¿Un nuevo planeta? ¿O un planeta errante que vuelve a visitarnos?
Dos científicos, John Matese y Daniel Whitmire, de la Universidad de Lousiana-Lafayette, sugirieron hace una década la posibilidad de que un planeta gigante, cuatro veces el tamaño de la Tierra, al que bautizaron como Tyche (es la personificación del destino y de la fortuna y diosa de la suerte y la prosperidad de una comunidad), pueda estar escondido en los confines de nuestro Sistema Solar. Según los investigadores, la presencia de este planeta explicaría la inusual órbita de algunos cometas que se originan en la nube de Oort. Sin embargo, nunca nadie ha dado con este misterioso mundo y, ante los malos entendidos sobre el asunto, la NASA se ha visto obligada a desmentir que una de sus naves lo haya encontrado recientemente. Después de que Plutón fuera degradado hace unos años, los planetas que giran alrededor del Sol siguen siendo ocho.
La vieja historia ha vuelto a la actualidad gracias al diario The Independent, que afirmaba que Tyche podría haber sido encontrado por la misión WISE de la agencia espacial norteamericana. Whitmire y Matese, que siempre han defendido la posibilidad de la existencia de Tyche, mostraban su alegría por el posible hallazgo. Los científicos creen que es posible que el telescopio haya recopilado datos infrarrojos de Tyche, pero que «en caso de existir podría descubrirse en los próximos dos años».
Los responsables de la sonda espacial WISE (Wide-field Infrared Survey Explorer) han anunciado recientemente el hallazgo de veinte nuevos cometas, más de 33.000 asteroides desconocidos del cinturón rocoso que hay entre las órbitas de Marte y Júpiter y, lo que resulta algo más inquietante, 134 nuevos NEOs (objetos cercanos a la Tierra, por sus siglas en inglés), pero nada de un nuevo planeta en el Sistema Solar.
Tras el éxito de la misión, WISE se encuentra en modo de «hibernación», pero continúa el análisis de sus datos. Una versión preliminar de las primeras 14 semanas de datos está prevista para abril de 2011, y la versión final de sus hallazgos se dará a conocer en 2012. Pero, ¿hay alguna señal de que Tyche exista? Los responsables de WISE creen que todavía es «muy pronto» para saber si los datos de la sonda confirman o descartan la presencia de un objeto grande en la nube de Oort. Será necesario realizar análisis durante los dos próximos años para determinar si WISE ha detectado un mundo semejante o no. «Es poco probable que podamos anunciarlo en abril de 2011», reconocen. Habrá que esperar a 2012 para conocer si la hipótesis de Matese y Whitmire tiene sentido.
Mientras tanto, Tyche sigue siendo un misterio. Si existiera, sería aún mayor que Júpiter y su órbita estaría 15.000 veces más lejos del Sol que la de la Tierra. Ante los insistentes rumores -la historia se ha repetido en distintos medios-, a los responsables de WISE no les ha quedado más remedio que publicar en su página de Facebook un desmentido, en el que aseguran que el hallazgo de señales de la existencia de Tyche, simplemente, es falso.
Un poco de historia
La idea de un noveno/décimo planeta no es nueva. Ya que al poco tiempo de ser descubierto Neptuno, y por las irregularidades presentes en su órbita, los astrónomos estaban convencidos que existía un planeta mas, aún mas alejado en el sistema solar.
Ese planeta fue llamado Planeta X por Percival Lowell, cuando comenzó a buscarlo en 1905. La “X” se refiere a desconocido, no al número romano 10, ya que sólo había ocho planetas conocidos al momento de empezar la búsqueda. El planeta que llevaba a Neptuno a semejantes irregularidades fue descubierto en 1930, 14 años luego de la muerte de Lowell, por el astrónomo Clyde Tombaugh del Observatorio Lowell, en Arizona (Estados Unidos).
Tombaugh había seguido los pasos de Lowell metódicamente. La técnica utilizada era tomar dos fotografías de la misma región del cielo en dos días diferentes. Cada una mostraría de 50 mil a 400 mil estrellas. A pesar de todas esas estrellas, ambas imágenes serían idénticas, si los puntos de luz sólo eran estrellas. Si se proyectaban sobre una pantalla en rápida alternancia, ninguna estrella se movería. Pero si una de esas luces era un planeta, en la imagen se movería contra el fondo estrellado durante el intervalo entre fotografías. Y finalmente se movieron; eso fue notado por Tombaugh el 18 de febrero de 1930. Lo vio en la constelación de Géminis. De la pequeñez del objeto dedujo que tenía que moverse muy lento, y más allá de la orbita de Neptuno. El descubrimiento del objeto transneptuniano fue anunciado el 13 de marzo de 1930, septuagésimo quinto aniversario del nacimiento de Percival Lowell. El nombre elegido para el nuevo planeta fue Plutón, Dios homónimo de la oscuridad infernal y de los muertos en la mitología romana. No obstante, cálculos posteriores demostraron que la masa de Plutón no era suficiente para explicar las variaciones en la órbita de Neptuno, por lo que la búsqueda no se consideró finalizada. Más recientemente, en 2008 un equipo japonés de la universidad de Kōbe publicó unos cálculos que sugerían la existencia de un planeta de un tamaño de hasta dos tercios el de la Tierra, orbitando a unas 100 u. a. (unidades astronómicas, 1 u. a. es igual a la distancia de la Tierra al Sol)
La hipótesis Némesis es una hipótesis astronómica que sustenta la posibilidad de que nuestro Sol forme parte de un sistema binario. En este sistema, la estrella compañera del Sol —aún no descubierta— se llamaría Némesis (la diosa griega de la retribución y la venganza, es también la hermana de Tyche) por los efectos catastróficos que produciría al perturbar periódicamente la Nube de Oort.
Según esta hipótesis, nuestro Sol —al igual que el 50% de los sistemas de estrellas de la galaxia— formaría parte de un sistema binario. Su otro foco sería una estrella apagada ("muerta" ), una enana marrón, o un pequeño agujero negro, denominado "Némesis" por los investigadores, que orbitaría a entre 1 y 3 años luz de su pareja. Cada 26 a 34 millones de años, Némesis pasaría cerca o entraría en la nube de Oort, desestabilizándola y lanzando lluvias de grandes cometas en dirección al Sol, lo que explicaría la aparente periodicidad de los grandes impactos y las extinciones asociadas (confirmada por el registro fósil y los estratos geológicos de iridio, un metal extraterrestre). También existen algunas mediciones magnetométricas y otros indicios que favorecerían esta suposición. Sin embargo, el hecho de no haberse registrado un campo gravitatorio asociado a la estrella pone en entredicho la hipotesis.
Muller ha llegado a afirmar en alguna entrevista que «si le dan un millón de dólares, descubre a Némesis». En 1985, Whitmire y Matese, de la Universidad de Louisiana del Sur, sugirieron que Némesis podría ser un pequeño agujero negro
Desde esas fechas la hipótesis aparece y desaparece periódicamente en los medios de comunicación o en la comunidad científica, siendo a veces ridiculizada y a veces sustentada. Los científicos mayoritarios oscilan entre el escepticismo y el vago interés, aunque hay un grupo que la apoya de manera más o menos discreta.
En octubre de 1999, el astrónomo británico John Murray anunció haber descubierto un noveno planeta, y que por sus características sería asimilable a Némesis, mientras estudiaba unos cometas en los márgenes del Sistema Solar. Según Murray, el nuevo planeta o estrella compañera giraría alrededor del Sol a una distancia 1.000 veces más lejana que Plutón, si bien tal teórico descubrimiento no pudo finalmente ser verificado.
A comienzos de 2000, un equipo de astrónomos de EE.UU. calculó que la estrella oscura, en caso de existir, podría ser un enana marrón, coincidiendo con las afirmaciones de John Matese, de la Universidad de Lousiana, quien ese mismo año estudió las órbitas de ochenta y dos cometas de la nube de Oort, afirmando que sus órbitas tenían algunos elementos extraños en común que sólo se podían explicar por la influencia gravitacional de un objeto de varias veces el tamaño de Júpiter. Según su hipótesis, el nuevo planeta estaría 30.000 veces más lejos del Sol que la Tierra, y haría su órbita alrededor del Sol en el sentido opuesto al de los otros miembros del Sistema Solar.
Murray calculó una órbita que se completaría en unos seis millones de años y estimó su distancia al Sol en casi cinco billones de kilómetros. Sin embargo, tampoco sus tesis han podido ser demostradas. Aún no se posee el material probatorio suficiente sobre la existencia de Némesis, por tanto, sigue siendo un objeto hipotético más del Sistema Solar
El planeta intruso según los sumerios
Los sumerios señalan que todo lo que tuvieron se lo debían a los Nefilim, dioses venidos en sus naves desde el espacio. Esos dioses, además de iniciarlos a los sumerios en el conocimiento que les permitió con pasmosa rapidez florecer como una magnífica civilización, les enseñaron la historia de Marduk, nombre dado por los "sorprendentes" sumerios a un dios de la guerra y el planeta con órbita de cometa, que en forma cíclica se acerca y aleja.
Hace mucho más de 400.000 años, llegó al Sistema Solar un planeta errante que fue cautivado por el Sol. Marduk fue llamado el planeta intruso que venía con varias lunas, una de ellas colisionó con uno de los planetas estables del Sistema Solar, partiéndole en dos. Una mitad se desintegró y dio lugar al cinturón de asteroides, y la otra mitad pasó a ser la Tierra, que se quedó con uno de los satélites de Marduk, nuestra actual Luna.
El planeta Marduk, un gigante, adquirió una órbita de cometa con respecto al Sol, y cada 3.666 años se acerca. Lo más importante para nosotros es tener presente que cada tres pasadas, es decir cada 10.998 años cruza más cerca de la Tierra.
Marduk ya habría sido visto en el año 1998. Se dice que lo hizo un Observatorio chileno, La Silla. Su tamaño es enorme; seis veces el de Júpiter, y en ese momento no supieron si era o no del sistema solar (?), dejando que la NASA lo informara. Evidentemente la NASA no lo informó
El planeta errante según Zecharia Sitchin
Nibiru, para los babilonios, era un cuerpo celeste asociado con el dios Marduk. Nibiru significa "lugar que cruza" o "lugar de transición". En muchos textos babilonios se identifica con el planeta Júpiter, aunque en la tablilla 5 de la Enûma Elish se asocia con la Estrella Polar, que también se conocía como Thuban o posiblemente Kochab. Así mismo es el nombre que recibe un hipotético planeta propuesto por Zecharia Sitchin, basándose en la idea de que las civilizaciones antiguas habrían obtenido sus conocimientos y su desarrollo gracias a hipotéticos contactos con extraterrestres.
Para Sitchin el planeta sería real, y habría adquirido el nombre del dios babilonio Marduk a consecuencia de una usurpación del poder por parte de este dios en el 2024 a. C., atribuyéndose la creación de la Tierra mediante la falsificación en las copias del poema épico Enûma Elish.
Según la descripción de Sitchin sobre la cosmología sumeria, Nibiru sería el buscado 12º planeta, o el Planeta X (que incluye la descripción de 10 planetas, más el Sol, y la Luna).
En base a su investigación deduce que en la antigüedad se habría producido una catastrófica colisión de uno de sus satélites con Tiamat, un hipotético planeta también postulado por Sitchin, y que habría estado entre el planeta Marte y Júpiter; hecho que habría formado el planeta Tierra y el cinturón de asteroides. Además, según Sitchin, Nibiru habría sido el hogar de una poderosa raza alienígena, los Anunnaki. Como consecuencia de la colisión, según afirma Sitchin, el planeta Nibiru habría quedado atrapado en el Sistema Solar, volviendo al lugar de la colisión periódicamente en una órbita excéntrica. Más tarde vinieron a la Tierra.
Sitchin cita algunas fuentes que según él, hablarían sobre el planeta, que posiblemente sería una estrella (concretamente una enana marrón) que estaría en una órbita sumamente elíptica alrededor del Sol, la cual tuvo su perihelio hace aproximadamente 3.600 años y un período orbital de unos 3.600 a 3.760 años. Sitchin atribuye estos datos a los astrónomos de la civilización maya.
En un libro recientemente publicado, titulado 2012: cita con Marduk, el escritor e investigador turco Burak Eldem presenta una nueva teoría, sugiriendo que son 3.661 años los que duraría el período orbital del supuesto planeta y reclamando que habrá "una fecha de vuelta" para el año 2012. Según la teoría de Eldem, 3.661 es un séptimo de 25.627, que es el ciclo total "de 5 años mundiales" según el Calendario maya extendido. El último paso orbital de Marduk, añade, sucedió en 1649 a. C. y causó grandes catástrofes sobre la Tierra, incluyendo la erupción de Thera o como se conoce actualmente Santorini.
Según los seguidores de Sitchin, sus ideas estarían avaladas por su dominio en lenguas muertas como el sumerio, y asistidas por la traducción de piezas consideradas tesoros; aunque esto realmente no es científicamente un fundamento astronómico.
Marshall Masters, en uno de sus libros, apoya la teoría de la existencia del planeta Nibiru en nuestro sistema solar
Hercóbulus: el planeta rojo
La información sobre el Hercólubus es escasa y dispersa, incluso contradictoria, y como muchos asuntos de esta índole ha sido desvirtuado hasta la saciedad con pronósticos falsos. Pero aunque nadie tiene la verdad absoluta, hasta las investigaciones más científicas y serias apuntan a que realmente existe. Se trataría del mismo planeta que, según el astrónomo Joseph Lando, causó el trágico fin de la Atlántida al completar su órbita anterior hace 13.000 años, cuando penetró por última vez nuestro Sistema Solar y desvió el eje terrestre.
Perteneciente a la constelación de Orión, Hercólubus sería varias veces más grande que Júpiter -el cuerpo celeste de mayor tamaño de nuestro sistema solar-y presentaría órbita y cola de cometa, y masa de planeta. Se dice que forma parte del sistema solar de dos estrellas, una brillante y otra oscura, y que viaja en una órbita extremadamente elíptica y perpendicular a la Tierra alrededor de nuestro Sol y de otro sol muerto o negro. Oscuro y frío, se encontraría aún en un primitivo estado de evoluciónLa distancia máxima de Hercólubus al Sol es de 400 o 500 u. a. (unidades astronómicas), y su distancia mínima es de unas 4 o 5 u. a. (entre el Cinturón de Asteroides y Júpiter).
Le lleva 6.600 años terrestres recorrer una órbita elíptica en torno de nuestro Sol haciendo un lazo sobre los planetas exteriores, y por encontrarse la mayor parte del tiempo demasiado lejos del Sol es difícil detectarlo. A esto se une el que el planeta esté aparentemente compuesto por un material que absorbe la luz y dotado de una especie de capa infrarroja artificial que le ayuda a preservar el calor y lo mantiene fuera del espectro visible. A diferencia de un agujero negro, Hercólubus no succiona la luz, sino que apenas la refleja, pero por su enorme tamaño y su progresivo acercamiento a la Tierra pronto será visible a simple vista, y el efecto que se espera sería igual de catastrófico que el que experimentó la Atlántida hace milenios.
Según el astrónomo Joseph Lando, los cometas comunes como el Hale-Bopp alcanzan su velocidad máxima al circundar el Sol (unos 30 km./seg.) y su velocidad mínima en el punto más lejano del sol (unos 2 km./seg.) a unos 36,000,000,000 km. de distancia. El Hercólubs, en cambio, no se comporta de esta forma porque está orbitando dos estrellas, y su velocidad máxima la alcanza justamente en medio de ambas.
Otro astrónomo, Carlos Muñoz Ferrada, ha aportado más datos sobre el Planeta Rojo en programas de televisión y diversos medios:
• 92 km./seg.=Velocidad de Hercolubus al rotar en torno al sol negro.
• 76 km./seg.=Velocidad de Hercolubus cuando le da la vuelta al sol del sistema solar.
• 300 km./seg.=Velocidad de Hercolubus a media distancia de los dos soles.
• 14000000 km.=Punto mas cercano a la Tierra en la trayectoria de Hercolubus (14 millones de kilómetros).
• 32000000000 kilómetros=distancia del sol negro desde la Tierra (32 billones de kilómetros) 0.003382378 AL=distancia en años luz desde la Tierra hasta el sol negro.
• 385000 km.=distancia de la Luna a la Tierra. 300000 km./seg.=velocidad de la luz.
• 9460800000000 kilómetros=distancia que viaja la luz en un año.
Como verán las historias sobre un planeta errante se remontan a las más antiguas y diversas tradiciones y culturas, que mencionan constantemente un astro que visitaría la Tierra periódicamente, cada cierta cantidad de milenios, y que ha sido bautizado como Planeta X, Hercóbulus, Ajenjo (el cometa nombrado en la Biblia), Marduk según los babilonios y Nibiru según los sumerios, que hablaban de un planeta cuya órbita se extendía por otros sistemas solares y que pasaría cada 6.666 años por la Tierra
La principal base en la que se afirman las hipótesis para creer que hay un algo extraño dando vueltas es la curvatura de la luz alrededor de la masa planetaria, debido al gran poder gravitacional que ésta tiene.
En 1980, el periódico O Globo de Brasil informó que las sondas Pioneer 10 y 15 buscaban un supuesto planeta X que con su fuerza gravitatoria alteró las órbitas de Neptuno y Urano.
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Si bien no se trata de un planeta, también podemos citar la sexta profecía maya, en ella se anuncia que en los próximos años aparecerá un cometa cuya trayectoria pondrá en peligro la existencia misma del hombre. Curiosamente, también en el libro de Revelaciones o Apocalipsis, de Juan de Patmos, se predice la llegada de un cometa, llamado "Ajenjo", como signo del "Final de los Tiempos". Finalmente, según los antiguos egipcios, el fin de la Era de Piscis y el comienzo de la Era de Acuario, será marcado por una lluvia de meteoritos.
Dejando la religión y yendo a lo científico, lo concreto es que hace ya algún tiempo la CNN tituló en su sitio web: “Un Asteroide Gigante Podría Golpear la Tierra en el 2014“. Se referían al asteroide 2003-QQ47, que con aproximadamente 1.066 m. de ancho se dirige hacia nuestro planeta y podría impactarla el 21 de marzo del año 2014., salvo que algún cuerpo celeste modifique su órbita y se aleje, o se acerque e impacte antes.
Si el planeta-cometa pasa a 14 millones de kilómetros entonces esto equivale a 36.36 la distancia de la Luna a la Tierra. Al parecer, insuficiente para evitar el cataclismo.
El 10 de diciembre de 2010 se descubrió un nuevo cometa, llamado Cometa Elenin, por su descubridor, el Doctor en Ciencias Leonid Elenin, quien en sus instalaciones de investigación en Lyubertsy utilizando imágenes adquiridas del telescopio de 18 pulgadas en el Observatorio ISON-NM cerca de Mayhill, Nuevo Mexico y que confirmaron los Doctores en Ciencias Aleksei Sergeyev y Artem Novichenko del Observatorio Maidanak en Uzbekistan.
En el momento de su descubrimiento, el Cometa Elenin estaba viajando muy cerca del plano eclíptico a más de 4 u.a. del Sol y se dirigía hacia el interior del mismo. Su perihelio original (punto en la orbita de un planeta, asteroide o cometa en el que se encuentra mas cercano al Sol) se calculó que sucederá bastante adentro de la orbita de la Tierra alrededor de 0,45 u.a. del Sol, que sucederá en o alrededor del 5 de septiembre 2011, estando visible a simple vista en los cielos antes del amanecer en la Constelación de Leo.
Al parecer el Cometa Elenin no viene sólo, sino que precede a otro séquito de cuerpos cometarios de gran tamaño, cuya trayectoria es bastante difusa y no parece obedecer a una traza cometaria convencional, sino a una avalancha de cuerpos cometarios procedentes de Oort-Kuiper. La sospecha hace mirar hacia lo que viene detrás del Cometa Elenin, ¿”El cluster cometario” de un gran planeta u otro objeto, quizás?
Si todas estas coincidencias significan algo, o son solamente eso, queda a criterio de cada uno.
Por mi parte, me despido.