En la Casa Vieja
Hola me llamo Flavio y tengo 32 años de edad, soy de Guadalajara JAL. México. Pues, soy un fanático de tu pagina ya que das oportunidad de expresar algunas historias, que por algún motivo nos han sucedido, pero que existe esa necesidad de platicarlas, soy fanático de historias de terror y esto no es casualidad pues e tenido experiencias paranormales, desde muy pequeño.
Todo comenzó cuando yo tenía 4 años y nos habíamos cambiado a una casa muy vieja en Zapopan JAL. Ya de por sí una colonia vieja.
Bueno esa casa tenía su historia, según cuentan los vecinos del lugar, que en esa casa vivía Una viejecilla sola y enferma, eso sí! Con muchos perros, el cual los llamaba como si fueran sus hijos, esta viejecilla era cuidada por una vecina de la casa del frente, el cual le daba sus medicinas todos los días por las tardes y algo de comer pues esta vecina llamada Lupe o Guadalupe, no recuerdo.. Ahora vecina de nosotros amiga de mi mama, platicó que una noche se percato de que en la casa de la viejecilla, sus perros ladraban y maullaban, Lupe fue enseguida para ver que estaba sucediendo al llegar se dio cuenta de que la viejecilla había muerto.
Fue encontrada tirada en el piso de su habitación, con todas sus medicinas tiradas le había dado un infarto. Después la casa fue vendida y rentada a nosotros, por quienes la verdad desconozco, ni, mi mama se acuerda. Bueno, aquí es donde entro yo.
Tuve varios sucesos relacionados con la viejecilla, este es uno de ellos de hecho el primero. Pero antes quisiera darles una descripción de la casa ya que son casas muy grandes, sobre todo porque tienen mucha profundidad.
Entras, puerta principal empieza el patio, a un costado están las recamaras y la sala de TV, ese patio te conduce a otro patio más grande en donde se encuentra un baño y la cocina, una cocina muy grande, la cual te llevaba a un pequeño patio cruzas y sales a un corral y al fondo otro baño, que es el que funcionaba.
Con enjarres de tierra y piso de mosaicos. Bueno ahora sí. Una tarde yo paseaba por el patio grande cerca de la casa, era una tarde nublada, como si quisiera llover, solo estábamos en casa, dos hermanas mayores que yo y el más pequeño y yo. Mi madre estaba trabajando, mi padre no vivía con nosotros, el más pequeño dormía en el cuarto mi hermana la mayor estaba con los quehaceres de la casa, mi otra hermana no recuerdo y pues yo estaba jugando por toda la casa.
Del patio me fui a la cocina y después al patio pequeño, que conduce al corral, lo ultimo de la casa.
Regularmente esa puerta que conduce la patio pequeño siempre esta cerrada, pero estaba abierta y me metí, como cualquier niño travieso y curioso. la verdad eran rincones de la casa que jamás había entrado, todo era extraño y feo para mí, con un hedor horrible por todo el lugar, no quise entrar mas adentro porque sentí mucho miedo había un árbol que se empezó amover con el viento y tuve un impulso de volver adentro, pero una ráfaga de viento cerro la puerta azotándola con un tundente y aterrador ruido chillante, y no podía entrar porque la puerta se abre por dentro, no sé que paso un sonido atrajo mi atención, un sonido que provenía de los muros y el árbol, yo le gritaba a mis hermanas pero estas no me escuchaban, cuando de pronto escuche que alguien me estaba llamando con sonidos y del árbol se empezó haberse una especie de mancha negra flotando en el aire, esta sé hacia más grande y más grande, empezó hadar forma de una persona, para ser preciso de una mujer ya grande muy pálida de su rostro, ya no quise mirar mas, solo golpeaba la puerta desesperación, mi llanto era inconsolable, como sentía mi piel que se estiraba al sentir que esa cosa se me acercaba, cuando de pronto, la puerta se abrió.
Era mi hermana y la abrase como loco ella desconcertada me abrasó y pregunto que pasaba, no le conteste por mi llanto desconsolable y nunca les conté hasta después de grande, a pesar de lo que paso, no fue algo traumante para mí, pues seguí jugando por toda la casa claro menos allí, pues me cerraron la puerta. No dejo de pensar en lo que paso aquella tarde, ni que sería la única vez, pues sentía que sería el comienzo de algo espantoso. Y así fue.
Una historia de terror
Quiero contaros una cosa que sucedió en mi pueblo, esta historia es verdad, al menos eso dicen, pero a mi me puso los pelos de punta al escucharla..... todo empezó hace muchos años, en mi pueblo, que por aquel entonces solo era un pueblito mas de los muchos perdidos entre las montañas de asturias. mi pueblo como ya he dicho era pequeñito, apenas tenía una pequeña plaza con iglesia, un parque, una pequeña cárcel y una escuela, con todas las casa apiñadas alrededor. pero aún así estaba muy orgulloso de su escuela: era una de las mejores de toda la cuenca, pues era bastante grande y estaba al alcance de todas las familias, aunque los profesores escaseaban. pero un buen día, un día de clase, un grupo de alumnos estaban haciendo manualidades con su profesora. tendrían apenas 8 ó 9 años, y se lo pasaban en grande con el barro y las pinturas. la profesora, una joven muy guapa y que había empezado hacía apenas un mes, puso la radio para oír el parte del tiempo, pues la clase se iba el día siguiente al monte de excursión. pero a la mitad del parte, un hombre con voz muy grave cortó la comunicación y dio una noticia de última hora:
"les comunicamos que se ha escapado un peligroso asesino de la cárcel del pueblo... por favor, les rogamos que cierren herméticamente puertas y ventanas hasta que sea detenido. “gracias"
los niños se asustaron mucho y con razón; la cárcel quedaba muy cerca de la escuela. la profesora los tranquilizó y se puso a contarles historias para que se calmaran y se olvidaran un poco de aquello, pero a una niña le entraron muchas ganas de ir al servicio... la "profe", con la poca experiencia que tenía y después de lo que habían dicho en la radio, no sabía si dejar a la niña ir, pero ésta insistía tanto que al final la dejó; antes de marchar, acordaron una contraseña para saber que era la niña y no el temido preso: cuando llegara, tenía que dar tres golpes en la puerta y arañarla dos veces. la niña se fue al baño, pero nunca volvió. el preso, que estaba escondido en un lavabo, la obligó a que le dijera la contraseña y luego le cortó la cabeza. la profesora estaba ya preocupada, habían pasado veinte minutos y la niña aún no había vuelto. pero de pronto, en la puerta se escucharon tres golpes y dos arañazos: es ella, pensó la joven. pero al abrir la puerta, se encontró con el cuerpo sin cabeza de la pobre niña....de un salto, el preso entró en la clase, y entre gritos de terror y dolor, acabó con todos los niños..... sólo la profesora quedó con vida, pues logró saltar por una ventana....
Hoy en día está en un psiquiátrico, no puede parar de repetir una y otra vez: tres golpes y dos arañazos, tres golpes y dos arañazos.... la escuela estuvo a punto de ser derrumbada , pues solo traía malos recuerdos, pero al final la dejaron. dicen que si entras, en el baño podrás ver la cabeza de la niña, que te mira fijamente con ojos llenos de terror, y que en la clase, chorrean sin parar regueros de sangre por las paredes......
El Fantasma del Balneario
El espíritu de un antiguo cliente de las termas Orión volvió, al cabo de los años, al balneario donde veraneaba
Reanudamos, tras la pausa veraniega, nuestro recorrido por las leyendas de las comarcas de Girona. Nos habíamos quedado en Santa Coloma de Farners, con algunas leyendas sobre las aguas termales. Pues bien, la época de oro de los balnearios fue vivida con total intensidad por las termas Orión de esa localidad. En aquellos años felices, las décadas de los veinte y treinta, era costumbre de la burguesía, especialmente la barcelonesa, desplazarse hasta los centros de aguas termales de las comarcas para disfrutar de unos días de cuidados y de los beneficios de las aguas.
Este era el caso del cliente más asiduo de las termas Orión. Era un hombre ya mayor, que acudía al establecimiento casi desde que se inauguró y que sentía un cariño especial por el edificio en sí y por las personas que en él trabajaban o pasaban unos días de descanso. El buen hombre era conocido y respetado por todos, puesto que era una persona tranquila y sociable, perfectamente acorde con el carácter apacible de un balneario.
En cuanto podía, el burgués se acercaba a las termas y disfrutaba de unos días de baños, paseos, masajes y curas de todo tipo. Soltero, era feliz en el balneario, donde podía olvidarse de las preocupaciones que le comportaba el negocio familiar que regentaba en Barcelona.
Pero, desgraciadamente, la edad de oro de los balnearios llegó a su fin y, pasada la guerra, una grave decadencia afectó a todos los centros termales que hasta el momento habían disfrutado de una salud envidiable, tanto por los beneficios que sus aguas reportaban a los clientes como por los que se plasmaban en la buena marcha del negocio.
Las termas Orión no quedaron al margen de tal declive, y tuvieron también que cerrar, para tristeza de los clientes habituales, especialmente el señor de Barcelona, que nunca más fue el mismo. Sin la bondad del agua de Santa Coloma y la compañía de sus gentes, se entristeció, cayó enfermo y finalmente murió.
Pasados unos años, el bonito edificio que había albergado las termas era ya un espectro de lo que una vez fue. Las fachadas degradadas, los jardines descuidados, todo daba la impresión de que el edificio llevaba años abandonado, como así era. Las termas se convirtieron en lugar de juegos de los jóvenes del pueblo, que se adentraban en el gran edificio contando historias sobre hechos extraños acaecidos allí.
Fueron estos chicos los que un día vieron la silueta de un hombre mayor paseando por las dependencias del balneario. Al describir los muchachos la apariencia del fantasma a sus familiares más viejos, nadie dudó acerca de la verdadera personalidad de la aparición: se trataba del comerciante barcelonés, que había salido de su descanso eterno para regresar a su añorado y querido balneario.
Sin embargo, desde que las termas Orión vuelven a estar llenas de vida y en pleno funcionamiento, nunca más se ha visto a ningún fantasma en sus dependencias, quizá sea porque el barcelonés ha retornado a su descanso, contento por volver a ver su lugar preferido lleno de vida otra vez.
TE OBSERVO
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