Es definitivo, la tortura psicológica obtiene los mismos resultados que el abuso físico. Tanto así que se descubrió que las víctimas de las manipulaciones, humillaciones, extremo estrés psicológico sufrían muchos años más que los que fueron sometidos a torturas corporales.
Este estudio fue además avalado por el profesor norteamericano Steven Miles, de la Universidad de Minnesota, quien aseguró que "diferenciar entre tortura y maltrato no sólo es un sinsentido, sino que además es muy peligro", ya que el daño psicológico debiera ser juzgado igual que uno físico.
Ahora bien, no sólo se refiere a aquellos que han vivido una guerra, sino que a todo individuo que ha tenido la mala suerte de ser maltratado. Todo ellos sufrirán además lo que se llama ‘síndrome postraumático’, que se refiere a que la persona tendrá pesadillas, disturbios del sueño, ataques de pánico, dolor físico e incluso pérdida de conciencia. Esto reafirma que la tortura psicológica no es para nada inocua, sino que bastante dañina.
La psicóloga Jaqueline Andonegui está de acuerdo con estas investigaciones, ya que asegura que “la severidad de los daños realizados tanto al niño como a la mujer las consecuencias más o menos latentes que se plasmarán en su forma de ser y de desarrollarse como persona”.
Los niños son los más afectados
El estudio inglés asegura que las consecuencias de la tortura psíquica en adultos de zonas en guerra, son iguales a las que sufren los niños de países desarrollados sometidos a la privación familiar. Esto, porque los mecanismos psicológicos que producen traumas en los grandes, son los mismos en los chicos. Según un artículo germano, las secuelas del maltrato de privación consisten en un 20 a un 50% de daños cognitivos y psicológicos a largo plazo. Tanto así, que si un niño ha sido privado de entorno familiar, éste sufrirá al menos siete años después de haber sido insertado en una convivencia armónica.
Este trauma les provocará graves problemas en su desarrollo intelectual y su coeficiente intelectual será 15 puntos más bajo. La razón de esto es que, según la psicóloga, “existe una forma diferente de vivir el maltrato entre un niño y una mujer, ya que no hay que olvidar que el niño no posee las capacidades que presentan los adultos para defenderse (física, verbal, cognitiva, emocional, etc.) por lo existirá una mayor frustración e impotencia, ya que el mensaje que recibe es el de no ser digno de amor y respeto sin tener explicación para ello, por lo que desarrollará una autoestima e imagen deteriorada lo que afectará todos los ámbitos de su vida (escolar, social, cognitivo, conductual, afectiva, etc.), percibiendo un entorno amenazante y poco seguro”.
¿A qué le llamamos maltrato psicológico?
Nos referimos comportamientos intencionados ejecutados desde la posición del poder, al aislamiento, a la privación de cariño, a la falta de amor, a la destrucción del autoestima, a insultos, gritos, silencios, críticas destructivas, desprecios, entre otros.
Ahora bien, existen conductas que evidencian o derivan hacia este tipo de maltrato, según el psiquiatra Murphy y O´Leary, y estas son:
Ignora los sentimientos de la pareja.
Ridiculiza o insulta a las mujeres como grupo.
Ridiculiza o insulta la mayoría de los valores, creencias, religión, raza, herencia o clase de la pareja.
Utiliza su visto bueno, aprecio o afecto como castigo.
Continuamente le critica, le insulta o le grita.
Le humilla en privado y/o en público.
Rechaza mantener relaciones sociales en su compañía.
Controla el dinero y todas las decisiones.
Rechaza compartir el dinero o que usted trabaje.
No permite su acceso al dinero o a las llaves del auto u otros bienes.
Con frecuencia le amenaza con abandonarla o dice que se va.
Le amenaza con hacerle daño a su pareja o a su familia.
Castiga o maltrata a los niños cuando está enfadado.
Amenaza con secuestrar o llevarse a los niños si lo abandonan.
Abusa, tortura, mata a los animales domésticos para hacerle daño.
Le acosa con asuntos que él imagina que su pareja está haciendo.
Manipula con mentiras y contradicciones.
Destruye los muebles, hace destrozos en las paredes o rompe útiles domésticos durante las discusiones.
Maneja armas de forma amenazante
El experto en la materia, la psicóloga Jacqueline Andonegui, docente de la Universidad Las Américas, nos acotó más el tema y definió qué actos son considerados maltrato psicológico el día de hoy.
Abuso verbal: Rebajar, insultar, ridiculizar, humillar, utilizar juegos mentales e ironías para confundir, etc.
Intimidación: Asustar con miradas, gestos o gritos. Arrojar objetos o destrozar la propiedad.
Amenazas: De herir, matar, suicidarse, llevarse a los niños, de abandono
Abuso económico: Control abusivo de finanzas, recompensas o castigos monetarios, impedirle trabajar aunque sea necesario para el sostén de la familia, etc.
Abuso sexual: Imposición del uso de anticonceptivos, presiones para abortar, menosprecio sexual, imposición de relaciones sexuales contra la propia voluntad o contrarias a la naturaleza. Imposición de conductas que atentan contra la voluntad o los valores del otro
Aislamiento: Control abusivo de la vida del otro, mediante vigilancia de sus actos y movimientos, escucha de conversaciones, impedimento de cultivar amistades, dejar de comunicarse con el otro, negligencia de cualquier tipo etc.
Desprecio: Tratar al otro como inferior, tomar las decisiones importantes sin consultar al otro, criticarlo en forma constante, anular su valía personal, ridiculizarlo, en suma cualquier conducta que en forma permanente atente contra LA autoestima y auto imagen y anule al otro.