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Congresista estadounidense amenazada por Tea Party (Actualiz

Info1/11/2011





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La congresista tiroteada estaba en la lista negra del Tea Party


Cubadebate






La legisladora demócrata Gabrielle Giffords falleció hoy tras recibir un tiro en la cabeza durante un evento público en la localidad de Tucson (Arizona, EE.UU.) en un incidente en el que murieron otras seis personas, informó la Radio Pública Nacional (NPR). Sin embargo otros medios informaron de que había sobrevivido y estaba siendo operada.

Además, según el canal de televisión Fox News, tres colaboradores de Giffords también recibieron impactos de bala de un individuo no identificado que disparó indiscriminadamente. Murieron 6 personas y otras 12 están heridas, una de ellas un juez federal.

Según The Washington Post, no parece que fue al azar, porque ella estaba en un acto convocado con sus congresistas: “Parece un asesinato”, reafirma el diario.

Ella era uno de los 20 demócratas elegidos en el 2008 que votaron por la reforma de salud y fueron entonces identificados para ser derrotados por Sarah Palin, en una campaña denomininada “takebackthe20″, que incluía un mapa de cada distrito del Congreso marcados todos como un tiro al blanco para la mirilla de un fusil.

La campaña se mantenía esta mañana en la página oficial de Sarah Palin, como puede ver aquí:




Tomado de la página de Sarah Palin. The Atlantic



El Washington Post llama a eso “bastante incendiario”.

Cuando le preguntaron al padre de la congresista Spencer Giffords, de 75 años, si su hija de 40 años tenía enemigos, el anciano respondió al New York Post: “Sí, todo el Tea Party”.

El responsable del tiroteo, que según la cadena de televisión CNN se encuentra ya bajo custodia policial y no está herido, disparó contra Giffords desde una distancia corta cuando ésta se dirigía a un grupo de simpatizantes.

Giffords, de 40 años, estaba casada con el astronauta estadounidense Mark Kelly. La legisladora, quien comenzó a servir en la Cámara de Representantes en enero de 2007, era una defensora de la reforma migratoria, la investigación con células embrionarias y las energías alternativas.

El suceso tuvo lugar a las 10:00 hora local (17:00 GMT). Varios agentes del FBI se encuentran ya en el lugar de los hechos para investigar lo sucedido. Las imágenes de televisión muestran la zona acordonada.

Un testigo presencial dijo a la cadena de televisión CNN que escuchó unos 15 ó 20 tiros, lo que provocó una estampida de los asistentes al evento de la congresista, muchos de los cuales buscaron refugio en un aparcamiento de vehículos cercano.





http://www.rebelion.org/noticias/ee.uu./2011/1/la-congresista-tiroteada-estaba-en-la-lista-negra-del-tea-party-120007





Arizona: el M16 abrió fuego


Atilio Borón
Página 12



El criminal atentado contra la congresista demócrata Gabrielle Giffords y el puñado de gentes que la rodeaba –que hasta ahora se ha cobrado la vida de seis personas, incluyendo la de un juez federal, John M. Roll– pone de manifiesto los alcances del proceso de fascistización en curso en la sociedad estadounidense. Por supuesto, la explicación políticamente correcta que tanto la Casa Blanca como los medios se encargan de difundir rechaza esta interpretación. Lo sucedido es la obra de un “chiflado”, uno más de un venenoso linaje que ya mató a John F. y Robert Kennedy, Martin Luther King y Malcom X, para no citar sino a personalidades altamente significativas de la escena pública estadounidense.

No existe la menor intención de vincular lo ocurrido en Tucson con las tendencias profundas de la sociedad estadounidense que periódicamente afloran cada vez con más virulencia e impacto masivo (McCarthy, Reagan, Bush Jr., ahora el Tea Party) y se cobran nuevas víctimas. Lo mismo ocurrió con los casos anteriores: para prueba ahí está el siniestro Informe Warren –así llamado por el nombre del presidente de la Corte Suprema de Estados Unidos que presidió la comisión investigadora del asesinato de John F. Kennedy– en donde se sostiene que una sola persona, Lee Harvey Oswald, fue el responsable del magnicidio y que no hubo conspiración para perpetrarlo. No es un dato anecdótico recordar que uno de los integrantes de esa comisión era el ex director de la CIA Alan Dulles. Se encargó al zorro el cuidado del gallinero.

Gabrielle Giffords, que aún lucha desesperadamente por su vida, representa una corriente progresista dentro de los demócratas, algo sumamente peligroso en un estado como Arizona cuya gobernadora, la racista republicana Jan Brewer, promulgó en mayo de 2010 una ley que autoriza a la policía a detener y exigir documentos personales que acrediten su legal condición de residencia a cualquier persona de sospechosa apariencia, léase “latinos”. Giffords se opuso valientemente a esa iniciativa y no sólo eso: en el Congreso apoyó la Ley de Reforma del Sistema de Salud y se manifestó a favor de la reforma migratoria, la investigación con células madres y las energías alternativas. Es decir, se constituyó en un blanco perfecto para la creciente legión de fascistas estadounidenses.






Por eso su contrincante en las recientes elecciones parlamentarias, Jesse Kelly, un ex sargento de los marines que mordió el polvo de la derrota en Irak, aparecía en un afiche de campaña empuñando un rifle de asalto M16 e invitando a los electores a vaciar su cargador sobre Giffords (foto). Candidato de la horda de freaks del Tea Party, el nombre de su contendiente había aparecido –como lo recuerda Fidel en su “Reflexión” (ver aparte)– en un anuncio patrocinado por Sarah Palin como una de las bancas a conquistar para el movimiento en las elecciones de noviembre pasado. Su distrito, como otros diecinueve, estaba marcado por una mirilla de fusil. Esa descarada apología de la violencia no perturbó el rodaje de las tan alabadas instituciones de la república imperial. El trágico desenlace de tanta violencia era apenas cuestión de tiempo. En una repugnante muestra de hipocresía, el sitio web de Kelly subió el día de hoy un anuncio diciendo que el autor intelectual del crimen elevaba sus rezos por la recuperación de la congresista y las víctimas fatales del incidente. Otro tanto hizo el presidente Obama, incapaz de arbitrar algunas medidas más terrenales para poner fin a la crisis que está destruyendo su país. Con sus rezos no irá demasiado lejos en su empeño.

Hay algunas claves que será preciso explorar para comprender lo ocurrido. En primer lugar lo más elemental: un país embarcado en una desorbitada militarización internacional requiere el cultivo de actitudes patrioteras, fanáticas y violentas para sostener ideológicamente desde adentro sus planes de conquista militar. El problema es que luego es imposible evitar que esas cualidades se trasladen al espacio doméstico, lo que imposibilita establecer un ámbito de debate sereno y racional en la política nacional. Esto lo advirtió Tocqueville hace más de un siglo y medio, y es más cierto hoy que ayer. No es casual que Kelly haya propuesto vaciar el cargador de su M16 sobre Giffords. Alguien tomó nota de ese mensaje y lo hizo.

Segundo: el papel de los medios en Estados Unidos –y en especial de la cadena Fox– que, salvo contadas excepciones, permanentemente alimentan el racismo, el fanatismo, la intolerancia y la violencia ante la indiferencia de las instituciones, que deberían regular el ejercicio de la libertad de prensa y que no lo hacen so pretexto de defender la sacrosanta propiedad privada y la libertad de expresión, aunque ésta se utilice para incitar al magnicidio.

Tercero, la crisis económica que, como es sabido, estimula toda clase de conductas antisociales tendientes a criminalizar e incluso satanizar al otro, al diferente. Un país en donde los pobres se empobrecen cada día más y los sectores medios bajos sienten que se hunden en la pobreza, mientras contemplan que una minoría se enriquece escandalosamente, crea un caldo de cultivo inigualable para la aparición de comportamientos y actitudes aberrantes que, rápidamente, se juzgarán como normales. Por ejemplo, vaciar simbólicamente un cargador de un M16 en un adversario político. Las consecuencias están a la vista.


http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/subnotas/160182-51360-2011-01-10.html








Giffords, una defensora de llevar armas como "tradición" local


EFE. 11.01.2011 - 10.37h



La congresista estadounidense Gabrielle Giffords, que recibió un disparo en la cabeza en el tiroteo de Tucson, es una defensora de la tenencia de armas como una "tradición de Arizona" y ha rechazado en varias ocasiones limitar la Segunda Enmienda, que protege este derecho.
"Como propietaria de armas desde hace tiempo, creo que el derecho de guardar y llevar armas no debería depender de la ciudad en la que se vive", dijo Giffords en 2008, al explicar su voto en contra de una ley para prohibir la tenencia de armas en Washington DC.

La masacre de Tucson pone de relieve no sólo la facilidad de acceso a las armas por parte de los ciudadanos de EE UU, sino también la falta de comprobación por las autoridades de los historiales sobre la salud mental de los compradores.


Polémica reabierta


El tiroteo ha reabierto una vez más la polémica, tras conocerse el historial clínico de Jared Lee Loughner, el joven de 22 años que el pasado sábado irrumpió en un acto de la congresista demócrata y abrió fuego contra los asistentes.
El tiroteo acabó con las vidas de seis personas e hirió a otras catorce, entre ellas Giffords, hospitalizada en estado crítico pero estable después de que una bala le traspasara el cráneo.

Loughner había sido expulsado en otoño de 2010 de la Universidad de Pima County por supuestos problemas mentales y para ser readmitido se le exigió un certificado médico en el que se asegurase que su presencia no suponía un peligro para él ni para sus compañeros.






Quiso ir al Ejército


Sin embargo, ese mismo documento no se le pidió cuando compró el pasado año un revólver semiautomático Glock de 9 milímetros en una tienda a las afueras de la localidad de Tucson, donde residía.

Previamente, Loughner había intentado alistarse en el Ejército de EE UU, aunque su solicitud fue desestimada por dar positivo en un control de drogas. En EE UU, cualquier ciudadano puede comprar un arma, excepto si se demuestra que puede ser un peligro para sí mismo o para los otros, según la Ley Federal de 1968.

En 1993, se introdujo una enmienda a la ley, conocida como la ley James Brady, por el secretario de prensa tiroteado durante un intento de asesinato del entonces presidente Ronald Reagan en 1981, que incluía el requisito de realizar comprobaciones sobre el pasado clínico del comprador.


Escaso control


Sin embargo, en la práctica, las autoridades estatales de EE UU no están obligados a entregar este tipo de información y sólo 22 de los 50 estados lo hacen voluntariamente, por lo que en muchas ocasiones estos informes pasan desapercibidos.
Varios políticos como Rand Paul, senador republicano por Kentucky, ya han desestimado que lo ocurrido en Tucson pueda llevar a modificar la legislación federal sobre la tenencia de armas. "Las armas no matan gente; es el individuo quien mata a esas personas", indicó Paul, quien vinculó lo sucedido en Tucson a un "individuo muy enfermo".

Se trata de un debate que tanto demócratas como republicanos evitan agitar. Los dos principales partidos políticos reciben cuantiosas contribuciones económicas por parte de la poderosa Asociación Nacional del Rifle (NRA), uno de los principales lobbys a favor de la tenencia de armas en EEUU. Según las estadísticas oficiales, se calcula que unos 90 millones de estadounidenses tienen alrededor de 200 millones de armas.











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El Tea Party y la lección de Arizona



Manuel E. Yepe (especial para ARGENPRESS.info)
13 de enero de 2011



“Tea Party en la mira tras masacre en Arizona”, tituló la agencia de noticias española EFE su primer despacho acerca del atentado contra la representante federal demócrata Gabrielle Giffords, el 8 de enero del 2011, cuando ella encabezaba un acto político en su distrito electoral, ubicado entre la ciudad de Tucson y la frontera con México, en el estado de Arizona.

La información precisaba que, aunque el tiroteo fue preparado y ejecutado, aparentemente, por un atacante solitario, muchos factores apuntan al lenguaje inflamatorio y la violencia introducidos en el debate político por el movimiento Tea Party y su líder, la ex candidata republicana a la vicepresidencia y ex gobernadora de Alaska, Sarah Palin, como promotores del hecho.

Durante la campaña de las elecciones legislativas de medio término, Palin incluyó a la Giffords en una relación que publicó el Washington Post de 20 congresistas demócratas elegidos en el 2008, a quienes identificaba como “objetivos a abatir” por haber votado a favor de la reforma de salud. Presentaba fotos de cada uno de ellos en el punto de mira de un fusil, sobre un mapa en el que se señalaban sus respectivos distritos congresionales y se exhortaba a “eliminar a los 20” (“Take Back the 20”).







Jesse Kelly, el oponente republicano de la Giffords, basó su campaña en el lema “Ayuda a sacar a Gabrielle Giffords de su puesto, dispárale con un rifle automático M16 junto a Jesse Kelly”.

Muchos elementos indican que el sangriento atentado contra la congresista federal demócrata por Arizona fue promovido por éstos y muchos otros llamados criminales de líderes del Tea Party.

Ese movimiento se había propuesto durante la campaña electoral para los citados comicios parciales “hacer de sus filas un poderoso bloque que ninguna maquinaria liberal pudiera superar”. Su discurso, dirigido a fijar posición respecto a ambos partidos del sistema político de Estados Unidos y atraer a los militantes mas moderados de la filas de éstos, rezaba más o menos así: “Barack Obama ha mentido al pueblo una y otra vez. Se niega a admitir que no está calificado para ser Presidente y ha destruido a todos y a todo en su camino, incluyendo su propio partido. Ciudadanos leales han sido aplastados por el binomio demócrata de Obama y Pelosi; en tanto los republicanos se baten en el dilema existencial de ser verdaderamente conservadores o dejar de serlo”.






El nombre Tea Party recuerda la protesta de los colonos anglo-americanos residentes en la ciudad de Boston que, en 1773 (tres años antes de la Declaración de Independencia de las 13 colonias británicas en la América del Norte que a la postre conformaron los Estados Unidos) contra la imposición por el gobierno británico de nuevos impuestos a estas colonias. Con el lanzamiento por la borda de un cargamento de sacos de té –artículo al que le había sido aplicada la inicua imposición tributaria- que transportara un barco anclado en ese puerto, comenzó un movimiento de protestas contra el proceder abusivo de la corona británica con sus colonias en Norteamérica que culminó con la independencia de trece de ellas.

Se aprecia así la paradoja de que una acción que tuvo una significación histórica positiva, revolucionaria, que marcó el origen de la nación estadounidense, pasó a identificar a un movimiento reaccionario orientado a la extrema derecha chovinista.

La población del estado norteamericano de Arizona incluye una vasta proporción de inmigrantes (la gran mayoría hispanos). Allí está muy extendido, así mismo, un sentimiento anti-inmigrante que nace de la ideología oligárquica que lo promueve, pero que se manifiesta en vastos sectores de la población, sin excluir al de los inmigrantes de generaciones anteriores.






La hoja de servicios a sus electores de la representante federal Gabrielle Giffords explica los motivos por los que ha sido electa en tres ocasiones consecutivas, así como los móviles del atroz ataque del que fue víctima junto a otros quince heridos y cuatro fallecidos, incluyendo a un niño de 9 años.

Como legisladora, la Giffords ha defendido la ley sobre el seguro de salud y se ha opuesto a las tasas impositivas que afectan abusivamente a los humildes y benefician a los más pudientes. Ha apoyado proyectos alternativos sustentables de energía y defendido el derecho al aborto. En cuanto al tema migratorio, comprendiendo la sensibilidad de sus efectos en la seguridad nacional, ella se ha inclinado por iniciativas que aporten soluciones adecuadas para los problemas relacionados con los indocumentados dentro de las fronteras estadounidenses.

Aunque ha defendido el derecho ciudadano a poseer armas cediendo a las tradiciones en el oeste norteamericano acerca de que la función de seguridad pública corresponde a los ciudadanos mismos con sus propios recursos, no habría que dudar que esta lamentable y triste experiencia determine en ella otro proceder.

El atentado criminal contra la joven congresista Gabrielle Giffords, cuya supervivencia toda persona digna en cualquier parte del mundo desea vivamente, la incorpora a la larga lista de líderes ejecutados en Estados Unidos por haber pretendido desmarcarse de un sistema que invita al egoísmo y al odio en rechazo a la solidaridad humana. Ella es ahora un símbolo y una advertencia.


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