en serio vivo como a 100 metros de la iglesia donde oficiaba este señor...
Se le vincula con problemas de pederastia y chantajes
Marco Aurelio Ramírez Hernández
En grave entredicho se encuentran los clérigos de la Diócesis de Tehuacán, luego de los señalamientos contra el párroco de la Iglesia de San Pedro Apóstol, Raymundo Hernández Gálvez, probable autor intelectual del asesinato del joven obrero con quién sostenía relaciones sexuales de tiempo atrás al igual que con menores de edad.
Los señalamientos de los familiares de la víctima que ocupaba dos nombres y que contaba con 23 años, abren una serie de líneas de investigación para los agentes ministeriales pues los llevan a que de cualquier forma el sacerdote Raymundo Hernández Gálvez pudiera ser el principal interesado en la muerte de ese joven, pues con base en las presuntas declaraciones de su hermana, Norma Angélica López Chávez, de 15 años, el día en que su hermano fue asesinado horas antes este le comentó que iba a visitar al cura Raymundo con quién sostenía relaciones sexuales, e incluso le conseguía a otros menores de edad para que tuvieran sexo, a cambio de un pago con dinero en efectivo; según le entregaría 15 mil pesos o una camioneta Equinox de color blanco, para que lo dejara en paz y guardara silencio. Supuestamente los planes de la víctima era tener el dinero o la camioneta y regresar al Distrito Federal a donde viviría un tiempo.
Según versiones el sacerdote lo abría amenazado de muerte, pues este le "pedía" dinero a cambio de su silencio, esto es que había un chantaje y que en caso de no cumplirle le haría llegar al obispo una carta donde lo acusaría de pederasta.
La misiva que fue encontrada entre las ropas del occiso, abrieron el compás de indagatorias pues se habla de que tenía en su poder una grabación donde el clérigo le decía que le hiciera sexo oral, grabación al parecer hecha con un celular, pero que hasta el momento se desconoce si esto es verdad o no, pero de ser así las cosas era un motivo grande para el chantaje.
Dudosa la conducta del clérigo
La conducta desplegada de tiempo atrás del sacerdote Raymundo Hernández Gálvez, esta en tela de juicio pues por un ,lado se le conocía como una persona tranquila y que ayudaba a los necesitados, como también se le conoció otro tipo de vida al "recibir a indocumentados" varias ocasiones, lo cual fue confirmado cuando el día 24 del mes de enero de este año, vecinos de la junta auxiliar de San Pedro Acoquiaco, reportaron a la policía auxiliar de ese lugar que había gente encerrada en un cuarto cerca del curato y que al parecer pedían ayuda, por lo que al llegar al lugar señalado los policías encontraron que las puertas del inmueble estaban aseguradas con llave, además de que tenían colocados varios candados, por lo que al tocar comprobaron que estaban encerrados varios indocumentados de centroamérica, -7 personas, entre ellos una mujer, procedentes de Honduras y El Salvador-, información de la que El Heraldo de Puebla diera a conocer, e incluso en esa ocasión en una entrevista con el clérigo dijo textualmente: "Yo no tengo nada que esconder, creo que el que nada debe nada teme, yo ante todo obré con caridad, ni soy traficante de ilegales, ni pollero, ni nada que se le parezca...que investiguen lo que quieran...", en ese momento explicó que el pasado 20 de enero, tuvo conocimiento por parte de feligreses de la situación de desgracia en que se encontraban un grupo de 7 personas entre ellos una mujer procedentes de Honduras y El Salvador, quienes aseguraron haber sido asaltados por elementos policíacos auxiliares de la junta auxiliar de San Pedro Acoquiaco y que carecían de recursos para continuar su viaje y ni siquiera para comer les habían dejado y que por ello les brindó hospedaje y alimentación y "por razones desconocidas alguien denunció la presencia de ilegales en la parroquia lo que motivó el despliegue policíaco... además de que me platicaron lo que les habían hecho los policías, en vista de eso yo no quería acceder a darles posada por las consecuencias que eso trae, hospedar a ilegales, pero ante todo está la caridad cristiana; les enseñé todas las instalaciones de las que podían hacer uso ellos, al otro día los dejé desayunando allá afuera, nunca los mantuve encerrados, bajo candado, en ningún momento, ni siquiera para dormir, nada".
Sin embargo, hubo el trascendido que los que denunciaron la presencia de los indocumentados fueron unos jóvenes que habían tenido dificultades con el sacerdote, pero nunca quisieron comentar que tipo de problemas, aunque luego se conoció que fue por "celos o preferencia a los ilegales", versión tampoco confirmada pero que se hizo del dominio público.
Las indagatorias sobre el homicidio de Daniel López Chávez han avanzado en una buena parte y aunque el director de averiguaciones previas Sergio Domínguez Arroyo se dice no estar muy enterado de los avances de esas pesquisas, hay filtraciones importantes que han permitido conocer parte de las declaraciones ministeriales y de quienes incluso estuvieron horas antes con el occiso, como es el caso de un taxista, quién lo transportó de la casa de Norma Angélica a el Infonavit El Riego el 5 de diciembre a las 4 de la tarde aproximadamente.
Luego por la noche de ese día el cuerpo de Daniel se localizaría medio envuelto en un cobertor sobre la calle Naranjo de la colonia 3 de Mayo, y su cuerpo además de presentar varios golpes en su rostro tenía los orificios de dos impactos de arma de fuego.
Se conoce que las investigaciones ministeriales se han visto obstruidas al no contra con la autorización de entrar al recinto o dormitorio del sacerdote en la Parroquia de San Pedro Apóstol.
El sacerdote Raymundo Hernández no ha sido localizado por ningún lado se dice que tan pronto conoció que era relacionado se dio a la fuga.
La Diócesis de Tehuacán mantiene silencio al respecto aunque la Arquidiócesis de Puebla en voz de Monseñor Víctor Sánchez Espinosa a fijado su postura de no solapar a ningún clérigo que este relacionado con actos de pederastia y pidió que el caso del párroco de San Pedro Acoquiaco sea investigado a fondo.
Foto Marco Aurelio Ramírez Hernández
El sacerdote Raymundo Hernández Gálvez se encuentra prófugo de la justicia
Se le vincula con problemas de pederastia y chantajes
Marco Aurelio Ramírez Hernández
En grave entredicho se encuentran los clérigos de la Diócesis de Tehuacán, luego de los señalamientos contra el párroco de la Iglesia de San Pedro Apóstol, Raymundo Hernández Gálvez, probable autor intelectual del asesinato del joven obrero con quién sostenía relaciones sexuales de tiempo atrás al igual que con menores de edad.
Los señalamientos de los familiares de la víctima que ocupaba dos nombres y que contaba con 23 años, abren una serie de líneas de investigación para los agentes ministeriales pues los llevan a que de cualquier forma el sacerdote Raymundo Hernández Gálvez pudiera ser el principal interesado en la muerte de ese joven, pues con base en las presuntas declaraciones de su hermana, Norma Angélica López Chávez, de 15 años, el día en que su hermano fue asesinado horas antes este le comentó que iba a visitar al cura Raymundo con quién sostenía relaciones sexuales, e incluso le conseguía a otros menores de edad para que tuvieran sexo, a cambio de un pago con dinero en efectivo; según le entregaría 15 mil pesos o una camioneta Equinox de color blanco, para que lo dejara en paz y guardara silencio. Supuestamente los planes de la víctima era tener el dinero o la camioneta y regresar al Distrito Federal a donde viviría un tiempo.
Según versiones el sacerdote lo abría amenazado de muerte, pues este le "pedía" dinero a cambio de su silencio, esto es que había un chantaje y que en caso de no cumplirle le haría llegar al obispo una carta donde lo acusaría de pederasta.
La misiva que fue encontrada entre las ropas del occiso, abrieron el compás de indagatorias pues se habla de que tenía en su poder una grabación donde el clérigo le decía que le hiciera sexo oral, grabación al parecer hecha con un celular, pero que hasta el momento se desconoce si esto es verdad o no, pero de ser así las cosas era un motivo grande para el chantaje.
Dudosa la conducta del clérigo
La conducta desplegada de tiempo atrás del sacerdote Raymundo Hernández Gálvez, esta en tela de juicio pues por un ,lado se le conocía como una persona tranquila y que ayudaba a los necesitados, como también se le conoció otro tipo de vida al "recibir a indocumentados" varias ocasiones, lo cual fue confirmado cuando el día 24 del mes de enero de este año, vecinos de la junta auxiliar de San Pedro Acoquiaco, reportaron a la policía auxiliar de ese lugar que había gente encerrada en un cuarto cerca del curato y que al parecer pedían ayuda, por lo que al llegar al lugar señalado los policías encontraron que las puertas del inmueble estaban aseguradas con llave, además de que tenían colocados varios candados, por lo que al tocar comprobaron que estaban encerrados varios indocumentados de centroamérica, -7 personas, entre ellos una mujer, procedentes de Honduras y El Salvador-, información de la que El Heraldo de Puebla diera a conocer, e incluso en esa ocasión en una entrevista con el clérigo dijo textualmente: "Yo no tengo nada que esconder, creo que el que nada debe nada teme, yo ante todo obré con caridad, ni soy traficante de ilegales, ni pollero, ni nada que se le parezca...que investiguen lo que quieran...", en ese momento explicó que el pasado 20 de enero, tuvo conocimiento por parte de feligreses de la situación de desgracia en que se encontraban un grupo de 7 personas entre ellos una mujer procedentes de Honduras y El Salvador, quienes aseguraron haber sido asaltados por elementos policíacos auxiliares de la junta auxiliar de San Pedro Acoquiaco y que carecían de recursos para continuar su viaje y ni siquiera para comer les habían dejado y que por ello les brindó hospedaje y alimentación y "por razones desconocidas alguien denunció la presencia de ilegales en la parroquia lo que motivó el despliegue policíaco... además de que me platicaron lo que les habían hecho los policías, en vista de eso yo no quería acceder a darles posada por las consecuencias que eso trae, hospedar a ilegales, pero ante todo está la caridad cristiana; les enseñé todas las instalaciones de las que podían hacer uso ellos, al otro día los dejé desayunando allá afuera, nunca los mantuve encerrados, bajo candado, en ningún momento, ni siquiera para dormir, nada".
Sin embargo, hubo el trascendido que los que denunciaron la presencia de los indocumentados fueron unos jóvenes que habían tenido dificultades con el sacerdote, pero nunca quisieron comentar que tipo de problemas, aunque luego se conoció que fue por "celos o preferencia a los ilegales", versión tampoco confirmada pero que se hizo del dominio público.
Las indagatorias sobre el homicidio de Daniel López Chávez han avanzado en una buena parte y aunque el director de averiguaciones previas Sergio Domínguez Arroyo se dice no estar muy enterado de los avances de esas pesquisas, hay filtraciones importantes que han permitido conocer parte de las declaraciones ministeriales y de quienes incluso estuvieron horas antes con el occiso, como es el caso de un taxista, quién lo transportó de la casa de Norma Angélica a el Infonavit El Riego el 5 de diciembre a las 4 de la tarde aproximadamente.
Luego por la noche de ese día el cuerpo de Daniel se localizaría medio envuelto en un cobertor sobre la calle Naranjo de la colonia 3 de Mayo, y su cuerpo además de presentar varios golpes en su rostro tenía los orificios de dos impactos de arma de fuego.
Se conoce que las investigaciones ministeriales se han visto obstruidas al no contra con la autorización de entrar al recinto o dormitorio del sacerdote en la Parroquia de San Pedro Apóstol.
El sacerdote Raymundo Hernández no ha sido localizado por ningún lado se dice que tan pronto conoció que era relacionado se dio a la fuga.
La Diócesis de Tehuacán mantiene silencio al respecto aunque la Arquidiócesis de Puebla en voz de Monseñor Víctor Sánchez Espinosa a fijado su postura de no solapar a ningún clérigo que este relacionado con actos de pederastia y pidió que el caso del párroco de San Pedro Acoquiaco sea investigado a fondo.
Foto Marco Aurelio Ramírez Hernández
El sacerdote Raymundo Hernández Gálvez se encuentra prófugo de la justicia