1° de Diciembre: Dia Mundial de lucha contra EL SIDA
El SIDA/HIV, no es solo un problema de salud pública sino también social. De acuerdo a las estimaciones de la Organización Mundial de la Salud a fines del año 2004 había 40 millones de personas viviendo con SIDA/HIV en todo el mundo; según UNAIDS 14.000 personas se infectan cada día.
El SIDA es médicamente hablando, una enfermedad adquirida que se caracteriza por la disminución de las defensas contra las infecciones y el cáncer; es el estadio final de la infección con el virus HIV. En otras palabras, una persona puede tener el HIV en su organismo y no haber desarrollado todavía el SIDA, lo cual generalmente sucede luego de 8 a 10 años. Lamentablemente una vez que se ha declarado la enfermedad, puede ser mortal.
El problema se ha venido incrementando en Latinoamérica; países como El Salvador, Nicaragua, Panamá, Guatemala, Honduras y Brasil, han experimentado un rápido aumento de casos desde 1990 a la fecha. En la Argentina se calcula que existen 130.000 personas infectadas, pero al menos el 65% de ellas, desconoce que es portadora de la infección viral.
Según cifras oficiales, los pacientes cubiertos por el Programa Nacional de Lucha contra el Sida suman 29.500 -unos 4500 más que el año último-, y en el 80% de los casos la infección se difunde por vía heterosexual. El número de mujeres infectadas por el HIV es creciente (relación varón-mujer en 1981 era de 15 -1, mientras en 2004, la distancia se acortó a 3-1). La epidemia, inicialmente vinculada a varones consumidores de drogas intravenosas y parejas homosexuales, actualmente ha cambiado en parte su perfil poblacional afectado, pero sigue asociada a condiciones de pobreza y marginalidad.
El HIV es trasmitido fundamentalmente a través del semen y del líquido vaginal durante las relaciones sexuales sin protección; otras vías son las agujas compartidas en caso de drogadicción, las transfusiones sanguíneas no controladas y desde las madres a sus hijos, durante el embarazo, durante el parto o justo luego del mismo.
Si bien a la fecha no existe una vacuna, actualmente hay 16 en estudio y aunque falta tiempo aún para alcanzar una vacuna útil, el uso de medicamentos antivirales hace que podamos aguardar con esperanza la aparición de la misma
El SIDA/HIV, no es solo un problema de salud pública sino también social. De acuerdo a las estimaciones de la Organización Mundial de la Salud a fines del año 2004 había 40 millones de personas viviendo con SIDA/HIV en todo el mundo; según UNAIDS 14.000 personas se infectan cada día.
El SIDA es médicamente hablando, una enfermedad adquirida que se caracteriza por la disminución de las defensas contra las infecciones y el cáncer; es el estadio final de la infección con el virus HIV. En otras palabras, una persona puede tener el HIV en su organismo y no haber desarrollado todavía el SIDA, lo cual generalmente sucede luego de 8 a 10 años. Lamentablemente una vez que se ha declarado la enfermedad, puede ser mortal.
El problema se ha venido incrementando en Latinoamérica; países como El Salvador, Nicaragua, Panamá, Guatemala, Honduras y Brasil, han experimentado un rápido aumento de casos desde 1990 a la fecha. En la Argentina se calcula que existen 130.000 personas infectadas, pero al menos el 65% de ellas, desconoce que es portadora de la infección viral.
Según cifras oficiales, los pacientes cubiertos por el Programa Nacional de Lucha contra el Sida suman 29.500 -unos 4500 más que el año último-, y en el 80% de los casos la infección se difunde por vía heterosexual. El número de mujeres infectadas por el HIV es creciente (relación varón-mujer en 1981 era de 15 -1, mientras en 2004, la distancia se acortó a 3-1). La epidemia, inicialmente vinculada a varones consumidores de drogas intravenosas y parejas homosexuales, actualmente ha cambiado en parte su perfil poblacional afectado, pero sigue asociada a condiciones de pobreza y marginalidad.
El HIV es trasmitido fundamentalmente a través del semen y del líquido vaginal durante las relaciones sexuales sin protección; otras vías son las agujas compartidas en caso de drogadicción, las transfusiones sanguíneas no controladas y desde las madres a sus hijos, durante el embarazo, durante el parto o justo luego del mismo.
Si bien a la fecha no existe una vacuna, actualmente hay 16 en estudio y aunque falta tiempo aún para alcanzar una vacuna útil, el uso de medicamentos antivirales hace que podamos aguardar con esperanza la aparición de la misma