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Bomba atómica y Pearl Harbor

Info8/28/2007
Este es una parte de un trabajo que tuve que hacer para
142fc496eac1104b24ae30fdcb1cffa1el colegio. Elegimos el tema de la participación de Estados
Unidos en la Segunda Guerra Mundial.

Espero que les guste el post, porque es un tema muy bueno, y de paso dejen un par de puntos

Ética del lanzamiento de las bombas atómicas


El 6 de agosto de 1945, la aviación estadounidense lanzó una bomba atómica sobre Hiroshima. Por lo menos 80.000 personas murieron instantáneamente pulverizadas o quemadas. Otras miles murieron en tiempos sucesivos víctimas de la radiación.
Tres días después, una segunda bomba atómica fue lanzada sobre Nagasaki, matando en el momento a aproximadamente 50.000 personas.
Estos hechos suscitaron un gran debate ético: ¿Es correcto el uso de este tipo de arsenal contra civiles, sabiendo que miles de ellos no tendrán la más mínima probabilidad de sobrevivir?
Quienes justifican los bombardeos, dicen que una invasión a Japón hubiera costado millones de muertos entre soldados estadounidenses y japoneses. Además dicen que de esta manera se estaba vengando el ataque a Pearl Harbor. También se justifican diciendo que el Proyecto Manhattan (que creó las bombas) costó muchísimo dinero y que ese gasto no hubiera tenido sentido si no se utilizaban las bombas. Otro argumento que utilizan, es que Japón no tenía planes de rendirse, dado el “honor japonés”, y lo justifican diciendo que sólo lo hizo tras la detonación de la segunda bomba.
La realidad es que Japón ya había manifestado a la URSS su voluntad de rendirse; incluso envió a un emisario a hablar con Stalin acerca de la misma durante la conferencia de Potsdam, de lo cual Truman se dio por enterado. Igualmente, la conferencia terminó con el pedido de rendición incondicional a Japón. Además, las defensas aéreas japonesas habían sido casi neutralizadas, los principales objetivos militares destruidos, y Tokio había sufrido grandes bombardeos. Por otro lado, nosotros creemos que la vida de una persona no tiene precio y que no se puede justificar un ataque aduciendo que fue en venganza de otro. También se especula que a Japón le hubiera bastado con ver la bomba atómica detonada sobre un área deshabitada o con que funcionarios suyos presenciaran la Prueba Trinity para rendirse. Asimismo se dice que sólo el bombardeo sobre Hiroshima hubiera alcanzado y que se bombardeó Nagasaki sin darle tiempo a Japón de rendirse. Además, las leyes de Derecho Internacional para Tiempos de Guerra de la época, firmadas en La Haya, prohibían expresamente el bombardeo a población civil. Igualmente, es discutible si se pueden determinar reglas dentro de las guerras. Creemos que la guerra en sí debería ser prohibida como método para resolver conflictos. En el último siglo se ha dado un especial avance en el campo armamentístico que sólo contribuyó a causar millones de muertes.
Opinamos, entonces, que los bombardeos atómicos sobre Hiroshima y Nagasaki fueron crímenes de lesa humanidad y que deben ser juzgados como tales.


Ataque a Pearl Harbor


Estados Unidos sabía perfectamente que tarde o temprano tendría que entrar en la guerra, apoyando a los aliados frente a la Alemania Nazi y frenando el expansionismo nipón en el Pacífico que ponía en peligro sus intereses en dicho océano y sus territorios coloniales.
Luego de la Segunda Revolución Industrial, y tras las victorias en las guerras Chino-Japonesa (1895) y Ruso-Nipona (1905), en Japón venía creciendo en el sector militar la consideración de ser imbatibles. Los militares y la oficialidad de la Marina nipona acabaron constituyendo un partido político que presionaba para hacerse con el mayor poder posible y rebelarse contra los Estados Unidos por haberles forzado en 1921 a aceptar un tratado de limitación naval. Este partido nombra como primer ministro al general Hideki Tojo, quien luego sería el encargado de ordenar el ataque.
La primera señal de este expansionismo se da en 1932, cuando Japón se apodera de Manchuria, luego, en 1934, rompe el tratado de limitación naval y para 1937 se encontraba inmerso en la Segunda Guerra Chino-Japonesa, con la idea de formar el poderoso imperio económico al que llamaban “Esfera de co-prosperidad de la gran Asia Oriental”.
Como consecuencia a esto, Estados Unidos aplica una serie de sanciones económicas que consistieron en el embargo de los activos japoneses, de petróleo y de ciertos metales. Esto preocupó a los japoneses, en especial porque carecían de recursos petroleros. Los líderes japoneses decidieron que sólo les quedaban tres opciones: ceder ante las demandas de los Estados Unidos y retirarse de China, esperar que la escasez de petróleo debilitara a sus fuerzas, o aumentar las dimensiones del conflicto e intentar adquirir las fuentes de petróleo del Sudeste asiático. Finalmente se decidieron por esta última opción.
En 1940, Japón ocupa Indochina francesa, algo que Estados Unidos vio como el primer paso para apoderase de Filipinas, que era norteamericano. Este fue el punto de mayor tensión entre ambos países.
No cabía esperar que los Estados Unidos de Roosevelt, luego de haber visto las consecuencias de la decisión de las potencias europeas de no resistir a Hitler, reaccionaran como lo habían hecho británicos y franceses ante la expansión alemana. Con respecto a esto, vale mencionar algo curioso: la opinión pública estadounidense estaba en contra de participar en la guerra en Europa (igualmente, Roosevelt sabía que iba a ser imposible evitar el conflicto), sin embargo consideraba al Pacífico como escenario normal de intervención de EE.UU. (así también como América Latina, que era importante desde la “doctrina Monroe”). El “aislacionismo” de los Estados Unidos solo se aplicaba en relación a Europa.

A mediados del año 1940 los servicios de inteligencia norteamericanos entraron en posesión de un material extraordinario: el código “Púrpura”, utilizado por los japonenses para la transmisión de sus informes secretos de más alta importancia. Mediante una excelente labor de desciframiento, dicho código pudo ser interpretado en forma completa, y se logró también construir máquinas similares a las utilizadas por los japonenses en la transmición de los mensajes “Púrpura”.
Rápidamente fueron organizados en Washington los servicios para la intercepción y desciframiento de los mensajes japoneses. Los informes así obtenidos recibieron el nombre clave de “Magia” (en el Anexo se encuentran algunos de los textos de los informes Magia mas importantes). Se construyeron seis máquinas de desciframiento que se distribuyeron en la siguiente forma: una fue enviada a Londres, dos quedaron a cargo de la sección de Inteligencia del Departamento de Marina y otras dos fueron asignadas al servicio de Inteligencia de Comunicaciones del Departamento de Guerra. La última máquina disponible, junto con el personal encargado de su manejo, fue enviado a Filipinas, para ser utilizada por el comandante de la Flota Asiática y el general Mac Arthur, ya que esta era una zona donde se podría llegar a generar el conflicto más próximo (como mencionamos más arriba).
Ninguna máquina “Púrpura” fue instalada en la base de Pearl Harbor, donde se hallaba la sede del comando de la Flota del Pacífico. El jefe de dicha flota, almirante Kimmel, quedó así subordinado a Washington, en lo que se refiere a la recepción de los informes japoneses interceptados.
Al acentuarse el enfrentamiento entre Japón y las potencias occidentales, a mediados de 1941, se intensificaron las transmisiones en clave desde Tokio y sus representaciones diplomáticas en Washington y Berlín. Por lo tanto, los servicios de inteligencia norteamericanos concentraron su tarea de intercepción sobre esos circuitos y lograron descifrar los mensajes que el gobierno japonés envió a sus representantes en los decisivos meses que precedieron a Pearl Harbor, pidiendo precisiones sobre la base naval.
El 22 de noviembre de 1941 fue una fecha decisiva. El gobierno japonés envió un mensaje a Nomura (embajador japonés en Washington), descifrado ese mismo día por los servicios de inteligencia del Departamento de Marina norteamericano, en el que comunicaba que había resuelto fijar como fecha final para la firma de un acuerdo el 29 de noviembre. El último párrafo decía así: “Esta vez aseguramos que la fecha final no puede ser cambiada en absoluto. Después de ella los acontecimientos empezarán a ocurrir automáticamente…”. Ese mismo día el almirante Yamamoto, comandante en jefe de la flota nipona, envió un cable (descifrado) al almirante Nagumo, jefe de la escuadra encargada del ataque a Pearl Harbor, con la orden definitiva de operaciones: “La fuerza de Tareas zarpará de Hitokappu Wan el 26 de noviembre y se dirigirá sin ser detectada al punto de reunión el 3 de diciembre. El día X será el 8 de diciembre (7 de diciembre en las islas de Hawaii; aclaración) en el lugar fijado”.
El 25 de Noviembre, Roosevelt sostuvo una reunión en la Casa Blanca con los máximos dirigentes políticos y militares norteamericanos, entre los que se encontraba el secretario de Guerra Stimson. En esa reunión, se discutió si era conveniente atacar primero a los japoneses, sabiendo que estos estaban por hacerlo en los primero días de Diciembre.
Stimson narró posteriormente los pormenores de la discusión. Reproducimos su relato: “El presidente, de inmediato, se refirió a las relaciones con Japón. Mr. Hull (secretario de Estado) dijo que los japoneses podían atacar en cualquier momento. El Presidente manifestó que los japoneses eran conocidos por realizar un ataque sin prevenirlo y manifestó que podríamos ser atacados, digamos, por ejemplo, el próximo lunes… A pesar del riesgo que significaba dejar que los japoneses efectuasen el primer disparo, nos dábamos cuenta que a fin de tener el pleno apoyo del pueblo norteamericano era deseable asegurarse que los japoneses fueran los que hicieran esto de tal forma que no quedara duda, en mente alguna, sobre quienes eran los agresores. El asunto era como maniobrarlos (a los japonenses) para llevarlos a la situación de dar el primer tiro sin que nuestras perdidas sean demasiado grandes”.
Se dice que el propio Stimson fue el encargado de dar la orden de movilizar una división de soldados que estaba en Pearl Harbor hacia Washington, con la excusa de realizar prácticas militares especializadas y reclutar nuevas tropas. También, esa mañana en Pearl Harbor, había una menor cantidad de barcos en comparación a lo que había normalmente (por ejemplo, tres portaaviones norteamericanos no estaban presentes —el Enterprise volvía de una travesía, el Lexington había partido unos días antes y el Saratoga se encontraba en San Diego siendo reparado en el Puget Sound Naval Shipyard, un tipo de barco que sería muy importante para el transcurso de la guerra, el portaavión).
Finalmente, en la mañana del 7 de Diciembre de 1941, se realizó el ataque a Pearl Habor, que dejó un saldo de 2400 muertos y 18 navíos hundidos.

Creemos que tanto los japoneses que organizaron el ataque son tan criminales al haber matado personas como los propias estadounidenses al haber permitido dicho ataque.






Imagen: Afiche publicitario luego del ataque a Pearl Harbor:
“Vengad Pearl Harbor- Nuestras balas lo harán”


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