Localizar las hormonas para adelgazar.
La grasa se dispone de forma diferente en unos sujetos y otros, debido a que los adipocitos (células grasas del tejido adiposo) abren las puertas de su parroquia a la grasa que les invade gracias a los diferentes porteros hormonales. Así, nos encontramos con sujetos cuya grasa se deposita en la parte alta del cuerpo. En este caso el portero que abre la puerta a la grasa es la cortisona. La enfermedad de Cushing provoca una obesidad característica de la cara y el tórax, debido a la secreción excesiva de esta hormona. La sobrealimentación crea un exceso de cortisona; por eso, la obesidad alimentaria se dispone de la misma manera.
En el abdomen, la hormona que abre la puerta del adipocito es la insulina, que permite la transformación de azúcar en grasa y facilita la penetración de esta grasa en los adipocitos de la profundidad (obesidad abdominal diabetógena, obesidad abdominal aterógena) o de la superficie (obesidad abdominal nerviosa, obesidad abdominal digestiva).
La grasa se dispone de forma diferente en unos sujetos y otros, debido a que los adipocitos (células grasas del tejido adiposo) abren las puertas de su parroquia a la grasa que les invade gracias a los diferentes porteros hormonales. Así, nos encontramos con sujetos cuya grasa se deposita en la parte alta del cuerpo. En este caso el portero que abre la puerta a la grasa es la cortisona. La enfermedad de Cushing provoca una obesidad característica de la cara y el tórax, debido a la secreción excesiva de esta hormona. La sobrealimentación crea un exceso de cortisona; por eso, la obesidad alimentaria se dispone de la misma manera.
En el abdomen, la hormona que abre la puerta del adipocito es la insulina, que permite la transformación de azúcar en grasa y facilita la penetración de esta grasa en los adipocitos de la profundidad (obesidad abdominal diabetógena, obesidad abdominal aterógena) o de la superficie (obesidad abdominal nerviosa, obesidad abdominal digestiva).