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Negacionismo del Holocausto....

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Negacionismo del Holocausto

El negacionismo del Holocausto (llamado eufemísticamente como revisionismo del Holocausto por sus partidarios) es una corriente pseudocientífica que tiene la finalidad política de reinterpretar los hechos acaecidos en Europa entre los años 1941 y 1945. En general, estas reinterpretaciones propugnan la negación del asesinato en masa del cual fueron objeto el pueblo judío y otras minorías bajo el Tercer Reich y los países ocupados por éste entre 1933 y 1945.

Los ejes comunes de esta corriente los constituye el rechazo explícito o implícito de que:

* El régimen nacionalsocialista tuviese un plan deliberado de exterminar a los judíos o a otros grupos.
* Hubiesen muerto más de cinco millones de judíos a manos de los nazis y sus aliados.
* Existiesen dispositivos funcionales para el exterminio masivo, tales como las cámaras de gas, en los campos de exterminio.

Se aprecian dos corrientes, al menos en lo que se refiere al tema de la Segunda Guerra Mundial que no se excluyen mutuamente:

* La que no admite que la responsabilidad de esa guerra recae unilateralmente sobre los países del Eje.
* La que cuestiona la realidad sobre el asesinato sistemático de judíos (Holocausto) bajo el régimen de Adolf Hitler, así como la existencia de las cámaras de gas usadas para este fin en los campos de concentración.

Dentro de la que cuestiona la realidad del Holocausto, se identifican dos posturas en función de su grado de negación:

* La que niega totalmente el asesinato masivo y por consecuencia también la existencia de cámaras de gas. La gran mayoría de los negacionistas defiende esta postura.
* La que no niega en totalidad el Holocausto ni las cámaras de gas, pero afirma que Hitler no tenía conocimiento sobre las ejecuciones en masa.

La mayoría de los negacionistas opinan también, de forma implícita o explícita, que el Holocausto sería una estrategia de propaganda inventada por una supuesta conspiración judía, o bien sionista, con el propósito de obtener beneficios a costa de otros pueblos, por lo cual, el negacionismo está considerado como una teoría de conspiración antisemita. Por ello, la negación del Holocausto está perseguida penalmente en varios países europeos incluyendo a Alemania y España, al entenderse como ocultamiento de genocidio con conocimiento, o consentimiento y aprobación del genocidio.

Terminología


Los negacionistas prefieren denominarse con el eufemismo de revisionismo del Holocausto (concepto extraído del revisionismo histórico), en lugar del de negacionismo, por considerarlo despectivo, ya que opinan que esta expresión presupone que no "revisan" los hechos que abordan, sino que los niegan categóricamente, es decir, sin investigaciones, ni pruebas que respalden su postura. Pese a esas objeciones, los historiadores académicos no suelen aceptar el término revisionismo del Holocausto aplicado al negacionismo, con el fin de establecer diferencias con respecto al legítimo revisionismo histórico que, a diferencia del negacionismo, sí se adecua a los estándares académicos, a las pruebas disponibles y a la metodología científica.

En compensación por el uso de este término, los negacionistas se refieren como exterministas o exterminacionistas a aquellos que apoyan o acreditan la historia académica sobre el asesinato premeditado de aproximadamente seis millones de judíos.

Historia

Antecedentes

Los estudios acerca de los argumentos del negacionismo han revelado que el antisemitismo ha sido un importante motor del negacionismo desde sus inicios. Los historiadores sostienen que los primeros negacionistas, fueron los propios nazis, a partir de evidencias documentales de que Heinrich Himmler ordenó a sus oficiales que destruyesen grabaciones, instalaciones y otras evidencias que delataban el exterminio masivo de seres humanos, cuando la derrota de Alemania era inminente y los líderes nazis se percataron de que serían capturados y llevados a juicio. Al finalizar la guerra, muchos de los líderes nazis abandonaron Alemania y comenzaron a promover material de propaganda propiamente negacionista que les exculpase.

Los inicios del negacionismo moderno


Los inicios del negacionismo moderno son algo imprecisos, pero se señalan generalmente en la década de 1960. Se suele mencionar a Paul Rassinier, quien publicó en 1964 The Drama of the European Jews, como el iniciador de esta corriente. Rassinier fue un superviviente de los campos de concentración de Buchenwald y Mittelbau-Dora (donde estuvo preso por sus ideas socialistas). Los revisionistas han continuado citando hasta hoy sus obras como una supuesta investigación académica que cuestiona los hechos aceptados en torno al Holocausto.

Escribió también Le Mensonge d’Ulysse (“La Mentira de Ulises”), donde trata sobre los testimonios de ex-prisioneros de los campos de concentración alemanes. Al escribir este libro, Rassinier creía todavía en la existencia de las cámaras de exterminio, sin embargo, tras realizar presuntas investigaciones, cambió su postura, pasando a opinar que no hubo ejecuciones por gaseamiento. Rassinier opinó también haber buscado durante quince años testigos de los gaseamientos sin éxito y que en los campos, además de contar con atención médica y actividades recreativas, se les remuneraba a los presos por el trabajo forzado.

Sin embargo, los críticos del negacionismo señalan que la visión antisemita de Rassinier condiciona sus opiniones y merma su validez, a la vez que subrayan que ni Buchenwald ni Mittelbau-Dora fueron campos de exterminio, razón por la cual no es extraño que Rassinier no haya visto cámaras de ejecución.

Pese a que Rassinier no aporta ninguna prueba fiable que respalde sus afirmaciones, e ignora la información que las contradice, su influencia sobre los negacionistas permanece porque fue de los primeros negacionistas en proponer que una supuesta vasta conspiración sionista/aliada/soviética falsificó el Holocausto, un tema luego tratado por otros partidarios de esta creencia.

El Informe Leuchter


El Informe Leuchter es el nombre por el cual se conoce a una investigación pericial fraudulenta realizada en 1988 por el norteamericano Frederick A. (Fred) Leuchter, Jr., que decía ser especialista en el diseño y construcción de equipos para ejecución en las cárceles de Estados Unidos aunque posteriormente se demostró que carecía de conocimiento alguno sobre cámaras de gas y fue procesado por ejercer ingeniería sin licencia alguna. El informe fue amañado con el propósito de defender judicialmente a Ernst Zündel, procesado por negación del Holocausto y fomentar el odio racial.

Este documento ha sido la principal herramienta del negacionismo para respaldar su opinión de que en los campos de Auschwitz I, Auschwitz-Birkenau y Majdanek no existieron cámaras de gas destinadas a la ejecución en masa.

Zündel contrató los servicios de Leuchter en 1988 a cambio de 35 000 dólares y se desplazó a Polonia para recoger muestras y tomar imágenes. Sirviéndose de un martillo y un cincel, supuestamente extrajo sin permiso trozos de pared y de suelo de las cámaras de exterminio y de desinsectación. Las muestras obtenidas de forma subrepticia fueron llevadas de vuelta a EE.UU. y entregadas al laboratorio dirigido por el químico estadounidense James Roth, sin ser informado de dónde procedían las muestras, solo que se trataba de un análisis pericial para un juicio.

El informe químico del laboratorio de Roth determinó que las muestras supuestamente extraídas de las cámaras de exterminio contenían un rastro nulo o ínfimo de cianuro, algo que Zündel y Leuchter presentaron como la ratificación material de sus creencias sobre la inexistencia de las cámaras de gas.

Sin embargo, con posterioridad, en una entrevista, el Dr. Roth indicó que el cianuro habría formado una capa extremadamente fina en las paredes, de un grosor de la décima parte de un pelo humano. Leuchter había tomado muestras de un grosor indeterminado y variable. No informado de esto, Roth había pulverizado las muestras enteras, diluyendo drásticamente la capa de cianuro que contenía cada muestra con una cantidad indeterminada de ladrillo, que variaba para cada muestra. Para explicar lo poco fiable de su análisis, Roth ofreció la analogía de que los resultados eran como centrarse en la madera cuando lo que se necesita es analizar la pintura.

A partir del análisis de laboratorio de Roth, Leuchter escribió el informe pericial que le encargó Zündel, concluyendo que no existieron cámaras de gas para ejecuciones en ninguno de los tres campos, que las cámaras de gas ahí encontradas no podrían haber funcionado nunca para realizar ejecuciones y que únicamente servían para la fumigación de parásitos.

Aunque el testimonio oral de Leuchter fue aceptado en el juicio de Zündel, el informe pericial fue rechazado por el Tribunal por su ausencia de acreditación profesional. En octubre de 1990, un tribunal de Massachussets procesó criminalmente a Leuchter por ejercer como ingeniero sin tener licencia. Se supo que no sólo no tenía licencia, sino que no tenía ningún estudio relacionado con la ingeniería ni ninguna otra acreditación profesional, solo un BA en Historia, que acabó en 1964. Admitió no tener ninguna formación ni experiencia en toxicología, biología o química. Se descubrió también que, aunque tenía cierta experiencia en sillas eléctricas e inyecciones letales, no tenía conocimiento alguno sobre cámaras de gas, tal y como había afirmado antes.

Pese a quedar totalmente desacreditado, el informe tuvo gran difusión entre los negacionistas, que creyeron encontrar el respaldo definitivo de sus creencias. Sus críticos, sin embargo, afirmaron la imposibilidad de detectar cianuro cincuenta años después con su método (los análisis que se hicieron al finalizar la guerra sobre los conductos de ventilación evidenciaban cantidades significativas de cianuro), sobre muestras supuestamente obtenidas de cámaras que habían sido derruidas por los nazis y parcialmente reconstruidas después. Leuchter desconocía qué parte había sido reconstruida, por lo que no pudo acreditar si las muestras correspondían a las cámaras de gas originales.

Afirmaciones y opiniones de los negacionistas


La gran mayoría de negacionistas han llegado a las siguientes posturas:

* No habría habido un plan metódico para el exterminio de los judíos durante la Segunda Guerra Mundial.
* No habrían muerto seis millones de judíos durante la guerra: esta sería una cifra tremendamente exagerada y no corresponde con la realidad.
* La gran mayoría de los judíos y otros prisioneros que murieron, habría sido a causa del tifus exantemático transmitido por el piojo.
* No habrían existido cámaras de gas en los campos de concentración. (No se refieren aquí a las cámaras usadas en la desinsectación con el gas Zyklon B para la ropa de los prisioneros, cuya existencia es incuestionable, sino a las cámaras hechas, específica y funcionalmente con el propósito de exterminar a los judíos.)
* No existiría, o al menos no se conserva, ningún documento nacionalsocialista que ordene, decrete o manifieste el asesinato en masa por parte de los nazis o que mencione siquiera las cámaras de gas.
* La “Solución Final al problema judío” no habría significado nada en absoluto la decisión de exterminar al pueblo judío, sino su desplazamiento y reubicación en la isla de Madagascar, para el nuevo asentamiento del Estado de Israel.
* Los negacionistas están de acuerdo que las principales pruebas del genocidio se fundamentarían en testimonios y no en pruebas materiales que demuestren el asesinato en masa.
* No niegan, sin embargo, la persecución de los judíos y otros grupos bajo el régimen de Hitler, la privación de los derechos de los que gozaban, su separación y su deportación a campos de concentración, ni su consecuente padecimiento y muerte por epidemias, incluso la ejecución de algunos judíos y no judíos, bien sea esto por la penalización contra prisioneros que efectuaron actos considerados graves dentro de los campos, o bien simplemente por abuso injusto por parte de algunos oficiales.
* Adolfo Hitler y el nazismo serían inocentes, al menos, del crimen de genocidio contra el pueblo judío.

Técnicas utilizadas por los negacionistas del Holocausto


Los negacionistas políticamente motivados utilizan técnicas para respaldar sus argumentos que no siempre se perciben para los no especialistas. A veces es difícil para un no negacionista distinguir entre ensayos académicos sometidos a la revisión por pares de algunos best sellers sobre historia sin el mínimo rigor académico. Por ejemplo, hasta que David Irving perdió un juicio por libelo contra la historiadora neoyorquina Deborah Lipstadt, que había caracterizado a Irving como negacionista[1] –considerándose probado que Irving era un "falsificador de la historia"–, la opinión pública no reparó en que sus libros estaban al margen de los cánones académicos aceptables.

La distinción entre ambos modos de proceder se basa en las técnicas utilizadas para escribir tales obras. La exactitud y la revisión son fundamentales para los historiadores académicos. Como en cualquier otra disciplina científica, los artículos de los historiadores son sometidos a la revisión por pares. Por el contrario, en lugar de enviar sus obras a publicaciones donde existan tales controles de calidad, los negacionistas reescriben la historia para dar apoyo a una agenda, a menudo política, usando un sinnúmero de falacias lógicas que corroboren sus tesis. A causa de ello, la comunidad de historiadores consideran a estos escritos como defectuosos y no fiables.

De acuerdo al Proyecto Nizkor , algunas de las técnicas retóricas más comunes empleadas por los negacionistas son las siguientes:

* Teorías de conspiración.
* Uso selectivo de hechos. (Omisión de hechos).
* Negación o burla de hechos conocidos.
* Falacias ad ignoratiam, Es decir, pretender que, por el hecho de que algo no se haya probado que es verdad, entonces es falso. (por ello, los historiadores insisten en la importancia de la memoria histórica y estudios históricos).
* Suposición de hechos no probados.
* Invención de hechos.
* Ofuscación de hechos.
* Reclamar un "contra-genocidio", haciendo una confusión entre las víctimas y los verdugos (por ejemplo, el bombardeo de Dresde en la Segunda Guerra Mundial es para los negacionistas un "contra-genocidio", transformando así a los alemanes en víctimas y excluyéndolos de cualquier tipo de responsabilidad moral.
* Falacias de equivocación y non sequitur.
* Apelar a las consecuencias.
* Solicitud excesiva de pruebas (debido a la compleja naturaleza de qué puede considerarse como prueba histórica, lo que difiere de una prueba lógica, los revisionistas con frecuencia piden a los historiadores que demuestren un evento el cual ha sido probado razonablemente por estándares históricos y aceptado como un hecho por la comunidad histórica).
* Apelar al temor o al rencor.
* Falacias de asociación
* Generalización desmesurada (error inductivo).
* Uso de eufemismos atractivos o neutrales para disfrazar hechos desagradables que conciernen a su postura.
* Uso de eufemismos desagradables para describir los hechos opuestos.
* Falacia de justificación de una acción indebida.
* Falacias y ataques ad hominem a quienes discuten sus puntos de vista.
* Conclusiones irrelevantes.
* Declaraciones absurdas.
* Inversión de la culpa. (Acusar a los judíos de provocar el Holocausto)

Relación con movimientos antisemitas y neonazis

La negación del Holocausto está frecuentemente relacionada con movimientos antisemitas y neonazis, como en el caso de Ernst Zündel, ya que éstos comparten la opinión exculpatoria de que Hitler no ordenó genocidio alguno, a la vez de que éste no tuvo lugar.

Sin embargo, no todos los negadores del Holocausto son necesariamente nacionalsocialistas o antisemitas. Joseph Burg, pese a ser judío, fue asesor y defensor del neonazi Zündel en su juicio de 1988, lo mismo que David Cole, (quien fue llamado traidor por la Liga de Defensa Judía y acabó retractándose). Paul Rassinier fue comunista y miembro de la resistencia francesa en contra de la ocupación alemana.

Aunque dominado tradicionalmente por la extrema derecha, en el negacionismo caben toda suerte de posiciones extremas y en los últimos tiempos se está propagando en ámbitos de extrema izquierda y de islamistas, que consideran que negar el Holocausto es un modo de restarle legitimidad a Israel. Horst Mahler, fundador de la Baader-Meinhof, Robert Faurisson (apoyado por Noam Chomsky en el escándalo Faurisson) y Roger Garaudy, antiguo comunista convertido al Islam, son activos propagandistas del «revisionismo del Holocausto». El negacionismo está ganando terreno también en algunos regímenes islamistas (como Irán), que dan cobertura política al negacionismo al más alto nivel, como lo ilustra la organización de una conferencia mundial negacionista organizada por el propio Gobierno iraní en diciembre de 2006.


Legislación frente al negacionismo del Holocausto


En muchos países, sobre todo europeos, el negacionismo en relación al Holocausto y a otros genocidios se considera una ofensa criminal. El Consejo de Europa lo define como "la negación, trivialización, justificación o aprobación en público de crímenes de genocidio, crímenes contra la humanidad".

Legislación Internacional


Un protocolo adicional a la Convención sobre Cibercrimen del Consejo de Europa cubre específicamente la negación del Holocausto y de otros genocidios reconocidos como tales por tribunales internacionales desde 1945 (artículo 6, sección 1).

Legislaciones nacionales


Hay varias leyes nacionales relacionadas con el negacionismo y la expresión de odio (bajo el cual se incluye el negacionismo) como la Ley Gayssot (aprobada en Francia, en 1990), que prohíbe toda expresión "racista, antisemita o xenófoba" y que contempla al menos tres años de cárcel a los negacionistas o personas que expresan dudas sobre el exterminio judío. En 1992, Austria promulgó una ley similar que contempla hasta diez años de cárcel hacia estas personas. La «Ley belga sobre Negacionismo» (aprobada en 1995) prohíbe el apoyo, justificación o negación pública del Holocausto en Bélgica. Otros países europeos que tipifican esta conducta como delito en su ordenamiento jurídico son: Suiza (artículo 261bis del Código Penal), Alemania (§ 130 (3) del Código Penal), Austria (artículo 3h Verbotsgesetz 1947), Rumanía, Eslovaquia, la República Checa, Lituania y Polonia. Además, bajo la Ley 5710-1950 es también ilegal en Israel.

No sucede lo mismo en Estados Unidos, donde tiene su sede el denominado Institute for Historical Review (Instituto del Revisionismo Histórico), considerado la principal organización negacionista del mundo. Estados Unidos considera que disposiciones como la del Consejo de Europa no son compatibles con su ordenamiento constitucional, por lo que no firmó el protocolo.

Entre los cargos comúnmente imputados a los negacionistas que son procesados ante los tribunales, se destacan: ridiculización u ofensa a las víctimas del Holocausto, difamación de la memoria de los muertos, incitación popular, instigación al odio racial, negación del asesinato de seis millones de judíos, negación del exterminio judío (negacionismo), publicación de falsas noticias, antisemitismo, apología del nazismo y apoyo o complicidad indirecta del genocidio.

Uno de los casos más conocidos de procesamiento legal, además del de Ernst Zündel, fue el del historiador británico David Irving quien fue condenado a tres años de prisión el 20 de febrero de 2006 por haber negado abiertamente el Holocausto en 1989.

Los negadores del Holocausto se defienden arguyendo que sus opiniones y obras están protegidas por los tratados europeos sobre libertad de expresión, o como por ejemplo por el artículo 19º de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, y que la existencia de estas leyes en su contra, confirmaría una censura deliberada sobre el tema, y opinan que si ellos estuvieran equivocados en sus opiniones, no habría razón para que tales leyes existieran. Algunas personas no niegan el Holocausto pero defienden el derecho de los negacionistas a difundir sus ideas, como el caso de Noam Chomsky, que se opone a las leyes anti-negacionistas.


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El negacionismo del Holocausto se debe al odio, dice Shalev

El negacionismo del Holocausto se basa exclusivamente en el odio y el antisemitismo, y las penas aplicadas por determinados países a quienes sostienen esa teoría suponen sólo una defensa de la sociedad, dijo el viernes Avner Shalev, el director del Museo del Holocausto de Jerusalén.

Shalev, que recogerá el viernes en Oviedo el premio Príncipe de Asturias de la Concordia concedido a Yad Vashem, la principal institución internacional en memoria de los seis millones de judíos que fueron víctimas del Holocausto, señaló además que las sociedades deben actuar contra los intentos de destruirlas.

'Los negacionistas no tienen dudas, no tienen cuestiones históricas, no tienen un nuevo enfoque de investigación.

Sólo hay un motivo que subyace al negacionismo, y es el antisemitismo, el odio, la voluntad de aplicar regímenes fascistas neonazis y destruir las bases de nuestras vidas', declaró Shalev el viernes durante una entrevista con Reuters.

En abril, los 27 estados de la UE aprobaron un plan para perseguir el racismo y la negación del genocidio, después de seis años de negociaciones en los que el bloque luchó a favor de su condena, pero cuyas intenciones chocaban una y otra vez con los límites a la libertad de expresión.

'Estoy a favor de la libertad de expresión, la libertad de investigación y la libertad de publicación, pero no es menos importante y esto también lo hemos aprendido del Holocausto, que la sociedad humana debe defenderse (...) Estoy a favor de las legislaciones que ponen límites al negacionismo porque eso significa defender nuestra sociedad', agregó.

El Museo del Holocausto se creó en 1953 para perpetuar la memoria de las víctimas de la 'Shoah', como se conoce en hebreo al Holocausto. Desde 2005 cuenta con instalaciones renovadas y un archivo que contiene 62 millones de documentos, 267.500 fotografías y miles de vídeos con testimonios de los supervivientes.

La Fundación Príncipe de Asturias basó su decisión para concederle el galardón a la Concordia, una candidatura que fue promovida por la canciller alemana Angela Merkel, en el reconocimiento de su labor para promover entre las actuales y futuras generaciones la superación del odio, del racismo y de la intolerancia.


SILENCIO Y COOPERACIÓN


En este sentido, Shalev considera que el Holocausto no será realmente comprendido ni siquiera en los próximos años, ya que a pesar de los análisis históricos que llevan décadas realizándose, hace falta una segunda vertiente.

'Sería mucho más compleja, sería preguntarse cómo pudo suceder, cómo todos los valores humanos se derrumbaron, cómo millones de personas fueron testigos y sin embargo se mantuvieron en silencio, cómo hubo tantos que cooperaron con las autoridades en aquellos momentos. A estas preguntas tenemos que dedicar todavía muchos años'.

Shalev reconoce estar al tanto de la existencia de comparaciones entre el genocidio contra los judíos y la situación en la que viven muchos palestinos en Oriente Próximo y sus consiguientes críticas hacia Israel, aunque diferenció el carácter 'territorial' del conflicto palestino-israelí de la intencionalidad sistemática por destruir un pueblo entero del Holocausto.

'Parte de esta terminología procede de argumentos antisemitas que sacan de proporción totalmente lo que sucede en el conflicto palestino-israelí y que hacen una crítica mucho más dura a Israel (...) parte son esas mismas sociedades que se mantuvieron en silencio durante el Holocausto y que cooperaron con la autoridades. Estas son las mismas que hablan de utilización de fuerza excesiva por parte de Israel'.

Shalev subirá a recoger el premio al escenario del teatro Campoamor acompañado de 11 supervivientes del Holocausto como símbolo de que no se trata de sólo uno, sino de seis millones de conflictos con su propia historia.

'La historia del Holocausto, por tanto, es la historia uno por uno y cuando lo entendamos, entenderemos que nos concierne a todos'.

Wikipedia.

Mis post respecto al nazismo actual:








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