InicioInfoRazones de sobra Por Qué Jehovah es un Extraterrestre



QUIERO ACLARAR QUE NO CREO EN DIOS COMO CREADOR DEL UNIVERSO, SINO COMO UN EXTRATERRESTRE DE ALGUN LUGAR DEL ESPACIO, TAMPOCO CREO EN ESOS AVISTAMIENTOS QUE CIRCULAN POR INTERNET, AUNQUE SI EH VISTO HACE POCO DE DIA UN OBJETO PERO NO SE QUE PODRIA SER ESPECIFICAMENTE, CREO EN QUE ALGUIEN O VARIOS CREO/CREARON TODO EN EL MUNDO POR LA GRAN CANTIDAD DE ESPECIES, Y POR LA GRAN EXACTITUD DE NUESTROS SENTIDOS, SI ME DICEN QUE FUE SOLO POR EVOLUCION TAMBIEN COMPARTO PERO ME PARECE QUE NO HUBO DEMASIADO TIEMPO PARA EVOLUCIONAR DE LA NADA, PERO PUEDE SER, PERO NO COMO LO DICEN LAS RELIGIONES, DE UN SER SUPERIOR CREO TAL VASTO E INFINITO UNIVERSO, SINO QUE VARIAS CIVILIZACIONES EXTRATERRESTRES ALTERNADAS DURANTE MILLONES DE AÑOS PUDIERON HABER ESTADO INVOLUCRADAS EN LA CREACIÓN DE SERES VIVOS EN NUESTRA TIERRA, HUBO TANTO TIEMPO DESDE EL BIG BANG HASTA AHORA, QUE MILES DE CIVILIZACIONES TENDRIAN LA TECNOLOGIA SUFICIENTE PARA CREARNOS. NO TENDRIA SENTIDO QUE UN DIOS SE DEDIQUE A CREAR SISTEMAS SOLARES Y GALAXIAS SIN VIDA, ESTRELLAS, AGUJEROS NEGROS A MILLONES DE AÑOS LUZ QUE RECIEN AHORA SE PUEDEN VER PARA NADA Y SOLO NOSOTROS EXISTIMOS EN EL UNIVERO, SI FUERA ASI ENTONCES DISFRUTARIA COMO SE CREA LA VIDA EN DISTINTOS PUNTOS DEL UNIVERSO SOLO CON EL PASO DEL TIEMPO. POSIBLEMENTE ME PREGUNTEN QUE HAY MAS ALLA Y LO UNICO QUE DEDUSCO ES QUE MAS ALLA DE NUESTRO UNIVERSO SOLO ESTAN OTROS UNIVERSOS QUE NO PODEMOS REGISTRAR SOLO PORQUE 2 COSAS O AMBAS, 1 LA EXPANSION DEL NUESTRO NO NOS DEJA VER, 2 ESTAN DEMASIADO LEJOS LOS DEMAS UNIVERSOS DEL NUESTRO ALGO ASI COMO 20 UNIVERSOS DE DISTANCIA DESDE EL NUESTRO Y QUE ALGUNOS TODAVIA NO HICIERON EL FAMOSO "BIG BANG" Y NO NOS LLEGARIA SEÑAL ALGUNA DE LUZ NI RADIACIÓN HASTA DENTRO DE 40 UNIDADES DE TIEMPO DONDE CADA UNIDAD SERIA EL TIEMPO DESDE EL BIG BANG A AHORA APROX.




DEBAJO ENCONTRE ESTO Y LO POSTEO, DELATA LAS

Razones de sobra Por Qué Jehovah es Extraterrestre

YAVHE

Antes de seguir adelante con este recuento somero de Ia protohistoria de Israel reflexionemos un poco sobre la enigmática personalidad de este extraño personaje que la Biblia llama Yahvé, y a quien nos presenta no sólo como al líder sobrenatural de los judíos, sino al Dios único del universo. En realidad, para ser el Dios único del universo, actúa de una manera bastante extraña. Si se nos presentase como el dios particular de los hebreos, algo así como un espíritu superior a cuyo cargo estuviese el guiar al pueblo israelita en su peligrosa jornada por el desierto, no tendríamos mayor dificultad en admitirlo, aunque para ello tuviésemos que perdonarle ciertos defectos bastante chocantes en un espíritu superior; pero si no sólo eso, sino que se nos quiere presentar como el Dios de todo el Cosmos, de cuyo poder creador salieron todas las galaxias y bajo cuyo gobierno está toda la infinidad del universo, entonces ciertamente la inteligencia humana se resiste violentamente a admitirlo.


No nos podemos imaginar fácilmente a Dios enterrando a un hombre que por muy importante que haya sido para el pueblo de Israel, sin embargo, es una insignificancia, si se compara con la millonada de hombres y mujeres que han constituido a lo largo de los milenios la raza humana.


Yahvé significa "el que es" y es un nombre que El se dio a sí mismo cuando Moisés le preguntó (Ex. 3,14) cómo se llamaba. Es una respuesta que está muy de acuerdo con las respuestas superficiales y en cierta manera displicentes que los "extraterrestres" de hoy les dan a los contactados.


Por muchos años en vez de Yavhé (Yahvéh o Yahweh) se usó el nombre de Jehová, debido a que los hebreos de ordinario no escriben más que las consonantes omitiendo Ias vocales, y esto dio pie al error de creer que el nombre era Jehová en vez de Yahvé. Las consonantes del nombre de Dios eran Y (o J) H, V (o W) y H; es decir YHVH o JHVH; al desconocerse cuáles eran las vocales que había que poner entre estas consonantes (porque los hebreos evitaban el pronunciar el nombre de Dios, llegando a perderse cuál era su verdadera fonía) cuando se intentó hacerlo, se cometió el error de poner las vocales E, O, A que dieron origen al nombre de Jehováh, pero que en realidad no correspondían al nombre con el que Dios se había llamado a sí mismo.


(A pesar de estas razones, admitidas ya hoy día por todos los estudiosos de la Biblia, alguna secta religiosa sigue usando el nombre de Jehová aduciendo para ello una razones que son tan válidas como algunas de las creencias típicas de la secta; en ésta y en aquéllas se puede ver claramente confirmada gran parte de la tesis de este libro. Si los Testigos de Jehová estudiasen con ánimo imparcial la historia de los Adventistas, probablemente descubrirían cual es la verdadera raíz de sus propias creencias. Pero el fervor religioso no es precisamente un gran alentador del recto uso de la razón).


LOS ELOHIM

Yahvé no es ni mucho menos el único nombre que usa la Biblia para designar a Dios. El primer nombre y el más abundante (2500 veces) que la Biblia usa para designar a Dios es Elohim que, curiosamente es plural y viene a significar los fuertes o poderosos. Este plural usado por un libro cuyo principal objetivo es la difusión de la idea de que hay que adorar un solo Dios, en contraposición a los muchos dioses que había en los pueblos vecinos, es algo que a un observador sin prejuicios tiene que llenarle de asombro.


Tanto en el Génesis como en los demás libros que componen el Pentateuco, nos encontraremos muchos otros hechos tan asombrosos como este y que sin embargo, siempre han sido pasados de largo y tomados muy a la ligera por los comentaristas de la Biblia. Hay que reconocer que son versículos muy incómodos en cuanto a su interpretación, y que en realidad no encajan con las enseñanzas que el cristianismo ha sostenido durante muchos siglos. Por eso los exégetas o los especialistas de la Biblia han preferido pasarlos de largo o sencillamente, ignorarlos. Nosotros, sin prejuicios, trataremos de atenernos a lo que leemos en la Biblia. Por muchas interpretaciones alambicadas y tendenciosas que se hayan querido hacer es un hecho incuestionable que Ia Biblia comienza con estas asombrosas palabras: "Bereshith bara Elohim..." "En el principio, los Poderosos crearon el cielo y la tierra". Más tarde volveremos sobre estas intrigantes palabras.


Desconocemos cómo fue el primer encuentro de Yahvé con Abraham. Sabemos que fue cuando aún vivía en Ur de Caldea y cuando todavía se llamaba Abram, nombre que posteriormente le fue cambiado por el de Abraham por el mismo Yahvé al igual que a Sarai, su esposa, se lo cambió por Sara. Este detalle del cambio de nombre sigue siendo frecuente en los contactados de hoy.


La primera vez que vemos a Yahvé presentarse en una forma visible, tal como lo hacía después tan frecuentemente con Moisés, nos la narra así el Génesis en el capítulo XV, versículo 17: "Y sucedió que puesto ya el sol, apareció en medio de densas tinieblas un horno humeante y una antorcha de fuego que pasó por entre los animales divididos (sacrificados por Abraham). En aquel día, hizo Yahvé alianza con Abraham diciendo: "A tu descendencia he dado esta tierra desde el río de Egipto hasta el río grande de Eufrates"".


La gran prueba que Yahvé le puso a Abraham fue la de exigirle la vida de su hijo Isaac, que había sido concebido de una manera casi extraordinaria, gracias a la intervención del mismo Yahvé. Indudablemente esta petición de Yahvé tuvo que constituir para Abraham un terrible suplicio, no sólo por tratarse de la vida de su hijo sino porque seguramente tuvieron que venir a su mente grandes dudas acerca de la bondad y aun de la cordura de aquel "dios" que le mandaba cosas tan absurdas y tan contradictorias.


Pero esto es sólo el comienzo de la manera de actuar de este Yahvé al que veremos haciendo las cosas más extrañas a lo largo de todo el Pentateuco y de toda la Biblia.


Abraham superó la terrible prueba y esto mereció que Yahvé le asegurase con un solemne pacto, que El bendeciría de una manera especial a toda su descendencia.


VENGATIVO

Siguiendo adelante con las cualidades de Yahvé, lo encontramos demasiado temperamental y vengativo como para poder reconocer en El al Dios del Cosmos.


Moisés, como humano que es, tiene algunas flaquezas de vez en cuando y como inteligente que es, se permite a veces extraña de actuar de su protector. Pero éste, en vez de perdonar, como sería lógico en un Dios todopoderoso, se la guarda durante 40 años y al fin de ellos, se da el gusto de enseñarle desde un monte la Tierra Prometida, pero en castigo a sus dudas, no le deja entrar en ella.


No podemos evitarlo, pero esto nos huele a rencor y venganza, cosas que desdicen mucho de todo un Creador.


En cierta ocasión, harto el pueblo de comer siempre la misma comida (el maná) le pidió a Moisés que les diese carne. Moisés le comunicó los deseos del pueblo a Yahvé; entonces "encendióse la ira de Yahvé en gran manera por la petición de Moisés" y con furia le dijo: "Pues comeréis carne ya que habéis llorado a los oídos de Yahvé, diciendo que os diera carne para comer. Ahora Yahvé os dará carne para comer: la comeréis no sólo un día, ni dos, ni cinco, ni veinte, sino la habréis de comer durante iodo un mes hasta que os salga por las narices y os cause repugnancia". (!!) Si esto es Dios, indudablemente es un Dios muy cascarrabias.


Yahvé cumplió su promesa. Comenzó a soplar un viento extraño que venía del mar y el cielo empezó a oscurecerse por Ia cantidad de codornices que se venían encima del campamento de los israelitas; volaban a una altura muy baja según nos dice la Biblia y caían desparramadas por todo el campo. El pueblo estuvo recogiéndolas con toda facilidad durante todo el día y toda la noche y al día siguiente. Nos dice la Biblia que el que menos recogió, obtuvo una buena cantidad, y las pusieron a secar, después de matarlas, en los alrededores del campamento. Por supuesto, que se dieron un gran festín de carne, tal como había sido su petición a Moisés; pero oigamos el final del episodio tal como nos lo cuenta Moisés en el libro de los Números (11, 33).


"Todavía tenían la carne entre sus dientes y no habían aún acabado, cuando la ira de Yahvé se encendió contra el pueblo y los hirió con una plaga muy grande. Y fue llamado aquel lugar Quivrot-hat-Taavá porque allí enterraron a la gente codiciosa de carne".


Episodios tan poco edificantes como este y sobre todo, hechos por el Dios todopoderoso, "paciente, benigno y misericordioso" abundan en todo el Pentateuco y en cierta manera, en toda la Biblia. Yahvé ordena matanzas humanas con una facilidad pasmosa; matanzas inmisericordes, fanáticas y totalmente desprovistas de justicia, de humanismo y de caridad, en las que no quedaba andante piante ni mamante.


Y esto no sólo entre los enemigos (cuyo pecado era haber llegado antes a aquella tierra y estar ya establecidos en ella) sino contra su mismo pueblo: "Entonces Moisés, viendo al pueblo desenfrenado, se puso a la puerta del campamento y gritó: "A mí los de Yahvé". Y se reunieron con él todos los hijos de Leví. Y les dijo: "Así dice Yahvé el Dios de Israel: Cíñase cada uno su espada sobre su muslo y pasad por el campamento de puerta en puerta, matando cada uno a su hermano, a su amigo y a su pariente". Hicieron los hijos de Leví lo que Moisés les había mandado y perecieron en aquel día unos tres mil hombres del pueblo. Y dijo Moisés: "Hoy os habéis consagrado a Yahvé, cada uno contra su hijo y su hermano y por ello recibiréis bendición"" (Ex 32, 38 y sig.) Semejante barbaridad es comentada de la siguiente manera en una nota de la Biblia de Mons. Straubinger: "Este acto de celo por la gloria de Dios, aseguró a Ia tribu de Leví el ser la tribu del sacerdocio". Total, que Yahvé manda, Moisés ejecuta y Monseñor Straubinger canoniza el fanatismo más desenfrenado.


He aquí otra pequeña muestra que desdice mucho de un "Padre misericordioso" como Yahvé gustaba ser llamado: "Cuando tos hijos de Israel estaban en el desierto se encontró a un hombre que andaba buscando leña en día sábado. Los que lo encontraron se lo presentaron a Moisés y a Aarón y a toda la comunidad. Lo pusieron bajo custodia porque no estaba aún determinado qué es lo que había que hacer con él. Yahvé habló a Moisés: "Que muera ese hombre; que lo apedree toda la comunidad fuera del campamento". Lo sacó toda la comunidad fuera del campamento y lo apedrearon hasta que murió, según había mandado Yahvé a Moisés". (Núm. 16, 32).


EXIGENTE

Tampoco nos podemos imaginar al Dios del universo tan meticuloso ordenando hasta los últimos detalles de Ias vestiduras de los sacerdotes y diciendo cuántos tenían que ser los flecos.


Más bien da la impresión de un viejo neurótico dándole instrucciones a la sirvienta de cómo tiene que colocar los objetos en determinado orden encima de la mesa. Y además quisquilloso y muy exigente: "No ofrezcáis nada que tenga defecto, pues no será aceptado de vuestras manos, o debe tener defecto alguno. Animal ciego o cojo o mutilado o ulcerado o sarnoso o roñoso no presentaréis ante Yahvé ni quemaréis nada de ellos en el altar. Buey u oveja que tenga algún miembro demasiado largo o demasiado corto los podréis presentar como ofrenda voluntaria pero no serán aceptados como cumplimiento de votos. Animal que tenga los testículos aplastados, maja-dos, arrancados o cortados, no lo habéis de presentar a Yahvé. Nada recibiréis de la mano de un extranjero como para ofrecérselo a Dios, porque sus ofrendas son imperfectas y como hay defecto en ellas, no serán aceptadas de vuestras manos". (Lev. 22, 20 y sig.). Y además de exigente, patriotero.


Aparte de estas cualidades negativas, vemos a un Yahvé errático en su manera de proceder, o por lo menos, poco previsor. El lector puede ver en la página siguiente un mapa esquemático del camino que los israelitas siguieron desde Egipto hasta llegar a la Tierra Prometida. Ciertamente, aquel viaje distó mucho de ser un modelo de planificación. Lo lógico es que los israelitas hubiesen seguido más o menos la línea punteada que va por la orilla del mar, cruzando tierras mucho menos inhóspitas que la estéril y durísima península del Sinaí; y por otro lado, siguiendo esta trayectoria punteada, se hubieran ahorrado muchos cientos de kilómetros.


Sin embargo da la impresión de que Yahvé se deleitó en hacerles pasar toda una serie de tribulaciones durante 40 años cruzando y recruzando las estériles y ardientes llanuras de la península sinaítica. No tenía nada de extraño que de vez en cuando, todo el pueblo se sublevase y dudase de la sabiduría de Moisés, a pesar de que lo veían recibir órdenes de aquella misteriosísima nube que constantemente los dirigía a través del desierto.


Al que me diga que estoy siendo irreverente con Yahvé, escribiendo cosas para hacerlo aparecer despiadado, le diré que no hago sino citar lo que leo en la Biblia y tratar de interpretarlo con mi cabeza usando la lógica que los hombres usamos para juzgar las cosas de este mundo. Si otros hombres en la antigüedad hicieron comentarios y más comentarios a los textos de la Biblia, nosotros en nuestro tiempo, teniendo los mismos textos y teniendo poco más o menos la misma cabeza que ellos, también tenemos derecho a hacer algunos comentarios, con la ventaja de que tenemos mucho más tiempo transcurrido para poder juzgar de la veracidad o falsedad de muchas de Ias profecías y bendiciones que vemos en los textos.


Además mi reacción a la manera de actuar de Yahvé no es tan descabellada cuando veo que el mismo Moisés en ocasiones reaccionaba de una manera semejante: "El pueblo profería quejas amargas a los oídos de Yahvé (en el desierto) y Yahvé lo oyó. Se encendió su ira y ardió un fuego de Yahvé entre ellos y devoró un extremo del campamento... los hijos de Israel volvieron a sus llantos diciendo ¿quién nos dará carne para comer?... Se irritó mucho la ira de Yahvé y a Moisés le pareció muy mal y le dijo a Yahvé: ¿"Por qué tratas mal a tu siervo?... Si vas a tratarme así, mátame, por favor...para que no vea ya más mi desventura"". (Núm. 11, 1)


CELOSO

De las cosas que más enfurecían a Yahvé era que los israelitas prestasen oídos a otros dioses. No se puede negar que era celosísimo y que en muchas, ocasiones, dio tremendos castigos a su pueblo cuando éste, influido por los pueblos a los que conquistaba o con los que se encontraba en su camino, admitía alguno de sus dioses.


"No te postrarás ante ningún otro dios, pues Yahvé se llama Celoso y es un Dios celoso", les decía a los hebreos. (Ex. 34,14) Sin embargo, por otro lado, no nos podemos explicar cómo siendo tan celoso de su honra era en algunas otras ocasiones tan respetuoso con los derechos de los otros dioses, admitiendo en cierta manera su existencia. Copiaré este curiosísimo texto del que ya me he hecho eco en alguna otra ocasión: "Dijo Yahvé a Moisés:... He aquí el rito según el cual entrará Aarón en el Santuario... Tomará dos machos cabríos y presentándolos ante Yahvé a la entrada del Tabernáculo de la reunión, echará sobre ellos las suertes para saber cuál es para Yahvé y cuál para Azazel. Aarón hará acercar el macho cabrío sobre el que recayó la suerte de Yahvé y lo ofrecerá en sacrificio por el presentará vivo ante Yahvé para hacer la expiación y lo soltará después para Azazel" (Lev. cap.


16) Lo que uno no se puede explicar es que este Azazel, según los comentaristas de la Biblia, era un ser demoníaco que moraba en los lugares desérticos circundantes. A lo que parece Yahvé le respetaba sus derechos. Para los comentaristas, al igual que siempre, no hay problema ninguno en el texto; leemos en la Biblia de Jerusalem "el rito de la suelta del macho cabrío tiene un carácter arcaico". Y no hay más explicaciones.


LA "NUBE" Todavía hay otro aspecto interesantísimo en la manera de actuar de este Yahvé enigmático: sus variadas formas de presentarse ante Moisés, de las cuales la más ordinaria era la forma de nube durante el día y de una columna de fuego resplandeciente durante la noche: Citamos de la Biblia: Extrañas nubes como éstas han sido vistas en muchas ocasiones. Elias podrían darnos una idea de cómo lucía la 'nube', cuando se detenia encima del Tabernáculo.


"E iba Yahvé al frente de ellos, de día en una columna de nube para guiarles en el camino y durante la noche en una columna de fuego para alumbrarlos a fin de que pudiesen marchar de día y de noche. La columna de nube no se retiraba del pueblo durante el día ni la columna de fuego de noche". (Ex. 13, 20, 22)






Extrañas nubes como éstas han sido vistas en muchas ocasiones. Elias podrían darnos una idea de cómo lucía Ia 'nube', cuando se detenia encima del Tabernáculo.

Las alusiones a esta misteriosa y desde el punto de vista de la ovnística, interesantísima nube, son abundantísimas en todo el Pentateuco. Copio del Libro de los Números en el capítulo IX versículo 15: "El día en que erigió la Morada, la nube cubrió la morada y la Tienda del Cuando se levantaba la nube de encima de la tienda, los hijos de Israel levantaban el campamento y en el lugar en que se paraba la nube, acampaban los hijos de Israel. A la orden de Yahvé partían los hijos de Israel y a la orden de Yahvé acampaban.


Quedaban acampados todos los días que la Nube estaba parada sobre la Morada. Si se detenía la nube muchos días sobre la Morada, los hijos de Israel cumplían el ritual del culto de Yahvé y no partían. En cambio si la Nube estaba sobre la Morada sólo de la noche a la mañana y por la mañana se alzaba, ellos partían. Si estaba un día y una noche y luego se elevaba, ellos partían. Si, en cambio, se detenía sobre la morada dos días, o un mes o un año, reposando sobre ella, los hijos de Israel se quedaban en el campamento y no partían; pero en cuanto se elevaba partían a la orden de Yahvé acampaban y a la orden de Yahvé movían el campamento".


Sobre esta rara nube que servía de vehículo a Yahvé, se podrían escribir muchas páginas.


El Pentateuco habla de ella en muchas ocasiones y siempre la presenta como algo perfectamente real y visible por todo el pueblo.


Naturalmente, siendo la morada de Yahvé, esta nube se comportaba muy diferente a las otras y en cierta manera daba la impresión de tener inteligencia; el pueblo le tenía un enorme respeto, aparte de por ser la morada de Yahvé, por lo drástica que era en su manera de actuar con los que no se atenían a los preceptos de Yahvé: "Yahvé habló a Moisés después de la muerte de los dos hijos de Aarón, que habían muerto por acercarse (indebidamente) a Yahvé (es decir a la nube). Dijo Yahvé a Moisés: "Di a tu hermano Aarón que no entre nunca en el santuario que está tras el velo, ante el propiciatorio que está encima del arca, no sea que muera; pues yo me hago ver en forma de nube encima del propiciatorio"'" (Lev. 16,1).


Como podemos ver, acercarse imprudentemente a "la Nube" conllevaba el mismo peligro que hoy conlleva el acercarse sin las debidas cautelas a un Ovni; las radiaciones que en nuestros días han matado a unos cuantos imprudentes, parece que fueron las causas de la muerte de los hijos de Aarón, y por esa misma razón, Yahvé avisa a Aarón que "no entre nunca en el santuario no sea que muera".


Y muy bien puede esa haber sido también la razón por la que Yahvé le dijo a Moisés cuando éste se acercaba siendo todavía pastor a ver qué era aquella luz que veía flotando en medio de la zarza: "¡No te acerques! y quítate las sandalias de tus pies". (Ex. 3,5).


-Pero para que el lector tenga todavía una idea más clara de esta rarísima "nube" y de lo compenetrado que con ella se hallaba Yahvé, copiaré otro texto más del libro del Éxodo, de entre los muchos que hacen referencia a la nube en el Pentateuco: "Dijo Yahvé a Moisés: "Mira, voy a presentarme a ti en densa nube para que el pueblo me oiga hablar contigo y así te dé crédito para siempre... A lo que hoy llamamos -naves nodrizas" (Ovnis de forma alargada y frecuentemente de gran tamaño, los romanos les llamaban "trabes" (vigas), a falta de un mejor término de comparación. El grabador del siglo XVI, no pudiendo imaginárselo de otra manera, plasmó asi lo que leía en los textos antiguos. Por ingenua que nos parezca esta ilustración del fenómeno, podemos observar en ella, sin embargo, los mismos rasgos fundamentales que en la "nube" de Moisés y en las naves nodriza de la ovnilogía de hoy: forma alargada (de hecho esto coincide con Moisés, ya que Ia representa como una "columna" que echa fuego), resplandor o llamarada (el texto de este grabado dice: un meteoro desplazándose de sur a norte hizo resplandecer la noche como si fuera día) y un desplazamiento en el espacio.


La nube" por la noche tenía el aspecto de una columna de Fuego... y se ponía en movimiento, todo el pueblo partía a Ia orden de Yahvé." Haz que se purifiquen hoy y mañana; que laven sus vestidos y estén preparados para el tercer día, porque el día tercero descenderá Yahvé a la vista de todo el pueblo sobre el monte Sinaí. Deslinda el contorno de la montaña y diles: "Guardaos de subir ál monte y aun de tocar sus laderas, porque todo aquel que toque el monte morirá; pero nadie tocará al culpable sino que éste será lapidado o asaeteado; sea hombre o bestia no quedará con vida. Cuando resuene el cuerno, entonces subirán ellos al monte... Al tercer día ál rayar el alba, hubo truenos y relámpagos y una densa nube sobre el monte y un poderoso resonar de trompeta; y todo el pueblo que estaba en el campamento se echó a temblar. Entonces hizo salir Moisés al pueblo del campamento para ir al encuentro de Dios y se detuvieron al pie del monte. Todo el monte Sinaí humeaba porque Yahvé había descendido sobre él en forma de fuego; subía humo como de un horno y todo el monte retemblaba con violencia. El sonar de la trompeta se hacía cada vez más fuerte; Moisés le hablaba y Dios le respondía con el trueno. Yahvé bajó al Sinaí, a la cumbre del Monte; llamó Yahvé a Moisés a la cumbre de la montaña y Moisés subió; dijo Yahvé a Moisés: "Baja y conjura al pueblo, que no traspase los lindes para ver a Yahvé, porque morirían muchos de ellos..."" (Ex. 19, 9 y sig.) Es un largo texto pero está lleno de preciosos detalles para valorar esta nube. Me referiré sólo a tres detalles, a salvo de lo que más tarde diga de otros aspectos que la hacen aún más interesante desde el punto de vista ovnístico.






La nube hacía ruido. Moisés, a falta de otros términos con que comparar los diferentes ruidos que hacía la nube dice que resonaba como un toque de trompeta, añadiendo además que respondía con truenos a lo que Moisés decía y "todo el monte retemblaba". Los Ovnis en forma de nube o de bolas luminosas que se han visto en la actualidad, también es muy frecuente que hagan ruido, aunque ahora tenemos más términos para comparar el ruido que hacen; son más bien zumbidos altos o graves, a veces es el fragor fuerte que produciría Un reactor pasando a muy baja altura y lo más frecuente que se suele oír son tremendas explosiones (yo he sido testigo muy cercano de una) que hacen creer a mucha gente que el Ovni se ha averiado o desintegrado cuando en realidad no es así. Estas explosiones muy bien podrían ser equiparadas a los truenos de que nos habla Moisés.


Por último tenemos el detalle tan importante de Ia prohibición tajante que hace Yahvé de que no traspasen los lindes y no se acerquen "porque morirían muchos de ellos". Ya hemos hablado de las muertes por radiación de algunos imprudentes que se han acercado a un Ovni sin haber sido invitados. En este caso cabría la pregunta de por qué Moisés podía hacerlo sin sufrir ninguna consecuencia. La pregunta ya está en parte contestada con la frase "sin haber sido invitados"; algunos humanos que han entrado en Ovnis, invitados por sus tripulantes, no han sufrido mal alguno. De la misma manera puede ser que a Moisés lo preparase especialmente Yahvé para que no sufriese las consecuencias de la radiación y de hecho algún indicio tenemos de esto cuando leemos en el Éxodo 34, 29: "Bajó Moisés del Monte Sinaí, y cuando bajó del monte con las dos tablas en la mano, no sabía que la piel de su rostro se había vuelto radiante, por haber hablado con Yahvé". (Luego, hay algo no claramente inteligible sobre un velo que Moisés se ponía sobre el rostro después de haber hablado con Yahvé); y termina así el capítulo insistiendo en lo mismo: "Los hijos de Israel veían entonces que el rostro de Moisés irradiaba..." Muchas personas que se han acercado a un Ovni (sin haber sido invitadas), al poco tiempo sintieron que toda la piel que había estado expuesta a la luz que procedía del Ovni, les ardía y en particular la cara y los ojos; conozco unos cuantos casos en que dichas personas han tenido que ser tratadas en un hospital, observándose un inexplicable tono rojizo en su rostro; y en alguno de estos casos, la persona murió debido, según el parte médico, a una "radiación desconocida". La tajante prohibición de Yahvé al pueblo de que no subiesen al monte y ni siquiera se acercasen, y sobre todo la de que nadie tocase a los que hubiesen muerto por haber subido (fuesen hombres o bestias) es algo que apunta también a muerte por radiación.


Como el lector puede ver, "la Nube" no es algo que se puede leer de pasada, sino que es una pieza clave en todo este rompecabezas. En un capítulo posterior insistiré aún más sobre esta nube desde el punto de vista de la ovnística; pero desde ahora, puedo decir que estos pasajes del Pentateuco son de lo más interesante y claro que podemos encontrar en todos los libros sagrados en donde se haga referencia a un Ovni.






Estoy seguro de que al que oiga por primera vez estas aseveraciones, tienen que hacérsele extremadamente audaces y aventuradas, sin embargo, para el que conozca a profundidad el fenómeno no hay duda absolutamente ninguna de que la columna de Moisés era un tipo de ovní que se ha visto en muchas ocasiones en nuestros días y del que hay fotografías; tanto en forma de columna de humo o nube durante el día como de columna resplandeciente de noche.


YAHVÉ EN FORMA HUMANA

Sin embargo hay otra forma de presentarse Yahvé que es menos conocida, pero tan interesante o más que Ia anterior: la forma humana.


Leamos este relato del Libro del Génesis en el capítulo XVII versículo 1: "Apareciósele Yahvé a Abraham en el encinar de Mambré, mientras estaba él sentado a la entrada de la tienda durante el calor del día. Alzando los ojos miró y he aquí que estaban delante de él tres varones. Tan pronto como los vio, corrió a su encuentro desde la entrada de su tienda, y postrándose en tierra, dijo: Señor mío, si he hallado gracia a Tus ojos, Te ruego no pases de largo ante tu siervo. Permitid que traiga un poco de agua para que os lavéis los pies y descanséis debajo del árbol".


Y continúa un poco más adelante en el capítulo 8: "Levantáronse de allí los varones y se dirigieron hacia Sodoma y Abraham los acompañó para despedirlos. Entonces se dijo Yahvé ¿He de encubrir a Abraham lo que voy a hacer? Dijo pues Yahvé: El clamor de Sodoma y el dolor es grande y sus pecados son extraordinariamente graves. Bajaré para comprobar si han hecho realmente el clamor que ha llegado hasta mí, y si no es así, lo sabré". Partieron desde allí los varones y se encaminaron hacia Sodoma, más Abraham permanecía todavía en pie delante de Yahvé y acercándose, dijo Abraham ¿Es así que vas a destruir al justo con el impío? Quizás habrá 50 justos en la ciudad".


... Y alzando Abraham los ojos vió parados delante de él a tres seres humanos,. (Génesis 18. 2). 74 Y aquí comenzó Abraham la famosa disputa con Yahvé, haciéndole rebajar poco a poco el número de justos necesarios para que Yahvé no destruyese la ciudad. Por fin, Abraham le preguntó que si la destruiría o la perdonaría si hubiese 10 justos, y contestó Yahvé: "No la destruiré por amor a los diez. Y se fue Yahvé luego que acabó de hablar con Abraham; y Abraham volvió a su lugar".


Y comienza el capítulo XIX: "Llegaron los dos ángeles a Sodoma en la tarde cuando Lot estaba sentado a la puerta de la ciudad..." Estos mismos ángeles (que ahora ya sólo son dos y no tres, como al principio de la narración, sin que la Biblia nos diga que fue del otro) son los que un poco más tarde "hicieron descender" sobre Sodoma y Gomorra azufre y fuego que venía de Yahvé desde el cielo y destruyó aquellas ciudades y toda la vega con todos los habitantes de las ciudades y hasta las plantas del suelo".


Es un hecho por demás curioso que los escrituristas nunca se han tomado el trabajo de explicar a fondo cómo o por qué Abraham, teniendo delante de sí a tres varones, dice repetidamente: "Señor mío" y "Yahvé", dirigiéndose a ellos en singular y como si fuese Dios. Lo más que han llegado a decirnos los escrituristas es que estos tres varones eran una manifestación de Dios que estaba anunciando la Santísima Trinidad (!!). Esto no deja de ser una explicación piadosa, pero a uno no deja de intrigarle la extraña manera de proceder de Yahvé y la extraña manera de consignarlo en la Biblia: Primero eran tres varones a los que Abraham llama "Señor"; luego se convierten en dos, y ya no son ni varones ni Yahvé, sino que son ángeles o elohim. Este lenguaje de la Biblia, a primera vista parece extraño y contradictorio, sin embargo, está bastante de acuerdo con los primeros capítulos del Génesis en los que se nos hablaba de la creación del mundo como obra de los Elohim o "Señores poderosos"; los que Abraham llama ahora Dios podrían ser unos de aquellos Elohim. Los celos y la furia de Yahvé contra los Elohim que protegían a los otros pueblos, se vería entonces más justificada, lo mismo que se vería más justificado el respetarle los derechos sobre el macho cabrío que le había tocado en suerte a uno de estos Elohim (Azazel). Estos Elohim se presentaban en formas humanas de jóvenes bellos tal como los que se le presentaron a Abraham cuando estaba a la puerta de su tienda y tal como nos los presenta el Libro del Génesis, "interesados en la belleza de las hijas de los hombres". Parece que tomaban las formas humanas que les convenía, y los hombres les tenían un gran respeto porque veían en ellos a seres superiores con mucho más poder y más conocimientos que los hombres comunes. En cuanto a la realidad y la belleza de los cuerpos de estos Elohim tenemos en la Biblia, en el mismo capítulo citado más arriba, una prueba palpable: los mismos "varones" (a los que Abraham había llamado "Yahvé" una vez llegados a Sodoma y aposentados en casa de Lot, "no bien se habían acostado, cuando los hombres de la ciudad, los sodomitas, viejos y jóvenes, rodearon la casa, y llamando a voces a Lot le decían: "¿dónde están los hombres que han venido a ti esta noche? Sácalos porque queremos gozarlos"" ("gozarlos" en sentido homosexual; no en vano, sodomita es sinónimo de homosexual).


Lot porfió con ellos para que no hiciesen semejante crimen y hasta les ofreció dos hijas vírgenes que tenía. Pero ellos, enviciados como estaban y fascinados por la belleza de aquellos "hombres", no querían entrar en razones con Lot y comenzaron a forcejear con él en la puerta para entrar: "Entonces los hombres sacaron la mano, tiraron de Lot hacia dentro y cerraron la puerta y a los sodomitas que estaban en la entrada, los deslumhraron de modo que ya no podían encontrar la puerta" (Génesis 19, 1 y sig.).


A la verdad que el Yahvé que se le presentaba a Abraham era un Dios bien extraño. La Biblia no sólo en este episodio nos da pie para pensar en la corporeidad de Yahvé y de los Elohim. Yahvé prohibe repetidamente a los hijos de Israel tomar por esposas a mujeres de otros pueblos no israelitas "porque sus hijas fornican con sus Elohim", admitiendo así que estos Elohim se presentaban a los pueblos que protegían lo mismo que Yahvé se presentaba al pueblo de Israel, en forma de hombre joven y esbelto.





Una de las características de algunos "extraterrestres" (los Elohim de hoy) que más han llamado la atención de los contactos, es su belleza "femenina" manifestada sobre todo en la tersura de su piel y en la belleza de sus ojos rasgados.


En la vida del patriarca Jacob, nieto de Abraham, nos encontramos con otro episodio en el que Yahvé se le presenta en forma de un hombre, que no sabe por qué misteriosas razones, entabló con él un combate cuerpo a cuerpo. Este Yahvé en forma de hombre, le cambió el nombre, una vez más, al humano con el que había hecho contacto: "Y habiéndose quedado Jacob solo, estuvo luchando alguien con él hasta rayar el alba. Pero viendo que no le podía vencer le tocó en la articulación femoral y se dislocó el fémur de Jacob mientras luchaba con aquél. Este le dijo: "Suéltame que ha rayado el alba". Jacob le respondió: "No te suelto hasta que no me hayas bendecido". Dijo entonces el otro: "¿Cuál es tu nombre?" Y respondió: "Jacob". Le dijo entonces: "No te llamarás más Jacob, sino Israel, porque has luchado con Dios y con hombres y has prevalecido". Y Jacob, cuando Yahvé había desaparecido, se decía a sí mismo: "He visto a Dios cara a cara, y ha quedado a salvo mi vida"" (Gen. 32, 25).


Como vemos, Yahvé tiene maneras muy extrañas de proceder. Pero los comentaristas de la Biblia, en vez de tratar de explicarnos una conducta tan rara por parte de Dios, cierran los ojos ante las dificultades y enfervorizan su espíritu (tal como lo hacen Orígenes y San Jerónimo) y nos dicen que el combate de Jacob es una imagen del combate espiritual y de Ia eficacia de una oración perseverante (! ! ). Con una piedad tan poco crítica, no hay manera de esclarecer nada.


CONTRADICTORIO

Las raras maneras de comportarse Yahvé, que tanto distan de lo que lógicamente tiene que ser el creador del universo, podrían ser motivo de un libro entero.


Una breve consideración acerca de sus infinitas contradicciones: manda Yahvé a Moisés a que le hable al Faraón para que deje salir a los judíos de Egipto y por otro lado dice: "Yo empero endureceré su corazón (el del Faraón) para que no deje ir al pueblo". Da la impresión de que quiere tener una razón para poder castigarlo, como de hecho, lo castigó más tarde con las diez plagas. Una manera un poco enrevesada de proceder.


Moisés, tal como le dijo Yahvé, acude al Faraón, "y sucedió que en el camino a la posada, Yahvé le salió al encuentro y quiso darle muerte" (!) (Ex. 4, 21).


Conjeturan los exégetas que la razón de esta furia repentina era porque Moisés tenía un hijo pequeño sin circuncidar, lo cual iba contra la ley que el mismo Yahvé le había dado a Moisés. Pero la verdad es que hay otras maneras más civilizadas y caritativas de actuar que ésta que leemos en la Biblia de Yahvé.


En otro episodio (Num. 22, 20) le dice al profeta Balaam: "Si estos hombres han venido a llamarte, levántate y vete con ellos, pero harás solamente lo que yo te dijere. Levantándose en la mañana Balaam aparejó su asna y se marchó "Por Ia tarde se quedaba sobre Ia Morada, tomando aspecto de fuego hasta fa mañana> (Números 9, 15).


Con los hombres de Moab. Sin embargo, se encendió la ira de Dios al emprender Balaam el viaje y Yahvé se puso en el camino para cerrarle el paso. Iba Balaam montado sobre su asna y lo acompañaban dos de sus siervos. Cuando la burra vio a Yahvé parado en el camino con su espada desenvainada en la mano, desvióse del camino andando por el campo. Balaam le dio golpes para volverla al camino... díjole entonces Yahvé: ¿por qué has pegado a tu asna tres veces? He aquí que yo he salido para cerrarte el camino, pues tu viaje es perverso delante de mí. Si no se hubiera salido la burra de mi presencia, te habría matado a ti y a ella la habría dejado con vida." La verdad es que se nos hace muy difícil entender estos cambios de Yahvé. Si le manda ir, ¿por qué luego se enfurece contra él y está a punto de matarlo?


BIBLIA Y MAGIA

Por último el que tantas maldiciones echa y tantos castigos dictamina contra todos aquellos que creen en brujerías o en supersticiones, nos asombra imponiéndoles a los israelitas, a través de Moisés, ritos que tienen más de magia y de brujería que de otra cosa: "Yahvé habló a Moisés y a Aarón: "Díganles a los hijos de Israel que traigan una vaca roja que no tenga defecto ni tacha y todavía no haya llegado al yugo... el sacerdote mojará su dedo en la sangre de ella y hará siete aspersiones hacia el frente del tabernáculo. Luego será quemada la vaca ante tus ojos. Se quemarán también su piel, su carne, su sangre juntamente con sus excrementos y el sacerdote tomará madera de cedro, hisopo y grana y los echará en medio de las llamas que consumen la vaca. Después el sacerdote lavará sus vestidos, bañará su cuerpo con agua y volverá al campamento, pero quedará impuro hasta la tarde. También el que la quemó, lavará sus vestidos en agua y su cuerpo y quedará impuro hasta la tarde. Un hombre limpio recogerá las cenizas de la vaca y las depositará juera del "campamento en un lugar limpio donde serán guardadas para el pueblo de los hijos de Israel a fin de preparar el agua purificadora y expiatoria"" (Núm. 19, 1 y sig,).


Si esto no es brujería, que venga Dios y lo vea; con el agravante de que precisamente aquellos que preparan el agua purificadora quedan impuros; este pequeño detalle encaja perfectamente en los usos de la magia.


Insistiendo en los raros preceptos que Yahvé le dicta a Moisés, que tan iguales son a los que la magia ha practicado siempre, le transcribiré al lector el rito para la purificación de un leproso, tal como lo vemos en el cap. 14, 1 del Levítico: "Yahvé habló a Moisés diciendo: "Esta es la ley que ha de aplicarse al leproso en el día de su purificación... el sacerdote mandará traer para el que ha de ser purificado dos pájaros vivos y puros, madera de cedro, púrpura escarlata y el hisopo. Después mandará inmolar uno de los pájaros sobre una vasija de barro con agua santa. Tomará luego el pájaro vivo, la madera de cedro, la púrpura escarlata y el hisopo y los mojará, juntamente con el pájaro vivo, en la sangre del pájaro inmolado, sobre el agua santa, y rociará siete veces al que ha de ser purificado de la lepra. Y tras de declararlo puro, soltará en el campo el pájaro vivo"." En México hay muchas personas que hacen "limpias" mágicas utilizando animales; no hace mucho vi a un "brujo" pasando repetidamente por todo el cuerpo de un enfermo, una paloma blanca, mientras repetía unas invocaciones; al fin del tratamiento el "brujo" soltó la paloma que, según él, se llevaba el mal del enfermo. Este tipo de "brujerías" siempre han sido mal vistas por la sociedad cristiano-occidental y hasta perseguidas por la ley en muchos países, pero sin embargo, vemos que Yahvé, se las imponía como cosa natural al pueblo hebreo al mismo tiempo que les prohibía terminantemente imitar otros ritos por el estilo que practicaban los pueblos vecinos y que muy probablemente habían sido prescritos por otros "dioses" de los que Yahvé se sentía muy celoso.


KOSHER

En las distinciones que Yahvé hace de los animales puros e impuros (Deut. 14) se puede ver también esta inclinación a los ritos mágicos: se podrán comer aquellos animales que tengan la pezuña hendida y que además rumien; pero Yahvé hace notar que el camello, la liebre y el damán a pesar de que rumian no podrán ser comidas, "porque no tienen la pezuña hendida" y viceversa, el cerdo, a pesar de que tiene la pezuña hendida, tampoco podrá ser comido "porque no rumia". Asimismo, entre los animales que habitan en el agua se pueden comer aquellos que tengan aletas y además escamas, pero si les falta alguna de estas dos cosas, entonces serán inmundos, y no se podrán comer. Y pasa en seguida a prohibir más de 80 aves por inmundas de las cuales cita por sus nombres a 21! Y termina Yahvé esta sección culinaria (porque lo referente al régimen alimenticio no tiene fin entre los judíos) con las siguientes curiosísimas palabras: "No comeréis ninguna bestia muerta. Se la darás al forastero que reside en tu ciudad para que él la coma o bien se la venderás a un extranjero. Porque tú eres un pueblo consagrado a Yahvé, tu Dios" (!.').


Indudablemente en estas frases hay algo profundamente extraño que podría ser objeto de algunos comentarios, pero que preferiré pasar por alto para no alargarme demasiado.


Únicamente diré que, siglos adelante, los judíos iban a experimentar esta curiosa discriminación en carne propia.


He aquí el versículo 21 del capítulo 14 del Deuteronomio, que vengo citando: "No cocerás el cabrito en la leche de su madre." 82 El Rapto de Elias: "Así proseguían Elias y Eliseo su camino hablando entre si, cuando he aquí que un carro de fuego separó al uno del otro; y Ellas fue arrebatado al espacio en un torbellino... (2 Reyes 2, 11).



EL MISTERIO DE LA SANGRE

Una última consideración acerca de la gran importancia que Yahvé le concede a la sangre y no sólo Yahvé sino todos los otros Elohim que protegían y siguen "protegiendo" a otros pueblos.


En verdad que es extraño que Yahvé no fuese más original en cuanto a los ritos que impuso al pueblo hebreo, y se limitase a repetir las matanzas de animales que ya eran practicadas desde siempre entre los pueblos paganos que existían desde antes del comienzo de la historia de Israel. (La palabra hecatombe, que boy significa catástrofe, originalmente no significaba eso sino que se usaba para designar uno de estos sacrificios de animales a los dioses. "Hecatombe" viene de dos palabras griegas que significan "cien bueyes".-) Y si es extraño que Yahvé no innovase nada en Ia forma de los sacrificios, conservando para sí -"el Dios Ünico"- lo mismo que se hacía para los demás dioses, no es menos extraña en sí la acción de degollar a un buey para aplicar a un dios. No ve uno la relación directa que pueda haber entre matar un animal y agradar a Dios. Lo que sí parece a primera vista es que ese dios, que pide esa clase de sacrificio, se aplaca de alguna manera o se tranquiliza con el dolor, o con el derramamiento de sangre y ya que no puede ser la humana, en su lugar se hace correr la del animal. Es muy curiosa la frase con que el mismo Yahvé calificaba cada uno de estos sacrificios que él ordenaba para sí: "Este holocausto será un manjar abrasado de calmante aroma para Yahvé." Tres veces repite la misma frase en el capítulo I del Levítico.


En ovnilogía, hay un fenómeno muy extendido que poco a poco ha ido llamando la atención de las autoridades y que, poco a poco, ha ido preocupándolas, aunque al principio no quisieron prestar oídos a los que hablaban del extraño fenómeno. Se trata de que los tripulantes de los Ovnis han venido matando cada vez con menos disimulos y en más abundancia, cantidades no pequeñas de reses de ganado menor y mayor. A veces en algunas granjas han dado muerte de una manera muy característica a buena cantidad de novillos, vacas y toros, sin excluir a ningún tipo de animal doméstico. Estos acontecimientos han tenido lugar en muchas naciones diferentes, tanto de América como de Europa y sobre ellos se han publicado muchos estudios cuidadosamente hechos.


Dejando a un lado muchos pormenores acerca de estas misteriosas muertes, quiero únicamente fijarme en dos circunstancias que tienen que ver con lo que estamos hablando de los sacrificios de Yahvé. La primera circunstancia consiste en que los tripulantes de los Ovnis muchas veces han matado gran cantidad de animales (por ejemplo, un rebaño de ovejas en Bolivia) con el solo fin de llevarse una parte de los ríñones que en todos los animales era la misma. En otras ocasiones, extraen con meticulosidad de cirujano ciertas visceras, dejando el resto del animal intacto; en una palabra, con esas matanzas, parece que buscan algo específico en el animal, aunque no sepamos exactamente qué es ya que en unos casos se llevan unos órganos y, en otros, otros diferentes, pero en todos los casos parece que se gozan manipulando las visceras de los animales y llevándose limpiamente algunas de ellas.


Sin embargo, se puede decir que en todas las muertes de animales, hay un común denominador, y éste es la falta total de sangre con la que suelen aparecer los animales que han sido víctimas de estas extrañas matanzas. No importa que se lleven una viscera u otra, lo que siempre se llevan sin excepción es la sangre, haciéndolo además de una manera meticulosa y limpia, de modo que aun en animales de piel blanca o de plumaje extremadamente blanco (conozco el caso de dos gansos totalmente blancos) nunca se ve ni una sola gota de sangre manchando el plumaje, la piel o el suelo, como si los que la sustrajeron fuesen avaros de ella.



Las misteriosas muertes de animales a que nos releamos en este libro no son cosa nueva.


El grabador del siglo xvi plasmó asi en madera lo que Obsequens escribió en el siglo iv. "En el segundo Consulado de Quinto Servilio Prisco y en el primero de Spurio Postumio Lavinio, el cielo fue visto arder y en aquel año hubo muchas muertes de hombres y animales.- Es curioso que se relacione el ver arder el cielo" con las muertes misteriosas; en la actualidad muchas veces ha sucedido que las muertes misteriosas, tanto de animales como de personas, acaecen cuando por Ia noche se han visto luces inexplicables en el cielo.


Poseo los nombres de los pueblos en donde esto ha sucedido y de las personas que han sido víctimas; además de que tanto la prensa como las autoridades han tomado cartas en el asunto. Algo por el estilo se puede decir de tres cazadores canadienses hallados el 17 de noviembre de 1977 con sendas heridas en el cuello y sin gota de sangre, en una solitaria isla del lago Winnipeg (Manitoba); las noches anteriores había habido gran actividad de Ovnis en toda la región.


Si uno lee meticulosamente (y con paciencia) el Pentateuco, se extrañará de la importancia que Yahvé concede tanto a las visceras como a la sangre, a la cual le dedica muchos párrafos 38 especificando lo que tenían que hacer con ella y prohibiéndoles terminantemente beberla de ninguna manera.


"El sacerdote ungido tomará sangre del novillo y la llevará a la tienda de la reunión. El sacerdote mojará su dedo en la sangre y rociará con ella siete veces ante Yahvé frente al altar del santuario. El sacerdote untará con la sangre los cuernos del altar del incienso aromático ante Yahvé en la tienda de reunión y verterá toda la sangre del novillo al pie del altar de los holocaustos." Párrafos como éste referentes a la sangre de los animales sacrificados se repiten constantemente en el Levítico.


En tiempos pasados, da la impresión de que tanto Yahvé como los Elohim lograron convencer a aquellos pueblos primitivos para que les ofreciesen estos sacrificios de animales.


En nuestros tiempos, ante la imposibilidad de convencer a los pueblos actuales que sigan ofreciendo esos sacrificios de los cuales ellos indudablemente sacaban algún beneficio, da la impresión de que ellos mismos hacen directamente los sacrificios buscándose por sí mismos las víctimas en las granjas y reservándose para sí, como antaño, algunas visceras determinadas y, sobre todo, la sangre de la que parece extraen algún principio vital o alguna energía que hoy, como entonces, les es necesaria para mantener la forma física que adoptan para comunicarse con nosotros o para materializarse en nuestra dimensión.


Este papel que juegan Ias visceras de los animales, su sangre y su dolor o muerte no sólo en el pueblo judío sino en todos los pueblos de la Tierra, es algo sumamente interesante que puede que tenga mucha mayor trascendencia de lo que hasta ahora habíamos pensado.


Vemos por tanto que Yahvé usó no sólo vehículos muy parecidos a los que hoy usan otros "extraterrestres" sino que tenía unos gustos específicos que, en el fondo, eran totalmente iguales a los de los otros "dioses" contemporáneos de él, y a los de los tripulantes de los Ovnis de hoy; y esto es así a pesar de que las autoridades oficiales hasta ahora no hayan querido admitir públicamente estas matanzas de animales a las que nos hemos referido. Después de haber estudiado cuidadosamente el asunto he llegado en resumen a la conclusión de que es indudable que los tripulantes de algunos Ovnis son los causantes de la muerte de gran cantidad de animales a los cuales les extraen indefectiblemente la sangre.


Yahvé cubrió toda esta carnicería con un manto de sacralidad. Pero hoy, a la luz de muchos otros hechos, vamos descubriendo el transfondo de algunas de las acciones de este sospechoso Yahvé.


Hay unos curiosos versículos del Génesis en los que ingenua y reveladoramente Yahvé nos declara sus gustos: "Fue Abel pastor y Caín labrador; y al cabo del tiempo hizo Caín ofrenda a Yahvé de los frutos de la tierra y se la hizo también Abel de los primogénitos de su ganado, de lo mejor de ellos. Y agradóse Yahvé de Abel y su ofrenda, pero no de Caín y la suya" (Gen. cap. 4, v. 2-5).


Esta clara discriminación es muy sintomática. Sin embargo, cabe la posibilidad de que este Yahvé del Génesis no fuese el mismo ser que trató más tarde íntimamente con Abraham, Moisés y el pueblo hebreo desde la nube.


Este Yahvé que prefería la carne y la sangre de los sacrificios de Abel, puede haber sido uno de los Elohim competidores de Yahvé (que por otra parte tenían los mismos gustos que él), y en este caso el Yahvé de Moisés y de la nube sería otro "eloha" (singular de elohim), jefe de un grupo de seres del espacio que en tiempos muy posteriores "adoptó" al pueblo de Israel.


EL ISRAEL BÍBLICO

He hecho este paréntesis para reflexionar un poco sobre la personalidad de este omnipresente y enigmático Yahvé. Volvamos ahora a la historia de Israel como pueblo. En el capítulo 3 vimos someramente la historia de Israel desde su fundador, Abraham, hasta la muerte de Moisés a las puertas ya de la Tierra Prometida. ¿Cuánto tiempo pasó entre estos dos personajes y estos dos episodios históricos tan fundamentales en la historia de Israel? No lo sabemos con absoluta fijeza, ya que no se conoce la fecha precisa en que Abraham dejó la tierra de Ur de los caldeos y se dirigió a Canaan según el mandato de Yahvé; y, por otra parte, tampoco se sabe con demasiada certeza qué año fue el de la salida de Moisés con todo su pueblo desde Egipto hacia la Tierra Prometida; pero como término medio se puede afirmar que entre uno y otro personaje transcurrieron alrededor de 650 años.


Echemos un rápido vistazo a lo que fue la historia de Israel desde la llegada y el establecimiento definitivo de los judíos en Palestina (alrededor de 1300 años antes de Cristo) hasta la aparición de Jesucristo y la destrucción de Jerusalén por el emperador romano Tito, acaecida unos 35 años después de la crucifixión del fundador del cristianismo.


Aunque, por otro lado, hay que reconocer que el mantenerse fieles a los preceptos de Yahvé, en muchas ocasiones era causa de guerras con los países vecinos. Los reyes que en la Biblia están catalogados como buenos no eran precisamente un modelo de transigencia o de tolerancia con las creencias de los otros, y muchas veces, de no haber estado tan imbuidos de los preceptos de Moisés, hubiesen tratado con sus vecinos y hubiesen tolerado creencias y costumbres que en definitiva no van contra una manera racional de actuar y de vivir.


Pero en este punto, Yahvé no colaboraba para que su pueblo viviese en paz. Sus amenazas y no sólo sus amenazas sino sus terribles castigos saltan constantemente a lo largo de las páginas de la Biblia en este largo período de 1300 años. Profeta tras profeta amenazaba con muertes y con plagas a un pueblo, ya de por sí bastante agitado por las circunstancias históricas en que le tocó vivir y por las circunstancias históricas en que el mismo Yahvé lo había metido.


Otro pueblo que no estuviese tan atado por leyes tan estrictas y amenazas tan graves como lo estaba el pueblo de Israel, probablemente hubiese en muchas ocasiones salvado las graves dificultades con las que se encontró; pero Yahvé era intolerante, Yahvé era celoso, Yahvé era vengador, y sus profetas se encargaban de recordárselo constantemente al pueblo.




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