Singapur, un país con visión de progreso Singapur, es un pequeño Estado de 618 km2 de superficie, que alberga a una población heterogénea de 4.6 millones de habitantes. Luego de sufrir una serie de vicisitudes como colonia inglesa y posteriormente padecer la invasión de Japón, integró la Federación Malasia, de la cual se desprendió en 1965 para proclamar su independencia. Este minúsculo país, debido a la aridez de su suelo, carece de recursos naturales. No cuenta incluso, con vertientes de agua, líquido que por largo tiempo ha tenido que importar desde Malasia. Hoy, gracias a su tecnología, ha logrado cubrir casi la totalidad de la demanda mediante la utilización de una planta desalinizadora. Hace algo más de cuatro décadas, Singapur era un país pobrísimo y con un alto índice de analfabetismo. A la carencia de materias primas, se sumaba el estar rodeado de vecinos poco amigables que agravaban su situación. ¿Qué hizo para salir del subdesarrollo? Su fundador, Lee Kuan Yew priorizó dos aspectos fundamentales que debían acometerse paralelamente: el idioma y la educación. Para superar el problema de las lenguas maternas -mandarín, tamil, malayo- que enfrentaban y creaban confusión entre sus pobladores, el líder decidió imponer por la fuerza el uso del idioma inglés como lengua oficial. Se dio cuenta, de que frente a la penuria de recursos naturales “el único factor de sobrevivencia era la educación” y abordó este campo con total decisión. Con el pasar de los años y luego de un sostenido esfuerzo, Singapur, hoy, ocupa un puesto de privilegio en los test internacionales, a los que no se arriesgan a concurrir los países latinoamericanos. Según reportes periodísticos, la educación primaria media y superior es sumamente rigurosa y está globalizada. Como política de Estado existe un programa de excursiones planificadas para visitar otros países, estas son consideradas necesarias para recibir nuevos conocimientos y relacionarse con otras costumbres. Estos elementos de desarrollo han llevado a este pueblo a convertirse en un país altamente tecnificado y polo importante del Comercio Internacional. Su política de apertura económica y de atracción de empresas multinacionales norteamericanas le ha impulsado a dar un “salto meteórico” en el campo de la prosperidad nacional. Actualmente, cuenta con empresas: “financieras, farmacéuticas, de biotecnología, ingeniería y arquitectura, lo que le ha permitido convertirse en un emporio industrial que cuenta con industrias: químicas, electrónicas, mecánicas de precisión, textiles, refinado de petróleo, construcción naval, etc., etc. Es el primer mercado mundial del caucho y el estaño y es el primer puerto del sudeste de Asia. Es también, el mayor productor de plataformas petroleras submarinas y uno de los principales exportadores mundiales del sistemas de control para aeropuertos y puertos”. La bonanza conseguida, ha logrado revertir en poco tiempo la situación de pobreza de antaño. Hoy, goza de un alto nivel de vida: “el ingreso per cápita, es de USD 52.000 al año, el noveno más alto del mundo –EE. UU. ocupa el décimo lugar- su tasa de desempleo es del 2% la más baja del planeta”. Su lado negativo, es el estar manejado políticamente por una dictadura hereditaria de partido único. El actual Primer Ministro, Lee Hsien Loong es hijo del fundador de esta nación. Como en toda dictadura, los políticos que se enfrentan al gobierno, terminan arruinados política y económicamente, debido a que son querellados por el gobernante y obligados a pagar sumas exorbitantes, por supuestas injurias al gobierno FUENTE