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La era del Dios Dragon

Info•Fecha desconocida
Y bueno esto lo escribi hace poco cuadno tenia 17 años y medio (ahora tengo 18 Y 5 meses)
Aclaro a quienes les interese leer lo hagan y necesito una opinion.
es el primer capitulo..



La Era Del Dios Dragón.
















1
Capítulo I
La Partida

Hace pocos años, En algunas de las ciudades mas antiguas de esta tierra, descendientes del " Dios dragón" han logrado recuperar la verdadera historia. Muchos grandes historiadores del viejo mundo han fracasado al intentar buscar rastros de aquel tiempo. Un tiempo tan perdido que no se tienen fechas. Solo leyendas e invenciones habían sido las que perduraron en el tiempo. Hasta que la misma sangre de los culpables dieron a conocer todo lo ocurrido. Sin sobrevivientes, sin personas que pudieran contradecir lo escrito, el enemigo escribió su propia versión de los hechos. El más grande de todos luchadores se llamo enemigo así mismo. Decidió ocultar todo. Guardando solo en pergaminos sus propias palabras intentado dejar de ser preso de aquella persona maligna que una vez domino todos los reinos de este mundo. Pergaminos que fueron guardados en los sótanos u olvidados en las bibliotecas de los países más importantes de su época, como lo fueron Crop y Melkor, fueron reunidos y dieron a conocer a aquel tiempo perdido. Sin nadie que pueda desmentir estos hechos, empieza el relato..
Tiempos horribles, momentos espantosos para un pueblo que solo buscaba desarrollo. Una edad tan tenebrosa. Tan sangrienta que fue borrada de la historia por ser cruel con aquellos quienes se oponían.
Los mas aliados al enemigo la llamaron la era del dios dragon, la era de la victoria.
Todo comenzo cuando Khelben el pequeño hijo de Nicon y la joven Ainur era apenas solo un niño. Vivian en la tierra
de Melkor en el territorio que era gobernado por Feanor, Detras de las Montañas Netzha. El pequeño Khelben daba sus primeros pasos intentado seguir a su padre, quien habia sido un gran luchador en la guerra contra los Eledhwen. Nicon siempre le contaba de sus historias. De aquella vez que se encontraba en frente de tres Eledhwen y cayo preso de su furia. Lo habían encerrado en una pequeña habitación que tenia solo una ventana y daba al rió Luman. Sin comer y sin beber nada, prácticamente sin fuerzas logro forzar la precaria pared del horrible calabozo y pudo escapar. Le comentaba de la profunda admiración que le tenía a esa raza de medianos descendientes de los Berend y de los humanos. Sus costumbres, la agilidad en el combate y la inteligencia para luchar frente a enemigos más poderosos sin derramar una gota de miedo. Sus construcciones, como testigo de aquel poderoso reino que una vez tuvo su máximo esplendor conocido como Crop. A pesar de haber tenido que matar a muchos Eledhwen, por que estos querían invadir el territorio de Feanor según dicen ellos por la riqueza de los suelos fértiles tras las montañas Netzha, Nicon tubo la oportunidad de conocer aquella ciudad majestuosa en el que Galdón, gobernaba hacia largo tiempo. Se corría el rumor de que los Eledhwen, después de haber fracasado al intentar conquistar el territorio de Feanor, se estaban reagrupando dando honor a una de sus mas preciadas características, el no rendirse. Un pergamino golpeó profundamente el corazón de Ainur. Feanor habia llamando a Nicon gracias a su increíble destreza en el combate y la capacidad para poder mezclarse con el enemigo. Los 4 consejeros de Feanor buscaron por todo Melkor, llegando hasta el rió Luman a algún valiente que se
atreviera a cruzar las puertas del antiguo reino de Crop para saber si aquellos rumores que se oían eran verdaderos. Si en verdad pensaban volver a atacar a sus tierras. Hasta que encontraron a Nicon quien conocía la mayoría de las costumbres de los Eledhwen y quien ya habia peleado contra ellos intentando cuidar su preciado lugar en Melkor.
Feanor no habia obligado a Nicon a ir ya que habia peleado en la otra guerra, por lo que le otorgo tiempo para pensarlo dando a conocer que seria un gran heroe para su pueblo. Nicon conocía verdaderamente el camino y no quería perder la oportunidad de volver a Crop. Respondió sin dudar al llamado del rey, y comenzo a preparase para su viaje.
Khelben todavía era pequeño pero al ver llorar a Ainur se daba cuenta de que algo en su familia estaba por cambiar. Aunque en su vida no existían más que fantasías de su padre luchador, Khelben comprendió que su padre quería seguir su sueño. Y encerrado en su mundo con solo un juego demostró le demostró apoyo.
Todos los días Khelben buscaban agua detrás de las montañas Netzha, donde conoció en una pequeña aldea a Dimbar, Un niño que habia perdido sus padres en la guerra contra los Eledhwen. Del mismo modo que se quedaba asombrado Khelben con las historias de su padre, Dimbar permanecía horas mirando a Khelben contar las aventuras de su Héroe, como orgulloso, mientras en Dimbar comenzaba a crecer la pregunta de por que tuvieron que matar a su familia.
Estaba llegando el día en que las cosas estaban por cambiar, en el que Nicon finalmente partiría hacia Crop.
Muchos amigos que ni siquiera habían estado con el cuando su hijo Halmir habia muerto tras resbalarse a los rápidos del rió warlook, habían llegado a visitarlo como interesados ya que su Nicon podría ser un futuro héroe.
La furia desato a Nicon como un luchador con ganas de pelear, sin compasión. El recuerdo del primer hijo seguía presente en su memoria como queriendo salir y contarle a su padre que esos no eran sus verdaderos amigos.
Poco a poco el día en que finalmente partiría hacia el grandioso Crop, donde millares de pequeños Eledhwen buscaban su desarrollo. Estaba llegando. Siempre tuvo enemigos que envidiaban la fuerte relación con Feanor y que estaban decididos a dañar a Nicon o a su familia si esto fuera necesario. Esto procuraba demasiado a Ainur, pero Nicon ya estaba resignado. Resignado a tener que luchar (Pero esta no es la verdadera palabra ya que aquellos no eran rivales para Nicon) contra los que lo odiaban. Y como se iría, por quien sabe cuanto tiempo, su familia quedaba vulnerable a todos estos ataques, por lo que decidió perderle a Feanor a cambio de ser espía, exilio y protección para su familia sin que les falte comida y buena educación para el joven Khelben.
Era el comienzo o fin de la semana o del mes o del año. Para ellos el tiempo no existía. No tenían calendario, ni hora, solo dos cosas que indicaban el comienzo de la hora de trabajo y el comienzo del tiempo para descansar. El amanecer y el atardecer. Por este motivo apenas podemos decir que nuestra historia ocurrió quien sabe en que año y en que tiempo, porque no lo tenían. Solo sabemos que ocurrió. ¿Al comienzo de nuestros tiempos o cuando ya habia un pequeño desarrollo? Nadie lo sabe.
Dejando atrás la lujosa casa que Nicon habia recibido como recompensa de ser un sobreviviente de la antigua guerra contra los Eledhwen, dejando atrás vecinos tan amables. Dejando atrás una vida para comenzar otra, comenzaba la mudanza. Aquella casa que le habia brindado protección por largos años estaba quedando vacía. Se decidió conservar solo los recuerdos de aquel hogar, y esos muebles o pequeñas cosas que les hicieron la vida más fácil. Fueron regalados a los vecinos que se habían convertido en algo más que vecinos, en amigos. Por ejemplo como la Sra. Melian amaba la cocina decidió regalarle aquel hermoso juego de cucharas, tenedores y cuchillos de plata que habia sido un regalo de Enduke, la esposa de Feanor.
Se les habia preparado dos grandes habitaciones en el mismísimo palacio donde Feanor habitaba. Lujosas, inmensas, con grandes candelabros iluminados por cientos de pequeñas velas. Ventanales de Algarrobo, Lustrados. Cubiertos con cortinas de seda, coloridas. Si bien su anterior hogar era demasiado lujoso, no habia comparación entre aquella casa que daba a las riveras del Luman y las esplendorosas habitaciones del palacio de la cuidad antigua.
Ainur estaba un poco incomoda en su nuevo hogar pero al conocer la gigantesca cocina donde cuatro hombres muy bien capacitados cocinaban para el rey, quedo maravillada, y ahora comenzaba a pasar tardes enteras hablando de comida con los cocineros. De guisados, pasteles y todas sus especialidades que habia aprendido de la amable señora Melian.
Khelben, estaba impresionado con los Eru, guardianes
del ejército de Melkor. De sus armaduras, de sus inmensas espadas doradas. Soñaba con poder ser líder de aquel ejército legendario del que habia formado parte su padre, y que habían logrado derrotar a los Eledhwen.
Finalmente llegó. Las tres semanas que habia pedido Nicon para arreglar todo para su partida habían finalizado. Todo la cuidad se habia reunido en las afueras del palacio para despedir a su posible futuro héroe. Feanor fue el ultimo en despedirlo y con su saludo le trajo la espada de del rey, aquella espada que perteneció al fundador de Melkor y que no habia sido usada desde su muerte. Impecable, como si su última batalla hubiera sido ayer, con inscripciones en el antiguo idioma. Plateada, filosa. El tomo, se arrodillo ante el rey y comenzó su viaje.
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