Antimateria
En oposición a la materia convencional, las partículas elementales de antimateria tienen carga eléctrica opuesta a la normal. Un átomo de antimateria está compuesto por antiprotones de carga negativa en el núcleo y positrones de masa idéntica a los electrones pero de carga positiva que orbitan alrededor del núcleo.
Cuando una partícula y su anti-partícula correspondiente entran en contacto, se produce el fenómeno de la aniquilación en el que se transforma la materia en energía que se emite en forma de rayos gamma de alta energía.
Motor de antimateria
En las colisiones entre materia y antimateria, toda la masa de las partículas se convierte en energía, por lo que, desde el punto de vista energético, este sería el combustible óptimo para la propulsión de una nave espacial.
En efecto, la reacción de materia-antimateria es casi mil veces más energética que la reacción de fusión del hidrógeno.
Cuando la antimateria entra en contacto con la materia se produce una reacción violenta, denominada aniquilación, que desprende mucha energía, fotones gamma (inútiles para la propulsión) y piones (partículas subatómicas de corta vida). Los piones se mueven a velocidades cercanas a la de la luz, así que podrían ser utilizados como propulsión.
Manteniendo cierta cantidad de antimateria aislada mediante campos electromagnéticos, se podría tomar una pequeña fracción y hacerla entrar en contacto con una cantidad equivalente de materia ordinaria. Una tobera magnética se encargaría de dirigir los piones resultantes de la reacción en la dirección adecuada, produciendo impulso a reacción.
Inconvenientes
Desafortunadamente la producción de antimateria es costosa técnica y económicamente. Hasta ahora sólo se han podido producir unos pocos miles de átomos de antimateria a un precio desorbitado. Y este es sólo uno de sus inconvenientes.
Dado que el simple contacto de la antimateria con la materia normal produce su aniquilación en un fogonazo de radiación y energía, el principal problema de un motor que utilizase esta fuente de energía sería el confinamiento de la antimateria, así como la necesidad de proteger a la tripulación de los efectos mortales de la radiación
Como ya se ha explicado, otro detalle a considerar es que materia y antimateria se tienen que almacenar separadamente. La reacción no se puede regular sino que se proporciona impulso a medida que se libera antimateria de su confinamiento, como un motor pulsante. No pueden existir, como se imagina en la saga de Star Trek, cristales de dilitio que regulen el proceso físico de aniquilación.
Pero la barrera que impide el desarrollo de esta tecnología es el simple hecho de que no existe antimateria en el universo conocido, por lo que tendría que manufacturarse y sería el combustible más caro producido por el hombre, con un coste de varios millones de dólares por nanogramo de antimateria.
FUent
En oposición a la materia convencional, las partículas elementales de antimateria tienen carga eléctrica opuesta a la normal. Un átomo de antimateria está compuesto por antiprotones de carga negativa en el núcleo y positrones de masa idéntica a los electrones pero de carga positiva que orbitan alrededor del núcleo.
Cuando una partícula y su anti-partícula correspondiente entran en contacto, se produce el fenómeno de la aniquilación en el que se transforma la materia en energía que se emite en forma de rayos gamma de alta energía.
Motor de antimateria
En las colisiones entre materia y antimateria, toda la masa de las partículas se convierte en energía, por lo que, desde el punto de vista energético, este sería el combustible óptimo para la propulsión de una nave espacial.
En efecto, la reacción de materia-antimateria es casi mil veces más energética que la reacción de fusión del hidrógeno.
Cuando la antimateria entra en contacto con la materia se produce una reacción violenta, denominada aniquilación, que desprende mucha energía, fotones gamma (inútiles para la propulsión) y piones (partículas subatómicas de corta vida). Los piones se mueven a velocidades cercanas a la de la luz, así que podrían ser utilizados como propulsión.
Manteniendo cierta cantidad de antimateria aislada mediante campos electromagnéticos, se podría tomar una pequeña fracción y hacerla entrar en contacto con una cantidad equivalente de materia ordinaria. Una tobera magnética se encargaría de dirigir los piones resultantes de la reacción en la dirección adecuada, produciendo impulso a reacción.
Inconvenientes
Desafortunadamente la producción de antimateria es costosa técnica y económicamente. Hasta ahora sólo se han podido producir unos pocos miles de átomos de antimateria a un precio desorbitado. Y este es sólo uno de sus inconvenientes.
Dado que el simple contacto de la antimateria con la materia normal produce su aniquilación en un fogonazo de radiación y energía, el principal problema de un motor que utilizase esta fuente de energía sería el confinamiento de la antimateria, así como la necesidad de proteger a la tripulación de los efectos mortales de la radiación
Como ya se ha explicado, otro detalle a considerar es que materia y antimateria se tienen que almacenar separadamente. La reacción no se puede regular sino que se proporciona impulso a medida que se libera antimateria de su confinamiento, como un motor pulsante. No pueden existir, como se imagina en la saga de Star Trek, cristales de dilitio que regulen el proceso físico de aniquilación.
Pero la barrera que impide el desarrollo de esta tecnología es el simple hecho de que no existe antimateria en el universo conocido, por lo que tendría que manufacturarse y sería el combustible más caro producido por el hombre, con un coste de varios millones de dólares por nanogramo de antimateria.
FUent