Bueno taringueros en este post les traigo info e imagenes de algunos monstruos de la mitologia...
Quimera:
En la mitología griega, Quimera (en griego antiguo Χίμαιρα Khimaira; latín Chimæra) era un monstruo horrendo, hija de Tifón y de Equidna, que vagaba por las regiones de Asia Menor aterrorizando a las poblaciones y engullendo rebaños y animales…fue derrotada finalmente por Belerofonte con la ayuda de Pegaso, el caballo alado, a las órdenes del rey Yobates de Licia.
Las Harpias:
Raptoras de almas y de niños. Hijas de Taumante y de la Oceánide Electra. Pertenecen a la generación preolímpica, por lo que no están sujetas a los dictados de los doce dioses del panteón helénico.
Las Harpías suelen ser dos: Aelo (borrasca) y Ocípete (vuelo veloz), a veces se nombra a otras como Celeno, Nicótoe y Podarge. Son aves con cabeza de mujer y garras afiladas o mujeres aladas. En un principio los autores sitúan su morada en las islas Estrofíales, en el mar Egeo, más tarde la sitúan en el vestíbulo de los Infiernos, junto a los demás monstruos.
La Harpías uniéndose al dios viento Céfiro engendraron a los caballos Janto y Balio, corceles divinos de Aquiles, y a Flógeo y Hárpago, las monturas de los Dioscuros. En la leyenda del rey Fineo representan su papel más destacado, auque aparecen con cierta frecuencia en uno u otro mito.
Craken:
Con el nombre de craken -o kraken- se identifica normalmente un monstruo marino de dimensiones gigantescas. Su origen es antiguo aunque tras la captura de los primeros ejemplares de calamar gigante -entre los siglos XIII y XIX-, su leyenda se ha visto incrementada.
Su figura se asemeja a imágenes mitólogicas de otras culturas: el Hafgufa escandinavo, monstruo descrito en la Saga de Örvar-Odds -serie de relatos magicos anónimos-. Es una criatura tan grande que parece una isla cuando se encuentra en la superficie de los mares, con una longitud de 2,5 km.
Zaratan o ballena-isla recordada entre los cuentos de las 1.001 Noches. Cetus, otro monstruo marino -siempre parecido a una ballena- nombrado en la leyenda de Perseo y Andromeda. Leviatán, bestia marina del Antiguo Testamento. Generalmente era una serpiente marina que devoraba naves enteras al nadar alrededor de los cascos tan rápidamente que creaba un torbellino.
Minotauro:
Hijo del toro blanco de Creta y Pasífae, reina de Creta. Tenía cuerpo de hombre y cabeza de toro. Su nombre realmente era Asterio. Estaba encerrado en el Laberinto, construido para él por Dédalo, por orden de Minos el soberano de Creta. De este monstruo poco más se puede comentar además de lo dicho anteriormente, ya que aparece como un elemento secundario al servicio de otros más importantes. Las circunstancias que envuelven a este engendro, ya han sido comentadas en la sección “Leyendas” bajo el nombre de “Ciclo Cretense”. En este ciclo, mediante los enlaces con Minos, Pasífae y Dédalo, podremos enterarnos con detenimiento de los acontecimientos que provocaron el nacimiento del Minotauro y como afectó su aparición a sus contemporáneos.
Centauros:
Normalmente se les considera hijos de Ixión y de una nube con forma de Hera llamada Nefole, que significa nube. Según las distintas versiones, esta unión dio lugar a un hijo llamado Centauro o a la raza de los Centauros.
Son seres monstruosos, su cuerpo de cintura hacia abajo tendría forma de caballo y de cintura para arriba de hombre. A veces también son representados como hombres erguidos, de cuyo trasero sale la parte posterior de un caballo.
Vivían en los bosques de la Élide, Arcadia y Tesalia. Sus costumbres son salvajes y primitivas. Comen carne cruda y cazan armados de palos y piedras. Aunque suelen aparecer como una unidad, a veces sobresale el nombre de alguno de ellos como en los casos de Neso, Folo y Quirón. Solo los dos últimos difieren de sus compañeros por tener un carácter apacible, ser hospitalarios y amigos de los humanos.
Es célebre el episodio en el que, por ser familiares del novio, fueron invitados a las bodas de Pirítoo con Hipodamía. Tras emborracharse, intentaron violar a la desposada y raptar a las invitadas. Los lapitas después de una sangrienta batalla lograron reducir a los Centauros y expulsarlos de Tesalia. Esta leyenda simboliza el triunfo de la civilización sobre la barbarie.
Esta no es la única ocasión en la que los Centauros aparecen intentado raptar y violentar a mujeres. El Centauro Euritión trato de arrebatar a Mnesímaca de las manos de Heracles, su prometido. También el Centauro Neso intentó violar a Deyanira, la esposa de Heracles. Los Centauros Hileo y Reco trataron de violar a Atalanta.
En las leyendas de los Centauros aparecen las Centáureas y la prole de ambos. Los Centauros son también denominados Hipocentauros.
Grifos:
Se les representa habitualmente con alas, pico de águila y cuerpo de león. Vivían en el país de los Hiperbóreos.
Cierta leyenda relata como Apolo les había ido a buscar y había regresado a Grecia cabalgando sobre los lomos de uno de ellos. Estaban consagrados a Apolo y vigilaban sus tesoros para protegerlos de los Arimaspos. También custodiaban las cráteras de vino de Dionisio.
Un mito más reciente cuenta que se encargaban de velar por el oro que había en los desiertos del norte de la India. La razón de esta vigilancia podía deberse a que éste era su cometido o al deseo de proteger a sus crías, puesto que ponían sus nidos en las montañas de las cuales se extraía el preciado metal
Sirenas:
Generalmente son consideradas hijas del dios-río Aqueloo, aunque a veces se nombra al dios marino Forcis como su padre. También hay disparidad de opiniones respecto a quien fue su madre, suele ser unánime la idea de que descienden de una Musa, pero los autores no se ponen de acuerdo sobre cual, pudo ser, Melpómene, Terpsícore o quizás Calíope.
Son monstruos marinos con la mitad superior con forma de mujer y la mitad inferior con forma de ave. Su número varía según las versiones. En un principio eran dos y se llamaban Agláope y Telxíope, posteriormente fueron añadidas Teles, Redne, Molpe, Pisínoe, Parténope, Leucosia y Ligia.
Poseían una maravillosa voz con la que osaron retar a las Musas. La competición fue vencida por las Musas, que como castigo a su osadía, arrancaron las plumas a sus rivales. Avergonzadas, las Sirenas se retiraron a las costas Sicilianas, cerca del estrecho de Mesina.
Con sus cantos atraían a los incautos marineros, que incapaces de resistirse, chocaban irremediablemente contra las rocas. Tras el naufragio, los navegantes eran devorados por las Sirenas.
Cuando Ulises pasó cerca de ellas, logró evadir el peligro gracias a los consejos de Circe. El héroe taponó los oídos de su tripulación con cera, pero como él deseaba oír tan hermosos cantos, ordenó que lo atasen al mástil del barco. De esta manera consiguió sustraerse al influjo de las mágicas melodías.
También los argonautas pasaron cerca de las Sirenas, sobreviviendo al intento. Cuando estaban junto a ellas, Orfeo entonó tan bellas canciones, que los argonautas no se sintieron embrujados por el canto de las Sirenas. Solo Butes se arrojó al mar en su intento de alcanzarlas, pero fue salvado por Afrodita.
Según un oráculo, las Sirenas perecerían cuando un mortal pudiese sustraerse al hechizo de sus cantos. Por lo que existe una leyenda que relata como las Sirenas se sumergieron en el mar después de que lograse pasar Ulises, y tras la derrota que les infligió Orfeo, se suicidaron.
Estos monstruos femeninos estaban situados en los limites del mundo conocido y simbolizan la advertencia de los peligros que pueden acechar a los que pretendan traspasar esta frontera. La idea del cambio de un mundo, a otro desconocido, derivó en una asociación de la Sirenas con el mundo de los muertos. De manera que son finalmente consideradas divinidades de ultratumba. Cantaban para los bienaventurados y representaban la armonía celestial. Por lo que frecuentemente podemos encontrarlas representadas en sarcófagos.
Medusa:
En la mitología griega, Medusa (en griego antiguo Μέδουσα Médousa, ‘guardiana’, ‘protectora’)[1] era un monstruo ctónico femenino, que volvía de piedra a aquellos que la miraban. Fue decapitada por Perseo, quien después usó su cabeza como arma[2] hasta que se la dio a la diosa Atenea para que la pusiera en su escudo, la égida. Desde la antigüedad clásica, la imagen de la cabeza de Medusa aparece representada en el artilugio que aleja el mal conocido como Gorgoneion.[
Quimera:
En la mitología griega, Quimera (en griego antiguo Χίμαιρα Khimaira; latín Chimæra) era un monstruo horrendo, hija de Tifón y de Equidna, que vagaba por las regiones de Asia Menor aterrorizando a las poblaciones y engullendo rebaños y animales…fue derrotada finalmente por Belerofonte con la ayuda de Pegaso, el caballo alado, a las órdenes del rey Yobates de Licia.
Las Harpias:
Raptoras de almas y de niños. Hijas de Taumante y de la Oceánide Electra. Pertenecen a la generación preolímpica, por lo que no están sujetas a los dictados de los doce dioses del panteón helénico.
Las Harpías suelen ser dos: Aelo (borrasca) y Ocípete (vuelo veloz), a veces se nombra a otras como Celeno, Nicótoe y Podarge. Son aves con cabeza de mujer y garras afiladas o mujeres aladas. En un principio los autores sitúan su morada en las islas Estrofíales, en el mar Egeo, más tarde la sitúan en el vestíbulo de los Infiernos, junto a los demás monstruos.
La Harpías uniéndose al dios viento Céfiro engendraron a los caballos Janto y Balio, corceles divinos de Aquiles, y a Flógeo y Hárpago, las monturas de los Dioscuros. En la leyenda del rey Fineo representan su papel más destacado, auque aparecen con cierta frecuencia en uno u otro mito.
Craken:
Con el nombre de craken -o kraken- se identifica normalmente un monstruo marino de dimensiones gigantescas. Su origen es antiguo aunque tras la captura de los primeros ejemplares de calamar gigante -entre los siglos XIII y XIX-, su leyenda se ha visto incrementada.
Su figura se asemeja a imágenes mitólogicas de otras culturas: el Hafgufa escandinavo, monstruo descrito en la Saga de Örvar-Odds -serie de relatos magicos anónimos-. Es una criatura tan grande que parece una isla cuando se encuentra en la superficie de los mares, con una longitud de 2,5 km.
Zaratan o ballena-isla recordada entre los cuentos de las 1.001 Noches. Cetus, otro monstruo marino -siempre parecido a una ballena- nombrado en la leyenda de Perseo y Andromeda. Leviatán, bestia marina del Antiguo Testamento. Generalmente era una serpiente marina que devoraba naves enteras al nadar alrededor de los cascos tan rápidamente que creaba un torbellino.
Minotauro:
Hijo del toro blanco de Creta y Pasífae, reina de Creta. Tenía cuerpo de hombre y cabeza de toro. Su nombre realmente era Asterio. Estaba encerrado en el Laberinto, construido para él por Dédalo, por orden de Minos el soberano de Creta. De este monstruo poco más se puede comentar además de lo dicho anteriormente, ya que aparece como un elemento secundario al servicio de otros más importantes. Las circunstancias que envuelven a este engendro, ya han sido comentadas en la sección “Leyendas” bajo el nombre de “Ciclo Cretense”. En este ciclo, mediante los enlaces con Minos, Pasífae y Dédalo, podremos enterarnos con detenimiento de los acontecimientos que provocaron el nacimiento del Minotauro y como afectó su aparición a sus contemporáneos.
Centauros:
Normalmente se les considera hijos de Ixión y de una nube con forma de Hera llamada Nefole, que significa nube. Según las distintas versiones, esta unión dio lugar a un hijo llamado Centauro o a la raza de los Centauros.
Son seres monstruosos, su cuerpo de cintura hacia abajo tendría forma de caballo y de cintura para arriba de hombre. A veces también son representados como hombres erguidos, de cuyo trasero sale la parte posterior de un caballo.
Vivían en los bosques de la Élide, Arcadia y Tesalia. Sus costumbres son salvajes y primitivas. Comen carne cruda y cazan armados de palos y piedras. Aunque suelen aparecer como una unidad, a veces sobresale el nombre de alguno de ellos como en los casos de Neso, Folo y Quirón. Solo los dos últimos difieren de sus compañeros por tener un carácter apacible, ser hospitalarios y amigos de los humanos.
Es célebre el episodio en el que, por ser familiares del novio, fueron invitados a las bodas de Pirítoo con Hipodamía. Tras emborracharse, intentaron violar a la desposada y raptar a las invitadas. Los lapitas después de una sangrienta batalla lograron reducir a los Centauros y expulsarlos de Tesalia. Esta leyenda simboliza el triunfo de la civilización sobre la barbarie.
Esta no es la única ocasión en la que los Centauros aparecen intentado raptar y violentar a mujeres. El Centauro Euritión trato de arrebatar a Mnesímaca de las manos de Heracles, su prometido. También el Centauro Neso intentó violar a Deyanira, la esposa de Heracles. Los Centauros Hileo y Reco trataron de violar a Atalanta.
En las leyendas de los Centauros aparecen las Centáureas y la prole de ambos. Los Centauros son también denominados Hipocentauros.
Grifos:
Se les representa habitualmente con alas, pico de águila y cuerpo de león. Vivían en el país de los Hiperbóreos.
Cierta leyenda relata como Apolo les había ido a buscar y había regresado a Grecia cabalgando sobre los lomos de uno de ellos. Estaban consagrados a Apolo y vigilaban sus tesoros para protegerlos de los Arimaspos. También custodiaban las cráteras de vino de Dionisio.
Un mito más reciente cuenta que se encargaban de velar por el oro que había en los desiertos del norte de la India. La razón de esta vigilancia podía deberse a que éste era su cometido o al deseo de proteger a sus crías, puesto que ponían sus nidos en las montañas de las cuales se extraía el preciado metal
Sirenas:
Generalmente son consideradas hijas del dios-río Aqueloo, aunque a veces se nombra al dios marino Forcis como su padre. También hay disparidad de opiniones respecto a quien fue su madre, suele ser unánime la idea de que descienden de una Musa, pero los autores no se ponen de acuerdo sobre cual, pudo ser, Melpómene, Terpsícore o quizás Calíope.
Son monstruos marinos con la mitad superior con forma de mujer y la mitad inferior con forma de ave. Su número varía según las versiones. En un principio eran dos y se llamaban Agláope y Telxíope, posteriormente fueron añadidas Teles, Redne, Molpe, Pisínoe, Parténope, Leucosia y Ligia.
Poseían una maravillosa voz con la que osaron retar a las Musas. La competición fue vencida por las Musas, que como castigo a su osadía, arrancaron las plumas a sus rivales. Avergonzadas, las Sirenas se retiraron a las costas Sicilianas, cerca del estrecho de Mesina.
Con sus cantos atraían a los incautos marineros, que incapaces de resistirse, chocaban irremediablemente contra las rocas. Tras el naufragio, los navegantes eran devorados por las Sirenas.
Cuando Ulises pasó cerca de ellas, logró evadir el peligro gracias a los consejos de Circe. El héroe taponó los oídos de su tripulación con cera, pero como él deseaba oír tan hermosos cantos, ordenó que lo atasen al mástil del barco. De esta manera consiguió sustraerse al influjo de las mágicas melodías.
También los argonautas pasaron cerca de las Sirenas, sobreviviendo al intento. Cuando estaban junto a ellas, Orfeo entonó tan bellas canciones, que los argonautas no se sintieron embrujados por el canto de las Sirenas. Solo Butes se arrojó al mar en su intento de alcanzarlas, pero fue salvado por Afrodita.
Según un oráculo, las Sirenas perecerían cuando un mortal pudiese sustraerse al hechizo de sus cantos. Por lo que existe una leyenda que relata como las Sirenas se sumergieron en el mar después de que lograse pasar Ulises, y tras la derrota que les infligió Orfeo, se suicidaron.
Estos monstruos femeninos estaban situados en los limites del mundo conocido y simbolizan la advertencia de los peligros que pueden acechar a los que pretendan traspasar esta frontera. La idea del cambio de un mundo, a otro desconocido, derivó en una asociación de la Sirenas con el mundo de los muertos. De manera que son finalmente consideradas divinidades de ultratumba. Cantaban para los bienaventurados y representaban la armonía celestial. Por lo que frecuentemente podemos encontrarlas representadas en sarcófagos.
Medusa:
En la mitología griega, Medusa (en griego antiguo Μέδουσα Médousa, ‘guardiana’, ‘protectora’)[1] era un monstruo ctónico femenino, que volvía de piedra a aquellos que la miraban. Fue decapitada por Perseo, quien después usó su cabeza como arma[2] hasta que se la dio a la diosa Atenea para que la pusiera en su escudo, la égida. Desde la antigüedad clásica, la imagen de la cabeza de Medusa aparece representada en el artilugio que aleja el mal conocido como Gorgoneion.[