¿Qué es el duelo?
El duelo es un proceso de adaptación ante una pérdida de un ser querido. Permite reestablecer el equilibrio emocional interrumpido, superando el sufrimiento, dolor y aflicción que la muerte ocasionó. Es una manifestación natural que nos prepara para superar el malestar emocional que nos ha dejado la pérdida y nos permite continuar desarrollando nuestras vidas manteniendo el vínculo afectivo acorde a la nueva realidad.
El tiempo en que transcurre el duelo es variable de acuerdo al temperamento de cada persona, al vínculo que lo une a la persona fallecida, al tipo de muerte y a otros factores que hacen que cada uno transcurra el proceso de duelo a su ritmo y con sus necesidades.
No suele ser necesario el empleo de remedios o la orientación o guía de profesionales para resolver el duelo; pero en algunas ocasiones se vuelve precisa la intervención de un profesional.
¿Como se manifiesta?
El duelo es un proceso que afecta el comportamiento y las emociones de las personas que lo atraviesan. Algunas de las posibles manifestaciones son: tristeza, enojo, ansiedad, fatiga, confusión. También suele suceder conductas como: llantos, suspiros, sueños con la persona fallecida. Llegando al punto que se producen síntomas físicos como: falta de energía, debilidad, opresión en el pecho o falta de aire.
Generalmente el duelo se elabora en tres etapas:
1. Etapa de negación: se evita enfrentar la realidad como una reacción sicológica normal de autodefensa. La ceremonia de entierro o funeral ayuda a superar esta etapa, marcando un hito entre la vida y la muerte.
2. Etapa de sufrimiento: se experimenta dolor por la pérdida, decaimiento, tristeza, enojo, impotencia, en ocasiones sensaciones de culpa o miedo. En esta etapa pierde sentido el mundo y la vida cotidiana y social del doliente y tiene como fin readecuar los lazos afectivos a la nueva realidad.
3. Etapa de resolución: se recupera gradualmente el equilibrio emocional y de comportamiento. Se supera la pérdida al punto de poder recordar sanamente a la persona fallecida.
"Cuando hayas terminado de aceptar que tus muertos murieron, dejarás de llorarlos y podrás recuperarlos en el recuerdo para que te acompañen con la alegría de todo lo vivido."
Recomendaciones que pueden ser de utilidad.
Permítase estar en duelo. El duelo no es solo un proceso natural, sino necesario para superar una pérdida.
Busque contención en su círculo de afectos íntimos. Busque apoyo, sin sobrecargar todas las penas sobre una única persona, solicítelo en caso que lo considere necesario.
Cuídese usted mismo, intentando mantener una alimentación sana y regular. Realice paseos, solo o acompañados, al aire libre. No se aísle.
No se deshaga de objetos o recuerdos de manera precipitada. Enfréntelos de manera gradual hasta que pueda soportar el dolor de verlos.
Exprese sus pensamientos y emociones escribiéndole a la persona fallecida. Comparta la que siente, puede ser de gran ayuda.
Recuerde que está vivo y que tiene derecho a vivir, sin sentir culpa por ello.
Ayuda profesional
Si usted cree que necesita ayuda profesional, no dude en buscarla. Puede recurrir a su médico de cabecera, a un psicólogo o psiquiatra o buscar ayuda espiritual. Si usted percibe que las emociones y sensaciones relacionadas a un duelo son persistentes, intensas y que no le permiten continuar con su vida normal pida ayuda profesional.
"A menudo encuentra consuelo quién comparte su aflicción" (Spencer)
Solo para uso personal y no comercial. Esta Publicación no podrá ser registrada ni reproducida, en todo o en parte, sin permiso explicito de SentidoHomenaje.com.
El duelo es un proceso de adaptación ante una pérdida de un ser querido. Permite reestablecer el equilibrio emocional interrumpido, superando el sufrimiento, dolor y aflicción que la muerte ocasionó. Es una manifestación natural que nos prepara para superar el malestar emocional que nos ha dejado la pérdida y nos permite continuar desarrollando nuestras vidas manteniendo el vínculo afectivo acorde a la nueva realidad.
El tiempo en que transcurre el duelo es variable de acuerdo al temperamento de cada persona, al vínculo que lo une a la persona fallecida, al tipo de muerte y a otros factores que hacen que cada uno transcurra el proceso de duelo a su ritmo y con sus necesidades.
No suele ser necesario el empleo de remedios o la orientación o guía de profesionales para resolver el duelo; pero en algunas ocasiones se vuelve precisa la intervención de un profesional.
¿Como se manifiesta?
El duelo es un proceso que afecta el comportamiento y las emociones de las personas que lo atraviesan. Algunas de las posibles manifestaciones son: tristeza, enojo, ansiedad, fatiga, confusión. También suele suceder conductas como: llantos, suspiros, sueños con la persona fallecida. Llegando al punto que se producen síntomas físicos como: falta de energía, debilidad, opresión en el pecho o falta de aire.
Generalmente el duelo se elabora en tres etapas:
1. Etapa de negación: se evita enfrentar la realidad como una reacción sicológica normal de autodefensa. La ceremonia de entierro o funeral ayuda a superar esta etapa, marcando un hito entre la vida y la muerte.
2. Etapa de sufrimiento: se experimenta dolor por la pérdida, decaimiento, tristeza, enojo, impotencia, en ocasiones sensaciones de culpa o miedo. En esta etapa pierde sentido el mundo y la vida cotidiana y social del doliente y tiene como fin readecuar los lazos afectivos a la nueva realidad.
3. Etapa de resolución: se recupera gradualmente el equilibrio emocional y de comportamiento. Se supera la pérdida al punto de poder recordar sanamente a la persona fallecida.
"Cuando hayas terminado de aceptar que tus muertos murieron, dejarás de llorarlos y podrás recuperarlos en el recuerdo para que te acompañen con la alegría de todo lo vivido."
Recomendaciones que pueden ser de utilidad.
Permítase estar en duelo. El duelo no es solo un proceso natural, sino necesario para superar una pérdida.
Busque contención en su círculo de afectos íntimos. Busque apoyo, sin sobrecargar todas las penas sobre una única persona, solicítelo en caso que lo considere necesario.
Cuídese usted mismo, intentando mantener una alimentación sana y regular. Realice paseos, solo o acompañados, al aire libre. No se aísle.
No se deshaga de objetos o recuerdos de manera precipitada. Enfréntelos de manera gradual hasta que pueda soportar el dolor de verlos.
Exprese sus pensamientos y emociones escribiéndole a la persona fallecida. Comparta la que siente, puede ser de gran ayuda.
Recuerde que está vivo y que tiene derecho a vivir, sin sentir culpa por ello.
Ayuda profesional
Si usted cree que necesita ayuda profesional, no dude en buscarla. Puede recurrir a su médico de cabecera, a un psicólogo o psiquiatra o buscar ayuda espiritual. Si usted percibe que las emociones y sensaciones relacionadas a un duelo son persistentes, intensas y que no le permiten continuar con su vida normal pida ayuda profesional.
"A menudo encuentra consuelo quién comparte su aflicción" (Spencer)
Solo para uso personal y no comercial. Esta Publicación no podrá ser registrada ni reproducida, en todo o en parte, sin permiso explicito de SentidoHomenaje.com.