En Alabama el libertinaje no es tarea fácil. Siendo soltero, uno tiene prohibida bajo pena de cárcel la práctica del sexo anal, el oral e incluso, puestos a prohibir, hasta los juguetes sexuales pueden llevarte de cabeza al trullo a no ser que tengas receta médica para usarlos (sí, sí: receta médica). Así que el mérito que tiene la campaña iniciada por Sherri Williams, propietaria de Pleasure’s (el primer sex-shop con autoservicio en EE UU), no se puede pasar por alto: hasta el 15 de febrero puedes dirigirte a su tienda armado, deshacerte de tus pistolas y llevarte a casa un buen montón de vibradores, bolas chinas, lubricantes y demás cacharrería guarrilla.
El evento lleva por nombre Guns for Toys, emulando a la famosa campaña que inició por su cuenta un ejecutivo en 1993 y terminó extendiéndose por varios estados, como medida para atajar la violencia en las calles. Eso sí, el marido de Sherri es un vendedor de armas con licencia, así que teniendo en cuenta las leyes norteamericanas tampoco sería de extrañar que la pistola de un atracador en potencia acabe en manos de otro aún peor.