Si hay una historia capaz de seguir generando información en prensa después de más de diez años es la de Nick Leeson. La verdad es que no es para menos. Para aquellos que no conozcan las andanzas del “Rogue trader” les adelanto que el bueno de Nick fue capaz él solito, de llevar a la quiebra al banco más antiguo del mundo, el Barings.
Tras trabajar durante un tiempo en el back office de la oficina que el banco mantenía en Yakarta, Lesson solicitó un cambio de destino a la sucursal de Singapur. No sólo consiguió el nuevo destino sino que además, le nombraron Director General del Baring Securities Singapore Limited. A partir de ahí y en tan sólo tres años, los acontecimientos se precipitaron.
A Leeson no le bastaba con ser el mandamás en Singapur, él quería acción. Nada más llegar, compró una ficha para poder operar en el SIMEX y despidió a buena parte de los operadores. En ese momento, en su figura recaían de facto los puestos de Director General, Jefe de Mesa y Jefe de Back Office. Ese fue el gran error porque, ¿quién controla al que lo controla todo?
La operativa que desde Londres se le permitía a la oficina de Singapur sólo contemplaba operaciones en opciones y futuros para clientes y el arbitraje del futuro del Nikkei en SIMEX y en la Bolsa de Osaka. Pero eso no iba a frenar a Leeson. A través de la famosa cuenta 88888 -la cuenta de errores que tenía la entidad (todas las entidades que operan en mercados, tienen una cuenta de errores donde se incluyen las operaciones que provienen de errores cometidos por los operadores: comprar cuando hay que vender, equivocaciones en el volumen de las órdenes, etc.)- Nick Leeson comenzó a tomar posiciones especulativas.
A mediados de Enero de 1995 Leeson tenía en cartera importantes posiciones en mercado. Básicamente, había vendido opciones, es decir, estaba corto en volatilidad esperando que el mercado se mantuviera estable. Pero el destino quiso que en la mañana del 17 de Enero un terremoto de 7,2 en la escala de Richter azotara Kobe. El mercado caía y Leeson intentó darle la vuelta él solo, aumentando el riesgo de sus posiciones exponencialmente. A mediados de Febrero de 1995 las posiciones de Leeson incluían el 85% del open interest en el futuro del bono japones y el 50% del futuro sobre el Nikkei.
La historia acaba con brutales pérdidas acumuladas, una nota de Leeson que decía “ Lo siento” y una huída que terminó con su detención y extradición a Singapur, donde cumplió condena durante cerca de cuatro años.
Su caso es hoy en día estudiado como el paradigma de todo lo que no hay que hacer en políticas de control de riesgo.
En la actualidad Nick Leeson se gana la vida dando conferencias (sus honorarios ascienden a 9800$ por speach) y como Director General del Galway´s Soccer Club (sí, habéis leído bien, es un club de futbol). Además afirma seguir especulando a través de su cuenta personal en el mercado de divisas.
Fuente
Pelicula Basada en la historia de Nick Leeson: Rogue Trader
Actualización 2 de Julio 2008
El usuario ilpapolino me envia por mensaje privado este excelente analisis para completar el articulo:
Es cierto, causo una gran pérdida al banco más antiguo del mundo, pero no es menos cierto también que gran parte de estas pérdidas se debieron también a la ineficiencia de los controles internos y a la poca supervición del banco de Inglaterra.
El error de Leeson fue que realizaba tanto las operaciones de la línea de clientes (front Office) así como las operaciones destinadas al control operativo y registros de las transacciones (back office) sin que existiera un control interno indepenjdiente de ellas. La poca claridad que tenían los supervisores (claridad que se traduce en poco conocimiento y gran ambición) hace que, simplemente, hagan "vista gorda" a la situación.
Desde el punto de vista de la alta administración del banco, estos sólo se enfocaron al resultado de las operaciones y no al cómo se estabn reflejando estos resultados. El hecho concreto que hayan pasado por alto los excesos, tanto personales, de utilidades y de solicitudes de fondos para cubrir los márgenes operaciones de los clientes sin siquiera preguntar, refleja la poca disposicoón al control que tenía el banco inglés.
Por otro lado, los controles en SIMEX, advistieron con meses de anticipación que las operaciones de la división de futuros del barings estaban siendo vistas como operaciones con malas prácticas. Estos informes no sólo fueron enviados al Barings, si no que también al Banco de Inglaterra, y ellos nada hicieron tampoco.
El hecho concreto de que tanto las autoridades monetarias inglesas, así como los administradores o dueños del Barings,provenían de una misma clase social, educados en los mismos exclusivos colegios o universidades, lo que las daba "ciertas licencias" en el caso de ser supervisados. Esto demuestra que no sólo es fatal acceder a un cargo por razones de "sangre" o aristocracia, dejando de lado los criterios técnicos mínimos, sino que además el ingresoc a mercados sobre los cuales no se tiene el control o conocimiento adecuados, sobre todo si son mercados especulativos.
El regulador, en este caso el BAnco de Inglaterra, no ejerción una supervisión efectiva del Barings.
Las consecuancias del caso en cuestión, son:
1. Separación total del back office del front office, a cargo de personal altamente calificado en sus respectivas áreas.
2. Tecnificación de las áreas de control interno y de supervisión por parte de los reguladores monetarios.
3. Importancioa de determinar que el tamaño de las operaciones en las cuales se involucre un banco, sea acorde con el riesgo involucrado.
En definitiva, y esto a modo de comentacio personal, la causa de final de la quiebra del "Banco más Antiguo del mundo", no sólo es causa de leasson, si no que también por falta de criterios por parte de la Administyración del Banco así como de los supervisores del mercado bancario inglés.
Algunas versiones indican que leasson sólo fuie utilizado como chivo expiatorio productro de las malas operaciones, ambisiones y decisiones de los dueños del barings.
No debemos olvidar la afirmación del Cardenal Richelieu: Existen 6 grandes potencias en Europa: Inglaterra, Francia, Austria, Prusia, Rusia y los Hermanos Barings"
Esta ambición, fue lo que destruyó al "último banco de sangre azul"
Tras trabajar durante un tiempo en el back office de la oficina que el banco mantenía en Yakarta, Lesson solicitó un cambio de destino a la sucursal de Singapur. No sólo consiguió el nuevo destino sino que además, le nombraron Director General del Baring Securities Singapore Limited. A partir de ahí y en tan sólo tres años, los acontecimientos se precipitaron.
A Leeson no le bastaba con ser el mandamás en Singapur, él quería acción. Nada más llegar, compró una ficha para poder operar en el SIMEX y despidió a buena parte de los operadores. En ese momento, en su figura recaían de facto los puestos de Director General, Jefe de Mesa y Jefe de Back Office. Ese fue el gran error porque, ¿quién controla al que lo controla todo?
La operativa que desde Londres se le permitía a la oficina de Singapur sólo contemplaba operaciones en opciones y futuros para clientes y el arbitraje del futuro del Nikkei en SIMEX y en la Bolsa de Osaka. Pero eso no iba a frenar a Leeson. A través de la famosa cuenta 88888 -la cuenta de errores que tenía la entidad (todas las entidades que operan en mercados, tienen una cuenta de errores donde se incluyen las operaciones que provienen de errores cometidos por los operadores: comprar cuando hay que vender, equivocaciones en el volumen de las órdenes, etc.)- Nick Leeson comenzó a tomar posiciones especulativas.
A mediados de Enero de 1995 Leeson tenía en cartera importantes posiciones en mercado. Básicamente, había vendido opciones, es decir, estaba corto en volatilidad esperando que el mercado se mantuviera estable. Pero el destino quiso que en la mañana del 17 de Enero un terremoto de 7,2 en la escala de Richter azotara Kobe. El mercado caía y Leeson intentó darle la vuelta él solo, aumentando el riesgo de sus posiciones exponencialmente. A mediados de Febrero de 1995 las posiciones de Leeson incluían el 85% del open interest en el futuro del bono japones y el 50% del futuro sobre el Nikkei.
La historia acaba con brutales pérdidas acumuladas, una nota de Leeson que decía “ Lo siento” y una huída que terminó con su detención y extradición a Singapur, donde cumplió condena durante cerca de cuatro años.
Su caso es hoy en día estudiado como el paradigma de todo lo que no hay que hacer en políticas de control de riesgo.
En la actualidad Nick Leeson se gana la vida dando conferencias (sus honorarios ascienden a 9800$ por speach) y como Director General del Galway´s Soccer Club (sí, habéis leído bien, es un club de futbol). Además afirma seguir especulando a través de su cuenta personal en el mercado de divisas.
Fuente
Pelicula Basada en la historia de Nick Leeson: Rogue Trader
http://www.videos-star.com/watch.php?video=null
http://www.videos-star.com/watch.php?video=tDrHwUrQwTs
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Actualización 2 de Julio 2008
El usuario ilpapolino me envia por mensaje privado este excelente analisis para completar el articulo:
Es cierto, causo una gran pérdida al banco más antiguo del mundo, pero no es menos cierto también que gran parte de estas pérdidas se debieron también a la ineficiencia de los controles internos y a la poca supervición del banco de Inglaterra.
El error de Leeson fue que realizaba tanto las operaciones de la línea de clientes (front Office) así como las operaciones destinadas al control operativo y registros de las transacciones (back office) sin que existiera un control interno indepenjdiente de ellas. La poca claridad que tenían los supervisores (claridad que se traduce en poco conocimiento y gran ambición) hace que, simplemente, hagan "vista gorda" a la situación.
Desde el punto de vista de la alta administración del banco, estos sólo se enfocaron al resultado de las operaciones y no al cómo se estabn reflejando estos resultados. El hecho concreto que hayan pasado por alto los excesos, tanto personales, de utilidades y de solicitudes de fondos para cubrir los márgenes operaciones de los clientes sin siquiera preguntar, refleja la poca disposicoón al control que tenía el banco inglés.
Por otro lado, los controles en SIMEX, advistieron con meses de anticipación que las operaciones de la división de futuros del barings estaban siendo vistas como operaciones con malas prácticas. Estos informes no sólo fueron enviados al Barings, si no que también al Banco de Inglaterra, y ellos nada hicieron tampoco.
El hecho concreto de que tanto las autoridades monetarias inglesas, así como los administradores o dueños del Barings,provenían de una misma clase social, educados en los mismos exclusivos colegios o universidades, lo que las daba "ciertas licencias" en el caso de ser supervisados. Esto demuestra que no sólo es fatal acceder a un cargo por razones de "sangre" o aristocracia, dejando de lado los criterios técnicos mínimos, sino que además el ingresoc a mercados sobre los cuales no se tiene el control o conocimiento adecuados, sobre todo si son mercados especulativos.
El regulador, en este caso el BAnco de Inglaterra, no ejerción una supervisión efectiva del Barings.
Las consecuancias del caso en cuestión, son:
1. Separación total del back office del front office, a cargo de personal altamente calificado en sus respectivas áreas.
2. Tecnificación de las áreas de control interno y de supervisión por parte de los reguladores monetarios.
3. Importancioa de determinar que el tamaño de las operaciones en las cuales se involucre un banco, sea acorde con el riesgo involucrado.
En definitiva, y esto a modo de comentacio personal, la causa de final de la quiebra del "Banco más Antiguo del mundo", no sólo es causa de leasson, si no que también por falta de criterios por parte de la Administyración del Banco así como de los supervisores del mercado bancario inglés.
Algunas versiones indican que leasson sólo fuie utilizado como chivo expiatorio productro de las malas operaciones, ambisiones y decisiones de los dueños del barings.
No debemos olvidar la afirmación del Cardenal Richelieu: Existen 6 grandes potencias en Europa: Inglaterra, Francia, Austria, Prusia, Rusia y los Hermanos Barings"
Esta ambición, fue lo que destruyó al "último banco de sangre azul"