Les dejo algunas historias, cuentos de Galeano, el escritor uruguayo. Te deja pensando en como somos, que hacemos. Los saque de Patas Arriba
Mundo infantil
Hay que tener mucho cuidado al cruzar la calle, explicaba el educador
colombiano Gustave Wilches a un grupo de niños:
-Aunque haya luz verde, nunca vayan a cruzar sin mirar a un lado, y después
al otro.
Y Wilches contó a los niños que una vez un automóvil lo había atropellado y
lo había dejado tumbado en medio de la calle. Evocando aquel desastre que
casi le costó la vida, Wilches frunció la cara. Pero los niños preguntaron:
-¿De qué marca era el auto? ¿Tenía aire acondicionado? ¿Y techo solar
eléctrico? ¿Tenía faros antiniebla? ¿De cuántos cilindros era el motor?
La fuga, 1
Charlando con un enjambre de niños de la calle, de esos que se trepan a los
autobuses en la ciudad de México, la periodista Karina Avilés les preguntó por
las drogas.
-Me siento muy bien, me quito de los problemas -dijo uno.
-Cuando bajo a lo que soy -dijo-, me siento encerrado como un pajarito.
Esos niños eran habitualmente acosados por los policías y los perros de la
Central Camionera del Norte. El gerente general de la empresa declaró a la
periodista:
-No dejamos que los niños se mueran porque, de alguna manera, son
humanos.
Puntos de vista, 1
Desde el punto de vista del búho, del murciélago, del bohemio y del ladrón,
el crepúsculo es la hora del desayuno.
La lluvia es una maldición para el turista y una buena noticia para el
campesino.
Desde el punto de vista del nativo, el pintoresco es el turista.
Desde el punto de vista de los indios de las islas del mar Caribe, Cristóbal
Colón, con su sombrero de plumas y su capa de terciopelo rojo, era un
papagayo de dimensiones jamás vistas.
Punto de vista, 2
Desde el punto de vista del sur, el verano del norte es invierno.
Desde el punto de vista de una lombriz, un plato de espaguetis es una orgía.
Donde los hindúes ven una vaca sagrada, otros ven una gran hamburguesa.
Desde el punto de vista de Hipócrates, Galeno, Maimónides y Paracelso,
existía una enfermedad llamada indigestión, pero no existía una enfermedad
llamada hambre.
Desde el punto de vista de sus vecinos del pueblo de Cardona, el Toto
Zaugg, que andaba con la misma ropa en verano y en invierno, era un hombre
admirable:
-El Toto nunca tiene frío -decían.
Él no decía nada. Frío tenía: lo que no tenía era un abrigo.
Elogio de la imaginación
Hace unos años, la BBC preguntó a los niños británicos si preferían la televisión o la radio. Casi todos se pronunciaron por la televisión, lo que fue algo así como comprobar que los gatos maullan o que los muertos no respiran. Pero entre los poquitos niños que eligieron la radio, hubo uno que explicó: Me gusta más la radio, porque por la radio veo paisajes más lindos
Un mártir
En el otoño del 98, en pleno centro de Buenos Aires, un transeúnte distraído fue aplastado por un autobús. La víctima venía cruzando la calle, mientras hablaba por un teléfono celular. ¿Mientras hablaba? Mientras que hacia como que hablaba: el teléfono era de juguete.
El lenguaje, 3
En la época victoriana, no se podían mencionar los pantalones en presencia de una señorita. Hoy por hoy, no queda bien decir ciertas cosas en presencia de la opinión pública:
el capitalismo luce el nombre artístico de economía de mercado;
el imperialismo se llama globalización;
las víctimas del imperialismo se llaman países en vías de desarrollo, que es como llamar niños a los enanos;
el oportunismo se llama pragmatismo;
la traición se llama realismo;
los pobres se llaman carentes, o carenciados, o personas de escasos recursos;
la expulsión de los niños pobres por el sistema educativo se conoce bajo el nombre de deserción escolar;
el derecho del patrón a despedir al obrero sin indemnización ni explicación se llama flexibilización del mercado laboral;
el lenguaje oficial reconoce los derechos de las mujeres, entre los derechos de las minorías, como si la mitad masculina de la humanidad fuera la mayoría;
en lugar de dictadura militar, se dice proceso;
las torturas se llaman apremios ilegales, o también presiones físicas y psicológicas;
cuando los ladrones son de buena familia, no son ladrones, sino cleptómanos;
el saqueo de los fondos públicos por los políticos corruptos responde al nombre de
enriquecimiento ilícito;
se llaman accidentes los crímenes que cometen los automóviles;
para decir ciegos, se dice no videntes;
un negro es un hombre de color;
nunca se dice muerto, sino desaparición física;
tampoco son muertos los seres humanos aniquilados en las operaciones militares:
los muertos en batalla son bajas, y los civiles que se la ligan sin comerla ni beberla,
son daños colaterales;
en 1995, cuando las explosiones nucleares de Francia en el Pacífico sur, el
embajador francés en Nueva Zelanda declaró:
«No me gusta esa palabra bomba. No son bombas. Son artefactos que explotan»;
se llaman Convivir algunas de las bandas que asesinan gente en Colombia, a la
sombra de la protección militar;
Dignidad era el nombre de unos de los campos de concentración de la dictadura
chilena y Libertad la mayor cárcel de la dictadura uruguaya;
se llama Paz y Justicia el grupo paramilitar que, en 1997, acribilló por la espalda a
cuarenta y cinco campesinos, casi todos mujeres y niños, mientras rezaban en una
iglesia del pueblo de Acteal, en Chiapas.
Justicia
En 1997, un automóvil de chapa oficial venía circulando a velocidad normal por una avenida de San Pablo. En el automóvil, nuevo, caro, viajaban tres hombres. En un cruce, los paró un policía. El policía los hizo bajar y durante cerca de una hora los tuvo manos arriba, y de espaldas, mientras les preguntaba una y otra vez dónde habían robada ese automóvil. Los tres hombres eran negros. Uno de ellos, Edivaldo Britto, era el Secretario de Justicia del Gobierno de San Pablo. Los otros dos eran funcionarios de la Secretaría. Para Britto, esto no tenía nada de nuevo. En menos de un año, le había ocurrido cinco veces. El policía que los había detenido era, también, negro.
Pobrezas
Pobres, lo que se dice pobres, son los que no tienen tiempo para perder el tiempo.
Pobres, lo que se dice pobres, son los que no tienen silencio, ni pueden comprarlo.
Pobres, lo que se dice pobres, son los que tienen piernas que se han olvidado de caminar, como las alas de las gallinas se han olvidado de volar.
Pobres, lo que se dice pobres, son los que comen basura y pagan por ella como si fuese comida.
Pobres, lo que se dice pobres, son los que tienen el derecho de respirar mierda, como si fuera aire, sin pagar nada por ella.
Pobres, lo que se dice pobres, son los que no tienen más libertad que tienen la libertad de elegir entre uno y otro canal de televisión.
Pobres, lo que se dice pobres, son los que viven dramas pasionales con las máquinas.
Pobres, lo que se dice pobres, son los que son siempre muchos y están siempre solos.
Pobres, lo que se dice pobres, son los que no saben que son pobres.
Mundo infantil
Hay que tener mucho cuidado al cruzar la calle, explicaba el educador
colombiano Gustave Wilches a un grupo de niños:
-Aunque haya luz verde, nunca vayan a cruzar sin mirar a un lado, y después
al otro.
Y Wilches contó a los niños que una vez un automóvil lo había atropellado y
lo había dejado tumbado en medio de la calle. Evocando aquel desastre que
casi le costó la vida, Wilches frunció la cara. Pero los niños preguntaron:
-¿De qué marca era el auto? ¿Tenía aire acondicionado? ¿Y techo solar
eléctrico? ¿Tenía faros antiniebla? ¿De cuántos cilindros era el motor?
La fuga, 1
Charlando con un enjambre de niños de la calle, de esos que se trepan a los
autobuses en la ciudad de México, la periodista Karina Avilés les preguntó por
las drogas.
-Me siento muy bien, me quito de los problemas -dijo uno.
-Cuando bajo a lo que soy -dijo-, me siento encerrado como un pajarito.
Esos niños eran habitualmente acosados por los policías y los perros de la
Central Camionera del Norte. El gerente general de la empresa declaró a la
periodista:
-No dejamos que los niños se mueran porque, de alguna manera, son
humanos.
Puntos de vista, 1
Desde el punto de vista del búho, del murciélago, del bohemio y del ladrón,
el crepúsculo es la hora del desayuno.
La lluvia es una maldición para el turista y una buena noticia para el
campesino.
Desde el punto de vista del nativo, el pintoresco es el turista.
Desde el punto de vista de los indios de las islas del mar Caribe, Cristóbal
Colón, con su sombrero de plumas y su capa de terciopelo rojo, era un
papagayo de dimensiones jamás vistas.
Punto de vista, 2
Desde el punto de vista del sur, el verano del norte es invierno.
Desde el punto de vista de una lombriz, un plato de espaguetis es una orgía.
Donde los hindúes ven una vaca sagrada, otros ven una gran hamburguesa.
Desde el punto de vista de Hipócrates, Galeno, Maimónides y Paracelso,
existía una enfermedad llamada indigestión, pero no existía una enfermedad
llamada hambre.
Desde el punto de vista de sus vecinos del pueblo de Cardona, el Toto
Zaugg, que andaba con la misma ropa en verano y en invierno, era un hombre
admirable:
-El Toto nunca tiene frío -decían.
Él no decía nada. Frío tenía: lo que no tenía era un abrigo.
Elogio de la imaginación
Hace unos años, la BBC preguntó a los niños británicos si preferían la televisión o la radio. Casi todos se pronunciaron por la televisión, lo que fue algo así como comprobar que los gatos maullan o que los muertos no respiran. Pero entre los poquitos niños que eligieron la radio, hubo uno que explicó: Me gusta más la radio, porque por la radio veo paisajes más lindos
Un mártir
En el otoño del 98, en pleno centro de Buenos Aires, un transeúnte distraído fue aplastado por un autobús. La víctima venía cruzando la calle, mientras hablaba por un teléfono celular. ¿Mientras hablaba? Mientras que hacia como que hablaba: el teléfono era de juguete.
El lenguaje, 3
En la época victoriana, no se podían mencionar los pantalones en presencia de una señorita. Hoy por hoy, no queda bien decir ciertas cosas en presencia de la opinión pública:
el capitalismo luce el nombre artístico de economía de mercado;
el imperialismo se llama globalización;
las víctimas del imperialismo se llaman países en vías de desarrollo, que es como llamar niños a los enanos;
el oportunismo se llama pragmatismo;
la traición se llama realismo;
los pobres se llaman carentes, o carenciados, o personas de escasos recursos;
la expulsión de los niños pobres por el sistema educativo se conoce bajo el nombre de deserción escolar;
el derecho del patrón a despedir al obrero sin indemnización ni explicación se llama flexibilización del mercado laboral;
el lenguaje oficial reconoce los derechos de las mujeres, entre los derechos de las minorías, como si la mitad masculina de la humanidad fuera la mayoría;
en lugar de dictadura militar, se dice proceso;
las torturas se llaman apremios ilegales, o también presiones físicas y psicológicas;
cuando los ladrones son de buena familia, no son ladrones, sino cleptómanos;
el saqueo de los fondos públicos por los políticos corruptos responde al nombre de
enriquecimiento ilícito;
se llaman accidentes los crímenes que cometen los automóviles;
para decir ciegos, se dice no videntes;
un negro es un hombre de color;
nunca se dice muerto, sino desaparición física;
tampoco son muertos los seres humanos aniquilados en las operaciones militares:
los muertos en batalla son bajas, y los civiles que se la ligan sin comerla ni beberla,
son daños colaterales;
en 1995, cuando las explosiones nucleares de Francia en el Pacífico sur, el
embajador francés en Nueva Zelanda declaró:
«No me gusta esa palabra bomba. No son bombas. Son artefactos que explotan»;
se llaman Convivir algunas de las bandas que asesinan gente en Colombia, a la
sombra de la protección militar;
Dignidad era el nombre de unos de los campos de concentración de la dictadura
chilena y Libertad la mayor cárcel de la dictadura uruguaya;
se llama Paz y Justicia el grupo paramilitar que, en 1997, acribilló por la espalda a
cuarenta y cinco campesinos, casi todos mujeres y niños, mientras rezaban en una
iglesia del pueblo de Acteal, en Chiapas.
Justicia
En 1997, un automóvil de chapa oficial venía circulando a velocidad normal por una avenida de San Pablo. En el automóvil, nuevo, caro, viajaban tres hombres. En un cruce, los paró un policía. El policía los hizo bajar y durante cerca de una hora los tuvo manos arriba, y de espaldas, mientras les preguntaba una y otra vez dónde habían robada ese automóvil. Los tres hombres eran negros. Uno de ellos, Edivaldo Britto, era el Secretario de Justicia del Gobierno de San Pablo. Los otros dos eran funcionarios de la Secretaría. Para Britto, esto no tenía nada de nuevo. En menos de un año, le había ocurrido cinco veces. El policía que los había detenido era, también, negro.
Pobrezas
Pobres, lo que se dice pobres, son los que no tienen tiempo para perder el tiempo.
Pobres, lo que se dice pobres, son los que no tienen silencio, ni pueden comprarlo.
Pobres, lo que se dice pobres, son los que tienen piernas que se han olvidado de caminar, como las alas de las gallinas se han olvidado de volar.
Pobres, lo que se dice pobres, son los que comen basura y pagan por ella como si fuese comida.
Pobres, lo que se dice pobres, son los que tienen el derecho de respirar mierda, como si fuera aire, sin pagar nada por ella.
Pobres, lo que se dice pobres, son los que no tienen más libertad que tienen la libertad de elegir entre uno y otro canal de televisión.
Pobres, lo que se dice pobres, son los que viven dramas pasionales con las máquinas.
Pobres, lo que se dice pobres, son los que son siempre muchos y están siempre solos.
Pobres, lo que se dice pobres, son los que no saben que son pobres.