Este hombre, que es musulmán, su hora de oración le tocó trabajando en su taxi, por lo que tiene que suspender sus labores para hacer sus ritos aunque sea arriba del vehículo.
La gente que pasa lo mira asombrada por ser algo tan inusual que no se ve todos los días. Esto no es burlarse de la religión, solo que es una manera muy rara de aplicarla
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