Las Bicicletas en Buenos Aires

En sus años de gobierno, el Jefe de Gobierno Porteño Mauricio Macri, ha puesto sus fichas en el desarrollo de un sistema de bici sendas tratando de emular a las que podemos encontrar en distintas ciudades del mundo. La medida ha generado tanto adeptos como detractores y ambos tienen sus causas justificadas. El objetivo de este Post es analizar las virtudes y los defectos de dicho sistema, y que todos demos nuestras opiniones al respecto.
Comencemos con los pros:
1) No es novedad que la bicicleta como medio de transporte para distancias cortas es ideal, es pequeña, relativamente rápida, no contamina, no produce ruido (si esta bien aceitada
) y por si todo fuera poco hace bien a la salud. Que más se podría pedir.
2) El sistema de Bici sendas ha sido implementado con gran éxito en muchas ciudades del mundo como Amsterda, Barcelona, París, etc.
3) Su uso permite al ciclista circular por un camino seguro sin riesgo de colisionar con los automóviles.
4) Disminuye la cantidad de autos que circulan por las calles.
Bici Senda en Amsterdam, Holanda.
No es para nada poco el beneficio que le otorga a una ciudad el contar con un sistema como este.
Pero ahora vamos a las contras, por lo menos para nuestra ciudad:
1) No somos una población acostumbrada al uso de bicicletas (tema cultural, el argentino si puede se sube a su auto), esto se aprecia cuando vemos las bici sendas (que ocupan casi la mitad de las calles de las zonas céntricas) vacías mientras que el carril para automóviles se encuentra totalmente colapsado.
Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Una imagen de todos los días.
2) Como complemento a las bici sendas debe haber un sistema de transporte de primer nivel, no como el que hay en la Ciudad de Buenos Aires, solo basta con salir a la calle desde la 7:30 y las 22 horas para observar que el transito es un caos por la cantidad de autos sumados a las obras y cortes por protestas, y que los subtes y los colectivos no dan a basto.
3) En el resto de los países se considera a la bicicleta como un automóvil más y por lo tanto tiene sus derechos y también sus obligaciones. No es el caso de nuestra ciudad. Son contados los casos de ciclistas que, particularmente yo, veo frenan en los semáforos, mantienen su carril, utilizan casco, llevan luces encendidas y todas aquellas obligaciones que ya hoy por hoy rigen para las motocicletas inclusive.
A continuación cito un artículo del diario Clarín del año 2009:
"Por: Victoria de Masi
Son livianas, ecológicas, prácticas y económicas. Pero también imposibles de controlar. Las bicicletas circulan sin que nadie pueda multar al usuario cuando comete una falta de tránsito. Y según los especialistas son los que menos contribuyen a la seguridad vial.
"De entre los distintos tipos de vehículos, el ciclista es el que más faltas de tránsito comete", señala Alberto Silveira, presidente de Luchemos por la Vida. La ONG observó el comportamiento de 854 ciclistas durante junio y dedujo que el 96% no respeta la prioridad del peatón, el 90% no usa casco y el 80% carece de elementos reflectores.
En la Ciudad de Buenos Aires circulan entre 80.000 y 120.000 ciclistas por día. En Provincia, el parque de bicicletas llega a un millón, aunque según las cámaras de fabricantes consultadas por Clarín, las cantidades son aproximadas ya que es imposible de mensurar. Fuentes de la Comuna porteña confirmaron que el 10% de los pacientes que se atienden por día en hospitales públicos son ciclistas y la razón de la consulta, accidente en la vía publica.
"Debe haber un sistema de sanción especial para el ciclista porque a la Policía no le compete el control, la bicicleta carece de patente y el usuario no tiene por qué llevar licencia de conducir", completa Silveira. En el Centro de Experimentación y Seguridad Vial (CESVI) coinciden. "Falta reglamentación para el uso de las bicicletas, porque no sólo es proteger a la ciudadanía, sino también al ciclista -señala Fabián Ponce, gerente general-. Es necesario adaptar la norma al uso que se le da a la bicicleta hoy. Cada vez hay más ciclistas y menos infraestructura, eso multiplica el riesgo de sufrir un accidente".
Para evitar el colapso del transporte urbano, mucha gente utiliza la bicicleta para movilizarse al trabajo, al colegio, la facultad o simplemente para pasear. Raudos, los ciclistas se cuelan entre los autos en avenidas y calles de alto tránsito. Son los más expuestos: ante un accidente siempre será el cuerpo el que reciba los golpes directos. El caso es que ni los agentes de transito ni la Policía tienen obligación de controlarlas. Ahora, en la Cámara de Diputados de la Nación se está discutiendo en comisiones un proyecto para modificar la Ley de Tránsito e incluir los controles de alcoholemia a ciclistas.
"Al que le dé 200 miligramos por litro de sangre, se le secuestrará la bicicleta", amplía Pablo Zancada, diputado por el Partido Socialista y autor del proyecto. Esto pondría al ciclista al mismo nivel de los motociclistas y ya encendió la polémica.
"Antes de hacer controles de alcoholemia, hay otras demandas puntuales como ciclovías protegidas en avenidas, con trazados continuos e integrados en subte y tren, reglamentación de tarifas y espacios para guardar bicicletas", señala Néstor Sebastián, presidente de la Asociación de Ciclistas Urbanos (ACU) y licenciado en accidentología.
Gustavo Castellano, de 39 años y vecino de Vicente López, va diariamente en bici hasta su trabajo, en Retiro. Cree que los test de alcoholemia pueden ser buenos, pero que "se podría esperar un poquito más para establecer prioridades. Es necesario implementar otras normas para los ciclistas, como el uso obligatorio de casco y la delimitación de bicisendas".
Para Ponce, del CESVI, la alcoholemia "no está mal". Para Silveira también puede ser una buena idea, pero coincide con que no es una prioridad. "No está mal lo de los controles de alcoholemia, pero debemos debatir cómo hacemos para que los ciclistas cumplan con las normas básicas. A eso, hay que sumarle la acción del Estado, que debe crear una infraestructura seria para el ciclista", concluye."
Este artículo escrito hace 3 años refleja la situación que vivimos hoy. Por un lado el Gobierno Porteño alentando a la gente que se sume al cambio cultural y comience a utilizar su bicicleta como medio de transporte único, y por otro lado el vacío legal en el que circulan esos ciclistas.
Todos los días me pregunto que pasaría si un ciclista, que circula por la calle junto con el tránsito (ya sea con bici senda o sin ella), llega al semáforo en rojo y como considera que el no es parte de dicho tránsito, por ir en bicicleta, decide continuar avanzando mientras del otro lado vengo yo o cualquiera del resto de los automovilistas que manejamos, respetando la velocidad máxima, por nuestro carril, con las luces encendidas y con el semáforo en verde, y se produce una colisión.
¿Quien es el responsable?
¿Quien tiene la culpa frente a la justicia?,
¿Sucederá lo mismo que si fuera un peatón?, donde la culpa es siempre del auto por ser el que más daño puede causar sin importar si el peatón decidió cruzar por el medio de la Panamericana.
¿Y que sucede si el accidente no resultara en nada más que un rayón o una abolladura en el auto?
¿El ciclista tiene alguna aseguradora que se haga responsable?, como si tenemos los automovilistas o los motociclistas.
Son todos estos pensamientos y otros más los que me llevaron a crear este post. Sinceramente considero que la idea de la Bici Senda, como la de tener puestos de alquiler gratuito de bicicletas, son interesantes y que de aplicarse de forma correcta y responsable ayudaran a resolver la crítica situación del tránsito en la Capital Federa.
Sin embargo creo que hoy por hoy el camino es el errado, con el afán de tener un mérito más para poner en el discurso de final de gestión, el Gobierno Porteño ha llenado la ciudad de Bici Sendas que ocupan prácticamente la mitad de calles con un elevado nivel de tránsito.
Lógicamente construir Bici Sendas es mucho más económico que extender la red de subterráneos, ensanchar las calles, o cualquier otra obra que sirva para aliviar el caudal de autos., Incluso es mucho mas sencillo que forzar a las empresas de transporte público a que mejoren su servicio, aumentando el número de trenes y/o colectivos y mejorando su estado para que haya mayor frecuencia y no sea un infierno tener que utilizarlos.
Por otra parte, le han dado a los ciclistas el sentimiento de que la calle es de ellos, poniéndolos como número uno en las prioridades de su gestión, sin embargo no han reglamentado ley alguna que los contenga ni que los obligue a seguir las normas del tránsito al cual ellos desean pertenecer.
He tratado de exponer en forma objetiva mi pensamiento acerca del tema, es de esperar que en unos años todas estas contras se reviertan y logremos tener un sistema de tránsito mejor, incluyendo a los ciclistas en él. Por ahora espero sus opiniones.
Comencemos con los pros:
1) No es novedad que la bicicleta como medio de transporte para distancias cortas es ideal, es pequeña, relativamente rápida, no contamina, no produce ruido (si esta bien aceitada

) y por si todo fuera poco hace bien a la salud. Que más se podría pedir.
2) El sistema de Bici sendas ha sido implementado con gran éxito en muchas ciudades del mundo como Amsterda, Barcelona, París, etc.
3) Su uso permite al ciclista circular por un camino seguro sin riesgo de colisionar con los automóviles.
4) Disminuye la cantidad de autos que circulan por las calles.
Bici Senda en Amsterdam, Holanda.
No es para nada poco el beneficio que le otorga a una ciudad el contar con un sistema como este.
Pero ahora vamos a las contras, por lo menos para nuestra ciudad:
1) No somos una población acostumbrada al uso de bicicletas (tema cultural, el argentino si puede se sube a su auto), esto se aprecia cuando vemos las bici sendas (que ocupan casi la mitad de las calles de las zonas céntricas) vacías mientras que el carril para automóviles se encuentra totalmente colapsado.
Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Una imagen de todos los días.
2) Como complemento a las bici sendas debe haber un sistema de transporte de primer nivel, no como el que hay en la Ciudad de Buenos Aires, solo basta con salir a la calle desde la 7:30 y las 22 horas para observar que el transito es un caos por la cantidad de autos sumados a las obras y cortes por protestas, y que los subtes y los colectivos no dan a basto.
3) En el resto de los países se considera a la bicicleta como un automóvil más y por lo tanto tiene sus derechos y también sus obligaciones. No es el caso de nuestra ciudad. Son contados los casos de ciclistas que, particularmente yo, veo frenan en los semáforos, mantienen su carril, utilizan casco, llevan luces encendidas y todas aquellas obligaciones que ya hoy por hoy rigen para las motocicletas inclusive.
A continuación cito un artículo del diario Clarín del año 2009:
"Por: Victoria de Masi
Son livianas, ecológicas, prácticas y económicas. Pero también imposibles de controlar. Las bicicletas circulan sin que nadie pueda multar al usuario cuando comete una falta de tránsito. Y según los especialistas son los que menos contribuyen a la seguridad vial.
"De entre los distintos tipos de vehículos, el ciclista es el que más faltas de tránsito comete", señala Alberto Silveira, presidente de Luchemos por la Vida. La ONG observó el comportamiento de 854 ciclistas durante junio y dedujo que el 96% no respeta la prioridad del peatón, el 90% no usa casco y el 80% carece de elementos reflectores.
En la Ciudad de Buenos Aires circulan entre 80.000 y 120.000 ciclistas por día. En Provincia, el parque de bicicletas llega a un millón, aunque según las cámaras de fabricantes consultadas por Clarín, las cantidades son aproximadas ya que es imposible de mensurar. Fuentes de la Comuna porteña confirmaron que el 10% de los pacientes que se atienden por día en hospitales públicos son ciclistas y la razón de la consulta, accidente en la vía publica.
"Debe haber un sistema de sanción especial para el ciclista porque a la Policía no le compete el control, la bicicleta carece de patente y el usuario no tiene por qué llevar licencia de conducir", completa Silveira. En el Centro de Experimentación y Seguridad Vial (CESVI) coinciden. "Falta reglamentación para el uso de las bicicletas, porque no sólo es proteger a la ciudadanía, sino también al ciclista -señala Fabián Ponce, gerente general-. Es necesario adaptar la norma al uso que se le da a la bicicleta hoy. Cada vez hay más ciclistas y menos infraestructura, eso multiplica el riesgo de sufrir un accidente".
Para evitar el colapso del transporte urbano, mucha gente utiliza la bicicleta para movilizarse al trabajo, al colegio, la facultad o simplemente para pasear. Raudos, los ciclistas se cuelan entre los autos en avenidas y calles de alto tránsito. Son los más expuestos: ante un accidente siempre será el cuerpo el que reciba los golpes directos. El caso es que ni los agentes de transito ni la Policía tienen obligación de controlarlas. Ahora, en la Cámara de Diputados de la Nación se está discutiendo en comisiones un proyecto para modificar la Ley de Tránsito e incluir los controles de alcoholemia a ciclistas.
"Al que le dé 200 miligramos por litro de sangre, se le secuestrará la bicicleta", amplía Pablo Zancada, diputado por el Partido Socialista y autor del proyecto. Esto pondría al ciclista al mismo nivel de los motociclistas y ya encendió la polémica.
"Antes de hacer controles de alcoholemia, hay otras demandas puntuales como ciclovías protegidas en avenidas, con trazados continuos e integrados en subte y tren, reglamentación de tarifas y espacios para guardar bicicletas", señala Néstor Sebastián, presidente de la Asociación de Ciclistas Urbanos (ACU) y licenciado en accidentología.
Gustavo Castellano, de 39 años y vecino de Vicente López, va diariamente en bici hasta su trabajo, en Retiro. Cree que los test de alcoholemia pueden ser buenos, pero que "se podría esperar un poquito más para establecer prioridades. Es necesario implementar otras normas para los ciclistas, como el uso obligatorio de casco y la delimitación de bicisendas".
Para Ponce, del CESVI, la alcoholemia "no está mal". Para Silveira también puede ser una buena idea, pero coincide con que no es una prioridad. "No está mal lo de los controles de alcoholemia, pero debemos debatir cómo hacemos para que los ciclistas cumplan con las normas básicas. A eso, hay que sumarle la acción del Estado, que debe crear una infraestructura seria para el ciclista", concluye."
Este artículo escrito hace 3 años refleja la situación que vivimos hoy. Por un lado el Gobierno Porteño alentando a la gente que se sume al cambio cultural y comience a utilizar su bicicleta como medio de transporte único, y por otro lado el vacío legal en el que circulan esos ciclistas.
Todos los días me pregunto que pasaría si un ciclista, que circula por la calle junto con el tránsito (ya sea con bici senda o sin ella), llega al semáforo en rojo y como considera que el no es parte de dicho tránsito, por ir en bicicleta, decide continuar avanzando mientras del otro lado vengo yo o cualquiera del resto de los automovilistas que manejamos, respetando la velocidad máxima, por nuestro carril, con las luces encendidas y con el semáforo en verde, y se produce una colisión.
¿Quien es el responsable?
¿Quien tiene la culpa frente a la justicia?,
¿Sucederá lo mismo que si fuera un peatón?, donde la culpa es siempre del auto por ser el que más daño puede causar sin importar si el peatón decidió cruzar por el medio de la Panamericana.
¿Y que sucede si el accidente no resultara en nada más que un rayón o una abolladura en el auto?
¿El ciclista tiene alguna aseguradora que se haga responsable?, como si tenemos los automovilistas o los motociclistas.
Son todos estos pensamientos y otros más los que me llevaron a crear este post. Sinceramente considero que la idea de la Bici Senda, como la de tener puestos de alquiler gratuito de bicicletas, son interesantes y que de aplicarse de forma correcta y responsable ayudaran a resolver la crítica situación del tránsito en la Capital Federa.
Sin embargo creo que hoy por hoy el camino es el errado, con el afán de tener un mérito más para poner en el discurso de final de gestión, el Gobierno Porteño ha llenado la ciudad de Bici Sendas que ocupan prácticamente la mitad de calles con un elevado nivel de tránsito.
Lógicamente construir Bici Sendas es mucho más económico que extender la red de subterráneos, ensanchar las calles, o cualquier otra obra que sirva para aliviar el caudal de autos., Incluso es mucho mas sencillo que forzar a las empresas de transporte público a que mejoren su servicio, aumentando el número de trenes y/o colectivos y mejorando su estado para que haya mayor frecuencia y no sea un infierno tener que utilizarlos.
Por otra parte, le han dado a los ciclistas el sentimiento de que la calle es de ellos, poniéndolos como número uno en las prioridades de su gestión, sin embargo no han reglamentado ley alguna que los contenga ni que los obligue a seguir las normas del tránsito al cual ellos desean pertenecer.
He tratado de exponer en forma objetiva mi pensamiento acerca del tema, es de esperar que en unos años todas estas contras se reviertan y logremos tener un sistema de tránsito mejor, incluyendo a los ciclistas en él. Por ahora espero sus opiniones.