Ensayan una y otra vez las mismas notas con sus violines; concentrados en sus instrumentos, sin importarles el intenso calor de la tarde. Por momentos, se distienden, juegan y se divierten como lo que son: niños.
Mientras en el patio principal se arma el escenario para celebrar los 80 años de la escuela Miguel Lillo, en el sector del fondo, suenan bombos, tambores, sikus, flautas traversas, guitarras, violonchelos, un contrabajo y violines. Niños, jóvenes y profesores se reúnen por separado, en grupos, para ensayar las canciones antes de su presentación.
La Orquesta Juvenil del Barrio Juan XXIII se toma las cosas en serio; Jorge "Parque" Ruiz de Huidobro, el director, les pide silencio, para arrancar el último ensayo antes de subir al escenario, y no se escucha ni el zumbido de una mosca. Afinan los instrumentos, definen los temas, ensayan y dejan todo listo para mostrar su talento.
La orquesta está formada por niños y jóvenes, de entre siete y 20 años, del barrio Juan XXIII (La Bombilla) y pertenece al taller de Música Esperanza, fundado por Miguel Angel Estrella. De Huidobro explicó que el proyecto forma parte del programa de Coros y Orquestas juveniles e infantiles para el Bicentenario. Precisó que tienen más de 90 inscriptos y que unos 70 concurren en forma asidua a las clases.
La presencia de un periodista y un camarógrafo de LA GACETA les llama la atención y solos se acercan a conversar, primero con timidez, luego con expresiones que hacen pensar a los adultos.
Los chicos manifiestan que cuando sean grandes quieren seguir con la música. Algunos se entusiasman y aseguran que serán violinistas. No dudan en destacar que la música los aleja de los "cosas malas" del barrio, como fumar, drogarse o robar.