Existe una alta demanda de mano de obra calificada para distintos sectores productivos que no puede ser cubierta debido a la falta de capacitación de los empleados. Cuáles son los sectores más afectados y qué rol juegan las escuelas técnicas en esta problemática.
Con el correr de los años, muchos oficios fueron perdiéndose. Algunos, como el del lechero o aguatero, debido a los cambios históricos que hicieron que quedaran en el olvido. Pero muchos otros, debido a causas de índole socioeconómicas, que provocaron que importantes saberes se perdiesen, lo que impactó directamente en las industrias, en las economías hogareñas y en el arte.
“Cada vez resulta más difícil encontrar alguien para trabajar en casa”, es la queja frecuente de la ama de casa argentina promedio. Muchas veces, resulta difícil encontrar quien realice tareas aparentemente sencillas y cotidianas. Pintores, albañiles, plomeros y cerrajeros, entre otros, son los más buscados por las familias.
En otra escala, en el ámbito industrial sucede lo mismo: faltan matriceros, torneros, balancineros que posibiliten la reactivación que desde hace algunos años viene dándose en esta área.
Los impactos en los sectores productivos
Desde distintos sectores productivos notan con preocupación la falta de mano de obra calificada para solucionar sus necesidades. Las causas son variadas: se señala una precariedad laboral cada vez más acentuada y a un atraso general en materia de especializaciones. Por otro lado, resulta fundamental para esta problemática la desarticulación que vivió la industria nacional en los últimos veinte años.
Resulta paradójico que mientras millones de personas sufren en el país por la falta de empleo, cada vez se torna más complejo encontrar mano de obra calificada en distintos sectores productivos. Según cifras oficiales, sólo el 30 % de la demanda laboral de mano de obra capacitada puede ser cubierta en la actualidad.
Pablo Molouny, Gerente General de Trabajando.com explica: “Esta situación se da especialmente en la industria pesada y en la metalúrgica, pero afecta a todos los sectores productivos. No olvidemos que desde la década del 90 se dio en nuestro país un creciente proceso de desindustrialización, impulsada por la importación a mansalva de bienes y servicios. Esto impactó en las llamadas “industrias duras”, que durante muchísimos años no generaron demanda laboral alguna.”
Los oficios se consolidan con una práctica continua; sin esa práctica, es imposible que surjan y se multipliquen las especializaciones. Actualmente, los oficios más requeridos son los matriceros, balancineros y operarios. “La industria química y el sector de la construcción son los más afectados”, dice Molouny.
Molouny señala: “Lo llamativo es que no se encuentran personas de estas características menores de 50 años. Entonces, los que están calificados para realizar las tareas, están muy cerca, por una cuestión etárea, de salirse del mercado laboral. Es una situación compleja para las empresas”.
Juan Aguirre, Ingeniero experto en Seguridad e Higiene muestra otra faceta de esta problemática: “El hecho de que desaparezca la idoneidad y la capacitación, pero que las necesidades de mano de obra sigan existiendo hace que muchas empresas opten por contratar lo que encuentran en el mercado: personas que no tienen los conocimientos adecuados para llevar adelante esas tareas. Estas personas, impulsadas por la falta de trabajo, terminan poniendo en peligro su vida; ya que ponen el cuerpo en actividades altamente riesgosas”.
Con respecto a la posible superación de esta problemática, el especialista considera: “La clave es incorporar la capacitación a las compañías. Esto es algo que mal que bien, pueden encarar las grandes empresas; pero que resulta imposible para las pequeñas y medianas industrias”.
La educación es la llave
Los especialistas consultados por Notio.com.ar, coinciden en que la progresiva desaparición y el atraso tecnológico de las escuelas técnicas, son otra de las causas del fenómeno. “Durante la década del 90, estuvieron casi proscriptos los títulos de “técnicos””, afirma el ingeniero Aguirre. “Si durante años no se capacitó gente, es lógico que ahora las empresas no encuentren personal calificado por ningún lado".
Si bien en el año 2004, el gobierno nacional sancionó una ley que promovía la reactivación de la escuela secundaria técnica, Aguirre señala: “La desarticulación entre el mercado laboral y el ámbito de la educación es tan grande que muchas veces, las escuelas están desfasadas en cuanto a la educación técnica que ofrecen. Uno de los problemas más graves que atraviesan las escuelas técnicas hoy, es la falta de equipamiento, que hace que los alumnos no puedan tener la práctica necesaria en los oficios”.
Por otra parte, Pablo Molouny sostiene: “Se necesita llevar el modelo educativo actual a un modelo orientado a la producción. Hoy por hoy, existe una creciente desvalorización de las tecnicaturas y de los institutos de educación superior. Estamos creando cada vez más universitarios, pero no estamos generando empleo”.
“Todas las partes de los sectores productivos: el empresariado por un lado, el Estado por otro y los trabajadores, deben comprender que necesitamos de todos los puestos. Debemos valorar todos los puestos de trabajo, ya que para sacar adelante un país, es igual de importante el operario que pone la máquina a andar como el abogado o contador que trabaja detrás de un escritorio”.
No perder a los artesanos
El Casco Histórico del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires creó una Escuela taller, con el objetivo de “rescatar las tareas, destrezas o capacidades de aplicación en casos específicos, como ser el trabajo de los artesanos que realizan vitrales, molduras, trabajos en madera”, explica Luis Grossman, el director de esta área.
“El Programa Escuela Taller surge a partir de una doble necesidad: la de mantener y recuperar edificios de valor patrimonial y la de capacitar a personas de ambos sexos, preferentemente en situación de vulnerabilidad social y bajo nivel de instrucción, revalorizando el oficio artesano”, añade Grossman.
Los alumnos de esta escuela taller tienen la posibilidad de trabajar en los edificios que el Casco Histórico de la Ciudad preserva y restaura. “Los resultados son muy interesantes y llaman la atención por la habilidad de nuestros artesanos. Ya han participado en la restauración de la Casa de la Cultura, la Catedral Metropolitana, el Congreso Nacional y el Centro Cultural General San Martín entre otros”, comenta el funcionario.
“Creemos que la formación de artesanos es una fuente de empleo. Porque el que puede lo más, puede lo menos. Esto quiere decir que quien puede realizar una moldura para una puesta en valor de un edifico histórico, está ampliamente capacitado para trabajar en una casa de familia o a nivel privado”, afirma Grossman.
Por otra parte, dentro del Casco Histórico del Gobierno de la Ciudad ha creado el Registro de Viejos Oficios, un registro de especialistas en variados oficios, tales como sombrerería, relojería, restauración de libros, vitralistas, ebanistas, encaje de bolillo, porcelana, mosaicos calcáreos, etc.
La finalidad del Registro consiste en facilitar la difusión de oficios que han caracterizado a la ciudad y hoy se encuentran poco extendidos; así como facilitar la búsqueda a aquellas personas que requieran de los servicios de estos especialistas.
Links de Interés:
Registro de Oficios Perdidos de la Ciudad de Buenos Aires
Fuente
Muchos trabajos fueron desapareciendo por la falta de profesionalización. En la ciudad, existe un registro oficial de oficios perdidos
Con el correr de los años, muchos oficios fueron perdiéndose. Algunos, como el del lechero o aguatero, debido a los cambios históricos que hicieron que quedaran en el olvido. Pero muchos otros, debido a causas de índole socioeconómicas, que provocaron que importantes saberes se perdiesen, lo que impactó directamente en las industrias, en las economías hogareñas y en el arte.
“Cada vez resulta más difícil encontrar alguien para trabajar en casa”, es la queja frecuente de la ama de casa argentina promedio. Muchas veces, resulta difícil encontrar quien realice tareas aparentemente sencillas y cotidianas. Pintores, albañiles, plomeros y cerrajeros, entre otros, son los más buscados por las familias.
En otra escala, en el ámbito industrial sucede lo mismo: faltan matriceros, torneros, balancineros que posibiliten la reactivación que desde hace algunos años viene dándose en esta área.
Los impactos en los sectores productivos
Desde distintos sectores productivos notan con preocupación la falta de mano de obra calificada para solucionar sus necesidades. Las causas son variadas: se señala una precariedad laboral cada vez más acentuada y a un atraso general en materia de especializaciones. Por otro lado, resulta fundamental para esta problemática la desarticulación que vivió la industria nacional en los últimos veinte años.
Resulta paradójico que mientras millones de personas sufren en el país por la falta de empleo, cada vez se torna más complejo encontrar mano de obra calificada en distintos sectores productivos. Según cifras oficiales, sólo el 30 % de la demanda laboral de mano de obra capacitada puede ser cubierta en la actualidad.
Pablo Molouny, Gerente General de Trabajando.com explica: “Esta situación se da especialmente en la industria pesada y en la metalúrgica, pero afecta a todos los sectores productivos. No olvidemos que desde la década del 90 se dio en nuestro país un creciente proceso de desindustrialización, impulsada por la importación a mansalva de bienes y servicios. Esto impactó en las llamadas “industrias duras”, que durante muchísimos años no generaron demanda laboral alguna.”
Los oficios se consolidan con una práctica continua; sin esa práctica, es imposible que surjan y se multipliquen las especializaciones. Actualmente, los oficios más requeridos son los matriceros, balancineros y operarios. “La industria química y el sector de la construcción son los más afectados”, dice Molouny.
Molouny señala: “Lo llamativo es que no se encuentran personas de estas características menores de 50 años. Entonces, los que están calificados para realizar las tareas, están muy cerca, por una cuestión etárea, de salirse del mercado laboral. Es una situación compleja para las empresas”.
Juan Aguirre, Ingeniero experto en Seguridad e Higiene muestra otra faceta de esta problemática: “El hecho de que desaparezca la idoneidad y la capacitación, pero que las necesidades de mano de obra sigan existiendo hace que muchas empresas opten por contratar lo que encuentran en el mercado: personas que no tienen los conocimientos adecuados para llevar adelante esas tareas. Estas personas, impulsadas por la falta de trabajo, terminan poniendo en peligro su vida; ya que ponen el cuerpo en actividades altamente riesgosas”.
Con respecto a la posible superación de esta problemática, el especialista considera: “La clave es incorporar la capacitación a las compañías. Esto es algo que mal que bien, pueden encarar las grandes empresas; pero que resulta imposible para las pequeñas y medianas industrias”.
La educación es la llave
Los especialistas consultados por Notio.com.ar, coinciden en que la progresiva desaparición y el atraso tecnológico de las escuelas técnicas, son otra de las causas del fenómeno. “Durante la década del 90, estuvieron casi proscriptos los títulos de “técnicos””, afirma el ingeniero Aguirre. “Si durante años no se capacitó gente, es lógico que ahora las empresas no encuentren personal calificado por ningún lado".
Si bien en el año 2004, el gobierno nacional sancionó una ley que promovía la reactivación de la escuela secundaria técnica, Aguirre señala: “La desarticulación entre el mercado laboral y el ámbito de la educación es tan grande que muchas veces, las escuelas están desfasadas en cuanto a la educación técnica que ofrecen. Uno de los problemas más graves que atraviesan las escuelas técnicas hoy, es la falta de equipamiento, que hace que los alumnos no puedan tener la práctica necesaria en los oficios”.
Por otra parte, Pablo Molouny sostiene: “Se necesita llevar el modelo educativo actual a un modelo orientado a la producción. Hoy por hoy, existe una creciente desvalorización de las tecnicaturas y de los institutos de educación superior. Estamos creando cada vez más universitarios, pero no estamos generando empleo”.
“Todas las partes de los sectores productivos: el empresariado por un lado, el Estado por otro y los trabajadores, deben comprender que necesitamos de todos los puestos. Debemos valorar todos los puestos de trabajo, ya que para sacar adelante un país, es igual de importante el operario que pone la máquina a andar como el abogado o contador que trabaja detrás de un escritorio”.
No perder a los artesanos
El Casco Histórico del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires creó una Escuela taller, con el objetivo de “rescatar las tareas, destrezas o capacidades de aplicación en casos específicos, como ser el trabajo de los artesanos que realizan vitrales, molduras, trabajos en madera”, explica Luis Grossman, el director de esta área.
“El Programa Escuela Taller surge a partir de una doble necesidad: la de mantener y recuperar edificios de valor patrimonial y la de capacitar a personas de ambos sexos, preferentemente en situación de vulnerabilidad social y bajo nivel de instrucción, revalorizando el oficio artesano”, añade Grossman.
Los alumnos de esta escuela taller tienen la posibilidad de trabajar en los edificios que el Casco Histórico de la Ciudad preserva y restaura. “Los resultados son muy interesantes y llaman la atención por la habilidad de nuestros artesanos. Ya han participado en la restauración de la Casa de la Cultura, la Catedral Metropolitana, el Congreso Nacional y el Centro Cultural General San Martín entre otros”, comenta el funcionario.
“Creemos que la formación de artesanos es una fuente de empleo. Porque el que puede lo más, puede lo menos. Esto quiere decir que quien puede realizar una moldura para una puesta en valor de un edifico histórico, está ampliamente capacitado para trabajar en una casa de familia o a nivel privado”, afirma Grossman.
Por otra parte, dentro del Casco Histórico del Gobierno de la Ciudad ha creado el Registro de Viejos Oficios, un registro de especialistas en variados oficios, tales como sombrerería, relojería, restauración de libros, vitralistas, ebanistas, encaje de bolillo, porcelana, mosaicos calcáreos, etc.
La finalidad del Registro consiste en facilitar la difusión de oficios que han caracterizado a la ciudad y hoy se encuentran poco extendidos; así como facilitar la búsqueda a aquellas personas que requieran de los servicios de estos especialistas.
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Registro de Oficios Perdidos de la Ciudad de Buenos Aires
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