Animales que ya no podemos ver hoy en día.
Me pareció interesante, compartir este post en Taringa!. Todo lo que está a continuación pertenece a un blog.
El Dodo
dodo (de nombre científico Raphus cucullatus), vivió en nuestro planeta hasta hace bien poco, concretamente hasta el siglo XVII. Era un ave no voladora, y únicamente vivía en las Islas Mauricio. Cuando los colonizadores portugueses llegaron a la isla por primera vez, se la encontraron llena de estas maravillosas aves; pero los portugueses no vieron en ellas a un animal muy inteligente (quizás porque no podían volar) y les pusieron como nombre "dodo" (que viene a significar "tonto " ).
El dodo tenía un tamaño considerable para ser un ave: Medía un metro de altura y pesaba entre 13 y 25 kilos. Su pico, de 23 centímetros, terminaba en forma de garfio para romper cocos, y sus pequeñas alas le impiden volar y soportar su peso. Como consecuencia de ello, anidaban en el suelo.
Sir Thomas Herbert dijo:
"Tienen un semblante melancólico, como si fueran sensibles a la injusticia de la naturaleza al modelar un cuerpo tan macizo destinado a ser dirigido por alas complementarias ciertamente incapaces de levantarlo del suelo" - Sir Thomas Herbert (introductor de la palabra dodo)
Tradicionalmente, siempre se ha visto al dodo como un animal gordo, tonto, pesado, patoso... Basta con decir que el primer nombre científico que se le dio fue el de "Didus ineptus". Pero, para orgullo del dodo, los científicos actuales ponen en duda esas afirmaciones. Ellos creen que los estudios científicos sobre el ave tomados en esa época se hicieron con dodos domésticos, no salvajes. Y, según parece, un dodo doméstico tiende a coger rápidamente sobrepeso, ya que se combina su gran apetito con comida de sobra. Actualmente no se tiene muy claro qué comían, pero mayoritariamente se piensa que se alimentaban del fruto de un árbol llamado Tambalacoque.
Los científicos creen que el dodo procedía de las palomas que migraban de África y Asia, que, al asentarse en una isla libre de depredadores, se hizo innecesaria la capacidad de vuelo y se atrofiaron sus alas. El animal vivo que más relacionado está con el dodo es la paloma de Nicobar.
¿Pero qué o quién destruyó a los dodos? En este caso, y para vergüenza nuestra, la respuesta es rotunda: el ser humano. Fue una destrucción rápida: Las primeras noticias que se tuvieron sobre el dodo fueron en el 1574; para el año 1690 se habían extinguido todos. ¿Por qué? ¿Por qué fue tan rápido?
Lógicamente, porque el dodo evolucionó sin contacto humano, vivía aislado en su isla y no tenían ninguna protección contra nuestra especie. No tenían defensas contra los depredadores, y menos contra nosotros. Los portugueses no dudaron en llamarlo "estúpido" (ya lo hemos comentado al principio, "dodo" por su facilidad para ser cazados.
El ser humano introdujo en la isla animales que nunca habían pisado ese suelo, como cerdos, perros, gatos y ratas. Si sumamos el daño de estos animales desconocidos, el daño del ser humano, la destrucción de sus bosques y el daño de las plagas extendidas por los europeos, no es de extrañar que este animal sólo resistiera un siglo con nosotros.
Y así es como se fue un animal único, un animal que sólo necesitaba una pequeña isla para sobrevivir. En su honor, el escudo de Mauricio incluye en su izquierda a un dodo.
Por su parte, Lewis Carroll inmortalizó al dodo en su obra Alicia en el país de las maravillas, donde hace acto de aparición (para ser más concretos, hace acto de aparición en el capítulo 3, donde organiza una carrera). Para acabar, os dejo con una imagen de dicha obra:
El tigre de Tasmania
El tigre de Tasmania, también conocido como lobo de Tasmania o lobo marsupial, es otro de esos animales que han vivido en nuestro planeta hasta hace bien poco. Al igual que ocurrió con el dodo, la existencia de este animal también quedo reducida a una sola isa, pero con la particularidad de que sufrió una "doble" extinción (ya se explicará más adelante). De nuevo, esta también es una historia de enemistad con la humanidad.
El tigre de Tasmania, de nombre científico "Thylacinus cynocephalus", vivió con nosotros hasta el siglo XX. Cuando este animal entró en contacto con el ser humano, habitaba bastantes zonas de Australia, Nueva Guinea y la isla de Tasmania. Los primeros humanos en ver al tigre de Tasmania fueron los aborígenes australianos, que ya en el año 1000 a.C los representaron en pinturas rupestres y petroglifos.
Richard Dawkins dijo:
"Son fáciles de distinguir de un perro auténtico por las rayas de la espalda, pero el esqueleto es más difícil de distinguir. Los estudiantes de zoología de Oxford habían de identificar cien ejemplares zoológicos como parte de su examen final. Pronto se corrió la voz que, si nunca se encontraban un cráneo de "perro", era seguro identificarlo como lobo marsupial puesto que algo tan obvio como un cráneo de perro debía ser una trampa. Un año, los examinadores les prepararon una doble trampa e incluyeron un auténtico cráneo de perro. La manera más fácil de distinguirlos son los dos agujeros prominentes al hueso palatal, agujeros generalmente característicos de los marsupiales" - Richard Dawkins
Un adulto tenía de media 100 ó 180 cm de longitud, con una cola nada despreciable de 50-65 cm y un peso de entre veinte y treinta kilos. Las hembras, al igual que el resto de los marsupiales, tenían un marsupio para las crías (sí, como los canguros), pero abierto hacia la parte distal del cuerpo; mientras tanto, los machos tenían un bolsillo escrotal.
El tigre de Tasmania era exclusivamente carnívoro. Entre su dieta, estaban los canguros, diferentes pájaros (como el emú), el walabí... Su estómago era bastante fuerte y le permitía tomar grandes cantidades de una sola vez (para compensar así períodos de escasez). Según su esqueleto, se cree que su forma de cazar se basaba en perseguir a la presa hasta que la agotaba (es decir, no se basaba en la velocidad, sino en ser más resistente que su rival).
Y hablando de comida, uno de sus signos más característico era su poderosa mandíbula. Gozaba de 46 dientes, pero el rasgo más importante era su ángulo de apertura. Podía abrir la boca de una forma asombrosa, como podemos observar en el siguiente vídeo que se tomó a un individuo en cautiverio:
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Pero volvamos al principio del artículo, cuando dije que este animal había sufrido una "extinción doble". ¿Por qué digo esto? En realidad, el animal no se ha extinguido y ha vuelto aparecer, sino que se extinguió primero en Australia (hace miles de años) y luego en Tasmania (hace apenas 100 años). Es decir, los humanos eliminamos a este animal en dos lugares diferentes y en dos épocas diferentes.
La primera de ellas, como ya hemos dicho, fue hace miles de años. Los aborígenes australianos ya conocían a este animal. Como prueba de ello, en las pinturas rupestres del Parque Nacional Kakadu, se representa a humanos cazando a este animal. También influyó la presión del Dingo, un competidor suyo a la hora de cazar.
Sea como sea, el animal desapareció de Australia y Nueva Guinea hace aproximadamente 2000 años, quedándose relegado únicamente a la pequeña isla de Tasmania y convirtiéndose así en una especie endémica de la isla.
Cuando los primeros exploradores llegaron a Tasmania a finales del siglo XVIII, enseguida notaron la presencia de este animal:
dijo:
"Bestias salvajes con zarpas como las de un tigre" - Expedición de Abel Tasman
Desde el principio de la colonización, los humanos y los tigres de Tasmania mostraron una relación de incompatibilidad. Los granjeros allí establecidos se quejaban de que estos animales mataban a sus gallinas, por lo que en el siglo XIX, tanto empresas privadas como el propio gobierno, empezaron a ofrecer recompensas por cazar a la especie. Y ya imaginaréis el resto de causas que suelen acabar con una especie endémica: La introducción de animales desconocidos (como el perro), las enfermedades traídas por el hombre, la reducción de su hábitat, la extinción de sus propias presas y, por supuesto, la caza llevada a cabo para eliminarlo.
A finales de los años 20 del siglo pasado, la situación de la especie ya era crítica y se empezó a proteger la especie como se pudo. El último tigre de Tasmania salvaje conocido murió en el año 1930 a causa... de un disparo humano. Pero en cautividad todavía quedaban algunos.
El último tigre de Tasmania conocido estaba en cautividad, y fue capturado en 1933. Conocido como "Benjamín", vivió durante tres años en el "zoo de Hobart", donde fueron tomados vídeos sobre él (de hecho, el vídeo que hemos visto antes en este artículo, estaba protagonizado por Benajamín). Dejo otro vídeo más, aunque podéis ver el resto en Youtube:
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Oficialmente, este animal está extinto, aunque ciertas personas afirman haberlo visto incluso a día de hoy. Ninguna de estas "afirmaciones" están confirmadas, y sólo son testimonios sin pruebas, pero quizás haya algo de esperanza y algún día podamos volver a ver a este animal. Pero, como hemos dicho, no hay ninguna prueba científica de su existencia.
Como homenaje suyo, el escudo de Tasmania tiene dos tigres de Tasmania en los laterales, y desde 1996, cada 7 de septiembre en Australia (día que murió el último animal de la especie) se celebra el "Día Nacional de las Especies Amenazadas".
El Rinoceronte Lanudo
El rinoceronte lanudo, de nombre científico "Coelodonta antiquitatis", vivió durante el Pleistoceno y tuvo su "apogeo" hace aproximadamente 30000 años. Nuestros antepasados conocieron a estos animales, y prueba de ello son las numerosas pinturas rupestres en las que se muestra a este animal.
Era una especie muy robusta y grande. Un adulto tenía una longitud de 3'7 metros (lo que vienen a ser 12 pies aproximadamente), pero podían llegar a medir hasta 4 metros y medio. Respecto a la altura, llegaban a la nada despreciable cifra de 2 metros. Eran gruesos y con una piel robusta, tenían unas orejas pequeñas, unas patas muy firmes y un pelaje muy denso de color marrón oscuro.
Pero, sin lugar a dudas, el aspecto más destacable de este animal era su enorme cuerno. Podían llegar a alcanzar longitudes enormes, aproximadamente de 1 metro. Pero tiene más particularidades. Si os fijáis en la imagen de la izquierda, el primer cuerno (el largo) tiende a ser aplanado. ¿Y por qué? Para responder la pregunta, es necesario plantearse primero ¿para qué lo usaban?
Como alguno ya habrá supuesto, los cuernos se usaban como método de defensa contra otras especies y contra los propios rinocerontes lanudos. También se usaban como rasgo sexual, en época de celo había encarnizadas peleas. Pero se le daba un uso más, servía para quitar las grandes capas de nieve del invernal suelo siberiano. Lógicamente, ese cuerno plano le era de gran utilidad para esa labor (lo usaban como si fuera una azada) y le evita la obligación de hacer migraciones en invierno.
El rinoceronte lanudo estaba perfectamente adaptado a su medio. Además del ya mencionado cuerno plano, podemos destacar el rasgo que le da nombre: su pelaje. Era muy denso y, según se ha podido averiguar mediante las pinturas rupestres y los ejemplares congelados, tenía un color muy oscuro. Este rasgo era de vital importancia para sobrevivir a las duras glaciaciones que azotaban esa época, concediéndoles una protección inigualable contra el frío.
Esta buena adaptación es la causa de su escasa extensión por otras zonas, como América o Irlanda. Nuestro rinoceronte lanudo se quedaba en su estepa o tundra, y sólo hacía migraciones buscando el frío.
¿Y qué pasa con su dieta? ¿Cómo se alimentaban? A pesar de que hay algo de controversia y discusión respecto a este punto, los expertos piensan que era herbívoro y, más concretamente, se alimentaba pastando. Esta teoría es apoyada por el estudio de la forma de los dientes y por el dato comentado anteriormente sobre el cuerno. Y esta teoría gana más puntos al comprobar su estómago en ejemplares congelados, ya que estaba especializado en digerir celulosa.
Pasemos ahora al punto de la extinción. Al principio del artículo hemos dicho que su mejor época se dio hace más o menos 30000 años; pues bien, la época de extinción se dio mucho más tarde, aproximadamente en el 8.000 a.C. Las causas son más bien naturales.
Ciertamente, los humanos y los Neanderthal probaron a cazar a este animal, pero los resultados no parecieron ser muy favorables (no parece un animal fácil de cazar...). Esta vez la culpa no es nuestra, únicamente es debido el clima.
Nuestro rinoceronte lanoso estaba tan acostumbrado al frío y sus tundras que el retroceso de la época glacial que se dio en esa época resultó fatal para su supervivencia. El retroceso de los glaciales, el aumento de las temperaturas... todo ello redujo la zona de extensión de este animal y, poco a poco, lo llevó a la muerte por inadaptación. La evolución dejó atrás a este animal, no pudo adaptarse a la nueva época que se le venía encima.
En nuestra época, una de las mayores fuentes de información sobre este animal son los restos congelados. Se han encontrado numerosos rinocerontes lanudos congelados y en perfectas condiciones. Por ejemplo, en 1929, en Ucrania, se encontró un ejemplar perfecto, con huesos, carne, pelos y cuernos. Gracias a este tipo de hallazgos, se han podido determinar datos que antes eran imposibles de fijar, como el tipo de pelaje (por ejemplo, gracias a ellos, se sabe que tenían una línea de color negro atravesando su coloración marrón) o el tipo de alimentación, determinados a partir de las características del estómago y otros órganos.
Además, sumándose a la gran cantidad de hallazgos congelados, también tenemos pinturas rupestres que representan la inmensidad de estos animales, con sus grandes cuernos y su enorme tamaño, capaz de intimidar a cualquiera.
El Gliptodonte
El gliptodonte, de nombre científico Glyptodon clavipes, vivió hace millones de años, durante la época del Pleistoceno (para ser más concretos, se cree que apareció hace unos 2'5 millones de años). El hombre llegó a tener contacto con este animal, llegando incluso a cazarlo para diversos fines (aunque, como explicaremos más adelante, no fue la causa principal de su extinción).
El gliptodonte era un animal bastante grande y pesado. De media, un gliptodonte adulto medía 3 metros y pesaba la enorme cifra de 1'4 toneladas. Volviendo al ejemplo anterior, repito que la mejor forma de verlo es imaginarse a un armadillo con el tamaño de un Volkswagen Escarabajo (e incluso de mayor peso). Lógicamente, estas medidas lo dotaban también de una gran lentitud, defecto que era aprovechado por sus depredadores.
Entonces, ¿a qué defensa recurrían para suplir su lentitud? ¿Cómo se defendía de sus cazadores? Como ya habréis intuido, la respuesta es su enorme y resistente caparazón.
Sin duda alguna, esta característica es la más interesante del gliptodonte. Su caparazón estaba formado por 1000 placas óseas de 2'5 centímetros de grosor. Con esta protección de lujo, el gliptodonte estaba protegido como si fuera una tortuga. Pero que no os confunda la comparación con este animal, porque a diferencia de las tortugas, el gliptodonte no podía esconder la cabeza dentro de su caparazón. En lugar de ello, tenían otra capa ósea diferente en lo alto de su cabeza.
Y también la cola estaba protegida. A menudo este animal presentaba una serie de anillo óseos que protegían que rodeaban de forma horizontal toda la cola. Por supuesto, todas estas estructuras óseas externas necesitan un gran soporte. Entre otras cosas, tenían unas sólidas vertebras fuertemente unidas entre sí; unas extremidades cortas pero muy sólidas y gruesas; y unos fuertes hombros que sostenían bien el peso del caparazón.
La dureza y resistencia de este caparazón fue aprovechada por nuestros antepasados, que cazaban a este animal no sólo por su carne. Efectivamente, los humanos usaban el caparazón como refugio. Una buena prueba de su resistencia son los numerosos restos en un magnífico estado que hemos encontrado.
Pero el cuerpo de este animal también tiene algún misterio. La gran incógnita que presenta es una especie de duros músculos entrelazados situados en el orificio nasal. Lo primero que se puede pensar al ver esto es que tenía una trompa, como los elefantes. Pero hay un fallo en esa teoría, ya que todos los animales que presentan trompas tienen una especie de huesos en la cabeza ausentes en el gliptodonte.
En respuesta a esa fallida teoría, se cree que estos músculos ayudaban a la mandíbula inferior, la cual era muy pesada, a masticar la hierba y los tallo fibrosos. Y hablando de comida, si hay algo seguro es que era un animal hervíboro, cuya alimentación se basaba en pastar en verdes praderas o cerca de los ríos, donde también tenía vegetales de sobra.
Pasemos ahora al tema de la extinción ¿Cuándo se extinguió esta especie? ¿Por qué? Por dar una fecha, podemos decir que este animal se extinguió aproximadamente hace entre 10.000 y 8.500 años.
Los hombres, cazaban este animal para diversos propósitos, tanto para la alimentación como para el objetivo anteriormente comentado de conseguir un buen refugio a base de la concha. Pero ésta no fue la principal causa de su extinción, era una caza moderada.
El verdadero motivo de la extinción, al igual que el animal que vimos en el anterior artículo, fue la inadaptación a la nueva época que estaba entrando. En esa época el Pleistoceno estaba tocando su fin y comenzaba el Holoceno. El clima estaba empezando a cambiar por completo, y muchos animales, como el caso de hoy, no pudieron adaptarse y desaparecieron.
El Alca Gigante
Pero empecemos por el principio, no adelantemos hechos. Sobre el Alca gigante, de nombre científico Pinguinus impennis, tenemos constancia de que coexistió con los Neanderthales y que era cazado por ellos hace ya más de 100.000 años. También tenemos pinturas rupestres en España, que datan de aproximadamente 35000 años. Por tanto, podemos decir que este animal ha tenido una estrecha relación con nuestra especie desde sus inicios.
El Alca gigante tenía de 75 a 85 centímetros de altura (pudiendo llegar al metro), y pesaba unos 5 kilos. Como podemos ver en las ilustraciones, su vientre era de color blanco y su espalda de color negro. El pico, también negro, era pesado y muy robusto, con surcos grabados en la superficie; solía medir 11 centímetros; y estaba un poco inclinado hacia abajo. Durante la temporada de apareamiento, desarrollaba una mancha blanca bajo los ojos, que desaparecía al acabar la temporada. Los machos y las hembras eran muy similares en el plumaje, pero había diferencias en la altura y el peso.
Respecto a las alas, medían unos 15 centímetros y no le permitían volar, era un ave no voladora. Sin embargo, en vez de volar, este animal era un magnífico buceador, técnica que usaba para cazar peces. Sus pies y zarpas (de color negro), le servían de gran utilidad para esta tarea, en la que eran los principales impulsores. Pero, a pesar de ser ágil y habilidoso bajo el agua, era muy patoso y lento en tierra, defecto que lo convirtió en una presa fácil para todos sus cazadores.
Después de todas estas descripciones, os resultará imposible relacionarlo con el pingüino que todos conocemos ¿verdad? Pues, aunque cueste creerlo, de forma biológica no están relacionados, ni siquiera en la familia (el animal de hoy pertenece a la familia Alcidae, mientras que el pingüino pertenece a la familia Spheniscidae). Entonces, ¿cómo se explican las similitudes? Se debe a un fenómeno que se llama Convergencia evolutiva. Básicamente, este fenómeno viene a significar lo siguiente: Si dos especies lejanas biológicamente hablando se desarrollan en un medio similar, empezarán a desarrollar características semejantes. Entonces, como los pingüinos viven en las zonas frías del hemisferio Sur y el alca gigante vivió en las zonas frías del hemisferio Norte, desarrollaron unas adaptaciones al medio muy similares. De ahí vienen todos los parecidos.
Pero su relación con el pingüino no acaba ahí. Aunque parezca mentira, el nombre de pingüino era al principio el nombre del alca gigante. Lo explico más detalladamente para no liarnos: Originalmente, el único ave que se reconocía como "Pingüino" era el alca gigante. Entonces, cuando los marineros del Sur y el Antártico descubrieron la semejanza del "pingüino" original con las del Spheniscidae (entonces llamado "pájaro bobo" empezaron a llamar a éste último "pingüino". Cuando el Alca gigante se extinguió, el pingüino que conocemos hoy pasó a acaparar el nombre de forma oficial, dejando al pingüino "original" con el nombre de Alca gigante.
Pero dejémonos ya de comparaciones con el pingüino y pasemos a ver otros aspectos de este maravilloso animal. En el ámbito alimenticio, el alca gigante se alimentaba sobre todo de peces de un tamaño medio (es decir, de peces de un tamaño de 12-20 centímetros). Para cazarlos, el alca gigante se sumergía en el agua a gran velocidad, alcanzando grandes profundidades.
¿Y qué tenemos sobre su extinción? Como ya comenté al principio, fue su relación con los humanos, bastante amarga y espinosa. Lo fuimos eliminando poco a poco, a lo largo de los años y los siglos.
Pero, sin importar su peligro de extinción cada vez mayor, empezaron a ser cazadas en Islandia en plena época de apareamiento. Y para sumarse a esta desgracia, un terremoto azotó una de las pequeñas islas en las que abundaban estas aves (para los curiosos, me refiero a la isla de Geirfuglasker). Cada vez más raros en Islandia, los últimos supervivientes se refugiaron en la Isla de Eldey.
Y entonces llegaron los coleccionistas. Al principio, este animal se cazaba con un fin justificable y justo (la alimentación moderada); luego se convirtió en algo cada vez más injusto (alimentación de un animal en peligro de extinción, y además de forma irresponsable y desconsiderada); y por último, llegó el coleccionismo de animales disecados con fines estéticos. Los ricos coleccionistas, al ver que el animal era cada vez más raro, empezaron a pagar grandes sumas de dinero con tal de conseguir un ejemplar disecado en su colección. En Dinamarca se llegaron a pagar 100 coronas simplemente por el pellejo de este animal.
En 1844, un 2 de junio, la última pareja de alcas gigantes fue asesinada por un grupo de cazadores que iban buscando la recompensa de los coleccionistas. Desde ese día, no se ha vuelto a ver a estos animales. El egoísmo humano acabó con él, llegando a matar a las últimas parejas sólo para tenerlas en una colección o exhibir sus pieles.
Fuentes:
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