BUENOS AIRES.- Silvia Luna le pegó con un martillo para hacer milanesas en la cabeza, y la mató. Carola Bruzzoni, la víctima, la había amenazado con difundir un video porno que la comprometía antes de su boda. El conflicto pasional tuvo relieve nacional. Se habló por varios días de un caso curioso y fatal. Luna fue detenida y espera en una cárcel de Florencio Varela que comience su juicio, en los primeros días hábiles de 2011. Mientras se espera por el juicio, un nuevo hecho agita el avispero y regresa a la actualidad un caso que parecía en el olvido. Al parecer, la historia de traición, videos “hot” y amenazas tendrá otros capítulos antes que llegue su desenlace.
Según publica el diario Crónica, la protagonista del video porno recibió una brutal golpiza en la cárcel. Así, el hecho que conmocionó a General Las Heras arrojó un nuevo capítulo policial. Tal como publica el matutino, Luna sufrió esta agresión por parte de reclusas en el penal. Sin embargo, la mujer negó la agresión y explicó que se resbaló y se golpeó en la ducha.
Carola y Silvia eran compañeras de trabajo desde hacía cuatro años, cuando fue inaugurado el restaurant “Matute”. Su relación no era buena, aunque el adjetivo correcto es ambigua. Discutían mucho pero también salían a tomar algo juntas cuando se calmaban los ánimos y hasta el marido de una de ellas le iba a filmar el casamiento a la otra como si fueran grandes amigas.
Más allá de los hechos concretos, la agresión física y los graves resultados, infinidad de hipótesis se dispararon en Las Heras. Se llegó a hablar de una fuerte relación lésbica entre las dos compañeras de trabajo y de varias infidelidades, hasta de simples celos laborales.
Según publica el diario Crónica, la protagonista del video porno recibió una brutal golpiza en la cárcel. Así, el hecho que conmocionó a General Las Heras arrojó un nuevo capítulo policial. Tal como publica el matutino, Luna sufrió esta agresión por parte de reclusas en el penal. Sin embargo, la mujer negó la agresión y explicó que se resbaló y se golpeó en la ducha.
Carola y Silvia eran compañeras de trabajo desde hacía cuatro años, cuando fue inaugurado el restaurant “Matute”. Su relación no era buena, aunque el adjetivo correcto es ambigua. Discutían mucho pero también salían a tomar algo juntas cuando se calmaban los ánimos y hasta el marido de una de ellas le iba a filmar el casamiento a la otra como si fueran grandes amigas.
Más allá de los hechos concretos, la agresión física y los graves resultados, infinidad de hipótesis se dispararon en Las Heras. Se llegó a hablar de una fuerte relación lésbica entre las dos compañeras de trabajo y de varias infidelidades, hasta de simples celos laborales.