición del FPÖ con los socialdemócratas provocara urticaria entre los socios de la Unión Europea. Los Quince relegaron temporalmante —de febrero a septiembre de 2000— al ostracismo al Gobierno de Austria hasta que Haider dejó la presidencia del FPÖ y la situación se calmó.
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REPORTAJE
Jörg Haider entra en el ocaso
Las encuestas pronostican que el partido del líder derechista austriaco quedará fuera del Parlamento en las elecciones de hoy
El populista de derechas Jörg Haider, de 56 años, es el gran ausente en este domingo electoral en Austria. La derecha radical se presenta a las elecciones legislativas dividida en dos partidos: el nuevo Alianza por el Futuro de Austria (BZÖ) de Haider, dirigido por Peter Westenthaler y el Partido Liberal FPÖ, en el que se han quedado los más extremistas, bajo el liderazgo de Heinz Christian Strache.
El declive de Haider ha sido constante desde que fue votado por el 27% del electorado en 1999
El populista de derechas Jörg Haider, de 56 años, es el gran ausente en este domingo electoral en Austria. La derecha radical se presenta a las elecciones legislativas dividida en dos partidos: el nuevo Alianza por el Futuro de Austria (BZÖ) de Haider, dirigido por Peter Westenthaler y el Partido Liberal FPÖ, en el que se han quedado los más extremistas, bajo el liderazgo de Heinz Christian Strache. Este discípulo de Haider le ha quitado el show a su antiguo mentor.
Strache, de 36 años, conquista votos imitando al polémico Haider con un estilo populista muy parecido y los mismos argumentos xenófobos. En su último acto público ayer viernes, se congregaron unos 2.500 entusiastas en torno a Strache, mientras que en el centro de Viena, el candidato Westenthaler, no reunió más de 400 simpatizantes del BZÖ. Los sondeos pronostican al Partido Liberal más de un 10% de los votos, mientras que la Alianza de Haider está a riesgo de no alcanzar el mínimo del 4% para ingresar en el parlamento.
Algunos politólogos adjudican al canciller Wolfgang Schüssel, del Partido Popular -que desde el año 2000 gobierna Austria en coalición con la derecha haideriana- el mérito de haber estrangulado políticamente a sus socios derechistas en el Gobierno, pero otros niegan esta versión. El comentarista Hans Rauscher señala en el diario Der Standard que "el Haiderismo -movimiento xenófobo, perjudicial para la democracia, incompetente y con residuos nazis- no ha sido domado en absoluto, sino que ha impregnado la genética política de Austria".
El declive de Haider ha sido constante desde que fue votado por el 27% del electorado austriaco en las legislativas de 1999. El carismático populista nacido en 1950 había ganado el voto de los descontentos al monopolizar la oposición contra el anquilosado sistema gubernamental dominado durante décadas por socialdemócratas y conservadores. Por un lado, despertaban simpatías pero también causaban enorme irritación sus provocaciones de tintes racistas, ultranacionalistas y adversas a la política de Bruselas.
Viena vivió las mayores manifestaciones de protesta desde la posguerra, con cientos de miles de manifestantes temerosos por el vuelco político que traía reminiscencias del pasado nazi en el país que vio nacer a Hitler. Austria se convirtió en el primer país de la UE que rompió el consenso de aislar a políticos considerados de ultraderecha cuando, contra las advertencias de todos los Gobiernos de la UE, el líder democristiano Wolfgang Schüssel pactó con los ultranacionalistas la coalición gubernamental que se ha mantenido en el poder hasta hoy.
En consecuencia, en una maniobra sin precedentes, Bruselas sometió al nuevo Gobierno conservador-derechista austriaco a una serie de sanciones diplomáticas que fueron disueltas nueve meses más tarde al ser consideradas "contraproducentes". Haider delegó formalmente la dirección del partido pero continuó llevando las riendas desde su feudo, el estado federado de Carintia, donde es todavía jefe del Gobierno regional.
Más que la política de los derechistas, que contribuyeron a restringir los derechos de los inmigrantes y refugiados, ha causado preocupación el comportamiento de varios políticos del FPÖ, entre los cuales hubo quienes negaron la existencia del Holocausto, así como el mismo Haider, con su acercamiento al dictador iraquí Sadam Husein y sus amistades con el presidente Muammar el Gaddafi y su hijo Saif.
La incompetente gestión y la definitiva secesión de los secuaces de Haider en el Gabinete gubernamental fueron las causas de su rotundo fracaso. Según el politólogo Anton Pelinka, "como partido de Gobierno, el FPÖ fue incapaz de satisfacer las expectativas que había despertado cuando ejercía de oposición fundamental". El primer hundimiento se produjo en 2003, cuando deserciones dentro del FPÖ llevaron a la convocatoria de elecciones anticipadas, de las que salió fortalecido el conservador Schüssel.
Un golpe aún más fuerte fue la rebelión de los miembros más extremistas del FPÖ, que destronaron a Haider y sus seguidores. En lugar de darse por vencido, Haider y sus devotos fundaron en abril de 2005 un nuevo partido carente de perfil, el BZÖ, logrando así permanecer en el Gobierno con los conservadores. Austria llega a estas elecciones en una constelación ambigua: gobernada por el Partido Popular y por el BZÖ que no fue elegido porque no existía en las últimas legislativas, mientras que el populista FPÖ ha pasado a la oposición y es hoy el favorito de los derechistas austriacos.