esas leyendas y mitos que la gente bien a sabido conservar y jamas se han de olvidar santiagueños corazones, de una vecina, una abuela, un tío (ese tío que todos tenemos, si ese el que cuenta esas cosas), de una abuelo, de un hermano mayor... con ustedes un rejunte de todo esto.
PD: claro si bien yo como santiagueño les digo leyendas santiagueñas, pululan en todo el norte. Tómese con pinzas las menciones a españoles y religión, nadie trata de ofender ni caer en la ignorancia, recuerde que son leyendas y mitos y las explicaciones son del mismo calibre.
...mas vale que las podes conocer de otra forma, y si queres contalas, esto es una unificación de varias criterios de varias fuentes.
empesemo con el que me traumaron de chico, que tío culiao...
EL BASILISCO
Ingresa esta creencia a nuestra provincia con los santiagueños que llegaron para trabajar en la zafra algodonera y los obrajes. Dicen las abuelas santiagueñas que el Basilisco es una víbora con patas y cabeza de gallo. Que tiene la mirada penetrante, que mata con solo mirar a los ojos a las personas. Además su aliento es tan fuerte, que las plantas se marchitan cuando él exhala su aliento sobre ellas. Nace de un huevo de gallo puesto a la medianoche, sin yema, y empollado por un sapo. Para matarlo se debe colocar un espejo delante de él, para que se auto fulmine. No rapta, ni asusta a las personas. Debe tenerse cuidado de encontrarlo por el riesgo de morir fulminado por su mirada.
La dispersión de la leyenda hace que en el noroeste argentino se afirme, que los tesoros o "tapados" escondidos en las cuevas de las montañas, son custodiados por Basiliscos. Quizá esta afirmación sea una transmisión no sistemática de la creencia europea de los primeros tiempos de la minería. Decían los mineros que en los socavones morían víctima del aliento de este terrible animal. En realidad se trataba de gases venenosos, de cuya presencia aprendieron más tarde a protegerse. Como toda leyenda popular, cuando un fenómeno físico sobrepasa los conocimientos que ostenta el hombre que lo observa, encuentra una salida sencilla y satisfactoria, mediante la fabulación. En la antigüedad, los habitantes de la región de Cantabria (España) afirmaban conocer al Basilisco y el arma que utilizaban para protegerse de él, era un gallo que portaba debajo del brazo, para que cante ante la presencia del demonio, único capaz (el gallo) de contrarrestar su poder. En antiguos tratados de Historia Medieval y China, encontramos relatos de Basiliscos con mucha frecuencia. Además en Europa se acostumbraba bautizar las piezas de artillería, con nombres de animales que configuraban una alegoría a su poder de destrucción. Basilisco se llamó a una pieza de artillería, de bronce, de gran calibre, que cayó en desuso por lo incómodo de su manejo.
A consecuencia de la imposición cultural que significó el implante forzoso de la religión traída por los españoles, y la silenciosa resistencia a abandonar sus antiguos dioses de parte de los nativos, se produjo un sincretismo desordenado de algunas cuestiones culturales. Entonces es común encontrar límites imprecisos entre paganismo y religión (oficial). Así tenemos presencia de Basiliscos en la concurrencia de Salamancas, o custodios de antiguos tesoros en oro y plata enterrados por los aventureros españoles u Obispos poderosos ante la posibilidad de saqueo.
LEYENDA DEL CRESPIN
Cuentan que un día, estando el marido sumamente enfermo, doña Crespina salió en busca de remedio. En el pueblo, luego de comprarlo y mientras volvía al rancho, unos parientes la invitaron a una fiesta. Para evitar hacer un desprecio, ella accedió, pero con la intención de quedarse poco tiempo. Entusiasmada en el alboroto del jolgorio, olvido la noción de las horas. Alguien le avisó que su marido estaba muy grave, y ella pidió que le hicieran llegar el remedio que tenía consigo. Excitada por el barullo y la música continuó danzando. Mientras lo hacia llegó otro mensajero y le dijo que su marido se estaba muriendo y la llamaba a su lado. Pero indiferente a la urgencia del momento, ella continuo divirtiéndose , suponiendo que llegaría a tiempo. Hasta que llego alguien, vestido de luto, para darle el pésame, pues su marido ya había muerto, e invitarla a regresar a su casa :-Hay tiempo para llorar- había dicho doña Crespina, y siguió bailando. La inapelable sentencia divina la condenó por ello a que eternamente llorara el nombre de su esposo, convirtiéndola en un pájaro nocturno. Por eso, todas las noches, un gemido quejumbroso expía esa culpa llamando a su hombre: ¡Crespín! ¡Crespín!Como vemos, la mayoría de estas narraciones populares tiene una finalidad aleccionadora. Hay entre líneas un manifiesto mensaje moral- religioso. Porque el Ser Supremo castiga a los culpables, convirtiéndolos en feos pájaros nocturnos, que perturban el ánimo de sus ocasionales oyentes con su silbos lúgubres o su fea aparición, como es el caso del Yanarca o “ataja caminos”. Al igual que el Crespín, ella corporiza también el arrepentimiento eterno, en lo que recuerda lo que le paso al gaucho que no supo escuchar la voz de Dios. La yanarca – de patas largas y de ojos grandes-vuela bajito, al ras del suelo, mientras aparece y desaparece de la huella, acompañando al caminante.Pero así como Dios castiga la maldad también premia las virtudes. Y si al culpable lo condena a las sombras de la noche, a los otros le brinda la luz de la mañana. Si a los malos les elige oscuras plumas y plañideros silbos, a los buenos les regala vistosos colores y dulce canto. Tal es el caso de la Calandria , leyenda que es un ejemplo para las madres desnaturalizadas.
la vieja y peluda... quien no la conoce...
LA TELESITA
La Telesita: Telesita, telesita, santa laica. Es casi imposible nombrarse santiagueño sin haber alguna vez escuchado su nombre. Su figura desaliñada, errante, todavía deambula por nuestros polvorientos caminos en busca de una chacarera. Telésfora Castillo, tal era su nombre, nació según Angel Lopez, allá por los pagos de Tolojna, en el departamento Figueroa, 1888 aproximadamente. Hija natural según lo aportado por el mismo autor Felipe Castillo. Y aunque sobre esto no hay precisión, ya que son muy variadas las versiones al respecto, en general se coincide en ubicar en dicho departamento el lugar de su nacimiento. Solía ser según Lopez de regular estatura, de tez trigueña, ojos negros y vivaces, muy simpática, de espíritu inocente y rara belleza. Todos coinciden en descubrirla cubierta por un vestido echo con jirones, que ella misma gustaba deshilachar.
con esta me hacia caga de miedo mi tío...
LA LUZ MALA
La Luz Mala, Fuego Fatuo, o Farol de Mandinga es una de las creencias populares más arraigadas en el norte argentino. Finalizada la conquista territorial y espiritual de esta parte de América a mano de los españoles, las huellas que dejaron son indelebles, y este se verifica en la conformación de muchas leyendas que circulan aún la actualidad. En cuanto a la Luz Mala, dicen se trataría de antiguos tesoros en oro y plata perdidos por los conquistadores, cuando fueron asesinados en emboscadas por los nativos. Esos bienes se enterraron producto de la erosión, o simplemente fueron escondidos por sus dueños, cuya ubicación algunos afirman conocer, tejiéndose cuentos del tío victimando a cándidos paisanos. En el noroeste argentino, afirman que las luces son los brillos del metal dirigidos por las almas de sus antiguos dueños, que intentan atemorizar a quien acierta a pasar por el lugar donde está ubicado. Se afirma que el día de San Bartolomé (fecha en que el diablo no tiene la vigilancia de los ángeles) es el propicio para descubrir el lugar de ubicación de un "Tapado" (Tesoro) Ese día Satán busca almas ingenuas que se aventuren movidos por la codicia a esos lugares. Indudablemente el miedo a la muerte, y la concepción religiosa del mal, generan en la intimidad del pensamiento estas fabulaciones.
En nuestra provincia, esos avistamientos de luces serían almas en pena, que buscan contar sus cuitas a quien quiera escucharlos, pidiendo eleven oraciones que ayuden a obtener el perdón divino. Por supuesto que producen terror a quien la divisa. En las regiones central y sur del Chaco son moneda corriente las historias de apariciones de Luces Malas. Incluso yo he tenido la oportunidad de observar su presencia, de distintas formas, experiencia que resume todo lo referente a esta creencia. Es decir nunca fui molestado, ni observé extrañas formas o ruidos. Escuché relatos de golpizas, de asustar cabalgaduras, de frenar violentamente los biciclos, y floridas especulaciones respecto de contratiempos sufridos a causa de la luz. Quizá se deba a algún sentimiento de culpa muy íntimo, que actuó sobre la psiquis del paisano instalándose en su sector consciente, una ficticia experiencia de castigo por la falta que carga.
La explicación más corriente a este fenómeno real, es el de creer que se trata de gases fosforescentes generados por la descomposición de huesos o metales nobles. Serían gases con esa propiedad física, que por tener una densidad distinta al aire que lo contiene no adopta su forma, aglutinándose en forma de bolas, y por su peso específico infinitesimalmente distinto al aire de la atmósfera, serían movidos por la menor brisa. Nuestro organismo no siempre percibe el movimiento de la masa de aire, lo que explicaría el movimiento de traslación del fenómeno. También nuestro territorio fue surcado por españoles portadores de cargamentos de metales preciosos traídos del sur del Imperio Inca. Además podría haber acumulación de huesos de animales producto de sequías, o de cementerios de nativos. Todas especulaciones de dan fuerza a la creencia de la descomposición de estos elementos, como generadoras de la Luz Mala.
EL SACHAYOJ
El Sachayoj: es el dueño del monte de Santiago del Estero. Aparece como un hombre vajito, con mucha barba y sombredo aludo. Lleva quirquinchos de todas las clases colgados del cinto. Cuida la selva, es su protector. Evita que se cacen animales y se corten árboles, gritando y asustando a la gente. Imita los sonidos de las hachas y cuando un hachero lo oye cree que es su compañero, sigue el ruido y se pierde.
si no te habras levantado una mañana y le sentías un gustito raro a tu matecocido... toma!, con ruda pa aullenta la mala onda - tu mama.
LA CAÑA CON RUDA
En toda el área guaranítica, y allí donde esta cultura ha calado en su expansión, con actitud casi religiosa, se cumple el rito de beber “caña con ruda”, todos los 1º de agosto. El preparado, para combatir lo supuestos males que podrían venir con este mes, se elabora días antes, y debe ingerirse como primer alimento del día. En la actualidad se ha “modernizado” en sus componentes. Del licor fabricado con chañar, algarroba, patay o tunas, se pasó a la caña (la más popular es la caña paraguaya) y el lugar de la “contrayerba” (mezcla de hierbas medicinales) ahora es ocupado por la ruda.
Según cronistas de la conquista, en esta época del año (agosto) se producían grandes lluvias, las que, agregando el frío estacional, provocaban enfermedades, algunas epidemiológicas. Muchas aldeas se diezmaban a causas de las pestes. Los nativos encontraron la forma de combatir los males. A través de sus chamanes elaboraron el remedio consistente en mezclar hierbas con licores, del cual debía beberse un trago al comenzar la estación de las lluvias chaqueñas (hablamos del Chaco Gualamba).
El encuentro de culturas, generó la predominancia de la conquistadora que cambió los componentes, llegando a nuestros días tal como se la conoce. Aquel que no compra caña en los comercios, mezcla agua potable con alcohol etílico en proporciones que varía según el gusto, le agrega hojas de ruda maceradas, y se colorea el compuesto con azúcar quemada. Más cerca en el tiempo, los “gringos” le agregan cáscara de naranja al quemar el azúcar. El preparado debe estacionarse varios días, para permitir la conjunción de las sustancias que componen el remedio.
La moderna medicina, aconseja vacunar a los ancianos y a las personas de bajas defensas, al llegar el invierno, para evitar la gripe. Es posible que se hayan operado cambios climáticos importantes, que trasladaron en el tiempo, la práctica cultural.
La imaginería guaranítica le adosó virtudes a los componentes y al compuesto mismo. Desde afirmar que una ramita de ruda colocada debajo de la almohada del cónyuge poco cariñoso, cambia su actitud haciéndolo mimoso, hasta llevar una rama en la oreja para calmar los dolores menstruales. Algunos médicos antiguos han hablado de las virtudes de la ruda para calmar la fiebre producida por picaduras de avispas, hasta ser efectiva para demorar los efectos del veneno inyectado en una mordedura de víbora.
Sin dudas, esta inofensiva práctica, forma parte del folclore guaranítico fuertemente arraigado en el Chaco.
la clasica...
EL ALMAMULA
El Almamula: recibe el nombre de Almamula una mujer condenada por incesto, por vivir con un cura o llevar una vida licenciosa. Se transforma de noche, al dar la primera campanada de las doce en una mulita de pocos años, chica. Galopa haciendo un ruido infernal: arrastra cadenas, da rebuznos estridentes y desesperados, bufa; echa fuego por la boca, las narices y los ojos. Hace ruido como si mascara el freno. Su grito es a veces como un relincho y otras como un llanto de mujer, un quejido que estremece a quienes lo oyen. Llega hasta la puerta de la iglesia y luego recorre el camino de vuelta. Mata a dentelladas a la gente que se le atraviesa y hasta puede comérsela. Lleva las riendas sueltas, de modo que al correr las pisa y se lastima la boca con el freno. Se la ve cuando va a cambiar el tiempo, al soplar fuerte el viento sur; aprovecha las tempestades; durante las tormentas se oye el ruido de cadenas entre los truenos. Ataca las majadas, come algunos animales y deja a muchos dañados. Es más frecuente que viva en Santiago del Estero, pero se dieron casos de apariciones de Almamulas también en Salta, Jujuy, La Rioja, Catamarca y Corrientes. Solo un hombre muy valiente puede salvarla quitándole el freno o cortándole la oreja. Se debe marcar con un cuchillo un cuadrado en la calle que simule una pieza, con una puerta hacia el lugar de dónde viene el Almamula. En ese cuadrado hay que quedarse incado, hacer un cruz, clavar un cuchillo en la tierra y ponerse a rezar. Cuando el alma se acerca hay que pararse de golpe y repetir las palabras: "¡Jesús, María y José!" (tres veces) con un movimiento rápido quitarle el freno de arriba de las orejas. En caso de resultar herida amanece ensangrentada y se la puede reconocer. Cuando se las descubre van perdiendo su poder. Si el hombre que decide atacarla no tiene verdadero coraje, ella lo matará. El cuchillo protege porque es acero y porque tiene una cruz entre el cabo y la hoja. Si algunos vecinos de un pueblo, trasnochando, la oyen, se defienden del miedo con oraciones. Piden por ella. Al toque o llamada de la primera misa, se transforma nuevamente en mujer y puede entrar al hogar. Lo último en tomar forma son los pies, las piernas y las uñas. Es el fantasma más temible de todos los que pueden aparecer y constituye un gran peligro para lo poblados.
mas conocido que el upay... Si sos de santiago, y tenes un hermano/a, la conoces de antes que la caperusita
EL KAKUY
El Kakuy: un hermano y una hermana vivían solas en el bosque, prodigándole aquel tanta ternura y cuidado que nunca se conoció mayor afecto fraterno que el suyo. Nada le hizo faltar a su hermana. Del bosque traíale la mejor fruta, las mas fragantes flores y la miel mas rica , sin contar con la exquisita carne de sus animales predilectos y la de los peces que abundaban en el río. En cambio, solo recibía de ella el trato más cruel. Cansado de soportar tanto tormento, un día la invito a una "meliada", pues, según le dijo, había encontrado una colmena repleta en la copa de un árbol corpulento. Llevada por la gula, le acompaño hasta el bosque próximo y cubierta la cabeza con la manta, para protegerse de las picaduras de abejas e insectos empezó a trepar ayudada de un largo torzal. Ya en lo alto, el hermano comenzó a podar la rama del árbol y una vez concluida la tarea desapareció. Sola queda la muchacha. Y de ver que no acudía su hermano, llamó. Llamó muchas veces y como no obtuviera respuesta se levantó el manto que la cubría y pudo recién darse cuenta de su tragedia. Gritó desesperadamente. Solo el eco, lejano, le contestaba. Pronto la noche cubrió el bosque. Llena de angustia aferraba con sus dos las ramas el árbol. Pero las horas de agonía, en el espasmo, transformaron los dedos en garras curvas de uñas afiladas. y cuando su ansia de bajar fue mas intensa, abrió los brazos y, transformada en pájaro, voló. Desde entonces el kakuy en su canto llama su hermano: ¡Kakuy, turay turay!.
esta la ah visto hasta en la peatonal de santiago...
LA MUJER DE BLANCO
En los aislados parajes y alejadas poblaciones de la incipiente Provincia del Chaco, durante los últimos cincuenta años del Siglo XX, algunos caminantes afirmaban haber tenido encuentros con la “Mujer de Blanco”. Esta aparición se manifestaba como una joven de hermoso cuerpo, vestida de tul blanco cubriendo su humanidad hasta los pies, que levitaba, y acompañaba a los solitarios que se aventuraban durante las noches en barrios periféricos o caminos de poco tránsito.
Personalmente recogí versiones en lugares con preeminencia de población oriunda de la Provincia de Santiago del Estero. Nadie afirmó ser atacado por el fantasma. En el peor de los casos, ésta, le acariciaba sus rostros con el tul mientras caminaba a su lado, o sentada en el “anca” (parte posterior del lomo) del caballo, sin proferir palabra. El sentimiento de consternación y miedo fue aprovechado por las madres de jóvenes audaces, que les advertían de la aparición, si salían de parranda durante las noches, sobre todo en días laborables. Recuérdese que en esos tiempos, no tan lejanos, por el arraigado machismo de nuestra sociedad, las damas jamás andaban solas luego del oscurecer.
En la zona rural y barrios de Las Breñas, había una especie de miedo colectivo a la aparición. Por ejemplo, en una oportunidad, me tocó vivir una tensa situación de temor, ante la aparente presencia de la “Mujer de Blanco”, que veíamos moverse, un grupo de estudiantes secundarios que regresábamos de un baile en la zona rural, en una encrucijada de caminos. Llegamos a dispararle con un arma de fuego, a la forma que, para nosotros, muy sugestionados, veíamos levitar desplazándose de un lugar a otro. Pasado el impacto inicial, y llevados por la inconciencia de la juventud y el alcohol ingerido, fuimos a su encuentro, descubriendo que era un quebracho blanco seco, descascarado, tumbado entre el ramaje, que brillaba con la luz de la luna, sin que se haya movido jamás.
También escuché a muchos descendientes de europeos en la Provincia de Misiones, hablar de este espanto americano. En las cercanías de los Saltos de Tabaí (cercanos a la ciudad de Jardín América), dicen, una mujer etérea, vestida de blanco suele sentarse sobre el capot de los automóviles, para acompañar a los turistas durante un corto trayecto. Otras veces se la observa flotando por la banquina de la ruta nacional Nº 12, en el tramo entre el balneario y la ciudad.
La actitud siempre es de escapar de su presencia, o de ocultar la cara. Pero algunos, con algo de descreimiento y coraje han descubierto que se trata de pura sugestión. Por ejemplo, me contó un criollo que residía en el Paraje Loro Blanco (en el triángulo formado por Las Breñas, Corzuela y Pampa del Infierno, que cierta vez cuando regresaba de la casa de su novia a caballo, se le sentó la mujer en el anca del caballo, acariciando su cara durante un largo trayecto. Después de rezar profusamente, haber soportado el miedo y transpirado con abundancia quiso tomarla, para descubrir quién era. Descubrió se trataba de su pañuelo (llevado al cuello) que con el viento le rozaba el rostro.
y si de paganismo hablamos, algo bien argentino, sino lo habras visto en tooodas las rutas del pais..
EL GAUCHITO GIL o SAN GIL
(foto real donada por persona que conoció personalmente al gaucho)
Antonio Mamerto Gil Núñez, correntino mercedeño, vivió al margen de la ley, obligado por las circunstancias, según los sostenedores del mito. También se le adjudica la conducta de robar a los poderosos para ayudar los pobres. Estimo que por su fuerte y decidido amor a la libertad, que no obedecía obsecuentemente a los "señores" de su época, ganó la simpatía de muchos anónimos y resignados correntinos, que vieron en él, su reivindicación. Siempre contó con la protección de sus paisanos, que no sólo lo escondían de la policía, sino que disimuladamente dejaban un caballo de refresco, ensillado "por si lo precisa Gil". Cada 8 de enero, en el Paí Ubre, una encrucijada de caminos cercana a la ciudad de Mercedes, Corrientes , se dan cita miles de devotos creyentes en los favores y mercedes de este santo pagano. Además es costumbre por todos los camioneros o conductores que pasen frente a su santuario, tocar bocina para saludarlo, o detener la marcha un momento para elevarle oraciones. Llevan como souvenir cintas rojas que luego colgarán dentro de la cabina de manejo, estampas, o eligen entre una enorme variedad de objetos preparados en el mercado paralelo al de la fe que allí florece. El 8 de enero, aniversario de su muerte, los administradores del culto (particulares) llevan la cruz del santuario hasta la iglesia de Mercedes. Una vez bendecida, es traída en procesión hasta el lugar del rito, donde comienza el incesante desfile de creyentes que depositan ofrendas de todo tipo, y se dejan llevar por el clima de fiesta, cantando y bailando al compás de alegres chamamés que interpretan conjuntos profesionales y aficionados.
Una leyenda justifica tanto fervor, y ésta está preñada de elementos católicos, cuya iglesia, a pesar de negarlo como culto oficial, ve con buenos ojos y además contribuye a la expansión del mito. Dicen que por razones políticas, Antonio Gil debió huir a los campos, acosado por poderosos estancieros que quisieron embarcarlo como combatiente en las luchas de las fracciones políticas de Corrientes de la época, los Azules y Colorados. En la clandestinidad, carnea animales de las estancias para comer, y de paso invita a los pobrísimos gauchos lugareños. Sorprendido por la policía, una partida lo llevaba a la ciudad de Goya para su juzgamiento. Al estilo de la época, el jefe de la partida, para evitar el agotador viaje a caballo, decide ejecutarlo, total informaría "intento de fuga". El suboficial se apresta a degollar a Antonio Gil, previamente colgado de sus pies a un algarrobo, cuando el reo le dice que espere, que un chasque traía la orden de liberación, lo cual no es escuchado. En realidad, un antiguo jefe político había conseguido el perdón. Cuando nuevamente el policía se dispone a ejecutarlo, Gil le informa que deberá invocarlo en sus rezos al llegar a su casa, para salvar al hijo que estaba muy grave de salud. La brutal matanza se lleva a cabo. A los pocos minutos llega el mensaje con la orden de liberación, pera ya era tarde. También el agente al llegar a su casa comprueba la gravedad de la enfermedad de su hijo. Reza a Gil, y milagrosamente el niño sana. Cuando estos hechos son relatados, la noticia corre como reguero de pólvora y al lugar del asesinato llegan sinceros y sencillos habitantes para pedir gracia al milagroso gaucho. El mito crece a ritmo sorprendente y llega a nuestros días, con una proliferación de santuarios, no solo en Corrientes y Chaco, sino en el norte santafecino y provincia de Buenos Aires.
Los administradores del culto, hábilmente, venden folletos contando otra historia que afirma más la fe de los devotos. Por supuesto se encargan de contarla boca a boca. Dice esta leyenda, que cuando comenzaron a llegar los seguidores de Gil a la tumba, el dueño de la estancia La Estrella con campos contiguos a ésta, consiguió permiso para trasladar los restos del gauchito hasta el cementerio de Mercedes, aduciendo rotura de alambres y excitación de la hacienda. Llevado el cuerpo al cementerio urbano, comienzan las penurias para el estanciero. Mueren inexplicablemente sus animales, se enferman miembros de su familia, azotan sus campos tormentas y toda de clases de inconvenientes no lo dejan descansar. Convencido de que se trataba de un "mensaje", trae los restos a su lugar de emplazamiento original, terminando milagrosamente todos sus males.
y una que no me conocia...
LEYENDA DEL URUTAU
La leyenda correntina dicen tiempos remotos una bellísima joven se enamoró de un joven forastero, quien, luego de obtenidos su favores le dijo que era el dios Cuarajhi (el sol en guaraní) y que debía regresar al cielo. La noche se aproximaba y él debía partir. Ella para poder seguir viéndolo se subió al árbol más alto, y desde allí, mientras lloraba la desdicha de perderlo, se transformó en pájaro.
espero se hallan sacado dudas, y si tienen mas detalle cuenten pues...

